jueves, 17 de enero de 2019


15 Martes en Évora

            Évora es la capital del Alentejo, tiene unos 60.000 habitantes, tiene una gran Universidad y tiene ambiente de pueblo, pero pueblo bonito, ordenado y con muchas cosas que ver. Un gran y bonito pueblo amurallado en su casco histórico. Nosotros llegamos en comboio sin ver por donde íbamos por que había una niebla superespesa, que desapareció al llegar.

            Las calles parecían todas bajitas, empedradas y torcidas pero no tortuosas. El centro de Évora es la Praça do Giraldo, que enseguida interpretamos que algo giraría, mas sólo giraba la gente entorno; parece que hubo en el Medievo un señor que se llamó Geraldo el Destemido que le dejó el nombre. También dicen que la plaza estaba dominada por un arco triunfal y una fuente romana, que un cardenal echó al suelo para no tapar la Iglesia de Santo Antao que él estaba haciendo. Hoy en día hay una fuente renacentista que no tapa iglesia alguna, la plaza es tan irregular como se puede, y siempre parece concurrida, a más de varias terrazas y la Oficina de Turismo. Y varias líneas de autocarro que por allí pasan.

            Évora también tiene Catedral, o , y dicen que es la Sé medieval mais grande do Portugal, y por tanto románica y pesada pero con apuntes de arcos apuntados, tiene un hermoso y pesado claustro románico y sobretodo tiene la cubierta o terraço visitable, y la visitamos, desde encima se ve Évora entera y el Alentejo en parte, que estaba un poco aun tapado por la niebla, y lo que no, adehesado; imposible saber si encinas (azinhas) o alcornoques (sobreiros, de Quercus suber).

            Lo más nombrado de Évora es la Capella dos Ossos (ossos = huesos), y yendo a ella dimos con la Universidad, 9 polos, 7.000 alumnos y muchas especialidades, pocos estudiantes en el recinto y menos en las clases, pero hermosos patios; dijeron que estaban de exámenes. En el polo que nosotros vimos, que era el principal, eran visitables hasta las clases, y como cosa curiosa revestidas de azulejos temáticos. En la de Física por ejemplo en un gran mosaico de azulejos se representaba el Experimento de las Esferas de Magdeburgo. Lo cuento: Otto von Guericke en 1650 tomó dos semiesferas metálicas que encajaban bien y de unos 50 cm de diámetro, de una se ellas salía un conducto con un grifo. Las unió, hizo dentro el vacío,  lo mantuvo, el vacío estaba entonces recién descubierto y cosa creída imposible hasta el momento, con una bomba de vacío recién inventada por él. Dos parejas de caballos tirando no lograron separar las semiesferas, entonce él abrió el grifillo, se perdió el vacío y las esferas se separaron solas. ¡Magia! Lo que es la Fuerza de la presión atmosférica, que apenas si notamos.

            La Capella dos Ossos es una capilla adjunta a una iglesia donde paredes, columnas y techos están construidos o recubiertos de huesos humanos, calaveras, tibias y esas cosas. Una cosa rara y de mal ver. Unos dice que el motivo era hacer pensar en la muerte y otros que en el solar había tal osario, que los aprovecharon de ese modo.

            Se me olvidaba, lo mas llamativo en Évora es un templo romano, que llaman de Diana, del s. I y destruido por los bárbaros de la germanía, luego. Sólo quedan 18 columnas acanaladas con su capitel corintio y algunos arquitrabes sobre un alto plinto. A mi los restos de los templos griegos o romanos en ruina me encantan. Alguna vez he visto virtual-reconstrucciones de estos templos, y da tiricia verlos con aquellos colores que dicen que tenían.

            También tiene Évora sus murallas, que la rodean casi entera; lo que les pasa es que está casi embutida en casas y en calles y no es vistosa. También queda de antiguo un acueducto renacentista, de 18 km enteros y que aún trae el agua a  la ciudad haciendo honor a su nombre, pero no nos habíamos leído ni aprendido la guía y sólo vimos los tramos intramuros. Hay más monumentos y muchas casas que ver esa pequeña ciudad aunque parezca un pueblo grande.

            Ayer me sentí como un turista, todo era nuevo y por ver. Casi me quedo sin sitio en la tarjeta SD

            Al final hicimos trampa con los trenes para que Gregorio, que es un poco ferroviario, viese la Estación de Oriente que hizo Calatrava con motivo de la Exposición del 98. La estación nos gustó, le llamaría la atención a cualquiera; y como el revisor no nos descubrió pues todo acabó como debía.


16 Noche de San Antón

            A Gregorio se le puede dejar solo, mientras yo hacía algo en casa, que también debo, él se fue a conocer el Castello de Sao Jorge, que está en nuestra colina, pero en la cima; lo recorrió y le gustó. Circuló por aquellas calles de la Alfama Alta que son bonitas y dio con el Descensor de La Baixa, que esta escondidillo, pero su rodilla le ayudó a encontrarlo. Vio varias cosas más y se dejó alguna de las planeadas por ver; las mañana también son cortas.

            En el Museo de Arte Antica, MNAA, hay una exposición de Sorolla a más de la colección propia, pero también son cortas la tarde de Lisboa y sólo tuvimos tiempo para ver Los paisajes de Sorolla y el ambigíu del Museo. Interesantes ambos.

            La Plaza del Marqués de Pombal, vista con ojos de turista es más interesante y grande que con los ojos normales y anoche con Gregorio la vimos en plan turista. Es un poco más grande que la de Comercio, que ya es grande. Es enorme, y le salen 5 ó 6 avenidas a cual más grande y llamativa, también salen de, o llegan, allí los Jardines de Eduardo VII u VIII, y también llegan y salen la mitad e los autobuses de Lisboa, pero no agobian. Si, es una gran plaza. Pero es una plaza que no sirve para “pasearse en ella con las manos atrás, como los señoritos en la Plaza de Huéscar”

            Como ya se había hecho noche, y terminada la novena, a mi se me fue poniendo cuerpo de San Antón, cualquier ruido parecía el principio de una carretilla o la amenaza de la explosión de un petardo, y el aire a ratos parecía llenarse de pólvora y de vino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario