miércoles, 1 de mayo de 2019

E81 SE ACABÓ


Miércoles, 1 de Mayo de 2019
SE ACABÓ LO QUE SE DABA

                Casi todo en esta vida acaba terminando, y este año portugués o este invierno en Lisboa, también. Al final, visto desde ahora y desde aquí, parece que todo ha sido un rato, pero si repaso despacio también veo que he hecho muchas cosas, he visto bastantes y he pensado mucho; aunque no haya sido muy interesante lo pensado. Pero si, realmente ha sido un año muy bueno, dentro de las cosas normales o casi normales. Volvería, o volveré, a hacerlo.

                Oporto, aunque con mucho menos tiempo que Lisboa, ha sido una sorpresa más que agradable, y sigo sin saber qué me ha gustado más; que puede que sea una pregunta frecuente. Cada una en su propio estilo; como decía la princesa de Vacaciones en Roma con Gregory Peck.

                Ya tengo las maletas hechas, la cabeza y la Galería llenas de recuerdos, y también ganas de volver a la vida de las cosas corrientes, que habrá que procurar que no lo sean tanto.

                A vosotros, los que habéis estado y resistido al otro lado de esta bitácora, que ni sé bien quién ni cuántos sois, muchas gracias por haber estado ahí; y a otros por haber estado aquí. A mi me venía bien sentarme a contaros las cosas que me pasaban, y algún rollo extra, y encima ahora me llevo un recuerdo escrito de este año extraordinario y hermoso que ha sido Mi Invierno en Lisboa. Gracias por estar ahí.



PD   De pronto me embarga un sentimiento de tristeza, me da pena que se me acabe Portugal y otra tanta que se me acabe la bitácora, no sé cuál mayor, pero las dos tristes y en cierto modo alegres, porque han sido. Lo siento. Adios

martes, 30 de abril de 2019

E75 Todo se va terminando


Domingo 28

            Buen día para volver a la Fundación Serralves, había mucha gente por allí, pero allí seguían el edificio del Museo de Arte supercontemporáneo, unos jardines preciosos y para perderse, y las obras de arte de Joanna Vasconcelos,que creo que ya conté otro día, siempre son obras de arte hechas con cosas que ya estaban hechas, planchas, cacerolas, teléfonos, yantas, etc. al principio piensas que es una metida, pero conforme más las ves, ves que tienen lo suyo,quedan bonitas, son muy curiosas y no son tan fáciles de imaginar, ni de hacer.

            Parece que va de repeticiones. A la tarde teníamos entrada para un concierto en la Caja da Música, y valió la pena volver. La caja, el edificio es digno de verse y retratarse, también supermoderno y la música, esto ya no fue tan buenos, también muy actual, y eso ya gusta menos, pero entre el sitio y la novedad, tanto Conchi como yo estuvimos tan a gusto.

            La avenida de Boa Vista es  un sitio curioso, va desde la Caja de Música al Mar, puede medir unos cinco kilómetros y empieza ya lejos del Centro de Oporto. Parece también supermoderna, pero enseguida te das cuenta que no, se alternan los edificios de acero y cristal muy altos con preciosas casas o palacetes de finales del XIX, la mayoría perfectamente conservados y todo ellos con hermosos árboles y trozos ajardinados. En verdad que Oporto no deja de sorprenderme.

            Se me olvidaba. A los de Oporto, a más de portenses les llaman triperos. En alguna época de escasez o dificultades las tripas se convirtieron en la comida nacional o popular, les gustó, y sigue siendo comida famosa, hasta darle nombre a sus habitantes. Yo no había tenido oportunidad de probarlas ni siquiera ver como eran. Por fin llegó el día y resultó que son como los callos nuestros, pero en lugar de con garbanzos, con habichuelas, o frijoles, como dicen aquí. Se parecen, pero a mi me gustan mucho más, están mejores, los que pone Pepe Galindo en el XBajo.

            La otra comida nacional es el balalau, en todos sitios hay siempre, de muchas maneras y con muchos nombres, hasta, bacalau espiritual se llama en una de sus formas, que va con nata y algo más, a mi la verdad que casi nunca me ha llegado a privar, y sobretodo si recuerdo el bacalao con tomate de otro Galindo, o mejor de Dori, aquel bacalao con tomate, que parece hemos perdido para siempre.
Lunes 29

            Yo la política la entiendo poco y me aburre mucho, pero a veces la leo y la atiendo. Ahora resulta que el tercer partido podría/debería coaligarse con el primero para poder formar un gobierno con posibilidades de estabilidad y bienhacer, pero el tercer partido se niega con rotundidad. Parece que trata de forzar que el primer partido haya de echarse en brazos del cuarto, que es más radical, y del quinto que son secesionistas, además de no gustarle ninguno de estos dos ni al primero ni al tercero. Yo no conseguía entenderlo. Ahora si: trata el tercer partido de que el Gobierno del primero con el cuarto y el quinto se achicharre, y dentro de cuatro años llegue el que ahora es tercero y barra al primero, al cuarto y al quinto, al segundo lo consideran ya barrido. Yo sé que tiene que ser muy hermoso ganar y colocar a todos los tuyos a placer, pero me parece un poco retorcido, y maligno; despreciable. También puede ser que como yo no entiendo.

