jueves, 20 de diciembre de 2018

E31 20 de Navidad de 2018





Esta parte se ha acabado.

Mañana temprano vuelo a Granada y vuelvo a Lisboa para el día 4.

A todos os deseo, como vosotros a mi, unas buenas Navidades y un Buen Año.

También a todos muchas: gracias por haberos mantenido a la "escucha"

Hasta pronto.

martes, 18 de diciembre de 2018

E30 Penultima ?


16_18  Dic
           
            El día 16 hizo dos meses que llegué a Lisboa, y no hay más remedio que decir eso de que parece que fue ayer, es verdad que fue mucho cambio, que han pasado muchas cosas y que he hecho bastante, pero me parece que fue ayer. Ahora ya casi a punto de volar a Granada para esta Navidad, sí, me parece que fue ayer. Volvamos a las cosas de aquí.

            Delfina es una chica, 45 a., francesa y residente en Lisboa desde hace bastante, que es muy profesora y amiga de Lucía Pardo, que es la fiel compañera de mi hijo Jose desde hace un año o dos, y con él, o él con ella viven en Roma. Pues bien, gracias a Lucía/Delfina estoy yo en esta bitácora. Yo le comenté a Lucía mi idea de venirme aquí, y cómo el buscar un piso a ciegas me emperezaba, Lucía habló con Delfina, Delfina con Stephany que tenía un piso, y Stephany con Raquel, que me recibió y me dio el piso, donde estoy ayer hizo dos meses.

            Vaya rollo!, pero ya tengo que seguir. El caso es que Delfina cumplía años el sábado y yo que había conocido a Vicente Celiño, su compañero, hace unos días, me vi en su fiesta de cumpleaños, no sé cuántos. Ella se alegró mucho de conocerme, pero en esa fiesta había tal follón que no volví a verla hasta que la encontré para despedirme. La fiesta era un lío de gente enorme, en un piso relativamente grande podríamos ser unos cien, o menos, me dio la sensación de que muy poca gente conocía a más de varios de los otros. Había música fuerte y mucho para comer y para beber, cada uno se buscaba la vida e intentaba hablar, en algún lenguaje común, con quien tropezaba. Aquello tenía su encanto, pero era una locura. Cuando se bailaba más que se hablaba, y hablar era más difícil por la música, algunos se fueron, y yo tardé poco en hacer los  mismo, tras quedar con la homenajeada Delfina que algún día debíamos vernos en diferentes condiciones.

            Llevo tiempo queriendo ir a Évora que aparece en los Libros y en LaRed como ciudad de mérito a unos 100 km o menos de Lisboa, pero está gafada, dejé de ir hace tiempo por algo, y este domingo y lunes por los horarios de los trenes. Un día llegaré

            El Domingo en vez de Évora me fui a Belém que está a 6 km de mi casa. La primera vez que fui con Ángel y María del Mar para entrar al Monasterio había una cola que llegaba al Mar, la segunda vez lo mismo, y este domingo miraba y no veía la cola. Me dijeron que era por las máquinas. E Monasterio de San Jerónimo pasa por ser el Monumento mas visitado de Portugal. Lo de las colas es cosa rara. El caso es que entré tanto en el Monasterio como en la Iglesia, forman un conjunto enorme de lo que aquí llaman estilo Manuelino, y nosotros diríamos gótico muy florido con elementos extraños. Son enormes ambos y dignos de verse, si no hay colas. Se pueden mirar en Internet. Delante una plaza ajardinada enorme se llama la Plaza del Imperio, siempre hay gente y junto al mar hay otro monumento llamativo que es El Padrao de los Descubrimientos, que un día conté.

            En la misma plaza está el CCB (Centro Cultural de Belém) es enorme y moderno y dicen ser el CC más grande do Mondo.  Entrando en un patio enorme había unos tenderetes, y en uno vendían unos bocatas calientes de jamón con queso camembert, buenísimos yo que tenía hambre y no sabía donde comería, decidí que allí, además el pan de Portugal siempre está más que bueno. Para colmo el que los vendía era ciclista y se conocía España mejor que mi bicicleta. Cuando seguí vi que había más patios y muchos más puestos y locales de comer y de colgantes, aquello parecía un parque de meriendas y de tiendas. De cultural, como dice su nombre, yo no vi nada mas que la puerta cerrada de dos Auditorums, grande y chico, Me acordé de cuando Jesucristo echó del Templo  de Jerusalén a los mercaderes con un látigo que le cogió a alguien. Yo creo que si va un domingo el Ministro de Cultura al CCB habría hecho lo mismo.

            El Lunes seguía empeñado en ir a Évora y tampoco salió el tren. Decidí alquilar un auto. Además había descubierto un sitio de la misma empresa para sacarlo desde Lisboa en vez de desde el aeropuerto. Resultó que lo que me había costado 7 ahora valía 70; dice la chica que no era por ser ciudad o aeropuerto, que el precio depende de los coches que tengan desalquilados y del Algoritmo y que puede haber esa diferencia. Tengo que comprobarlo. Deje Évora  para otro día.

            Como estaba en zona nueva, anduve sin ritmo y tropecé con Decatlón y me vino bien, quería una gorra blanda y en Lisboa todo me es muy difícil de comprar. También sin buscar di con un sendero que va desde el centro de Lisboa a Monsanto y yo lo había buscado en MontSanto para venir a Lisboa. La mañana iba de sorpresas. Me fui para MontSanto, como la Casa de Campo de aquí, y seguí andando. También de casualidad di con un sitio para comer. Y comí; el famoso y repetido Bacalao durado con ensalada que no me gusta, jarra de vino que me sobró, y postre. Cinco euros y medio, mi comida más barata en Portugal.

            Seguí andando por MontSanto y de vez en cuando me sonaba que había pasado por allí o en un plano veía que estaba cerca de otras veces. La verdad que MontSanto no es tan grande, pero la verdad es que está muy bien. De pronto me encontré cansado, miré y vi que llevaba quince kilómetros andando sin querer. Salí a una carretera de las que por allí cruzan y un autocarro me trajo al Campo das Cebolas, al lado de mi casa y de la de Saramago.

            Si hubiera mirado el teléfono me habría dado cuenta que ayer ceca de mi casa había un Coro de la Compañía del Metro que cantaba en la estación de Cais de Sodré. La verdad que dicen que miramos demasiado el teléfono, pero más habría que mirarlo.

