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de Diciembre y Elecciones Andaluzas
Aquí en
Lisboa la verdad es que las elecciones en Andalucía se han notado poco, yo sigo
en contacto a través de RNE y El PAÍS con las cosas que ahí pasan, pero son las
Elecciones que menos pesadas se me han hecho. La idea, que yo tenía por la
mañana, era que poco podría pasar y que el PSOE seguiría gobernando con
asistencia de Podemos, que a lo peor un partido que yo no conozco y que se llama
VOZ y parece extremo entraba con uno o dos diputados en el Parlamento de
Andalucía como gran novedad. Y que se dilucidaría quién era más fuerte si Casado
o si Rivera.
Yo me había
propuesto seguir algunos pasos de Pessoa. Dice en su guía que uno de los edificios
dignos de verse en Lisboa era el Palacio de la Municipalidad , El
Ayuntamiento, que aquí también llaman Cámara. Este sitio, aun siendo de mérito,
quizá por estar en uso sólo se muestra a las once de la mañana del primer
domingo de cada mes. Y allí estuvimos puntuales los 14 que queríamos ver aquello
y una señora elegante y con bufanda colgante nos lo enseñó. Y explicó, pero
hablaba regular y traduje poco Está bien, lo más llamativo la escalera, enorme
de esas que se abren en dos y todo rodeado de esculturas y molduras, se visitan
tres o cuatro despachos que parecían estar en uso, pero muy ordenados, dos
salas de plenos, una biblioteca y un gran salón de actos, sobresalen algunas
pinturas, los techos y los trampantojos. Al final salimos al balcón principal y
enorme como hizo un señor importantes en 1910 para declarar el advenimiento de la República Portuguesa.
Hacía una mañana
estupenda, de domingo, y en la calle se corría una especie de marathón urbana,
sin tráfico Lisboa parecía más domingo.
Busqué el Hotel Braganza, donde vivió Ricardo Reiss en 1935, pero me había ido
sin teléfono, y no supe si no existía o si no
lo vi, Subí por la calle Alecrin como hacia Reis, me desvié para ver
frente al Teatro San Carlos la casa donde nació Fernando Pessoa, que no tiene
mas particular que saber que allí nació y que por allí corretearía de niño. Ese
domingo no correteaba nadie y menos un niño. Los del marathón corrían por la Baixa.
Otro sitio
que manda Pessoa es visitar La capilla
de San Juan Evangelista en la
Iglesia de San Roque, que está mas arriba, en lo alto el
Chiado, Cuando voy a entrar en la
Iglesia , se interpone un señor muy bien vestido, negro, con
corbata y con una especie de escapulario, y me dice que está la misa empezada y
hasta que no termine no se puede visitar el templo, que si quiero vea mientras
un Museo religioso adjunto. Me paseé por el museo, muy bien puesto, religioso,
vigiado y solo. Pensé que no se podría entrar en misa para visitar la Iglesia pero que si podría
para oír lo que quedase de misa, y así fue. La misa tenía algo raro, dentro había
otros dos “guardias”, estaba lleno el templo, y la gente vestida de domingo, un
coro que cantaba bien y moderno, y llamativamente gente muy joven en su mayoría.
No me enteré porqué.
Pessoa lo
que quería es viera una capilla en concreto, La Iglesia , en Lisboa casi
todas son así, es como un salón rectangular, de techo plano, muy decorado todo
y con varias capillas laterales. Una de ellas dedicada a San Juan Evangelista y
encargada por alguien especial, domina el mármol y además de preciosa y
proporcionada es curioso que fue hecha en Roma y traída en barco para montar
aquí, un capricho. En esta y en otras capillas (me) llama mucho la atención lo
que hacen con el mármol, es como taracea en mármol, también en Roma me llamaban
la atención esos trabajos, no entiendo cómo se puede hacer eso con esa perfección
de ajuste, es mucho mas fácil los trancadis
de Gaudí,
Y puestos
en el Chiado, seguí hasta llegar al mirador de Alcántara, casi al lado. Había un ambiente estupendo, mucha gente y
muchos puestos de vender, comer y beber, sonaba música y hubiese sido un sitio
para quedarse, estar y comer; yo creo que era ya ambiente de Navidad. Yo como andaba
solo me estuve menos.
Pasaba cerca
y me fui a comer donde comí mi primer día en Lisboa, cerca del Carmo, y me gustó
la sensación del tiempo trascurrido, y el sitio, portugués, pequeño y ahora con
más gente. Y seguí volviéndome tranquilamente a casa.
Los
resultados electorales retrasados pero de golpe, demasiado de golpe, y para mi
sorprendentes; no sé muy bien lo que decían las encuestas pero no he oído nada
contra los encuestólogos. Yo pensé esa noche que ‘el problema tenía solución y
la solución era única’, los que estudiaran matemáticas recordarán esta expresión.
Para mi que soy un
analista ingenuo: PP y C’s, que se parecen mas de lo que quieren, forman un
gobierno, Psoe y Podemitas ‘permiten’ la Investidura y evitan que gobierne VOX, no Voz, y
VOX que son muy nuevos y son menos, miran y esperan. Y no hay más vuelta de
hoja, ni mas sencillo, ni más democrático. Pues no señor, la cosa se va
complicando: el tercer partido quiere que los voten los dos primeros, por la única
razón de que ha crecido más que los otros; con esa lógica el tercero debería
votar al quinto, que todavía creció más deprisa. Y para colmo la que ha perdido
y ganado, al mismo tiempo, quiere seguir siendo. Pues todavía se complicará más.
Lo que no sé es porque el cuarto no quiere ser, parece conformarse con la
calle. El quinto parece pensar que callando gana. Ahora me acuerdo de que
hablar de política es de mala educación, pero ya que está escrito me da cosa
borrarlo.
3 y 4 de Diciembre
Día casero. Ahora he
descubierto, es un decir, que tenía un trabajo de ordenador pendiente, y que
quiero terminarlo para esta Navidad, así que suprimiré calles y teclearé más.
Hoy mucha
casa. Todo casa. A las cinco me he ido a
mi concierto del Palacio Foz de todos los lunes, y faena
grande: lo habían cancelado. No me ha venido mal, me he dado un buen paseo
aunque no he descubierto nada, salvo que las tiendas en Lisboa son de otra
manera. Necesito un cargador de teléfono a ser posible Samsung, pues no encuentro
ni una tienda en Alfama, la Baixa
o el Chiado donde haya una tienda de móviles, hay muchas de fundas, pero de móviles
ni veo ni me dicen.
A la vuelta
un poco de Ginginha de Sé y otra vez al teclado.
Hoy martes
pensé irme a Cascais que ya lo he pasado dos veces y no lo he visto ninguna,
pero me apetece que sea con un día radiante, para que el mar y la playa luzcan,
y el cielo no se ha puesto a modo. Así es que casa, teclado y un buen paseo por
la Alfama.
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