miércoles, 30 de enero de 2019

E46 Final de enero


Domingo 27 de Enero

            Parece que a Lisboa ha llegado el mal tiempo de nuevo, días lluviosos en los que llueve muy poco, pero con el cielo cubierto y la atmósfera turbia. Ni me acuerdo qué hice el domingo, salvo a la tarde que me fui a pasear por el Chiado y de paso buscar unos bares que sabía que estaban y no sabía donde. También con eso del pasear sin rumbo di sin querer con una peluquería que busqué durante un tiempo parea pelarme, pero encontré antes la Navidad y me pelé en Granada.

            En Lisboa, la mayoría de las peluquerías son de diseño, y diseños bonitos, muy bonitos, a veces coincide y el mismo local es local de copas. Si, realmente me llaman la atención. Una vez entré a fotografiarla, pero me indicaron que no, una lástima.

            Ahora tengo una novedad en la casa de Alfama, en la televisión hay NetfliK, no sé si está bien dicho. El caso es que Gregorio se lo ha dejado instalado y dispongo de millones de películas y de series, más todavía; el problema es que no sé que quisiera ver, y para ver algo primero hay que saberlo y después buscarlo. Encima el cine moderno es demasiado violento y efectista, violento hasta el extremo y con una violencia extrema y larga, aparte de innecesaria para la acción. El cine clásico no existe en Netflik. Las series, que llaman, son desconocidas para mí. Y encima a mi me gusta poco la tele, no la acostumbro. Total que Netflik que es un saco inmenso de promesas, creo que me va a servir poco. Voy a ver si descubro documentales. Para las noches sin sueños.


Lunes 28.  Mirador de MontSanto

            El martes me quería ir a Coimbra, se me acaba Lisboa, y me quedan sitios cercanos por ir. Así que cambié el martes periurbano al lunes.

            MontSanto está muy cerca en los planos de Lisboa, pero resulta largo y complicado ir. Esta vez inventé ir en Metro. Con razón no lo indican en ningún sitio. Es verdad que descubrí otra Lisboa, pero también anduve más que un buen rato por el lateral de una autovía, menos mal que terminó.

            De paso conocí dos iglesias más, modernas como ellas solas, y algunas calles. Lo principal fue dar con el Geomonumeto de la Rua de Sampaio Bruno, uno acaba creyendo que para ser monumento hay que ser Iglesia o Palacio; antes se podía ser monumento siendo mujer bien complexionada, pero ahora estaría mal visto, mejor dicho, mal dicho, es decir que no sería políticamente correcto.

            El Geomonumeto en cuestión era una especie de muro informe de tierra de unos 20x2x3 metros con un aspecto diferente a las tierras y rocas normales, esta rodeado de una valla llamativa de acero, para no poder acercarse. Explicaba un mural que hace 20 millones de años, aquello era el fondo del mar y ahora está a unos 80 m por encima del Tajo, también cuenta que aquello era una vivienda de Briozarios, con cierto aspecto de arrecife coralino, que yo no veía, más se parecía a las tobas. Los briozarios eran unos bichillos milimétricos del Mioceno y muy interesantes, ya extintos. Lo más llamativo es que aquello estaba redactado como si los humanos hubiésemos sido los responsables de la variación del nivel del mar y de la extinción de aquello briozarios, y de tantas otras cosas. Yo creo que los ecologistas darían cualquier cosa para que la Tierra hubiese permanecido en el Precámbrico inicial, que nada cambiase, que todo se conserva igual que siempre. Pensándolo bien, para eso, el Mundo tendría que haberse parado y quedado al principio el Big bang. Pero me pareció muy bien que aquello se proteja, se muestre y se explique, ojalá hubiese más casos. Pero debe quedar claro que el nivel del mar sube y baja un poco con las mareas, y mucho con los miles de años,  las montañas también subieron desde el fondo de los mares, y las especies aparecen y desaparecen, ahora y mucho antes de que apareciese la del hombre, y el hombre que al escribir el letrero le echa la culpa de estas cosas a los hombres de hoy y a los gases de efecto invernadero.

            MontSanto, estaba como siempre de lleno de vegetación y de vacío de gente, quizá un poco más. Para lo que vi no necesitaba mucho personal. Finalmente di con lo que llaman Miradouro do MontSanto. Otro monumento extraño, una construcción circular o multicircular de hormigón recio y lleno hasta el techo de grafitis y rayajos viejos, muy difícil de describir en sus formas, en sus accesos y en sus usos; y difícil y miedoso de recorrer. Debió de ser algo innovador hace 100 años o algo menos y desde allí se pretendía ver MontSanto entero, pero tiene que llevar muchos años abandonado. MontSanto no se ve pues crecieron los árboles y se quedó bajo, pero si se ve a lo lejos, Lisboa y sus mares. Allí “comí de los nuestro”, va por ti, Velázquez.