            Dentro de un rato me voy a otro cumpleaños, mi amiga Silvia cumple 43, que hermosura, y me ha llamado. Le he hecho un flan que ojalá esté bien, le avisé, por eso que dicen que no se debe regalar comida ni vino si no se avisa, y vino ni avisando. El otro día a Delfina le lleve una maceta con una orquídea preciosa; yo por dejar España en buen lugar, que luego no digan

sábado, 15 de diciembre de 2018

E29 12.15 de Dic


Días 12-15 de  Navidad

            Tengo cuerpo de Navidad. Tantas Iluminaciones y belenes. Polvorones que me trajo Eloy, el dulzón vino de Porto y los pocos día que faltan para el Sorteo del 22, me han puesto el cuerpo a tono, el Síndrome del Almendro, que siempre vuelve a casa por Navidad. Mientras tanto seguiré escribiendo las cosas que me vengan a las teclas.

            No sé si es Lisboa o la forma de vida que llevo aquí, pero parece que que siempre hay cosas que hacer, que ver o que ir. Ahora mismo vengo de un Concierto de Fados  que anunciaban como cosa de Navidad en el Museo de Santo Antonio, al lado de casa; luego contaré del Santo. Antes del concierto un señor casi joven, con pinta de profesor de Mecánica Analítica,  nos ha contado la vida del  Santo como si hubiesen sido compañeros de curso, a un grupo de 20 ò 30. Después hemos entrado más adentro en el Museo con otros 20 ò 30 que no entiendo por qué se han librado de la vida del Santo y en una sala bonita del Museo nos han estado cantando fados mientras nosotros estábamos sentados alrededor de unas mesas servidas de vino do Porto y unos cestos con cascaruja e higos secos.

            Es la tercera vez que me gustan los fados de las ochenta que los habré oído, para mi que eran fados diferentes, variados, con ritmo y con alegría, a veces la chica que cantaba invitaba a cantar al publico y este se sabía las letras y la música, otras veces eran instrumentales, otras mas serios, pero siempre bonitos de oír. Pienso ahora que  puede ser que influya el ambiente, la intimidad o el vino. Las otras veces también fueron ocasiones singulares

            Santo Antonio de Lisboa, es el patrono o copatrono de aquí, y lo quieren tanto que por las calles no dejan de verse en las paredes, azulejos u hornacinas con su figura. También de San Vicente, pero menos. Hasta aquí bien, pero es que resulta que al que ellos llaman así, los demás llamamos San Antonio de Padua, porque allí vivió más tiempo, se hizo santo y se murió. Para más lío de nombre tampoco se llamaba Antonio, sino Fernando, y se cambió de nombre cuando se cambió de agustino a franciscano.  En la iconografía aparece con su hábito franciscano, un libro, un niño pequeño, y a veces un lirio; tiene su explicación pero no la sé. Aquí lo quieren tanto que en la mayoría de los regimientos sentó plaza de soldado, y aún sigue cobrando su parte por ello. También son famosos sus milagros, tengo que buscar cuáles fueron. Creo que uno de ellos lo pintó Goya en una ermita preciosa, junto al Manzanares de Madrid, aunque allí se llame San Antonio de la Florida; ya liados con los nombres. Si uno va a Madrid vale la pena verla; la pintura, no el milagro.

            Yo aquí voy a muchos museos, unos a caso hecho, y otros me los encuentro,y entro. Suelen costar lo que un vaso de vino corriente, bibior, pero tienen más persistencia; que es importante propiedad del vino, como nos enseñaron en Jerez. Hoy he tropezado con uno que podría llamarse Museo de Palabras, y he entrado. ¡Que bonitas son a veces las palabras!, y si se hilvanan bien y para colmo dicen algo, ya, te mueres. En verdad no era museo de palabras, sino que a propósito de hacer 20 años que a Saramago le dieron el Nobel, había una Exposición de Fotografías y Frases de 23 Premios Nóbeles de Literatura. ¡Qué Pensamientos y Frases más bonitas!  El Don de la Palabra puede ser mejor, casi, que el Don de Lenguas.

            Siguiendo con museos en estos días recorrí el de Arte Contemporáneo, por que me lo tropecé; y bien. Y el de Historia Natural, por que me gustan esas cosas. Las pinturas contemporáneas bien, pero los fósiles y los minerales, mucho mejor, ¡qué maravilla! Había tal soledad y silencio en aquellas salas que parecía que aquellos minerales siguieran creciendo, que estaban haciéndose todavía, y los fósiles todavía mineralizábanse. También había unos dioramas de grande mamíferos, esos que nunca ve uno en el campo por más callado que vaya, pues allí estaban, demasiado quietos, casi muertos, pero parecían vivos.

            La Música por Navidad sigue. Ayer tocó oír un concierto en la Iglesia de San Roque, la de la Capilla de San Juan que le gustaba a Pessoa. ¡Menudo concierto!. Es verdad que el guión era bueno, pero ¡cómo tocaban! , verdad que eran profesionales.

            Hoy me he enterado, en la exposición de las palabras, que Saramago empezó a escribir con 50 años, y cómo lo explicaba: ¡que es que no tenía nada que decir'. En un chiste salía un perro que hablaba francés y cuando lo ponían a prueba, el perro ni lo intentaba; el dueño se excusaba diciendo: no tendrá nada que decir ahora. Uno de mis nietos está tan crecido como que entiende lo que le digas o le mandes, pero tampoco tiene nada que decir nunca. Y yo, me contaban que no pronuncié palabra hasta los cuatro años cumplidos, que dije: ‘mierda’. Ni mi nieto ni yo causamos inquietud, por que mi abuelo sabía que no existen niños mudos, aunque si sordos.

            Viene lo anterior a propósito de que yo casi siempre callo, yo soy más escuchatán que charlatán; como decía Don Miguel O. pero sin embargo estoy convencido de que en poquísimas ocasiones hablando pierdes. La otra noche coincidí con un matrimonio de muy buen aspecto en la cola de San Roque, “Boa Noite”, ‘Boa noite’ , ‘Español, que bien’ y poco más. A la salida tropecé de nuevo con ellos, alguno dijimos:  ‘¡qué buen concierto!’ Y seguimos hablando media hora en la plaza de la Iglesia, un matrimonio y familia muy interesantes, y mejor, la conversación; que yo ando falto. Sí, hablando con extraños, o no, casi nunca se pierde; también hay que saber callarse.

