Domingo
27 de Enero
Parece que
a Lisboa ha llegado el mal tiempo de nuevo, días lluviosos en los que llueve
muy poco, pero con el cielo cubierto y la atmósfera turbia. Ni me acuerdo qué
hice el domingo, salvo a la tarde que me fui a pasear por el Chiado y de paso
buscar unos bares que sabía que estaban y no sabía donde. También con eso del
pasear sin rumbo di sin querer con una peluquería que busqué durante un tiempo
parea pelarme, pero encontré antes la Navidad y me pelé en Granada.
En Lisboa,
la mayoría de las peluquerías son de diseño, y diseños bonitos, muy bonitos, a
veces coincide y el mismo local es local de copas. Si, realmente me llaman la
atención. Una vez entré a fotografiarla, pero me indicaron que no, una lástima.
Ahora tengo
una novedad en la casa de Alfama, en la televisión hay NetfliK, no sé si está
bien dicho. El caso es que Gregorio se lo ha dejado instalado y dispongo de
millones de películas y de series, más todavía; el problema es que no sé que
quisiera ver, y para ver algo primero hay que saberlo y después buscarlo.
Encima el cine moderno es demasiado violento y efectista, violento hasta el
extremo y con una violencia extrema y larga, aparte de innecesaria para la
acción. El cine clásico no existe en Netflik. Las series, que llaman, son
desconocidas para mí. Y encima a mi me gusta poco la tele, no la acostumbro.
Total que Netflik que es un saco inmenso de promesas, creo que me va a servir
poco. Voy a ver si descubro documentales. Para las noches sin sueños.
Lunes
28. Mirador de MontSanto
El martes
me quería ir a Coimbra, se me acaba Lisboa, y me quedan sitios cercanos por ir.
Así que cambié el martes periurbano al lunes.
MontSanto
está muy cerca en los planos de Lisboa, pero resulta largo y complicado ir.
Esta vez inventé ir en Metro. Con razón no lo indican en ningún sitio. Es
verdad que descubrí otra Lisboa, pero también anduve más que un buen rato por
el lateral de una autovía, menos mal que terminó.
De paso
conocí dos iglesias más, modernas como ellas solas, y algunas calles. Lo
principal fue dar con el Geomonumeto de la Rua de Sampaio Bruno, uno
acaba creyendo que para ser monumento hay que ser Iglesia o Palacio; antes se
podía ser monumento siendo mujer bien complexionada, pero ahora estaría mal
visto, mejor dicho, mal dicho, es decir que no sería políticamente correcto.
El Geomonumeto en cuestión era una
especie de muro informe de tierra de unos 20x2x3 metros con un aspecto diferente
a las tierras y rocas normales, esta rodeado de una valla llamativa de acero,
para no poder acercarse. Explicaba un mural que hace 20 millones de años,
aquello era el fondo del mar y ahora está a unos 80 m por encima del Tajo, también
cuenta que aquello era una vivienda de Briozarios,
con cierto aspecto de arrecife coralino, que yo no veía, más se parecía a las
tobas. Los briozarios eran unos bichillos milimétricos del Mioceno y muy
interesantes, ya extintos. Lo más llamativo es que aquello estaba redactado
como si los humanos hubiésemos sido los responsables de la variación del nivel
del mar y de la extinción de aquello briozarios, y de tantas otras cosas. Yo
creo que los ecologistas darían cualquier cosa para que la Tierra hubiese permanecido
en el Precámbrico inicial, que nada cambiase, que todo se conserva igual que
siempre. Pensándolo bien, para eso, el Mundo tendría que haberse parado y
quedado al principio el Big bang. Pero me pareció muy bien que aquello se
proteja, se muestre y se explique, ojalá hubiese más casos. Pero debe quedar
claro que el nivel del mar sube y baja un poco con las mareas, y mucho con los
miles de años, las montañas también
subieron desde el fondo de los mares, y las especies aparecen y desaparecen,
ahora y mucho antes de que apareciese la del hombre, y el hombre que al
escribir el letrero le echa la culpa de estas cosas a los hombres de hoy y a
los gases de efecto invernadero.
MontSanto,
estaba como siempre de lleno de vegetación y de vacío de gente, quizá un poco
más. Para lo que vi no necesitaba mucho personal. Finalmente di con lo que
llaman Miradouro do MontSanto. Otro
monumento extraño, una construcción circular o multicircular de hormigón recio
y lleno hasta el techo de grafitis y rayajos viejos, muy difícil de describir
en sus formas, en sus accesos y en sus usos; y difícil y miedoso de recorrer.
Debió de ser algo innovador hace 100 años o algo menos y desde allí se
pretendía ver MontSanto entero, pero tiene que llevar muchos años abandonado.
MontSanto no se ve pues crecieron los árboles y se quedó bajo, pero si se ve a
lo lejos, Lisboa y sus mares. Allí “comí de los nuestro”, va por ti, Velázquez.
Esperando
la hora el Concierto de los lunes, estaba en Starbucks, que yo creía que eran unos Cafés especiales por su
diseño, mobiliario y clientes, pero este al menos, no; salvo unos cuantos
sillones casi de orejeras, lo demás no tenía más interés. Mi vecino de sillón
pilló la hebra conmigo y no paró de hablar hasta que se fue, vestía como un ángel
del infierno y tenía una motaco y 70 años, era el mejor vendedor de Toyota en
California, había estado en mas sitios de España que yo, se estaba haciendo un
castillo en el pico de un monte cerca de Óbidos, decía que era su sueño, y había estado en todos los pueblos que dan al
Mediterráneo, y no sé cuantas cosas más, de pronto dijo que se iba, y resulta
que el de enfrente, que había estado missing, era su amigo, dijo que había sido
un placer hablar conmigo y se marcharon; yo le iba a decir que de hablar
conmigo nada, que de hablarme, bueno.
Cuando
llegué al barrio mis amigas estaban en Medrosa,
y allí me tomé unos vinos.
29
y Martes. Llueve en Lisboa
Y como
llueve, en casa. Yo había pensado irme a Coimbra, o a Alcobaça en tren, pero el
día amaneció lloviendo y el teléfono aseguraba lo mismo para todo el día. Así que
casa, cosas impropias de mi sexo, lectura, café a media mañana con paseillo
bajo el orbayu, comida en casa y a la noche paseo bajo la llovizna por el
entorno el Castello, estaba la
Alfama más sola que yo y sitios que normalmente están vacíos,
anoche cerrados; pero las calles bajo la lluvia estaban limpias y bonitas. Y
luego netflix, un documental que se llama Planeta Tierra.
30
y lluvia.
Otro día
casero. Salí tomar café al la Plaza
de Comercio, Café Central, magnífico
café en todos los sentidos y pasé más de una hora con los mensajes y las listas
pendientes, vida de jubilado, y en el Café tres o cuatro camareros para mi
solo. A las doce y media, veo camareros nuevos y que se colocan en la puerta de
entrada, para ir atendiendo a los clientes que llegaran, mientras estuve allí sólo
llego una pareja a comer, y cuando más de una hora después me asomé a ver, había
dos parejas comiendo. Hay sitio que como no estén subvencionados no se
entienden.
En uno de
los caminos que salen o vuelven a mis casa hay un hotel de cinco estrellas, Hotel Eurostar Museum con un comedor y
una cafetería con grandes ventanales, en la cafetería alguna noche hay alguien
cenando, en el comedor solo un día que había mucho meneo el Lisboa, la Websummit , vi un grupo
de 15 o 20 señores cenando, y una tarde un grupo de señoras merendando. Me imagino
que cuando yo no paso la gente aprovecha para ir, pero. Yo creo que también ha
de estar subvencionado.
Entre café
y comida, he visto otro museo, “Story of
Lisboa” en la Praça Comercio.
Una cosa moderna, de imágenes que ves en distintas salas y auriculares que te
cuentan de las imágenes y de las historia de Lisboa. En verdad está bien hecho,
es bonito, distraído y te cuentan cosas interesantes de Lisboa, no es para
volver, pero puede verse.
Y ahora
toda la tarde en casa, me parece que hoy no va a haber ni paseo. Sigue la
lluvia, muy ligera pero pertinaz.






