            Es mucho más fácil coger un tren e irse a recorrer el río Duero y sus laderas, llenas de vides y de quintas. Aparte de lo hermoso que viene el Duero, es enorme, de brillos y de ancho; y me imagino que de hondo, pero sobre todo su entorno, tan verde, tan poblado, tan cuidado.

            Aquí en Oporto ya todo suena a retirada, y me invade como es lógico un sentimiento doble de nostalgia, de saudade, y también de ganas de mi tierra, de mi gente y de mi casa.

domingo, 28 de abril de 2019

E74 La Mata de Bussaco


Viernes 26

Por si algún lector se saltó sin querer una entrega, aquí repito lo que propuse hace unos días:
***************************************
Aviso a navegantes:

                Ya lo dije, pero lo confirmo: el día 5 de Mayo domingo, en San Rafael, en Huéscar, nos vamos a juntar a comernos un arroz de marisco portugués, todos los que puedan de mi familia, de mis amigos y de los que habéis resistido leyendo esta bitácora.
Así que quedáis invitados, y está prohibido llevar nada, quiero decir: prohibido llevar algo.
                Lo único que se exige es avisar de algún modo para echar más o menos puñados de arroz y de mariscos.   Mi teléfono:   647 507 611
***************************************


                Tras la resaca el 25 de abril y sus claveles rojos, rubicundos, decidimos irnos a las montañas de Bussaco. Como recomendóme mi amigo Jesús Pedro. La Mata (el bosque) de Bussaco es una finca situada a unos 80 km al sur de Porto y un poco al interior. Hace mucho tiempo los carmelitas crearon (otra vez lo mismo) un bosque sembrando cantidad de especies y rodeando la finca con una tapia que englobaba unas 100 hectáreas, y construyeron dentro un convento que hoy está reducido y no es visitable.

                Años después de la desamortización, el último rey de Portugal inició las obras para un palacio, que no pudo terminar por culpa de que llegó la República , 1910 más  o menos, y la República terminó el Palacio en Hotel de Lujo, en el más puro estilo neomanuelino. Pues allí nos hospedamos, vivir allí es como vivir en los Jerónimos de Belém.  También vale la pena buscarlo en LaRed.

Aquello es más fantástico que en las fotos, y lo rodea un bosque más fantástico aún, algo viejo, lo que no importa, y está lleno de senderos que suben, bajan, van y vienen, salpicado de ermitas, fuentes, vías crucis, cascadas y barro. Realmente estupendo. Para colmo como el teléfono de Isabel prometiera, volvió el Sol y las buenas temperaturas; buenas para mí, claro.

La vida allí es pasear aquellos senderos que parecen no acabarse nunca y que se retuercen tanto que en seguida pierdes la orientación debida, pero que como está rodeado de una tapia sabes que no te puedes perder ni alejar mucho. Hay también una especie de quiosco de bebidas, sándwich, que aquí se le tiene mucha afición, y cafés, a los que la querencia es aún mayor, por el que sube gentecilla; y luego, los salones del hotel que son de palacio manuelino también te frecen un sitio ideal, para leer, estar y oír la música que ponen, aparte de lo distraído que puede ser ver los viajeros recién llegados con la cabeza hacia techos y paredes maravillándose de lo mismo que tu te maravillaste hace un rato.

            El día siguiente sábado, amaneció todavía mejor que lo fue el día anterior. Y vuelta al bosque, quizá adolezca este de un poco más de letreros discretos para saber cómo se llaman los árboles que miras o las flores, e indicaciones para los punto singulares; hay algunas, pero yo eché de menos más. Hay cantidad de ejemplares singulares, muchos enormes, y a mí siempre me gustaría saber sus nombres y sus años, casi como pasa con  las personas; cuando sabes el nombre de alguien y sus edad parece que es un poco más amigo tuyo. Hay muchos árboles caídos y otras veces un gran montón de troncos recortados y amontonados para llevar; parece que últimamente hubo dos ventoleras enormes que tumbaron, apearon, centenares de árboles; se ven los árboles caídos y cortados, pero no se notan los huecos que dejaron.

            Aquello es realmente hermoso, pero como con tantas cosas pasa en esta vida, tras tres o cuatro paseos y dos ratos más se acaba poniendo repetido. Así que nos fuimos a Coimbra, a treinta kilómetros, y así disfrutamos de más sitios que es lo que gusta a turistas y a viajeros. Coimbra es una ciudad que suena y resuena estupendamente, yo ya estuve y visitamos la parte alta que es donde está la famosa Ciudad Universitaria, y nos resultó rara y fea, sin nada digno de mirar, salvo algún patio, aquello era raro. Esta vez nos quedamos en la parte bajo, junto al río Mondego que estaba precioso, aunque yo creo que represado, un río que nace en Portugal y vaya de Este a Oeste no tiene tiempo ni sitio para hacerse tan grande, y de Norte a Sur o viceversa, no puede ir por razones obvias. También tenía Coimbra calles y cafeterías bonitas, pero recorrimos pocas por estar cansadillos, ambiente era dominguero y no se oía español por sus calles terrazas.

            Más tarde un tren nos tajo a casa. Ya lo he dicho, pero me llaman la atención las comunicaciones en Portugal, siempre a mano, buenas y baratas, y además llenos los medios, no es que haya de más a costa de CE, es que se llenan. Viajar en tren, como yo lo hago poco, es delicioso; espacioso por dentro e infinito por fuera. Los campos están preciosos y este verdor del Norte no deja de atraer por los ojos a alguien que, como yo, se crió en el Altiplano, rodeado de yesos y espartos por tantos sitios. Que también tienen su hermosura, pero que es menos verde.

            Ayer estuvimos reflexionando un poco y hoy estaremos esperando mucho. A mi me gustaría hacer un pronóstico; que sería lo que yo quiero. Y también me gustaría que se cumpliera lo que yo pronosticara, pero un hombre es solo un voto.

jueves, 25 de abril de 2019

E73 Grandola Vila Morena


Martes  23   Vila Real  y/o Vinos Mateu

                El mundo dicen que es tan pequeño que es muy fácil ir a Atenas o a Tailandia y encontrarse un compañero de la primera comunión o una compañera de carrera, pero aún así yo en siete meses lusos todavía no me he cruzado, que yo sepa, con ningún amigo o compañera de mi ya larga vida, mientras que una hermana mía viniendo a Lisboa para en Entremoz y se encuentra a un sobrino que pasaba.

                Pues yo no me cruzo con nadie, aunque sería capaz de no verlo. Pero sí me entero de casualidad que mis amigas Amparo MS y Gianela el martes están en Zamora con coche y sin tarea, y entre Zamora y Porto está Vila Real, así que ellas en coche y Conchi y yo en autocarro nos encontramos, queriéndolo, allí.

                Al día le caía lluvia por todos los lados y pronósticos, pero tampoco te vas a quedar en casa porque digan que va a llover, si puedes evitarlo.

                Dice MAngustias que Vila Real no tiene nada, pero si tiene. Nosotros nos movimos solo por el centro y tenia hasta Catedral, calles peatonales y bonitas, muchas tiendas y cafeterías, además de una picota; vimos poco más. Pero tiene más de 50.000 habitantes cuando hace 15 años tenía sólo 14, en ellas está la Universidad de Tras os Montes, tiene muchas iglesias y casas señoriales. El tratado de Methuen (1703) la convirtió en la capital del vino y de la prosperidad, y sigue.

                Nosotros lo que más vimos fue la Casa Palacio y Finca de Mateus, que todo el mundo ha visto retratada en la etiqueta de unas botellas de vino portugués que se llama así, Mateus, suele ser vino rosado y la botella es aplastada como una cantimplora. Los jardines, otra vez barrocos y diseñados por el famosísimo Nassoni, el de la Torre de los Clérigos, yo no distingo si un jardín es barroco, ni si es obra de Nassoni o de Lenotre, pero cualquiera se quedaría maravillado ante aquellos, un alarde de formas en los setos de mirto, de árboles en flor, de camelias enormes y de galerías vegetales. Si, vale la pena buscarlos y verlos en LaRed.  https://www.visitportugal.com/pt-pt/content/casa-de-mateus

                La casa también está muy bien, te la enseñan en francés, y auque yo entendía poco, era bonita de ver. Ahora vive allí un señor que ha creado una fundación para mantener casa y jardines. La imagen de marca fue vendida a una empresa que hace y comercia el Vino Mateus, y el vino que sale de esa finca ya no se llama así, tiene otro nombre que no recuerdo ni creo nos encontremos por ahí, pero que luego catamos y estaba muy bueno.

                Por Vila Real hay más cosas como los enterramiento de Panoias, la Sierra de Marao y sobre todo el Parque Natural de Alvao, con las cascadas más grandes de Europa, que no pudimos ver por la lluvia, las prisas y las ganas.

                Cuando volvimos a Porto seguían cayendo chaparrones de vez en cuando, y a duras penas llegamos casi secos a casa, donde ya habían terminado el debate de los debates, y todos los indecisos de las encuestas habían decidido o aclarado que querían hacer. Donde se ponga un buen debate que se quiten los debates malos.


Miercoles 24    Grándola Vila Morena

                El día se despertó con algunos claros que dejaban pasar algunos rayos y sobretodo la esperanza, pero no. Estaría todo el día lloviendo y parando.

                Nosotros teníamos que seguir nuestra marcha y nos fuimos por la orilla alta del Duero camino de la Sé, por Las Fontinhas. Fuimos viendo puentes y río hasta la Iglesia de Santa Clara, que es otra joya o casi mejor joyero del barroco, y luego la Catedral que habíamos visto deprisa y llena de gente. Hoy se pagaba por verla, pero valía la pena, tiene tres naves románicas, muy altas, algunos arcos apuntan pero poco y sobre ellos hay otras que no, así es que nos quedamos con que es románica, además el rosetón parece románico. Los altares ya son otra cosa y vuelven a ser barrocos.

                La Catedral tiene Claustro, en este caso gótico-bonito, muy bonito, y sobre él una terraza con las paredes llenas de paneles de azulejo religiosos y mitológicos. Por fuera vuelve a tener añadidos barrocos. ¡ Qué manía ¡

                Bajando de la Catedral a la Ribeira, hay un barrio precioso que nunca había visto. Muy cerca hay otra zona similar que habíamos recorrido otro día, lastimosamente abandonada o falta de arreglo. Esta era similar pero lindamente recuperada, daba gusto andarla, casas, ventanas, rincones, tiendecillas, baretos, todo precioso, y supertranquilo.

                Yendo hacia San Francisco, una señora, mayor, como muy de pueblo con su mandil remangado y mucho rollo cariñoso nos metió en su restaurante a presión, y allí comimos. Después seguimos a San Francisco, y ya no veré más iglesias, si lo puedo evitar. La apoteosis del barroco elevada al cubo y recubierta de oro hasta en la parte de atrás de los ladrillos. ¡Con la pobreza que predicaba San Francisco!

                Hace justo 45 años un grupo de capitanes portugueses hicieron sonar la música de Grandola Vila Morena y a sus sones las tropas ocuparon las calles y los niños ponían claveles en las bocas de sus fusiles. La música y los claveles cambiaron una dictadura y un imperio en una nación democrática y normal. Las cosas se complicarían, y se solucionarían, pero una dictadura acabó en una noche y un día, sin muertos; en principio sólo con una canción y un puñado de claveles. En esos tiempos en España todavía reinaba Franco y aquella Revolución me dio mucha envidia y muchas ganas.

                Para conmemorar aquello, 45 años más tarde había un concierto en Aliados donde un grupo nos juntó para un concierto, que nos gustó mucho mientras no llegó la lluvia. Pero no sonó Grandola Vila Morena


                Jueves   25 de Abril

                Hoy todo el día ha llovido sobre Lisboa, cuando paraba era para tomar más brios. Para mañana los teléfonos e Isabel dicen que lucirá el Sol.

miércoles, 24 de abril de 2019

E72 Guerreros 2.2


Sábado 20

****************************************************************************************
                  Aviso a navegantes:

                Ya lo dije, pero lo confirmo: el día 5 de Mayo domingo, en San Rafael, en Huéscar, nos vamos a juntar a comernos un arroz de marisco portugués, todos los que puedan de mi familia, de mis amigos y de los que habéis resistido leyendo esta bitácora.
Así que quedáis invitados, y esté prohibido llevar nada, quiero decir: prohibido llevar algo.
                Lo único que se exige es avisar de algún modo para echar más o menos puñados de arroz y de mariscos.
 ****************************************************************************************

                Se me olvidó decir algo de la cena de ayer en Braga. La cosa estaba difícil por estar Braga a tope, pero como casi siempre, nos acompañó la suerte y recalamos en un sitio que nos llamó la atención, resultó ser ‘un japonés’ distinto. Había como una mesa o barra larguísima y en forma de T mayúscula, por cuyo centro corrían los platos por arte de magia a lo largo de la enorme barra, cada uno cogía los platos que quería, según su aspecto, conocimiento o capacidad adivinatoria, pero todo estaba bueno. Cada plato tenía un precio según fuese el color de la cenefa del plato, que a su vez dependería de lo que el plato contuviera. Y la magia debía estar en una ‘cinta magnética’ que corría por debajo de la mesa. Lo que no tengo muy claro es si puede existir una cinta magnética, y en ese caso donde están los polos magnéticos, a propósito tengo más oscuridades, pero dejémoslo; más bien debía ser una cinta con imanes, pero .. Lo que si es verdad es que aquello era “cosa de imanes  y de japoneses; además de cosa bonita.

                Ya en Sábado, inventamos irnos en un bus urbano pero con dos pisos, y en la primera fila del piso segundo, al extremo de Porto, a 10 km, a lo largo del Duero primero y después a lo largo de la orilla del Océano Atlántico, todo lleno de riberas con jardines, playas doradas e infinitas llenas de bañistas impacientes y zonas de rocas retorcidas donde se deshacían las olas en espumas blancas. ¿A que suena bonito?

                Pues ahí se acabó lo bonito y empezó lo aciago. Esperamos al autocarro una hora, pillamos el mejor sitio, pero el Sol y el calor nos castigó de plano, el tráfico se nos puso en contra y en vez de 40 minutos tardamos una hora y cuarenta; y a la vuelta fue peor.  Comimos bien y en un buen sitio, pero no nos lució.


Domingo de Ramos

                En la Catedral el Obispo nos dijo un trozo de Misa de Pascua y un coro de ángeles nos deleitó con música sacra. La Catedral por dentro nos gustó mucho, tanto que hemos de volver, además no vimos un claustro que tiene ella. La Sé está en la colina más alta y casi sobre el Duero, es románica y vuelve a parecer una fortaleza, pero por dentro parece una iglesia-catedral y está como muy nueva, debe ser muy remozada.

                El Duero no parte a Oporto en dos, aunque lo parece, lo que hay al otro lado parece la otra mitad de Porto, pero no, ni mucho menos. Es otra cosa que llaman Vilanova de Gaia y de la que los porteños, o triperos, hablan mal y miran peor, dicen ellos que lo único que merece la pena de aquello es la vista de Oporto. Yo en secreto, ya he ido varías veces, pero siempre a hurtadillas, temiendo que me vean los de aquí. Debe ser otra vez, el ‘espíritu de la tribu’ que tantas manías atávicas o no atávicas explica.

                Pero la economía, la organización económica de las cuestiones, no sabe de tribus y de espíritus, y ha construido cinco puentes que unen sus orillas, sus gentes y sus negocios. Uno de ellos, el más próximo a la catedral, por eso estamos con él ahora, es de hierros, como la Torre Eifel, igualito, y con dos tableros, uno por encima y otro a por los pies del arco. Ahora pienso que ya hablé de él; siento repetirme. El caso es que pasear sobre sus tableros, son dos deliciosos paseos, en el de abajo hay que compartir con coches y es más incómodo, pero por el superior sólo pasa un tranvía de vez en cuando y tiene más altas perspectivas. Si te gustan los puentes, los ríos y las grandes panorámicas urbanas, este es tu sitio.

                Isabel, de vez en cuando, me mensajea, me manda recados, con ideas para la vida de aquí. En uno decía que la Iglesia más bonita de Portugal estaba en Válega, viene en LaRed, y parecía realmente llamativa. Había que ir, y más siendo Domingo de Pascua, que aquí se felicita como si fuese Navidad. Fuimos en tren-suburbano; las comunicaciones de aquí me maravillan, siempre que quiero ir a un sitio, que me parece raro, hay forma sencilla, rápida y barata de hacerlo.

                El tren nos dejó en un apeaderos desierto y casi en un desierto, allí no había ni iglesia, ni indicación, ni indicio, y lo peor, ni nadie; pero “Gogle locuta, causa finita”. Antes decían lo mismo de Roma, pero Roma ya no habla, ahora es Google quien dilucida. Anduvimos por una carreterilla entre dos hileras de casas deshabitadas, pero en buen estado, hacía sol de Domingo de Pascua y por suerte un viento suave que lo mitigaba. Al buen rato vimos muy lejos una iglesia de colores, como la de la foto que nos condujo allí.

                En las puertas de algunas casas o chalets veíamos como una especie de caminos de flores o de hierbas que invitaban a entrar, pero no nos atrevíamos, luego supimos que eran invitaciones a que una comisión de la parroquia entrase en visita pascual.

                Por fin llegamos a la Iglesia. Por dentro y por fuera estaba forrada de azulejos, y los azulejos todos pintados; eso se lleva aquí muchísimo, pero casi siempre de color azul. Allí todos eran de vivos colores, la mayoría eran escenas marianas y más en concreto de Fátima, el estilo era más moderno de lo que aquí es normal, y en verdad todo quedaba un poco kitch. Pero nos gustó; como para no gustarnos después de haber creído que estábamos perdidos.

                Eras las dos y medias, y teníamos hambre y sed, seguimos andando y dimos con lo que parecía el único bar del pueblo, pero allí sólo tenían cerveza y nada para nuestra hambre, mitigamos la sed y nos dijeron que quizá poco más allá nos pusiesen algo de comer. Tras dificultosa búsqueda dimos con donde y comimos los últimos del día, y además muy bien, aunque sin elegir mucho, dada la hora. Menos mal. Luego la vuelta fue más fácil y se nos hizo mucho más corta; ya no había intriga, ni sed, ni hambre.

                Todavía nos quedó tiempo para bajar a La Ribeira, que es de los sitios que pasear en Oporto, pero hay que procurar cuando haya menos gente, allí se acumulan como las abejas en sus sitios. La noche anterior Eloy y yo andábamos con dificultad, aquí hay mucho turismo, o esto es muy chico. Nos tomamos una cerveza por la Rua de las Flores, que es la primera calle recta que se hizo en Oporto tirando muchas torcidas que pasaban por donde está ahora ella.

                Duas a Letras” es una frase hecha portuguesa que no sé bien como se traduciría, pero más o menos significa “Darle a la lengua”, que es otra frase, o metáfora, nuestra. También es el nombre de un café-cafetería-restaurante en la Praça dos Poveiros, cerca de casa, que me recomendó mi dueña, y allí nos vinimos a cenar, pero estaba cerrado, y resultó estar fechado casi todo en este barrio, debió de ser por tanta gente el sábado. Ya no recuerdo como acabamos el domingo de Pascua, pero seguro que bien.



Lunes de Pascua.   Bajarán Las Santas de la Sierra, y nosotros aquí.

                Mi hermano Eloy se vuelve mañana a las Españas y hay que procurar saber que nos queda para que no se vaya falto.

                En Oporto hay una Librería: Irmaos Lello o simplemente Lello, que dicen es de las tres librerías más bonitas del Mundo mundial,  es como estilo Art Nouveau, la recomiendan todas las guías que en el mundo han sido y para colmo tiene no sé que relación con un personaje muy mediático que llaman Harry Potter. Había que ir. Pero como lo anterior lo sabe todo el mundo que viene aquí, resultó que a las diez y media de la mañana, los primeros de la cola dijeron que llevarían hora y cuarto en ella. No puede haber casi nada y menos una librería en Oporto que merezca hacer semejante cola a tres guerreros solos.  Hace unos años, cuentan, decidieron cobrar cinco euros por entrar, que luego eran canjeables si hacías alguna compra; no sólo aumentaron las colas, sino que el negocio triplico las ventas, nadie iba a perder los cinco euros; aunque te costase más.

                A lado y sin cola había una tienda preciosa, no sé qué lugar ocupará en el ‘ranking’ mundial de bonitas tiendas. Era una antigua tienda de tejidos reconvertida en tienda de todo, sobre todo adornos, perchas, juguetes de madera, camisetas, coches de pedales y juegos de té, muy variada y muy bonita. Y sin cola, y sin pagar entrada. La tienda se llama Los Carmelitas

                Entre la Torre de los Clérigos y los carmelitas está la Plaza de Lisboa, la más moderna de Portugal, hoy vamos de: ”todo lo más”. Sobre un terreno inclinado y triangular hay un aparcamiento semisubterráneo, encima un laberinto de modernas tiendas de marca, más encima aún, una pradera ondulada de césped y olivos viejos con una cafetería que tiene una camarera de mérito corporal y fácico, como para pagar entrada. También tenia en el césped, como tirados por la hierba, algo que parecían esos sacos blancos grandes para escombros o arena, pero que te sentabas encima y adoptaban forma de sillón-tumbona comodísimos, donde la camarera de antes nos llevó un café de media mañana.

                El Convento de Sao Bento de Vitoria, no tenía cola, pero tampoco tenía hora oportuna de visita; por tercera vez se queda en la lista, donde posiblemente se quede para siempre.

                En Vilanova de Gaia a más de una vista de Oporto, están todas las bodegas donde manipulan, envejecen, embotellan y venden todos los vino des Oporto que se beben en este mundo. Por trece euros te enseñan todo el proceso vínico y te dan a probarlos. Todo un montaje. La verdad es que te recorren un poco de una bodega con aspecto añejo, llena de tinas y toneles y te cuentan cuatro cosillas, a más de un video bonito donde tampoco dicen ni enseñan tanto. La chica provocaba las preguntas, pero luego esquivaba, y decía que en esa bodega se manipulaba y procesaba el vino que traían de arriba del río, pero no podía ser, casi no olía a vino la bodega, y estaba impoluta, ni herramientas, ni tubos, ni sitio para tanto vino. Todo mentira, estoy seguro. Y Luego en la cata: dos culines. La bodegas se llamaban Sandeman, y cualquiera no va, pero habría que no ir. Un engaño para turistas, y trece euracos por persona.

                Nos quedaba también, un sitio que yo había descubierto yo para comer hacía tiempo y esperaba la ocasión de ir acompañado.  En el Mercado de Buensuceso te venden la comida ya hecha en muchos puestos donde tú ves como lo hacen y te llevas a tu mesa una cosa de aquí y otra de allí. Muchas cosas bonitas y buenas.

                Después siesta y lluvia. En un claro nos fuimos a “Duas de letras” y allí pasamos nuestra última tarde noche dándole a la lengua. Mientras, en Televisión Española se peleaban los que nos dirigirán un día.

                Mientras tanto y durante todo el día, Nuestras Santas Alodía y Nunilón habrían ido bajando de la Sierra, visitando vados y cortijos. Luego en la Plaza todos sus devotos le cantarían aquellos de los claveles rubicundos de martirio y le pedirían que pusieran en nuestras vidas por cada abrojo un lirio. [Esto son cosas de Huéscar]
 Alodía si te vas, Nunilón aquí te espero.

domingo, 21 de abril de 2019

Guerreros 2.1


Miécoles 17

Como decía aquel, que se dedicaba a pensar, yo soy Oporto y mis circunstancias.  Oporto sigue siendo parecido pero mi circunstancia son Conchita y Eloy, Guerreros ambos, que han venido a Oporto unos días y eso cambia mucho las cosas de la vida. Para distinto y para mejor. Hay que reconocer que el Erasmus portuense ha sido menos exitoso que el de Lisboa.

                Encima empezó lloviendo. Por culpa de un chaparrón pudimos entrar en el Majestic. El Majestic es uno de los cafés más antiguos de Lisboa, el estilo es art-decó y será por tanto de principios del XX, digo yo. Este es un sitio difícil e entrar, porque siempre tiene una gran cola de espera, como la librería Lello y como muchos bares-restaurante de aquí; Oporto es así.

                El café es tan bonito, como elegante y antiguo, y si difícil es entrar, creo yo que más difícil será volver; siete euros una cerveza es demasiado para querer ir con frecuencia, o ir dos veces. Pero también es verdad que nos libró de empaparnos hasta el tuétano. Siguiendo viendo calles, casas, plazas y garitos acabamos en uno llamado como la calles donde está : Galerías de Paris, alguien que tenía muchos juguetes y muchos amigos con más de lo  mismo, decidieron librarse de tanto tarro y rellenaron paredes y techos de este sitio, queda bonito. También hacía bonito una orquesta de dos cubanos que cantaban sin parar música de la de ellos. Ir a un bar más de uno o de dos, tiene además de más conversación y más motivo,  que  a falta de las añoradas tapas, se pueden suplir pidiendo lo que aquí llamas petiscos o incluso tapas, y que entre varios tienen mejor reparto y compartición.

                La Torre de los Clérigos tiene mejor vista de día, pero de noche sigue siendo una vista notable, a la vez que un Exlibris de la Ciudad. Y así viendo fachadas y perfiles nos llegamos hasta el descanso merecido.

Jueves 18 y Santo

                Él tiempo sigue siendo amenazante y hay que salir prevenidos, luego lloverá más o nada, pero si te pilla que si, malo.
               
                Desayunamos en La Serrana, que ya es un clásico, y luego entramos a ver los mosaicos de la estación de San Bento. Son unos murales enormes de azulejos históricos los más, y costumbristas los más pequeños, que son dignos de ver. También hay buenos azulejos de los que no son azules, que son menos frecuentes y más bonitos

                Mi patrona, Isabel, que sale aquí de vez en cuando, ese día salió a vernos, a conocer a mis hermanos digo. No sé qué edad tiene pero algo más joven que nosotros y es muy maja ella, muy preocupada por que los viajeros que hospeda estén a gusto e informados.  Echamos el resto de la mañana juntos y paseamos por la rua das Flores y un poco de la Ribeira, pero la lluvia nos obligó a un refugio y acabamos en el Mercado FerreiraBorges. Antiguo mercado hecho de hierro y transformado en restaurante bonito y mercado de colgantes, bonitos también.

                Como buenos turistas a más de bares también visitamos las Iglesias, para que no nos regañen como pasó en Compostela, y vimos por dentro y por fuera San Ildefonso, Los Encomendados, Clérigos, El Carmo, Los Carmelitas y San Bento de Vitoria, los tres últimos sólo por fuera. Con Conchi se ven mejor estas cosas, ella distingue mucho y observa detalles que yo no vería, hasta aprecia cuando algo es manierista, o si un capitel es compuesto, y distingue las cúpulas barrocas. Otra cosa del día es que con tanta Iglesia casi nos oímos/asistimos a los Oficios del Jueves Santo, no vimos el Labatorio y el Monumento eucarístico no era tal, digo, el monumento

                Tomamos algo en un kebab raro, como de cristianos, y luego una botella de vino en El Guaraní, un café antiguo, que está en Aliados, y donde había cena con espectáculo. Nosotros llegamos cuando los postres y nos dio tiempo a un poco de Fado que cantaba una chica muy mona y muy bien trajeada, de negro oscuro. Aquí al color negro le dicen prieto, pues ella iba de prieto y prieta.

                A la noche y tarde Oporto seguía aún repleta de turistas; y más de la mitad españoles.

                Viernes Santo

                Guimaraes es una ciudad, creíamos que pueblo, digna de ver. Ellos dicen que es allí donde nació Portugal, pero esa es una historia complicada y difícil de recordar para mí. El caso es que su casco histórico y entorno inmediato son una preciosidad. Además de Portugal, parece que allí hubiese nacido el granito. Las casa son mitad de granito, y calles y aceras, de granito enteras. También hay un Palacio de los Braganza y hoy del Presidente de la República, y un castillo antiguo que parece nuevo. Por supuesto todo precioso y todo de granito, salvo los jardines y las flores.

                Lo malo de ser un pueblo tan bonito, es que todo el mundo lo sabe, y había ido a verlo, aquello estaba a reventar, pero se cabía. Por tener suerte hasta  tuvimos la de pillar sitio en una terraza de La Plaza de Dentro y comer cosas buenas.

                Guimaraes también tiene un teleférico que sube a la gente a una Iglesia, que está en un monte con un gran bosque y muchos bolos enorme de granito, incluso piedras caballeras, enormes. Y mucha gente.

                En Portugal, que tanto se parece a España, y viceversa, la Semana Santa no se celebra con procesiones como las nuestras. Pero en Braga, gran ciudad y Arzobispado u Obispado de todas las Hispanias, si que se celebra; y allí nos fuimos.

                En la puerta de la Iglesia de la Santa Cruz hacian una representación de la Pasión. Muchos figurantes bien vestidos, música, megafonía y la historia de la Pasión. Estas cosas siempre quedad rarillas, pero aquella no estaba tan mal. Otro acto semanasantero fue la procesión del Santo Entierro que salió de la Catedral. Delante iba una banda de música y aquí se acaban los parecidos con lo nuestro, detrás venían cientos de desfilantes, grupo vestidos de distinta e irreconocibles maneras, en una especie de trono, o mejor andas, con una cruz de madera sola, más desfilantes, otro trono donde iba el Cuerpo Yacente, más desfilantes y una Virgen de los Dolores en otras andas, y todo en u silencio absoluto, mejor dicho sepulcral, y en semioscuridad. Era muy tarde, aquello seguí y hasta aquí aguantamos. Aquello era tan distinto de lo nuestro como lo nuestro de lo suyo.

lunes, 15 de abril de 2019

E71 Segundo Libro de las Diferencias


Del   SEGUNDO LIBRO de las DIFERENCIAS  2.1

                Nunca se parecerán algo y lo siguiente, aunque sean casi lo mismo. Heráclito, Panta Rei.  Ephesios, 500 aC

                En Oporto ventanas y puertas no se enmarcan siempre de la misma forma, cuestión que en Lisboa era ineludible.

                En los bares, cafés y restaurantes, en algunos, hay que pedir la vez en la cola en la que has de esperar luego un buen rato. Si es que te vale la pena hacer cola para tomarte un café solo en el Majestic, o cenar en algún sitio que diga alguna guía famosa.

Oporto es más retorcido, tuerto, que Lisboa. No sé si será porque ningún terremoto enderezó sus calles medievales o por la orografía.

                En los bares de portuenses, no siempre ni todos los bares están preparados para comer de dos en dos, aunque se puede.

                Aunque sigo echando en falta, la Escala de Mohs para saber que es más caro que qué, me da la sensación de que, como alguien me dijo, más al Norte es más barato; no mucho, pero a veces te llama la atención algún detalle, algún precio digo.