            Aquí callejear, comer bien, ver interesantes museos, etc, es muy fácil; hasta yo lo hago. Pero comprar, dificilísimo. Quería comprar un felpudo de pisar, que por cierto en Portugal dicen capacho o tapete (¡), una batería para el telefonillo, una maceta para un regalo y una sartén (frigideira) para mí; días, horas, paseos, entradas a, muy difícil. Por fin tras varios días lo conseguí, no fue fácil.

            En estos días, se me han juntado muchos, han pasado más cosas y descubierto otras, pero tampoco esto es un diario. Se trataba de hablar un rato, mientras mi gente de Huéscar termina la matanza.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

E28 9-11 del 12


             9 de Dic

            Yo pienso que se hace en muchos sitios, y aquí en Lisboa también, en estos tiempos  de navidad, se multiplican las actividades culturales más o menos navideñas: belenes, conciertos, exposiciones, corales y más,  en torno al festejo.

            En la Igreja de Sao Pedro em Alcântara, cerca del Puente 25, tocaba la Camerata Atlântica tocaba un programa tan bonito que mi cuñada Celia me había dicho que no  me lo podía perder, así que tuve que ir. Y valió la pena, una orquesta de cuerda y algo de viento, creo, y una soprano interpretaron piezas preciosas y muchas conocidas, que  la música conocida a los que conocemos menos nos gusta más. El grupo se veía como si fuese un montón de amigos y vecinos que se lo pasaban en grande tocando y mejor aún cuando ensayaran.

           Y con eso y dos buenas caminatas fui recuperando mi soledad lisbona.


10          Lunes y  Cascáis

En Lisboa hay cinco estaciones de trenes, comboios llaman aquí, una de ellas, Cais de Sodré que está junto al río, muy cerca de la Praça do Comercio y de mi casa, tiene ocho andenes y lo demás en proporción, y sólo es para los comboios que van y vienen de Cascáis, que está a 28 km y tendrá unos 30.000 habitantes. A mí siempre me parecía mucho peo para la burra, pero resulta que salen trenes de ocho vagones cada veinte minutos, y a veces y a ratos va bastante gente de pie. Es verdad que hay otros pueblecillos y playas por en medio, pero …

            Yo llevaba tiempo queriendo irme un día bueno de Sol a pasear la zona y mirar el recorrido, y me fui. El comboio para mucho, pero a mi no me importaba, va casi siempre junto al río que va ensanchándose hasta que casi si darte cuenta, aunque no has dejado de mirar, ha dejado de ser río para ser océano y además Atlántico. Otra día a lo mejor me dedico a ir y venir; si no te salieras de los andenes es como el metro. Ahora tengo dudas, aquí en Lisboa con una tarjeta puedes estar subiendo a los autobuses durante una hora por el precio de un solo viaje, no sé qué pasaría en el Metro o en el Comboio. Otra diferencia curiosa e inexplicable es que con una tarjeta no pueden viajar dos, pero ellos no saben porqué.

            Cascáis es una ciudad que parece de veraneo y de turistas, pegada a la playa y llena de tiendas, restaurantes, jardines, macetas, casas bonitas, y terrazas. Yo recorrí la zona costera, la costanera decían en Argentina, recorrí una fortaleza que allí quedó y un parque-jardín precioso de verdad que allí tienen, aparte de un puerto con montones enormes de nasas, las nasas son una especie de jaulas de cuerda o alambre que colocan en el lecho marino atadas por una cuerda a una boya, luego tiran de la cuerda y dentro de la nasa hay langostas, bogavantes, bueyes de mar, y un montón de cosas de esas que meten en unas peceras que hay en el escaparate de algunos restaurantes.

Anda que te anda, me salí de la ciudad y llegué a una zona de acantilados que llaman La Boca del Infierno. A mi me cuesta ver que un riachuelo haya hecho un valle enorme, aun sabiendo que ese riachuelo en alguna época geológica fuese mas río que riachuelo, más me cuesta creer que un glaciar deslizándose haya hecho un valle en U enorme, pero sin embargo me cuesta menos creer que el Mar haga los acantilados por grandes que estos sean, todo el puto día, ola tras ola, y a veces muy grandes, pegándole golpetazos a la costa, embates dicen, no es de extrañar que se la coma. A veces es que se ve como las ondas socavan la base del acantilado y van ahuecando hasta que un día se descuelgue lo de arriba. No entiendo como los ecologicistas no hacen algo por esto, y luego por la posibilidad de que el mar ascienda unos centímetros arman la que arman. El caso es que los acantilados son muy bonitos, interesantes y entretenidos de ver; y si uno fuese sujeto por un arnés, mejor.

            Allí, en la Boca, había dos sitios para comer, en uno el menú lo anunciaban a 140 euros, y yo comí en el pobre por seis. Es la proporción que hay entre los filetes de porco y las langostas. El de las langostas debía de ser también más esmerado en manteles y menajes, pero de vistas y aires era mejor el mío. Tiene que haber de todo. Con tanto Cascáis me perdí el concierto de los lunes en el Palacio Foz.


10     del 12.  Península de Setúbal

Al otro lado del Tajo, pensando desde Lisboa, está el Alentejo, como su nombre indica y mas concretamente está la Península de Setúbal que la bordean el estuario del Tajo, el Océano y el estuario del Rio Sado al Sur, y que mida 60x60 km.  Allí hay muchas cosas, y yo decidí ir por conocer las ciudades de Setúbal y Sesimbra, la Sierra de la Arrábida, que es parque natural y la Costa de Caparica que debe tener las mejores playas de por aquí y es donde les gusta ir a los de Lisboa. También viene bien ir por un puente y volver por el otro. Hay mas cosas, pero para un día, era buen plan.

            Me parece que no vale la pena tener coche si no se tiene que utilizar a diario. Alquilar un coche más moderno, más nuevo y más limpio que el de uno cuesta 7 € al día, quizá que tomarlo y dejarlo según qué sitio sea lo más costoso. Yo a lo mejor vendo el mío cuando vuelva. Total que crucé el Puente Vasco de Gama, 13 km de puente, en un Opel Mokka; puedes elegir modelo y características cada vez, y llegué directo a Setúbal. Las carreteras de Portugal, ¡chapeau!

            Setúbal es una ciudad grande e industrial que se ensancha cuanto quiere, pero yo fui a dar al Puerto y su ribera. Antiguamente estos pueblos vivían de pescar y vender sardinas, también pasaba en La Alfama y en Asturias y sabe dios en cuántos sitios. Si ahora en esos sitios ya ni se pescan ni se envasan, las sardinas, me pregunto yo ¿de dónde son las que comemos? y qué superabundancia habrá ahora en esos caladeros donde antes se pescaba tanto y ahora nada. Creo que debe ser por la Globalización.

            Hay en Setúbal un Museo do Trabalho, donde se refleja como era el enlatar sardinas, cuenta en un momento que el trabajo era a destajo y sin espera, cuando llegaba un barco lleno de sardinas había que ir a envasarlo fuese día o noche, y allí estaban siempre listas los hombres y sobretodo las mujeres de Setúbal, sin importar qué hora. Las callejuelas que quedan cerca del puerto forman un enrejado de calles estrechas, limpias y torcidas, con alguna plaza sobre todo la del poeta Bocage,  de muy buen ver. Lo que sería el Paseo Marítimo es estupendo de casas y jardines, tiene kiosco de música, una escuela de hostelería y muchas  casas buenas, modernas y antiguas, el puerto también se merece un rato y tiene cierto .
movimiento y muchos navíos.

            A mi me encantó el Forte de Sao Felipe que mandara levantar nuestro Felipe II, que era también rey portugués pero con el nombre de Felipe I, como su padre, también tuvo dos números. El Castillo dice que se hizo para defenderse de los corsarios ingleses y también de los ‘desleales’ portugueses, tiene una estructura muy complicada, muros muy anchos, todo muy anguloso y muchos niveles, a más de muchas vistas; dicen que por tratarse de un castillo artillero y antiartillero, donde las dan las toman. Tiene una capilla muy linda y recubierta de azulejos bonitos hasta en el techo, una oficina de turismo atendida por una chica muy maja y un bar y restaurante estupendos, y con terraza que mira a la bahía de Setúbal y a la subpenínsula de Troia, y todo eso con 4 ó 5 empleados,  para mi solo.

            Allí empieza el P.N. de la Arrábida, con carreteras y caminos que lo cruzan, yo elegí caminos, aunque no dejaba de pensar que pincharía, y yo iba con el seguro básico,. ¿Os acordáis alguno de estas trances?, no hay escarmiento que dure. No pinché, menos mal. A este Parque, y al Fuerte, hay que volver siempre que se pueda. O será que yo metido en las calles de la Alfama y de la Baixa, veo una sierra verde y me pone. Quizá le falten más miradores y senderos, pero es que la vegetación es tanto que se los comerían; y que yo no los vería. Yo me dejé muchas cosas por ver y parar, pero iba en plan de avanzadilla y el día corría más de la cuenta.

            Una carreterucha, estrecha, pendiente y con semáforo baja a Portinho da Arrábida, junto a una playa magnífica. Dicen las guías escritas que Portugal sigue horarios ingleses y es fácil quedarse sin comer por llegar tarde. Mentira, a cualquier hora del día hay alguien desayunando, almorzando, tomando té y cenando, aquí no hay horas. Así que yo casi a las cuatro en un restaurante mirando al mar y otra vez casi solo me comí mi Choco frito que es lo típico de Setúbal, me había dicho la chica maja del castillo,. El choco frito son calamares cortados de forma rara y gordos fritos  a la romana, más que buenísimos, y encima el sitio.

            Si de los acantilados decía antes lo que gusta verlos, si además forman un cabo y en la punta hay faro, solo faltaría algún barco de vela surcando los mares, o que no hubiera barcos y hubiese galerna. Siempre que me acerco a un cabo, desde los tiempos de Cabo Mayor con mis hijos chicos, estoy seguro que llegará la galerna a la vez que yo, pero los cielos y los vientos no me son propicios. En Asturias hubo algo, pero poco. El cabo de hoy se llama Espichel.

            Sesimbra, apenas si la veo, había empezado a ponerse el Sol cuando andaba por el Cabo Espichel y llegaba tarde. Tiene un Castello y un Forte, pero yo no los distinguí ni pude acercarme, altos, lejos y tarde. El pueblo también de pescadores y en laderas, me resultó enrevesado. Y se hizo noche.

        Caparica y toda su costa se tuvieron que quedar a solas, sin mi; en Diciembre el Sol se va malditamente pronto; para otro día. Cruzar los puentes siempre emociona pero cruzar el Vasco de Gama o el 25 de Abril es otra dimensión. Y los crucé.


NB  Me gustan los comentarios en la Bitácora, pero me cuesta verlos, y tampoco es caso de entrar en conversación, de cualquier manera muchas gracias a quien se tome la molestia.

lunes, 10 de diciembre de 2018

E27 Puente Constitucional


Finde Guerrero  [6-10 de Diciembre]

            Esta entrega de esta bitácora que Lisboa nos da, puede resultar demasiado familiar, aviso, pero es que ha sido así y sería difícil hablar de otras cosas.

            Sevilla (spain) está sólo a 4 horas  de Lisboa, ¡Tan cerca y a la vez tan lejos!. Y de allí vinieron Conchi, Pedro, Celia y Eloy por el Puente Vasco Gama, 13 km sobre el Tejo que tengo ganas de recorrer yo. La Alfama esta mayormente cerrada al tráfico salvo que residas en ella y tengas una tarjeta (cartón) para que un sistema semiautomático te baje el pilón y puedas entrar, y mi amiga Stephany me dejó el suyo, que por cierto yo había lavado, el cartón no a Stephany, junto a una camisa, y sobrevivió (¡!!¡); también son lavables los pinchos de memoria (pendraives), al fin y al cabo no son más que imanes.

            Total, que a mediodía estábamos subiendo las escaleras hacia mis miradores y desde allí veíamos la Alfama, el Tejo y la península de Setúbal casi enteras, con un día de cielo azul rabioso y el Sol amarillo, amarello. En Lisboa no manejan las tapas aunque si el nombre y también le llaman Petiscos, pero no son las nuestras y además son de pago, y como lo sabíamos, íbamos preparado, como si fuésemos al Pedreño. En el Belvedere de As Portas do Sol nos quedamos un rato mirando y bebiendo  con la cerveza de aquí, Sagres, y el jamón, las secas, los pistachos y las aceitunas de Huéscar que traía Eloy.