            Esperando la hora el Concierto de los lunes, estaba en Starbucks, que yo creía que eran unos Cafés especiales por su diseño, mobiliario y clientes, pero este al menos, no; salvo unos cuantos sillones casi de orejeras, lo demás no tenía más interés. Mi vecino de sillón pilló la hebra conmigo y no paró de hablar hasta que se fue, vestía como un ángel del infierno y tenía una motaco y 70 años, era el mejor vendedor de Toyota en California, había estado en mas sitios de España que yo, se estaba haciendo un castillo en el pico de un monte cerca de Óbidos, decía que era su sueño,  y había estado en todos los pueblos que dan al Mediterráneo, y no sé cuantas cosas más, de pronto dijo que se iba, y resulta que el de enfrente, que había estado missing, era su amigo, dijo que había sido un placer hablar conmigo y se marcharon; yo le iba a decir que de hablar conmigo nada, que de hablarme, bueno.

            Cuando llegué al barrio mis amigas estaban en Medrosa, y allí me tomé unos vinos.



29 y Martes. Llueve en Lisboa

            Y como llueve, en casa. Yo había pensado irme a Coimbra, o a Alcobaça en tren, pero el día amaneció lloviendo y el teléfono aseguraba lo mismo para todo el día. Así que casa, cosas impropias de mi sexo, lectura, café a media mañana con paseillo bajo el orbayu, comida en casa y a la noche paseo bajo la llovizna por el entorno el Castello, estaba la Alfama más sola que yo y sitios que normalmente están vacíos, anoche cerrados; pero las calles bajo la lluvia estaban limpias y bonitas. Y luego netflix, un documental que se llama Planeta Tierra.



30 y lluvia.

            Otro día casero. Salí tomar café al la Plaza de Comercio, Café Central, magnífico café en todos los sentidos y pasé más de una hora con los mensajes y las listas pendientes, vida de jubilado, y en el Café tres o cuatro camareros para mi solo. A las doce y media, veo camareros nuevos y que se colocan en la puerta de entrada, para ir atendiendo a los clientes que llegaran, mientras estuve allí sólo llego una pareja a comer, y cuando más de una hora después me asomé a ver, había dos parejas comiendo. Hay sitio que como no estén subvencionados no se entienden.

            En uno de los caminos que salen o vuelven a mis casa hay un hotel de cinco estrellas, Hotel Eurostar Museum con un comedor y una cafetería con grandes ventanales, en la cafetería alguna noche hay alguien cenando, en el comedor solo un día que había mucho meneo el Lisboa, la Websummit, vi un grupo de 15 o 20 señores cenando, y una tarde un grupo de señoras merendando. Me imagino que cuando yo no paso la gente aprovecha para ir, pero. Yo creo que también ha de estar subvencionado.

            Entre café y comida, he visto otro museo, “Story of Lisboa” en la Praça Comercio. Una cosa moderna, de imágenes que ves en distintas salas y auriculares que te cuentan de las imágenes y de las historia de Lisboa. En verdad está bien hecho, es bonito, distraído y te cuentan cosas interesantes de Lisboa, no es para volver, pero puede verse.

            Y ahora toda la tarde en casa, me parece que hoy no va a haber ni paseo. Sigue la lluvia, muy ligera pero pertinaz.

martes, 29 de enero de 2019

E45 Fotos 3

      POR FIN, FOTOS

      Si yo supiese contar el trabajo que me ha costado llenar esta página de fotos, nadie se creería mi torpe apaño fotoinformático, y si alguno lo creyese diría que no ha valido la pena. Pero me he empeñado y al final parece que va a salir, no tan bonito como yo quería, pero ha salido. Me imagino que en las próximas entregas todo será mas sencillo.

    Las fotos van en un orden más o menos cronológico, lo que quiere decir en pleno desorden temático. pero estamos en lo de siempre, son sólo para el que quiera verlas. Mi ordenador en Lisboa es malo y con una pantalla peor, así es que yo veo las fotos nada mas que regular, recuerdo que en el teléfono parecían mejores. La selección de las mismas ha sido difícil y tedioso, y el resultado mejorable.

    La resolución es baja adrede para poder manejarlas en la Bitácora, pero quizá se puedan ampliar un poco. No tienen derechos de autor, ni falta que les hace,






Mercado de LADRA, como el Jueves de Huescar + Antiguayas


Elevador de Gloria, sube turistas al Chiado


Cúpula del Panteón de HOMBRES ILUSTRES

Casa de SARAMAGO

Árbol florido y de nombre difícil  adornando las Casa de Saramago

Una de las mil terrazas, todas para comer turistas

Consejo en Lisboa: Nunca corras más que tu ángel

Dedicada a Germán Licerán; también pasa por aquí O Caminho do Mondo


Casa Lisboeta, creo que del banco Santander, que tiene mucho aquí

San Vicente de Fora, en la Alfama

Calle Augusta, de las principales aquí

La  Rua Augusta está llena de  Mimos y Músicas

Cruceros continuos en el Tejo, junto a casa

Lo contrario, copiado de la India.  TukTour

La casa donde habito, encima de donde la ropa tendida

La Alfama y el tejo desde el Miradouro de Santa Lucía

Mirador das Portas do Sol


Sí. Un Urinario en las calles de la Alfama, tiene agua corriente

En el barrio de Graça. (ahí la gracia del nombre)

El eléctrico 28, siempre lleno de viajeros

El avión soltando aspas

Escaldinhas en La Alfama, hay para regalar, y para adelgazar.


sábado, 26 de enero de 2019

E44 Y Gregorio no estaba aquí


26 Janeiro    … 

          Acabo de volver a casa, y Gregorio no estaba aquí.

          Lo presentía, hoy después de comer dijo que se volvía a Granada, preparó su maleta, hicimos resumen de su estancia y se fue en coche al aeropuerto. Yo me fui a pasearme por Lisboa, casi sin rumbo, con la esperanza de que al volver él estaría aquí, ¿por qué iba a irse? Pues (se) iba en serio, Ya no está aquí.
        Hemos pasado unos buenos días, hemos hecho cosas nuevas y repetido algunas viejas, hemos hablado mucho de Portugal y de la vida, se ha curado un poco de sus males y ha reconocido Lisboa; pero se ha querido ir y  ya no esta aquí.

            Yo he recuperado mis andares:

En el Parlamento de Lisboa, hoy había visita guiada, que había que concertar. Yo no había logrado conectar, pero he ido a ver si podía ser. Y no ha podido. Un grupo de unas treinta personas, tenían concertada su visita desde el mes de Julio; y no se ha producido ni una baja por olvido, enfermedad, algo técnico, nada ni una baja. Ni tampoco en un grupo de treinta cabían treinta y uno. Deduzco que debe ser un Parlamento muy estrecho; aunque por fuera se ve tan grande como el nuestro. Serán gordos los muros.

            Paseando sin rumbo por su barrio, he dado con El Museo de Amalia Rodrígues, y entrado a ver y oír. Era su casa y estaba como si ella se hubiese ido ayer, dejándolo todo perfectamente ordenado y limpio; había que calzarse unas bolsas de plástico azul quirúrgico. No estaba mal, para ser forofo, pero ya casi la he conocido aquí en Portugal. Había varias alusiones a España, fue donde por primera vez actuó fuera de Portugal, en Madrid con 22 años, le dieron entre otras la medalla de Isabel la Católica, cantó ‘con Lorca’, con Carlos Cano, lo hizo en el Manuel de Falla, etc., etc.

            Siguiendo sin rumbo he merendado en una Panaria Portuguesa, que es de una franquicia, que siempre tiene el mismo aspecto y las mismas camareras negrillas, jóvenes, muy delgadas y muy bonitas. Yo cuando me viene bien aprovecho.

            Metidos en bares, he buscado el Café Martinho, Yo se lo había leído a Pessoa, cuenta que iba, hace cien años. El otro día, o noche, en una novela de Eça de Queirós, para mi tonta sin haberla terminado, pero para Portugal importante, Teodoro, el personaje, se pasaba mucho tiempo en el Café Martinho, por la mitad del XIX século. Para más inri, también Ricardo Reis recalaba en sus paseos por el citado Café, y me imagino que Saramago, también iría por allí si el famoso café estuviera en pie.

            No tenía más remedio que intentarlo. Y allí en la esquina NE de la Praça do Comercio, el Café Martinho estaba esperándome, y quizá que muy parecido a como estuviera en sus principios. Hablando, con digamos el cheff, le he contado que yo conocía el Café por Queirós, Pessoa y Ricardo Reis, me miraba como a un bicho raro, pero me ha entrado, me han dejado fotografiarlo, me ha enseñado la mesa donde se sentaba y escribía Pessoa, que está allí como reliquia y quería, él, hacerme una foto sentado en ella; yo le he dicho que no me atrevía, que se me podría aparecer luego.

            También he aprendido que además de muchas poesías, rarillas, y mi guía de Lisboa, Fernando Pessoa escribió también el primer anuncio de Coca Cola para Portugal, allá por los años 20. Traducido por mi y de memoria, venía a decir: “Bebida que al principio extraña, y después entraña”. Nunca se utilizó como anuncio. Ni se bebió Coca Cola en Portugal hasta después del golpe del 25 de Abril. No explican porqué; ciertos regímenes políticos tienen tendencia a prohibir, como les pasa a los de adelgazar.

            ¡Vaya tarde de bares que he echado hoy!  En un sitio importante y al paso, en la Plaza del Comercio, vi. el otro día un café grande y bonito que nunca había visto antes. Y esta tarde he ido, es café y es restaurante, esto pasa casi siempre, esta estupendo y tengo que volver. Una chica joven y guapa, de nombre ruso pero sangre portuguesa me ha explicado que es muy nuevo y que vuelva, que están muy bien. Volveré. Se llama Café Central.

            Esta tarde he vuelto a ver como dos o tres veces otros días, un grupo de gente que pone música en algún sitio, esta tarde en un quiosco de música, y echan la tarde bailando. Me da la sensación de que es gente que le gusta más bailar que conocerse, mientras bailan parecen muy amigos, más que amigos, pero cuando cesa la pieza, cada uno se va para un lado y encuentran pareja nueva, y así, seguido. Bailan bien, queda bonito y parece que se lo pasan a modo. A mi me hubiese gustado saber bailar esta tarde; pero como estoy operado.

            También esta tarde me he paseado por la famosa Plaza como se paseaban los señoritos, con las manos atrás, en la Plaza de Huéscar. Se tarda siete minutos en una vuelta. Y finalmente ya casi en casa he recalado en  Medrosa, no estaba mi amiga Raquel, pero ya me conocen.

            Cuando he subido a casa…  Gregorio ya no estaba aquí. Y en Spotify Amalia Rodrígues suena sin cansancio.

viernes, 25 de enero de 2019

E43 Gregorio escribe el día 25 de Enero


            Mi amigo Gregorio escribe

25     Enero : Mi despedida de Lisboa

Se empeña Manolo en que me despida de Lisboa bitacoreando el día de hoy:
Amaneció el día radiante de sol, sin nubes en el cielo y con una temperatura agradable.
En vista de ello nos decidimos por hacer el paseo en bici que teníamos gana y que por razones climatológicas unas veces y por no aclararnos con el sistema de bicis públicas otras, no habíamos podido realizar.

Nos dirigimos a la calle de Corpo Santo donde habíamos visto que había una empresa que las alquilaba. La chica que hablaba perfecto español nos informó de los precios y las distintas clases de bicis que tenían. Como el recorrido era llano optamos por la mas barata y por cuatro horas. Manolo intentó regatear el precio haciéndole ver que costaba tres veces lo que un coche, pero la chica se encogió de hombros y no cedió ni un euro. Las bicis eran algo incómodas porque eran muy distintas a las que estamos acostumbrados pero no fue obstáculo para que saliéramos tan contentos subidos en nuestras bicis dispuestos a conquistar el Tajo.

Enfilamos hacia la orilla del río que estaba cerca y sorteando coches y peatones nos fuimos en busca del carril bici que empezaba cerca de la Praza da Comercio. Pedaleamos sin prisa, parándonos para hacer fotos. Después de un trozo agradable cerca del río por la estación de Santa Apolonia, nos adentramos en una zona industrial con naves, contenedores algo más feilla pero en seguida llegamos al Parque de las Naciones, donde se celebró la Expo 98.
Dimos muchas vueltas entre edificios modernos, algunos con forma de barco, otros con forma esférica que serian los pabellones de las distintas naciones y que ahora algunos tienen uso para hacer exposiciones, ferias o distintos espectáculos. Llegamos a la Torre Vasco da Gama, edificio emblemático de la Expo ahora convertido en lujoso hotel. Estaba animadillo de gente paseando o tomando el sol o haciendo deporte. También algunos grupos escolares que sin duda habían ido a visitar un Oceanario que allí hay.

Seguimos nuestro pedaleo junto al río y enseguida llegamos al impresionante puente Vasco de Gama de 17 km de largo y con tres carriles de circulación en cada sentido.
Era la hora de una buena cerveza tomando el sol y disfrutando de la vista del puente. Después de un rato emprendimos la vuelta por el mismo camino y ya sin pararnos llegamos a dejar las bicis media hora antes de lo contratado. Manolo quería llegar hasta el otro puente por eso de puente a puente, pero no había tiempo para llegar a él, así que lo vimos desde la distancia.
Comimos en un autoservicio en la calle Nova do Carvalho que parecía primavera por la cantidad de gente joven bullanguera y con ropas primaverales que circulaba por alli.

Después de comer, Manolo dice que está cansado y que se quiere ir para casa  pero que si yo no tengo gana que podía ir a ver   un museo que a él le gustó y que estaba cerca. Como en este viaje he desertado de la siesta para mejor aprovechamiento de las horas de luz, pues allí me encaminé. Era  el Museo de Arte Contemporáneo. No es muy grande y tiene pinturas de artistas portugueses de los siglos XIX y XX. Algunos cuadros abstractos y otros que no se sabe lo que representan, pero muchos impresionistas con paisajes y retratos. Me gustó, sobre todo la sala del XIX.

A la salida me llama Manolo diciéndome que estaba en una verde pradería cerca de la casa. A mí se me había pasado el bajón y como estaba por el Chiado, me fui a dar una vuelta para despedirme de Camoens, Eça de Queiroz,y, siguiendo por el Rossio, de Pedro IV y de Joao II en la Praza Figueira. Volví a casa cansado pero satisfecho.

Un día magnífico para terminar mi estancia en Lisboa, donde he pasado unos días muy a gusto y que he disfrutado a tope. Estoy muy agradecido a Manolo por haberme invitado. Ha sido un gran acierto este viaje pues lo he pasado muy bien con una estupenda compañía y en el que parece que la rodilla se me ha mejorado.

jueves, 24 de enero de 2019

E42 Setúbal y Sintra


21     Península de Setúbal

La península de de Setúbal queda al sur de Lisboa entre el estuario del Tajo  y el estuario del Sado, donde está la  ciudad que le da el nombre y que mida 30 x 30 km más o menos, pertenece a la región de Estrmadura (portuguesa), pero yo creo que se parece mucho al Alto Alentejo, y además está más allá (alen) del Tejo. Todo estaba muy verde, unas veces de arbolado y otras de hierbas y yerbajos.

            Grosso modo, el Norte de la Península es lo que se ve desde Lisboa, un continuo de poblaciones e industrias al borde el Tejo, el Oeste que es el Atlántico, tiene muchas cosas y se llama Costa de Caparica. Playas largas y anchas de bonitas arenas finas que es donde se veranea en verano y se surfea en invierno. También tiene una zona protegida que se llama “Arriba Alta” o “Arriba Fossil”; después de mucho pensar Gregorio y yo llegamos a la conclusión de que se traduciría por la “Orilla Alta”, parece que el mar descendió y lo que fue playa se ha quedado más alta que la costa actual, que se llamaría Arriba Baixa que sigue erosionándose; mientras que en la parte alta, cesó la erosión y abundan los fósiles.

Como era martes, Gregorio y yo como Periurbanos eméritos, estuvimos por allí sendereando entre pinos grandes y lentiscos muchos. Al igual que por una albufera que hay por allí, “Lagoa Albufeira”, una laguna muy grande al borde del mar y con muchos ánades.

            Mas o menos costeando dimos con el Cabo Espichel, donde la costa se pone perpendicular a como venía y va cerrando la península. Los cabos, geográficos, siempre dan no se qué, casi siempre son con acantilados impresionantes, corta a lo fiera el viento y un faro siempre da sensación de soledades y tormentas.

            La Sierra de la Arrábida estaba fea ayer, el día había ido cerrándose, y las cosas sin luz, ya sabemos. Así que la atravesamos por donde era menos sierra y llegamos a Setúbal con las últimas luces de la tarde. Setúbal tiene un fuerte, cuya primera piedra puso nuestro Felipe II, el Fuerte es fortísimo, con muros de 6 m de gordos y en forma superestrellada, por aquello de la artillería. Tiene una capilla con azulejos muy bonitos, aunque todos sean iguales, hasta en el techo. Si alguien va a Setúbal tiene que subir al Fuerte de San Felipe, por español, por bonito y por interesante; y sobretodo por lo que de Mirador tiene: la ciudad, el puerto y la península de Troia, a lo lejos, muy alargada y cerrando el Estuario del Sado. Estupenda vista.

            La ciudad es muy grande y muy industrial, pero nosotros sólo recorrimos una especie de paseo marítimo, y dos calles del casco antiguo, llenas de tiendas y menos gente, y la Plaza de Bocage, un poeta que hacía sonetos como P. Vida, pero sin llegarle. También tiene Catedral, buena por dentro y por fuera, Por fuera casi colonial y austera, y por dentro muy decorada, Alto Renacimiento dice Gregorio y algo manierista, añado yo por no estarme callado.

            El viaje lo hicimos en coche alquilado, 23 euros el día, se acabaron aquellos de 7 euros. Recorrimos dos veces los 13 km del Puente Vasco de Gama, y nos impresionamos. Nos llovió muy poco y no hubo percance pese a llevar el más mínimo de los seguros.


22     El sendero de Sintra

Aunque miércoles parecía martes y por martes, periurbano. En el Portugal que conozco hay pocas montañas, cercanas la de Sintra y la de la Arrábida, al Sur creo que no hay más y al Norte la Sierra da Estrela y más al Norte me pierdo, pero existe una zona que se llama Trasosmontes. El plan de ayer ara perderme, es un decir, en los senderos de  la Sierra de Sintra mientras Gregorio se perdía por Penas y Regaleiras.