                Tampoco el Douro se parece al Tejo, salvo en que fluye el agua y tiene orillas, este es más estrecho y más hondo, no parece el mar. Y además es mucho más atravesado por puentes y surcado por naves llenas de turistas. Tampoco se parecen en nada sus riberas.

                Las iglesias de aquí son más llamativas por fuera e igual de aburridas por dentro. Las iglesias de aquí tienen más azulejos por fuera y las casas menos.

                Aquí hay muchos más parques, plazas y jardines que en la capital; recordando bien, allí había pocos.

                Las calles siguen siendo de adoquines, pero a veces traicionan la norma y están alquitranadas, y las aceras casi siempre de adoquinillos blancos y negros pero con grecas más variadas, y a veces son de grandes losas de granito o grandes losas de hormigón especial, que las hace bonitas.

                Los taxis, se pongan Heráclito como se ponga, son igualicos que en Lisboa, de los mismos colores digo, aunque la carrera mínima es más baja. De los taxistas, como sólo he cogido un taxi, puedo decir bien poco; aun no los conozco a todos.

                Aquí el bacalahu y las sardinas son menos insistentes, y de las francesinhas, en Lisboa, no tenían idea, y mucho menos en Huéscar.

                También la gente, ellos y ellas, no fuman con el tesón que allí le echaban. Aquí no he visto aún un grupo de fumadores en una acera, ni a nadie chupando de un cigarrillo electrónico.

                Aquí hay muy pocas calles que no estén empinadas en algún sentido, en mayor o menor grado sexagesimal. Sin embardo calles y aceras tienen menos bultos, están menos alabeadas.

                En Oporto de las cinco líneas de Metro, cuatro van juntas, en verdad una encima de otra, por la misma vía quiero decir, en los extremos se separan y cada una sigue sola un buen rato, pero una buena parte de la zona céntrica discurren juntas, menos una que va perpendicular. Además el Metro parece muy reciente y está muy bien

                Tampoco hay que atravesar un torno cuando validas el billete, ni cuando sales de la estación, simplemente se valida, si quieres, y sigues. Y de la misma manera sales.

                También aquí, en Porto, los negocios, se anuncian más que en Lisboa, no mucho más, y a veces nada, pero si hay más letreros y a veces se ven de lejos.

                En las puertas de bares y restaurantes no hay camareros metiéndote la bulla para que entres, aquí la gente entra sola.

                El tiempo parece más lluvioso y frío, pero ya se sabe que el tiempo, el cronológico y el meteorológico, es una algo muy personal, y circunstancial.

                El piso donde moro ni se parece al que moraba. Ni tampoco la hospedera.

                El cementerio de Praceres, en Lisboa, y el de Prado do Reposo, de aquí, son dos mundos; aquel no tenía ni flores ni gente el día de Todos los Santos, que fui yo a ver a Pessoa, y el de aquí es para pasearse, es un jardín, esta rodeado de tiendas de flores y siempre hay gente arreglando tumbas, jacifos, dicen ellos.

                Repasando lo que escribo para eso de que vayan menos faltas, parece que me gustase más Oporto que Lisboa, pero no. Yo por lo menos no sé qué me gusta más.


               
Aunque no venga a cuento: aquí va un relato corto, 18 palabras, 20.000 €  de premio. El premiso literario mejor dotado del mundo; Fundación César Egido Serrano, Toledo. Dice el PAÏS.

                “Llueve a cantaros y el gato se ha comido el último brillo que nos mantenía despiertos”
                No nombran a la autora, pero dicen que vivía en la selva amazónica.
                Este año se han presentado 43.185 pretendientes de 172 países. ¡Qué de cosas contarían!

En Oporto hay también tranvías, pero solo quedan tres circuitos en uso y parece que solo turísticos. Son menos frecuentes y las vías que son mucho más anchas, van por donde quieren, se suben y van por la aceras como si tal cosa, y cruzan a placer plazas y jardines si precisan de ello.

                En Lisboa llamaban la atención los rascacielos-hoteles y aquí su ausencia.

                Tampoco hay una calle parecida a la Avda. de las Liberdades llenas de grandes marcas y grandes edificios parisinos.

                Hay mucho arbolado en las calles, castaños, camelias y muchas marcas, pero no hay jacarandas, que tanto abundaban en Lisboa y que ya mismo florecen de morado.

                Tampoco hay miradouros en Porto, y los pocos que hay, recuerdo dos, responden verdaderamente a su nombre: miran al  Douro, y de ahí miradouros. Que en Lisboa se hubiesen llamado MiraTejos, habría sonado muy fuerte.

                Otra cosa que echo en falta son patinetas, bicicletas, segway y toda esa clase de vehículos para la movilidad, que allí estorbaban tanto. También hay menos guardias, o están entrenando para algún otro desfile.

                Aquí a las casas do banho le llaman WC, o al menos así lo escriben en las puertas o en las indicaciones para encontrarlos.

                En Porto, o no hay Ginginha, o al menos no se vende por las calles para endulzar y alegrar la vida del que pasea y bebe.

                Y así podíamos continuar ad infinitum, pero como muestra aquí van los botones que he encontrado a bote pronto y no he olvidado mientra llegaba a donde escribo.