            Nos acercamos para ver el Castello de Sao Jorge por fuera y nos fuimos a comer a un sitio llamado Solar dos Mouros, desde una terraza que mira casi lo mismo que antes pero más mirando hacia Brasil. Después de comer bien y beber de más lo que más apetece ya se sabe, pero alguien dijo que ‘el que gana la siesta pierde la tarde’, y nadie se atrevió a quererla. En el tranvía 28E descendimos de la Colina de San Jorge, cruzamos la Baixa y ascendimos a la colina de Santa Caterina, que tiene uno de los mejores miradores de Lisboa. Pedro quería ver el Sol ponerse por el Atlántico de aquí; pero el Sol corre más que cinco hermanos en un tranvía, y además tienen ver todo lo que hay en el camino, y comentarlo. El Sol había traspuesto antes de llegar nosotros. Aún así el Mirador valía haber ido.

            Como parte de la colina y su ladera este la ocupa el Chiado o Barrio Alto, por allí anduvimos, vimos y compramos. Camoens, Chiado  Pessoa, tres poetas para un barrio, que están allí juntos; con Eça de Queiroz todavía no me he metido, pero el anduvo por el Chiado también., y  junto a miles de turistas, que como todos quieren ir para el sitio del que los otros vienen, tropiezan y se enredan, pero no se lían, El Carmo, la Iglesia, lo vimos por fuera, no era hora, la Estación del Rossio por dentro, la plaza del Rossio por encima, y las calles de la Baixa, llenas de restaurantes reclamando clientes, pastelarías y más tiendas, las recorrimos a los largo cambiando de una a otra. Oyendo español como si fuese Huéscar. Otra vez en la Iglesia de San Nicolao un obispo y seis sacerdotes concelebraban con mucha liturgia, como pasa siempre allí.

En el elevador do Catello nos subimos a la Alfama. Y allí en “Ginginha de Sé” nos bebimos dos garrafas (botellas) de Viño Verde y una tabua (tabla) de muchas cosas de comer. Allí seguimos hablando, desde que eran las ocho de la mañana y estaban a punto de ser las doce, sin parar.

            Cuando íbamos a subir a casa, alguien propuso una vueltecilla por la Alfama tranquila y apagada, y a nadie le pareció mucho. Por aquí casi todas las calles parecen la misma, hay que haberles dado varios repasos para darse cuenta que no hay dos iguales. Fuimos dando una vuelta por la Iglesia de San Miguel hasta la de los Remedios, viendo rincones, bares ínfimos, restaurantes pegados, reclamadores de Fados, y puestos de Ginginha. Hasta algo que parecía una pequeña iglesia y entraron, resulto que lo era pero con un cadáver en el centro; la Iglesita estaba reciclada en tanatorio. El Chafariz (fuente) de Dentro seguía con el agua más limpia posible y por la calle de San Pedro fuimos buscando la nuestra, que seguro que nunca sería llegar a casa y acostarnos, siempre hay más cosas que decir. Aunque las Constitución no pudiésemos arreglarla a esas horas.

                        Un muy buen día para ser el primero. A mis hermanos parece que les gustaba la cosa, e incluso mi casa; que para mi está muy bien, pero que …. El caso es que también les gustó y le vieron su gracia. Y por supuesto Lisboa, pero es que Lisboa le gusta a cualquiera, aunque no la vea. Lisboa tiene esa gracia, como también pasara con Luarca. Lisboa, Luarca, Granada, y algunas ciudades más tienen nombres de fortuna.


Viernes 7 y postConstitucional

            Nos tocó ir a Belém. Pero Los Jerónimos, un palacio e iglesia supermanuelinos, seguían con la cola larga del otro día y nosotros con las ganas cortas. Así es que desde el taxi que era para 5+1 vimos la cola, la fachada, la Torre de Belém y el Padrao dos Descubrimientos, que en otras entregas se cuenta, y nos bajamos en en el MAAT , Museo de Arquitectura, Arte y Tecnología. Tiene forma de, digamos bivalvo abierto y por encima se pasea uno y se va viendo el Tajo. A la hora de entrar en tal museo, pensamos que cinco personas son una multitud para tan complejo museo, a los museos hay que ir casi solo, o con el clónico de uno mismo.

            Decidimos seguir paseando junto al río y su puente, que no cansan, por mucho que se miren. Íbamos a subir al Pilar’7, pero debió olvidársenos, acabamos en LX Factory, una antigua y vieja fábrica de papel, reconvertida en un conglomerado de tiendas y de  bares de colores, como hippies y toda la infraestructura supervieja, sin el mínimo retoque o cuidado desde hace 100 años. Vimos muchas tiendas y cosas curiosas y dimos para comer con un restaurante que nos encantó a todos a la vez, grande, menos viejo, con muchas cosas que mirar y que copiar. Un buen sitio, pero no me aprendí el nombre, si sé que estaba en la calle de dentro y en el extremos más próximo a la entrada; por si alguien quiere ir.

            A mi debió gustar la Fundación Gulbenkian e iba ir por tercera vez, la rodea unos de los mejores jardines de Lisboa, el mejor, tiene todo el arte que coleccionó el señor Calouste Gulbenkian, un museo de pintura contemporánea , dos auditorium, y lo que sea más. Nosotros vimos los jardines, y la Colección, que aunque era museo, era corto y diferente y sobretodo había que esperar.

            Esperar por que nos habíamos enterado que había un concierto muy atractivo de la Orquesta Sinfónica Gulbenkian algo más tarde. El auditorium era de primera y la pared del fondo del escenario era un cristal inmenso, al otro lado se veía el jardín_bosque iluminado de forma extraordinaria que formaba un cuadro increíble, casi tan bonito como el concierto, en el que en la segunda parte interpretaron la Quinta Sinfonía de  Tchaikovsky;  para flotar, y con aquel fondo del bosque que parecía encantado.

            Calouste Gulbenkian vivió de la mitad del XIX a la mitad del XX, nació armenio y luego fue británico, era ingeniero y buen negociador,e hizo gran fortuna inmensa con el petróleo, fue coleccionista y mecenas y por no se qué razón su Fundación está en Portugal. Había un bloque de oficinas inmenso, lo que no sé es que hacen allí a más del mecenazgo.

            Después de la música siguió la marcha y bajamos por los Jardines de Amalia Rodríguez y los de Eduardo VII hasta el Marqués de Pombal y de allí seguimos por la Avenida das Liberdades, que es la más ancha de todo Portugal, creo yo, y en ella están las mejores marcas de tiendas, la mejores casas y los mejores hoteles, aunque quede muy lejos, en kilómetros, de la Plaza do Comercio. Aquí en Lisboa no sé donde está el Centro.

