Domingo
20 de Enero Turismo
en Domingo
Para celebrar de
alguna manera el buen día de Sol que hacía, nos fuimos a Ajuda. Ajuda es una zona
de Lisboa, hacia el Oeste, donde hay muchas cosas que llevan su nombre: Tapada,
Universidad, Barrio, Palacio, Calzada, Botánico, etc, y no sé si tiene algo que
ver con ‘a lo que suena’ o es un topónimo sin significado de auxilio.
Gregorio se
recorrió el Palacio Real, Neoclásico y casi solo, y le gustó. Yo me fui al Botánico de Ajuda y me lo recorrí en una mañana estupenda, por allí corrían
dos críos de una familia visitante y había muchas especies de herbáceas,
arbustos y árboles, muchos normales y algunos llamativos, también llamaban la
atención unos setos de boj muy bien recortados formando como laberintos
enormes, que en realidad eran cuadrados inscritos sucesivamente sin paso por
ellos.
Aquello
queda muy cerca del Tejo y a la
altura de Belem, donde hay todavía más
cosas que en Ajuda, entre otras el MAAT, museo de arquitectura, arte y tecnología,
y allí nos encontramos Gregorio y yo. El museo dicho es una especie de mejillón
abierto y dentro sus cosas, decir como un mejillón es por decir algo, pero es
mucho más y no se parece a un mejillón, aunque si es a lo me que más se parece.
Tendría que esforzarme y aprender a meter fotos en esta bitácora sin tanto
trabajo.
Cuento lo
que había y pasó dentro. Un atrio enorme que ocupaba casi todo el ‘mejillón’
estaba ocupado con una red enorme en forma ondulada estaba atestada de toda
clase de objetos que simulaban, muy bien, basura y desechables, era una especie
denuncia de la basura que se arroja al mar y como advirtiendo que si seguimos
así en los mares no va a caber el agua ni con el cambio climático. La verdad es
que quedaba digno de verse. Después y ocupando varias habitaciones pequeñas había vídeos, un libro, fotillos y una maqueta de la ”Hauss Wittgenstein” que pudo resultar muy
interesante en su momento, pero ya está. Cuando le preguntamos a una empleada mona que
por dónde seguía la exposición, tardamos un rato en entendernos. Resulta que
todo el MAAT era lo que habíamos visto que no había más. No me lo podía creer,
no podía ser, ni dejar de decirle que le dijera a sus jefes que aquello era un
insulto a la Inteligencia
y a todos los que allí íbamos, que no podía ser ese pedazo de continente para
esa mierda de contenido, que no todos
los museos de Arquitectura pueden ser como el de Pérgamo en Berlín, pero que
aquello que allí tenían con ese nombre, …. La chiquilla parecía comprender
nuestro cabreo y nos decía que al lado había un Museo de la Electricidad que si
nos iba a gustar.
Y en verdad
nos gustó, era una antigua central eléctrica
a carbón que había dejado de funcionar a medio siglo XX. Estaba
perfectamente cuidada y mantenida y muy interesante de ver. Me llamó la atención
lo fácil que es y el poco tiempo que se lleva explicar una Central así en una
clase de Bachillerato, y cuando llega la realidad, lo complicado qué se vuelve
todo; sí, la Ciencia
es mucho más simple y más fácil que la Ingeniería.
Para que el
domingo resultase variado y completo, tras comer al Sol del Tajo y mirando ‘la
costa de África’ nos fuimos a un concierto que teníamos ya comprado en el Auditorium
grande del Centro Cultural Belém y allí pasamos dos horas magníficas y
comodísimas, en la última fila de los más alto, oyendo a Mozart; un lujo.
21 Lunes
Hoy ha salido un día
regular, en lo que a planificación se refiere.
Planeamos
irnos en coche alquilado a recorrer la península de Setúbal, al otro lado de del Tajo, las costas de Caparica, Cabo Espichel, sierra de la
Arrábida , y otros
sitios. Cuando llegamos al sitio del alquiler, nos encontramos con que el
precio en vez de 20 eran 48 €, si nos lo rebajaban. Yo no sé si es Internet, si
es eso que llaman falsas verdades o si es la brecha digital, total, que nos
hemos cabreado y hemos cambiado de plan.
Hemos ido a
la Fundación Gulbemkian ,
creo que es donde más veces he ido, pero vale la pena. Los Jardines que la rodean
son los mejores de Lisboa. La colección Gulbemkian,
las obras de arte que este hombre coleccionó en su vida, da gusto verla, y de
paso hemos visto más cosas por el camino.
Hemos
querido ir a comer al otro lado del río, pero el horario del Ferry nos ha
venido fatal, así que hemos comido y paseado otra vez al Sol del Tajo. Y además
y por fin Gregorio ha llegado a la
Torre de Belém,
que es un emblema de Lisboa, y yo tampoco había llegado tan cerca.
Y ya en
Lisboa, hemos pasado por el Mercado de Ribera, con mucha gente,
pero eran las cinco en punto de la tarde y cabían todavía muchos más, acabará
lleno.
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