            Parece que la Sierra de Sintra antes del siglo XIX era un erial dedicado al pastoreo, y que reyes, príncipes y señores, unos más que otros, a más de palacios quisieron plantar un bosque en forma de jardín llevados en brazos del romanticismo. La verdad que es un sitio precioso para andar, nos es que sea un jardín, apenas si hay parterres y aún menos zonas llanas, todo es ladera, el jardín al fin y al cabo es como un bosque muy espeso donde se nota que hay árboles normales y otros raros. Parece que hasta de Nueva Zelanda trajeron especies a plantar. Y se nota, no sabría decir en qué, pero se ve que aquello no es normal, pero es bonito. a mi me cuesta creer que de una montaña casi pelada se pueda hacer lo que allí hay, es la misma historia que MontSanto, y yo obsesionado ya de postverdades, no sé que creerme o que dudar

            Hay cantidad de senderos de toda clase, y de atajos, unas veces bien indicados y otras menos, pero con poca pérdida, hay casitas, minas de agua, estanques y peces de colores, y cisnes en algún lago y en algún caso.  Pies bien desde el Palacio de Pena, subí al punto más alto de la Sierra de Sintra donde hay una Cruz, La Cruz Alta se llama, y desde allí se ve hasta donde la vista aleja, incluido el Océano Atlántico, También se pasa por el Castillo dos Mouros, que es un castillo roquero y tan antiguo como su nombre indica, pero mejorado y corregido para que quedase más bonito, ‘más romántico’. Total que yo por allí subí y bajé unos ocho kilómetros la mar de buenos, y podía haber alargado cuanto quisiese. Gregorio, mientras, veía el Palacio da Pena que es una alegría con tantos colores y la Quinta de la Regaleira que es de muchas formas. De los dos sitios he hablado en esta bitácora.

            Al llegar a la ‘civilización’ me tomé una cerveza buenísima, me pusieron unas aceitunas y yo le añadí chorizo que llevaba en la mochila. Total un premio. Cuando fui a pagar me dijeron que eran 7, me extrañé y me dijeron, que era Sintra, yo entonces les conté lo de la Gallina de los huevos de oro, les pregunté que si me habían entendido, y como no dijeran que si ni que no, les conté que estaba en Sintra con otros siete amigos y yo buscaba sitio para comer, pero que allí ya no iría, y que este domingo volvía con otro grupo y que lo mismo. Yo me quedé a gusto y ellos me imagino que se quedarían igual.

            Un día con un taxista en Sintra cuando quisimos tomarnos un vino en el mismísimo centro, nos dijo que allí mejor que no. A cambio y en el mismo centro comimos en un ‘SelfService’ estupendo en todos los sentidos por sólo 9.5 € + vino. Muchos me preguntan si Lisboa es cara o barata, si mas o menos que tal.  Os acordáis de la Escala de Mohs, para medir la dureza de los materiales, pues para contestar esa pregunta haría falta escala parecida, y no la encuentro.




24 Jueves, y sin mercado.

            Hoy tocaba el Parque de las Naçoes en bici, ¡Por fin!. Pues tampoco; hoy hacia un día dudoso. Veremos qué pasa mañana.

            Mi amigo Gregorio, sigue aquí, pero ya suenan palabras de regreso, el sábado se quiere ir y además tiene billete de avión para ese día precisamente. Estamos pasando unos buenos días y apenas sin peleas, enseguida acordamos y además disfrutamos lo acordado. Para colmo de lo bueno se le ha arreglado la rodilla protésica, o al menos no ha renunciado casi a nada por ella, se ha hinchado de andar y ni un una vez a urgencias; ni siquiera pastillas o pomadas. Es verdad que prefiere estar sentado a seguir de pie, pero eso le pasa a muchos. A mi no, por supuesto. Ya sin bromas, me parece que esta bastante bien, y que se va mejor que vino. Y mejor que vino, gin tonic.

            Decía que como ya suena a regreso, estamos queriendo hacer lo que nos falta, y casi no encontramos que nos queda. Una maravilla.

           Esta mañana, hemos vuelto al Chiado, visitado NS de Loreto, mirado desde el Mirador de Alcántara, admirado la Capilla de San Juan en San Roque, tomado café al Sol de los Jardines del Príncipe Real, visitado hasta el Museo Geológico y descendido por las Escaldinhas del Duque, un sitio muy bonito de Lisboa/Chiado.

            Y ahora, el día que menos cansados estamos, llevamos toda la tarde descansando. Lisboa es así.

lunes, 21 de enero de 2019

E41 20 y 21


Domingo 20 de Enero    Turismo en Domingo


Para celebrar de alguna manera el buen día de Sol que hacía, nos fuimos a Ajuda. Ajuda es una zona de Lisboa, hacia el Oeste, donde hay muchas cosas que llevan su nombre: Tapada, Universidad, Barrio, Palacio, Calzada, Botánico, etc, y no sé si tiene algo que ver con ‘a lo que suena’ o es un topónimo sin significado de auxilio.

