martes, 8 de enero de 2019

E34


6 de Enero. Continuación.

Leí un día a Ricardo Reis que “un hombre que toma una decisión es otro hombre”. Y como lo sé, lo pienso. Hay ratos o veces que uno está sin saber qué, si esto, si aquello, a veces atontado y de pronto por algún mecanismo de la razón que los psicólogos entienden, zas: aquello. Y ya es distinto el hombre, dice Ricardo Reis.  Yo pienso como él y muchas veces lo siento en mi. Por eso cogí el barco y me fui a Trafaria.
           
            Trafaria está al otro lado del mar, digo del Tajo. Se va en barco, y esta vez los cristales estaban limpios, el día brillaba y estaba vacío hasta la primera fila. Trafaria está en la orilla izquierda y justo donde el Tejo se hace Atlántico. Es un pueblecito de pescadores o al menos con barquitas de colores y sin puerto, sólo un pantalán donde atraca el barco en el que íbamos, y al pie de una montaña también pequeñita.

            Yo anduve un poco para estar más en el océano que en el río y cuando volví los cuatro o cinco restaurantes, que tenían muy buena pinta, estaban a tope y con cola algunos. Cuando a un camarero le pregunté por sitio y le conté mi prisa, me dijo que ni allí ni en ningún lado, y me mostró otro donde podría tomar tostas, que es como aquí le dicen a los sanguiches. Y así fue, y además muy bueno y a tiempo. La verdad que bonito el viaje y el destino, volveré; la idea se la debo a mi hermana Amparo, que lo hizo ‘sin saber’. Y yo, que sé tanto, no lo sabía.

En 40 minutos, crucé el río en barco, fui hasta el centro de Lisboa en tren y en Bus hasta el Rossio. Y llegué a tiempo, era a las cuatro en punto cuando yo me sentaba en la Iglesia de Santo Domingo y salía uno de los dos coros. La Iglesia seguía tan vieja y estropeada como la última vez, y los coros de Navidad quedaban un poco anacrónicos, pero le ponían ganas.

            El Chiado, o Barrio Alto,  es un gran barrio; me cuesta trabajo decir cuál es el mejor, pero este está muy muy bien. Cuando más voy mas me gusta, más cosas veo y más lo disfruto. Frente al palacio de Chiado que es u restaurante y cafetería precioso y bueno hay un monumento a Eca de Queiroz que me gusta, también hay otro a Pessoa, y otro a Camoens y otro a Chiado, que también hacia versos.

            El monumento a Queiroz es una mujer joven, de cabeza patricia, semidesnuda y voluptuosa con los brazos abiertos y como camino de recostarse en Eça que la mira y la abarca desde atrás. Abajo una cartela dice una frase del autor: “Sobre a nudez forte da verdade o manto diaphano da fantasia” que se podría traducir: “sobre la desnuda fuerza de la verdad, el manto diáfano de la fantasía”.  Pues bien, Ricardo Reis, o Saramago o Pessoa, que ya es un lío, discuten como sería la cosa si se invirtiese la frase. Me parece que me he metido en un jardín. Total, que el Chiado es un barrio interesante.


7       de Enero

Buscando mercados para Lola me subí a la terraza, a la cubierta, de la Basilica de Estrela. Me encantan las alturas, porque siempre son buenos miradouros y por la arquitectura y por que quiero imaginarme y no puedo el proceso constructivo en sí.

            El mercado que buscaba es el de Ourique. Ourique, a mas de un pueblo del Alentejo, fue el nombre de una batalla  importante y mítica que me suena que pasara algo como en España en la batalla de Clavijo, que llegó Santiago en un caballo blanco y les ayudó un poco.
El mercado es como el de San Miguel en Madrid u otros cincuenta de las cincuenta capitales de provincia de España, un mercado de abastos de los de antes convertido en multibar, multirestaurante y multitienda de forma bonita. Este está bonito, pero lejano; o Lisboa es muy grande.


En un barrio muy bonito, La Moraria, donde nació Amalia Rodríguez y otros cuantos fadistas conocidos, a las cuatro de la tarde empezaban a cantar  Las Janeiras.
Estas son coplas que se cantan a coro y con guitarra, pasado año nuevo; van cantando por las calles, y antes pidiendo en las casas, las sobras de la navidad o algo de dinero; ahora solo cantan. Yo oí un par de paradas y las dejé, esta música se repite mucho y en campo  o calle abierta siempre suenan flojo; pero la cosa era bonita; y hacia frío.
Se llaman janeiras por cantarse en Enero. En todos los idiomas, Enero suena a Jano, y este era un dios con dos caras, como un personaje de Mazinger Z. Cuando en no sé qué reforma le metieron al año dos meses más, el que pusieron el primero se lo dedicaron a Jano, que con una cara miraba el año que se iba y con la otra al año que venía; una idea para la noche vieja y la Pedroche. No sé de donde pero esto lo sabía yo desde chico, y no me he podido resistir. Por esa reforma, Octubre que suena a ocho es el mes diez.

            Lisboa ha empezado de música. A las seis tenía el Concierto de todos los lunes en el Palacio Foz. Tenía que esperar más de una hora, tenía mucho frío. Confirmé que había concierto y buscando una cafetería para taparme, me metí en una oficina de Información turista con dos sofás y dos mil panfletos. Como hubieras disfrutado, Gregorio.

            El concierto que se cita es todos los lunes, es sencillo: una hora y menos músicos, pero es en un sitio precioso, es gratuito y suena muy bien, ayer fue de piano y clarinete y sonaba un poco a jazz; yo voy siempre que llego. Para conciertos buenos, los del Gubelkian, dos horas y más de cien músicos, y el sitio ¡ para qué decir !  
           Al salir el frío aun estaba allí.

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