            Y mucho más tarde estábamos en casa.


8 Sábado  Y día de Concha

            Habíamos decidido ir a ver El Memorial del Convento en Mafra a 25 ó 30 km de Lisboa, pero todavía no habíamos visto la Plaza do Comercio, ni a Pilar del Castillo y de Saramago. Así que primero un paseo por la Ribera del Tajo o Ribera das Nauss. Bajamos al Llano, pero la Casa dos Bicos estaba cerrada por Santa Inmaculada, entonces nos conformamos con recorrer el Campo das Cebolas que con el Sol que hacía ofrece unas vistas fenomenales de Alfama, recorrimos su aparcamiento soterrado que es de lujo y vistamos el muelle (cais) de donde salen los transbordadores para Barreiros,la otra orilla.

            Al otro lado del Tajo se ve la otra orilla que debe formar parte de la Península de Setubal, y allí debe vivir mucha gente que vienen y van todos los días de orilla a orilla; para eso hay transbordadores que cubren 3 ó 4 líneas, que van y vienen cada media hora u hora entera, y que vale como un viaje en autocarro o en tranvía, y para eso hay hay 3 ó 4 muelles Cais) separados y enormes, sin miseria. Cruzar el Tajo en barco gusta más pensarlo que hacerlo, Los transbordadores son enormes, cerrados, con los cristales sucios y filas y filas de asientos.

            Vimos también: una estación de Metro, tan lujosa como en España o quizá que más y más grandes; la Plaza do Comercio desde el Tajo, enorme y fenomenal; el Tajo desde la Plaza Comercio.  Recorrimos un trozo La Ribera das Nauss, que está muy chula, por la Plaza del Marqués de Terceira cogimos la Rua del Arsenal y llegamos a la Plaza de la Municipalidad con su picota y su Ayuntamiento, para salir a la Plaza Comercio otra vez, pero por donde el Arco de Triunfo, y de allí por Alfandenga fuimos volviendo otra vez por la casa de Pilar del Castillo, a nuestro barrio a por el coche. Estuvo bien el paseillo, se ve mucho, más de lo que he dicho.

            De aquí a Mafra es casi todo Lisboa, o la gran Lisboa, se acaban las casas empieza un pueblo muy grande,Lureiro, que todo don edificios enormes, que deben de estar llenos de dormitorios  y enseguida es Mafra, que es pueblo pero como si solo fuese el Palacio_monasterio. Creo que lo contaba el otro día, según el mapa puede medir 150 X 150 m, y 5 ó 6 plantas, se lo hizo un rey como pabellón de caza y monasterio para frailes que rezaran por si el cazado era él. Las ventanas y puertas se cuentan por millares, los huecos de escaleras por decenas, las habitaciones por centenares, y encima por dentro es feo. Lo mejor del palacio: lo enorme, la fachada y sobretodo la historia de Sete Sois Sete Luas y el constructor de aviones en la novela de don José: Memorial del Convento

            Pero nosotros estuvimos a gusto, Y comimos enfrente en un bar-restaurante que era tan bueno que tenía tanta gente que no nos hubieran atendido, así que entrábamos a por cervezas y en la terraza comíamos de lo nuestro, otra vez elvirita. Estupendo. Nos cambiamos de sitio y en otro más tranquilo: café y postre. Y hoy si quisimos descansar un poco, así es que al coche y a casa, que a la noche teníamos concierto.

            Antes del concierto nos fuimos a la tasca la Muralla y nuestro amigo Paolo, tan cariñoso y atento como siempre, nos sirvió unos petiscos y una buena botella de vinho do Douro. Y de allí a la Iglesia de Santo Domingo, al lado de la Praça del Rossio. Allí mientras unos guardaban cola otras compraban cosas. El concierto resultó ser de una orquesta juvenil y un coro infantil juvenil y resultó formidable y eso que nosotros no éramos familiares. La Iglesia era muy rara, estaba como hecha polvo, las columnas de piedra estaban como descascarilladas, las partes altas como quemadas, el suelo a dos niveles; sí,una Iglesia extraña. Cosa curiosa, aparte de ser gratis el concierto, al entrar te daban una mantita para las piernas. Se agradeció.

            Al salir, las once de la noche, muy tarde para Portugal. El Rossio y la Baixa estaban abarrotadas, a reventar, en un Mac Donald había pelotera para entrar, en un puertucha había cola para beber Ginginha, las tiendas abiertas y con gente comprando y mirando, algunos restaurantes abarrotados y casi todos con comensales. Y no eran todos españoles. Yo nunca había visto por aquí esas multitudes, no se supo si era por la Navidad próxima, por la Inmaculada o por la Constitución.

            Ya embalados con tanto concierto buscamos un sitio donde sabíamos tocaban música negra, pero estaba a tope y de casualidad dimos con otro donde tomar una copa larga y oír más música viva y también negra, de Cabo Verde, aunque parezca raro. Cuando llegamos a nuestras calles, la Alfama estaba morteciña, pero a pesar de ello le dimos una vuelta a ver qué tal. Apacible, bonita y cerrada.



9         Domingo y fin

Volvimos a subir al piso de Pedro y Celia, donde todas las mañanas nos preparaban el desayuno y nos daban las primeras conversaciones del día. Su piso es más bonito que el nuestro, más moderno, muy luminoso y desde los balcones se ven más mundos, entre ellos el Tajo, los Cruceros y hasta “África”. A parte de muchos más tejados de tejas rojas.

            Con el alma encogidilla por el lado del regreso visitamos la Catedral (la Sé) entre románica y gótica que hoy me gustó más que otras veces, Conchita explicaba, y luego nos acercamos al Teatro Romano, junto a casa, donde anunciaban para hoy algo en latín, que no entendimos, con motivo de la Navidad (Natal, llaman aquí), que luego no fue nada, pero vimos el Teatro y leímos, que ya es algo.

            Y para terminar: café en el Hotel Memmo, que un día conté, escondido en un rincón de la Alfama, pero súper moderno a más de súper bonito y con una terraza al aire espectacular, encima mismo de la Muralla de la Alfama. Pero como estaban con sus desayunos no servían café a los de la calle. Unas vista espectaculares, que las guías turísticas no saben, pero ideales para llevárselas metidas cada uno en su imaginario del viaje de Lisboa.

            Y así acabó esto. Teníamos la sensación de haber hecho muchas cosas. Eloy ya no sabía cuantas Lisboas había conocido. Aquí se me han olvidado algunas, pero si hemos hecho mucho. Y hablado, pero las conversaciones son mas difíciles de meter en estas letras. Y a mí no me importa repetir algo; más veces fui a la misma misa, a la misma Galerías Preciados e incluso a la misma Sagra.  Lisboa es así, cuatro veces más que vinieran cuatro días, que ojalá, rellenaríamos las dieciséis jornadas, sin tener que repetir lo visto de estos días. Hasta pronto. Venid más.

jueves, 6 de diciembre de 2018

E26 La Constitución


Día 6  Santa Constitución

            Como si el tiempo supiera que aquí es Fiesta el día ha amanecido radiante hasta la exageración, ya tenía ganas.

            Hoy vienen un montón de guerreros: Concha, Pedro, Eloy y Celia, que conmigo hacemos cinco. Espero que pasemos unos días bonitos, tenía ganas. Ya contaré que hacemos, si nos va bonito como ganas tenemos.

            Así es que con motivo de la Fiesta Constitucional, el Puente y la Visita, me imagino que esta bitácora quedará en reposo unos días.

            Esta mañana un tertuliano y escritor explicaba que lo que le pasa a la Constitución famosa es que está anquilosada, que no cita a Europa, ni nombra las Autonomías, aparte de no reconocer el Derecho a la Biodiversidad, o diversidad, no he oído bien, ni el Derecho a la Salud, aparte de no haber derogado aun la Ley Sálica. Y otras cosas menos importantes. Espero que cuando me toque volverme a España un buen desanquilosador  la haya desanquilosado. Mientras tanto: Resiliencia. El que no se preocupa es por que no quiere.

            Hasta unos días (ate breve).

martes, 4 de diciembre de 2018

E25 2-4 de Dic


2 de Diciembre y Elecciones Andaluzas

            Aquí en Lisboa la verdad es que las elecciones en Andalucía se han notado poco, yo sigo en contacto a través de RNE y El PAÍS con las cosas que ahí pasan, pero son las Elecciones que menos pesadas se me han hecho. La idea, que yo tenía por la mañana, era que poco podría pasar y que el PSOE seguiría gobernando con asistencia de Podemos, que a lo peor un partido que yo no conozco y que se llama VOZ y parece extremo entraba con uno o dos diputados en el Parlamento de Andalucía como gran novedad. Y que se dilucidaría quién era más fuerte si Casado o si Rivera.

            Yo me había propuesto seguir algunos pasos de Pessoa. Dice en su guía que uno de los edificios dignos de verse en Lisboa era el Palacio de la Municipalidad, El Ayuntamiento, que aquí también llaman Cámara. Este sitio, aun siendo de mérito, quizá por estar en uso sólo se muestra a las once de la mañana del primer domingo de cada mes. Y allí estuvimos puntuales los 14 que queríamos ver aquello y una señora elegante y con bufanda colgante nos lo enseñó. Y explicó, pero hablaba regular y traduje poco Está bien, lo más llamativo la escalera, enorme de esas que se abren en dos y todo rodeado de esculturas y molduras, se visitan tres o cuatro despachos que parecían estar en uso, pero muy ordenados, dos salas de plenos, una biblioteca y un gran salón de actos, sobresalen algunas pinturas, los techos y los trampantojos. Al final salimos al balcón principal y enorme como hizo un señor importantes en 1910 para declarar el advenimiento de la República Portuguesa.

            Hacía una mañana estupenda, de domingo, y en la calle se corría una especie de marathón urbana, sin tráfico  Lisboa parecía más domingo. Busqué el Hotel Braganza, donde vivió Ricardo Reiss en 1935, pero me había ido sin teléfono, y no supe si no existía o si no  lo vi, Subí por la calle Alecrin como hacia Reis, me desvié para ver frente al Teatro San Carlos la casa donde nació Fernando Pessoa, que no tiene mas particular que saber que allí nació y que por allí corretearía de niño. Ese domingo no correteaba nadie y menos un niño. Los del marathón corrían por la Baixa.

            Otro sitio que manda Pessoa es visitar La capilla de San Juan Evangelista en la Iglesia de San Roque, que está mas arriba, en lo alto el Chiado, Cuando voy a entrar en la Iglesia, se interpone un señor muy bien vestido, negro, con corbata y con una especie de escapulario, y me dice que está la misa empezada y hasta que no termine no se puede visitar el templo, que si quiero vea mientras un Museo religioso adjunto. Me paseé por el museo, muy bien puesto, religioso, vigiado y solo. Pensé que no se podría entrar en misa para visitar la Iglesia pero que si podría para oír lo que quedase de misa, y así fue. La misa tenía algo raro, dentro había otros dos “guardias”, estaba lleno el templo, y la gente vestida de domingo, un coro que cantaba bien y moderno, y llamativamente gente muy joven en su mayoría. No me enteré porqué.

            Pessoa lo que quería es viera una capilla en concreto, La Iglesia, en Lisboa casi todas son así, es como un salón rectangular, de techo plano, muy decorado todo y con varias capillas laterales. Una de ellas dedicada a San Juan Evangelista y encargada por alguien especial, domina el mármol y además de preciosa y proporcionada es curioso que fue hecha en Roma y traída en barco para montar aquí, un capricho. En esta y en otras capillas (me) llama mucho la atención lo que hacen con el mármol, es como taracea en mármol, también en Roma me llamaban la atención esos trabajos, no entiendo cómo se puede hacer eso con esa perfección de ajuste, es mucho mas fácil los trancadis de Gaudí,

            Y puestos en el Chiado, seguí hasta llegar al mirador de Alcántara, casi al lado. Había un ambiente estupendo, mucha gente y muchos puestos de vender, comer y beber, sonaba música y hubiese sido un sitio para quedarse, estar y comer; yo creo que era ya ambiente de Navidad. Yo como andaba solo me estuve menos.

            Pasaba cerca y me fui a comer donde comí mi primer día en Lisboa, cerca del Carmo, y me gustó la sensación del tiempo trascurrido, y el sitio, portugués, pequeño y ahora con más gente. Y seguí volviéndome tranquilamente a casa.

            Los resultados electorales retrasados pero de golpe, demasiado de golpe, y para mi sorprendentes; no sé muy bien lo que decían las encuestas pero no he oído nada contra los encuestólogos. Yo pensé esa noche que ‘el problema tenía solución y la solución era única’, los que estudiaran matemáticas recordarán esta expresión.