            Gregorio se recorrió el Palacio Real, Neoclásico y casi solo, y le gustó. Yo me fui al Botánico de Ajuda y me lo recorrí en una mañana estupenda, por allí corrían dos críos de una familia visitante y había muchas especies de herbáceas, arbustos y árboles, muchos normales y algunos llamativos, también llamaban la atención unos setos de boj muy bien recortados formando como laberintos enormes, que en realidad eran cuadrados inscritos sucesivamente sin paso por ellos.

            Aquello queda muy cerca del Tejo y a la altura de Belem, donde hay todavía más cosas que en Ajuda, entre otras el MAAT, museo de arquitectura, arte y tecnología, y allí nos encontramos Gregorio y yo. El museo dicho es una especie de mejillón abierto y dentro sus cosas, decir como un mejillón es por decir algo, pero es mucho más y no se parece a un mejillón, aunque si es a lo me que más se parece. Tendría que esforzarme y aprender a meter fotos en esta bitácora sin tanto trabajo.

            Cuento lo que había y pasó dentro. Un atrio enorme que ocupaba casi todo el ‘mejillón’ estaba ocupado con una red enorme en forma ondulada estaba atestada de toda clase de objetos que simulaban, muy bien, basura y desechables, era una especie denuncia de la basura que se arroja al mar y como advirtiendo que si seguimos así en los mares no va a caber el agua ni con el cambio climático. La verdad es que quedaba digno de verse. Después y ocupando varias habitaciones pequeñas había vídeos, un libro, fotillos y una maqueta de  la ”Hauss Wittgenstein” que pudo resultar muy interesante en su momento, pero ya está.  Cuando le preguntamos a una empleada mona que por dónde seguía la exposición, tardamos un rato en entendernos. Resulta que todo el MAAT era lo que habíamos visto que no había más. No me lo podía creer, no podía ser, ni dejar de decirle que le dijera a sus jefes que aquello era un insulto a la Inteligencia y a todos los que allí íbamos, que no podía ser ese pedazo de continente para esa mierda de contenido, que  no todos los museos de Arquitectura pueden ser como el de Pérgamo en Berlín, pero que aquello que allí tenían con ese nombre, …. La chiquilla parecía comprender nuestro cabreo y nos decía que al lado había un Museo de la Electricidad que si nos iba a gustar.

            Y en verdad nos gustó, era una antigua central eléctrica a carbón que había dejado de funcionar a medio siglo XX. Estaba perfectamente cuidada y mantenida y muy interesante de ver. Me llamó la atención lo fácil que es y el poco tiempo que se lleva explicar una Central así en una clase de Bachillerato, y cuando llega la realidad, lo complicado qué se vuelve todo; sí, la Ciencia es mucho más simple y más fácil que la Ingeniería.

            Para que el domingo resultase variado y completo, tras comer al Sol del Tajo y mirando ‘la costa de África’ nos fuimos a un concierto que teníamos ya comprado en el Auditorium grande del Centro Cultural Belém y allí pasamos dos horas magníficas y comodísimas, en la última fila de los más alto, oyendo a Mozart; un lujo.



21     Lunes

Hoy ha salido un día regular, en lo que a planificación se refiere.

            Planeamos irnos en coche alquilado a recorrer la península de Setúbal, al otro lado de del Tajo, las costas de Caparica, Cabo Espichel, sierra de la Arrábida, y otros sitios. Cuando llegamos al sitio del alquiler, nos encontramos con que el precio en vez de 20 eran 48 €, si nos lo rebajaban. Yo no sé si es Internet, si es eso que llaman falsas verdades o si es la brecha digital, total, que nos hemos cabreado y hemos cambiado de plan.

            Hemos ido a la Fundación Gulbemkian, creo que es donde más veces he ido, pero vale la pena. Los Jardines que la rodean son los mejores de Lisboa. La colección Gulbemkian, las obras de arte que este hombre coleccionó en su vida, da gusto verla, y de paso hemos visto más cosas por el camino.

            Hemos querido ir a comer al otro lado del río, pero el horario del Ferry nos ha venido fatal, así que hemos comido y paseado otra vez al Sol del Tajo. Y además y por fin Gregorio ha llegado a la Torre de Belém, que es un emblema de Lisboa, y yo tampoco había llegado tan cerca.

            Y ya en Lisboa, hemos pasado por el Mercado de Ribera, con mucha gente, pero eran las cinco en punto de la tarde y cabían todavía muchos más, acabará lleno.

domingo, 20 de enero de 2019

E40 Lluvia y Goa


17 Enero

            En la Ribera del Tajo y en Lisboa hay dos sitios importantes que ya han salido alguna vez en esta bitácora y que volverán a aparecer. Río abajo Belem y río arriba el Parque das Naçoes, y en los dos con eso de la distancia siempre quedan cosas que ver.

