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Martes en Évora
Évora es la
capital del Alentejo, tiene unos 60.000 habitantes, tiene una gran Universidad
y tiene ambiente de pueblo, pero pueblo bonito, ordenado y con muchas cosas que
ver. Un gran y bonito pueblo amurallado en su casco histórico. Nosotros
llegamos en comboio sin ver por donde íbamos por que había una niebla
superespesa, que desapareció al llegar.
Las calles
parecían todas bajitas, empedradas y torcidas pero no tortuosas. El centro de
Évora es la Praça
do Giraldo, que enseguida interpretamos que algo giraría, mas sólo giraba la gente
entorno; parece que hubo en el Medievo un señor que se llamó Geraldo el
Destemido que le dejó el nombre. También dicen que la plaza estaba dominada por
un arco triunfal y una fuente romana, que un cardenal echó al suelo para no
tapar la Iglesia
de Santo Antao que él estaba haciendo. Hoy en día hay una fuente renacentista que
no tapa iglesia alguna, la plaza es tan irregular como se puede, y siempre parece
concurrida, a más de varias terrazas y la Oficina de Turismo. Y varias líneas de
autocarro que por allí pasan.
Évora
también tiene Catedral, o Sé, y dicen que es la Sé medieval mais grande do Portugal, y por tanto
románica y pesada pero con apuntes de arcos apuntados, tiene un hermoso y pesado
claustro románico y sobretodo tiene la cubierta o terraço visitable, y la visitamos, desde encima se ve Évora entera
y el Alentejo en parte, que estaba un poco aun tapado por la niebla, y lo que no,
adehesado; imposible saber si encinas (azinhas) o alcornoques (sobreiros, de
Quercus suber).
Lo más
nombrado de Évora es la Capella
dos Ossos (ossos = huesos), y yendo a ella dimos con la
Universidad , 9 polos, 7.000 alumnos y muchas
especialidades, pocos estudiantes en el recinto y menos en las clases, pero hermosos patios; dijeron
que estaban de exámenes. En el polo que nosotros vimos, que era el principal,
eran visitables hasta las clases, y como cosa curiosa revestidas de azulejos
temáticos. En la de Física por ejemplo en un gran mosaico de azulejos se
representaba el Experimento de las
Esferas de Magdeburgo. Lo cuento: Otto
von Guericke en 1650 tomó dos semiesferas metálicas que encajaban bien y de
unos 50 cm
de diámetro, de una se ellas salía un conducto con un grifo. Las unió, hizo
dentro el vacío, lo mantuvo, el vacío estaba entonces recién descubierto y cosa creída imposible hasta el momento, con
una bomba de vacío recién inventada por él. Dos parejas de caballos tirando no
lograron separar las semiesferas, entonce él abrió el grifillo, se perdió el
vacío y las esferas se separaron solas. ¡Magia! Lo que es la Fuerza de la presión atmosférica, que apenas si notamos.
Se me
olvidaba, lo mas llamativo en Évora es un templo romano, que llaman de Diana,
del s. I y destruido por los bárbaros de la germanía, luego. Sólo quedan 18
columnas acanaladas con su capitel corintio y algunos arquitrabes sobre un alto
plinto. A mi los
restos de los templos griegos o romanos en ruina me encantan. Alguna vez he
visto virtual-reconstrucciones de estos templos, y da tiricia verlos con
aquellos colores que dicen que tenían.
También
tiene Évora sus murallas, que la rodean casi entera; lo que les pasa es que está
casi embutida en casas y en calles y no es vistosa. También queda de antiguo un
acueducto renacentista, de 18
km enteros y que aún trae el agua a la ciudad haciendo honor a su nombre, pero no
nos habíamos leído ni aprendido la guía y sólo vimos los tramos intramuros. Hay más
monumentos y muchas casas que ver esa pequeña ciudad aunque parezca un pueblo
grande.
Ayer me
sentí como un turista, todo era nuevo y por ver. Casi me quedo sin sitio en la tarjeta
SD
Al final
hicimos trampa con los trenes para que Gregorio, que es un poco ferroviario,
viese la Estación de
Oriente que hizo Calatrava con motivo de la Exposición del 98. La
estación nos gustó, le llamaría la atención a cualquiera; y como el revisor no
nos descubrió pues todo acabó como debía.
16
Noche de San Antón
A Gregorio se
le puede dejar solo, mientras yo hacía algo en casa, que también debo, él se
fue a conocer el Castello de Sao Jorge, que está en nuestra colina, pero en la
cima; lo recorrió y le gustó. Circuló por aquellas calles de la Alfama Alta que son
bonitas y dio con el Descensor de La Baixa , que esta
escondidillo, pero su rodilla le ayudó a encontrarlo. Vio varias cosas más y se
dejó alguna de las planeadas por ver; las mañana también son cortas.
En el Museo de Arte Antica, MNAA, hay una
exposición de Sorolla a más de la
colección propia, pero también son cortas la tarde de Lisboa y sólo tuvimos
tiempo para ver Los paisajes de Sorolla y el ambigíu del Museo. Interesantes
ambos.
Como ya se
había hecho noche, y terminada la novena, a mi se me fue poniendo cuerpo de San Antón, cualquier ruido parecía el principio de una
carretilla o la amenaza de la explosión de un petardo, y el aire a ratos parecía
llenarse de pólvora y de vino.
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