Para mi que soy un analista ingenuo: PP y C’s, que se parecen mas de lo que quieren, forman un gobierno, Psoe y Podemitas ‘permiten’ la Investidura y evitan que gobierne VOX, no Voz, y VOX que son muy nuevos y son menos, miran y esperan. Y no hay más vuelta de hoja, ni mas sencillo, ni más democrático. Pues no señor, la cosa se va complicando: el tercer partido quiere que los voten los dos primeros, por la única razón de que ha crecido más que los otros; con esa lógica el tercero debería votar al quinto, que todavía creció más deprisa. Y para colmo la que ha perdido y ganado, al mismo tiempo, quiere seguir siendo. Pues todavía se complicará más. Lo que no sé es porque el cuarto no quiere ser, parece conformarse con la calle. El quinto parece pensar que callando gana. Ahora me acuerdo de que hablar de política es de mala educación, pero ya que está escrito me da cosa borrarlo.


            3 y 4 de Diciembre

Día casero. Ahora he descubierto, es un decir, que tenía un trabajo de ordenador pendiente, y que quiero terminarlo para esta Navidad, así que suprimiré calles y teclearé más.

            Hoy mucha casa. Todo casa. A las cinco me he ido a mi concierto del Palacio Foz de todos los lunes, y faena grande: lo habían cancelado. No me ha venido mal, me he dado un buen paseo aunque no he descubierto nada, salvo que las tiendas en Lisboa son de otra manera. Necesito un cargador de teléfono a ser posible Samsung, pues no encuentro ni una tienda en Alfama, la Baixa o el Chiado donde haya una tienda de móviles, hay muchas de fundas, pero de móviles ni veo ni me dicen.

            A la vuelta un poco de Ginginha de Sé y otra vez al teclado.

         Hoy martes pensé irme a Cascais que ya lo he pasado dos veces y no lo he visto ninguna, pero me apetece que sea con un día radiante, para que el mar y la playa luzcan, y el cielo no se ha puesto a modo. Así es que casa, teclado y un buen paseo por la Alfama.

sábado, 1 de diciembre de 2018

E24. Nov-Dic


29 Nov  Día de lluvia

            Desde muy temprano llueve en Lisboa con más intensidad que nunca y parando muy pocos ratos, casi nada. Total, día de casa.

            Después de todo el día en casa, y siendo ya oscuro, la lluvia parecía que paraba de forma definitiva, pensé que todo el día sentado podía dejar atascadas mis articulaciones y decidí darme una vuelta por La Alfama mojada. En el bar Meroña, no me aprendo nunca el nombre, pero significa Madroño, estaba mi amiga Silvia Cristina que apenas si reconocí, y acabé sentado de nuevo, pero ahora con conversación, amigos y cerveza, que parece menos paralizante.

            Más tarde y acompañandola a su casa, paseamos por la Alfama Alta y en torno al Castillo de S. Jorge. La Alfama estaba mas bonita, el suelo brillaba más, los árboles goteaban todavía, los bares y restaurantes daban penas de tan solos y raramente te cruzabas con alguien. Buenas circunstancias para pasear de noche.


30 Nov   Día normal


            Aquí, en Portugal,  hay varios sitios que llaman “Tapadas de …” siempre son zonas boscosas y montaraces, pero el diccionario dice que “tapada” significa “cubierta”, me imagino que en un diccionario mas bueno dirá que “tapada” es zona “cubierta de árboles”. Siguiendo con los significados, ya he comprobado que en portugués como también en español la propina, que ellos dicen “gorjeta”, significaba antes, aunque la gente no lo sabe ahora: “algo para refrescar la garganta”. No podía ser de otra manera.

            Toso esto es porque ayer que habían prometido buenos, me fui a visitar y recorrer “La Tapada de Ajuda” es decir el bosque de Ajuda, Ajuda es el nombre de una zona que da nombre a varios sitios, a un bosque aun palacio, a un jardín botánico, etc.

            Total que allí pasé la mañana paseando entre bosques, y algunas construcciones y cultivos, porque allí está desde hace tiempo el Instituto de Agronomía Superior y alguna cosa más. Un paseo agradable en una mañana buena que de vez en cuando dejaba ver el Puente 25 de Abril sobre un mar de nubes que cubría el Tejo.

            Iba a ir comer en alguno de aquellos sitios que no se definir que había en LX Factory, pero me encontré con un sitio que me llamó la atención, y se llamaba “Canto Décimo”, entré y en efecto era un restaurante  portugués para portugueses, los clientes parecían de diario y las camareras parecían conocerlos a todos, menos yo. Comí de menú, yo creo que no había otra cosa y fue algo bueno y más barato que lo usual. Después me pasé por el repetido LX Factory, hippy, colorido, comercial y viejo y me fui en tranvía y a pie para descansar en casa. De paso vi como la zona de Cais de Sodré, que puede llamarse Ribera de Naus parecía una playa de París, llena de gente en mangas cortas tomando el Sol en unas tumbonas muy curiosas que allí pone el Ayuntamiento.

            A las siete tocaba otra vez el Teatro San Luis, ‘cuando un tonto se aprende un camino’, no sabía bien que iba a ser. Resultó ser, asistir a la grabación de un ‘podcast’ si se admite la repetición. En una especie de sala bonita dos señores hablaban de política, no entendí nada, mientras la conversación era grabada para luego y los asistentes asistíamos, puestos a repetir, muy callados mientras tomabas una copa como en un bar supersilencioso. Resistí mientras descansaba y me fui.

            Yo le tenía manía a las palabras extranjeras que tienen traducción fácil y se usan en inglés, pero luego desde el programa de JMa Íñigo y Pepa F sobre el tema, estoy un poco más radicalizado. No entiendo la manía de decir: ‘imeil’ en lugar de correo o correo_e si hubiese que afinar, decir ‘fashion’ en vez de moda, o ‘podcast’ en lugar de grabación, cuando además ‘podcast’ todavía no he encontrado a nadie que sea capaz de explicar el significado. Corta el rollo, Manuel.

            El Chiado es un gran barrio de Lisboa, siempre que voy descubro cosas. Anoche estaba a reventar. Hay bares, tiendas, casas, restaurantes y calles muy bonitas. Y llamativamente: muchas librerías.


            1 de Diciembre

            Otro mes en Lisboa. Y otra vez en casa y al día con la bitácora. Mañana casera y tarde por inventar. Y sobretodo mucha reflexión.