            Antes de: Usar las bicis de alquiler que hay dispuestas en las calles de Lisboa, se está convirtiendo en algo horrible, de difícil. Estoy queriendo gozar del sistema desde que lo vi, y todavía estoy sin estrenar. Ahora resulta que ¡me han retenido 302 €! en mi cuenta y sigo sin poder usarlo. Será la brecha digital, que dicen, y ya he aceptado que es mucha brecha para mi, a tomar por el C la bicicleta esa. Hay otras. Y lo del dinero habrá que arreglarlo, ¡Faltaría más!

            Volvemos al río. En Belén hay muchos sitios para ver. Gregorio se fue a los Jerónimos, una monasterio y una Iglesia en gótico manuelino, que son muy interesantes de ver. El gótico manuelino o gótico brillante es un gótico final que llama la atención por su abundante decoración, en columnas, arcos y ventanas, se repite los motivos vegetales, alquímicos e ininteligibles, también abundan como elementos en la decoración las sogas, las esferas armilares y la Cruz de Cristo. En resumen se le reconoce de inmediato y de lejos, es muy bonito y en Portugal se ve mucho. A Gregorio le gustaron ambos y echo la mañana en ellos.

            También hay en Belem, pero más lejos, un Acuario del siglo XIX, llamado Vasco de gama, capricho y realización del último rey de Portugal, Carlos I. Si gustan esas cosas es una preciosidad de ver y a mi me gustó. Pequeño, antiguo y de capricho. En un piso está dedicado a bichos disecados y maquetas de otros, todos marinos y con algunos dioramas muy bien hechos. El otro piso está lleno de pequeños acuarios desde medio metro a dos metros de envergadura llenos de toda clase de peces y bichos del mar. Increíble el gusto que ha tenido la naturaleza en crear esas clase de formas, inimaginables si te las dicen e increíbles si las ves.

            Soy de la opinión de que Lisboa vive de espaldas al río, me anduve más de tres kilómetros desde el Acuárium hasta La Torre de Belém, pues entre el mar y yo había dos líneas de tren y una especie de autovía. En tres km no hubo ocasión de cruzar para ir junto al mar que es lo que gusta. Pues nada, dos vallas bien altas más el peligro no te dejaban cruzar, tampoco se veía gente al otro lado; que no les gusta el mar; parece.

            La Torre de Belén sigue siendo llamativa, como el Padrao de los Descubrimientos, y muy grande el Centro Cultural de Belem, CCB, aunque ayer sin más vida que una pizzería.

            En un autocarro superlleno no senos ocurrió ni mas ni menos que seguir hasta la Parque das Naçoes, un viaje horrible, luego llovía y se hizo de noche. Ese sitio hay que visitarlo en bici y de día. Y no sé si habrá algo interesante o vistoso allí; se me resiste. Bueno, la estación de Calatrava, el Puente Vasco de Gama y muchos edificios son interesantes, pero debe haber más.


          19   Sábado

Hoy ha tocado lluvia en Lisboa, y ya ayer llovió un poco. Las ciudades con lluvia a veces tienen imágenes bonitas, pero a mi me emperezan, me quitan un poco las ganas de hacer cosas. Así es que hoy un día de casi casa. Corta se queda esta entrega.

Alarguémosla:
Yo no sé casi nada del Imperio Portugués; voy a ver si me lo estudio. Si sé, y sabe cualquiera, que fue muy grande, África, Sudamérica y Asia, también sé que los portugueses tenían que ser muy pocos, y me parece que a Portugal le interesaban poco la colonización y evangelización. Instalaban sus puertos y se trataría de negociar, muy a su favor claro, expoliar, engañar, y parece que no sería fácil mantener ese imperio sin ser muy duros y sin terror, me imagino yo

            Viendo ayer una exposición sobre arquitectura colonial portuguesa recuperadas por la fundación Gulbenkian decía una cartela que “lo mas importante de la aventura marítima portuguesa había sido el encuentro con otras culturas y el dialogo”, aventura marítima, encuentro, diálogo. ¡El poder de las palabras bonitas!  Ni oro, ni dolor ninguno.

Aunque aquí se habla poco de gastronomía, el viajero que escribe entiende poco de eso, anoche recalaron  por Lacalle Adica Lucia compañera de mi hijo Jóse y Emi, inglesa residente en Barcelona, que venían de Cabo Verde camino a Europa. Aparte de la novedad y el encuentro, nos llevó mi hija a cenar a un restáurate goes, de Goa, hablando del imperio, y cenamos la mar de bien y la mar de cosas raras; tengo que reconocer que estupendamente.