Miécoles 17
Como decía aquel, que se dedicaba a pensar, yo soy Oporto y mis circunstancias. Oporto sigue siendo parecido pero mi
circunstancia son Conchita y Eloy,
Guerreros ambos, que han venido a Oporto unos días y eso cambia mucho las cosas
de la vida. Para distinto y para mejor. Hay que reconocer que el Erasmus
portuense ha sido menos exitoso que el de Lisboa.
Encima empezó lloviendo. Por
culpa de un chaparrón pudimos entrar en el Majestic. El Majestic es uno de
los cafés más antiguos de Lisboa, el estilo es art-decó y será por tanto de principios del XX, digo yo. Este es un
sitio difícil e entrar, porque siempre tiene una gran cola de espera, como la
librería Lello y como muchos bares-restaurante de aquí; Oporto es así.
El café es tan bonito, como
elegante y antiguo, y si difícil es entrar, creo yo que más difícil será
volver; siete euros una cerveza es demasiado para querer ir con frecuencia, o
ir dos veces. Pero también es verdad que nos libró de empaparnos hasta el
tuétano. Siguiendo viendo calles, casas, plazas y garitos acabamos en uno
llamado como la calles donde está : Galerías
de Paris, alguien que tenía muchos juguetes y muchos amigos con más de
lo mismo, decidieron librarse de tanto
tarro y rellenaron paredes y techos de este sitio, queda bonito. También hacía
bonito una orquesta de dos cubanos que cantaban sin parar música de la de
ellos. Ir a un bar más de uno o de dos, tiene además de más conversación y más
motivo, que a falta de las añoradas tapas, se pueden
suplir pidiendo lo que aquí llamas petiscos
o incluso tapas, y que entre varios tienen mejor reparto y compartición.
Jueves 18 y Santo
Él tiempo sigue siendo
amenazante y hay que salir prevenidos, luego lloverá más o nada, pero si te
pilla que si, malo.
Desayunamos en La
Serrana , que ya es un clásico, y luego entramos a ver los
mosaicos de la estación de San Bento.
Son unos murales enormes de azulejos históricos los más, y costumbristas los más
pequeños, que son dignos de ver. También hay buenos azulejos de los que no son
azules, que son menos frecuentes y más bonitos
Mi patrona, Isabel, que sale aquí de vez en cuando, ese día salió a
vernos, a conocer a mis hermanos digo. No sé qué edad tiene pero algo más joven
que nosotros y es muy maja ella, muy preocupada por que los viajeros que
hospeda estén a gusto e informados.
Echamos el resto de la mañana juntos y paseamos por la rua das
Flores y un poco de la
Ribeira , pero la lluvia nos obligó a un refugio y acabamos en
el Mercado
FerreiraBorges. Antiguo mercado hecho de hierro y transformado en
restaurante bonito y mercado de colgantes, bonitos también.
Como buenos turistas a más de
bares también visitamos las Iglesias, para que no nos regañen como pasó en
Compostela, y vimos por dentro y por fuera San
Ildefonso, Los Encomendados, Clérigos, El Carmo, Los Carmelitas y San Bento de Vitoria, los
tres últimos sólo por fuera. Con Conchi se ven mejor estas cosas, ella
distingue mucho y observa detalles que yo no vería, hasta aprecia cuando algo
es manierista, o si un capitel es
compuesto, y distingue las cúpulas barrocas. Otra cosa del día es que con tanta
Iglesia casi nos oímos/asistimos a los Oficios
del Jueves Santo, no vimos el Labatorio y el Monumento eucarístico no era
tal, digo, el monumento
Tomamos algo en un kebab raro, como de cristianos, y
luego una botella de vino en El Guaraní,
un café antiguo, que está en Aliados,
y donde había cena con espectáculo. Nosotros llegamos cuando los postres y nos dio
tiempo a un poco de Fado que cantaba una chica muy mona y muy bien trajeada, de
negro oscuro. Aquí al color negro le dicen prieto,
pues ella iba de prieto y prieta.
A la noche y tarde Oporto seguía
aún repleta de turistas; y más de la mitad españoles.
Viernes Santo
Guimaraes es una ciudad, creíamos que
pueblo, digna de ver. Ellos dicen que es allí donde nació Portugal, pero esa es
una historia complicada y difícil de recordar para mí. El caso es que su casco
histórico y entorno inmediato son una preciosidad. Además de Portugal, parece
que allí hubiese nacido el granito. Las casa son mitad de granito, y calles y
aceras, de granito enteras. También hay un Palacio
de los Braganza y hoy del Presidente de la República , y un castillo antiguo que parece nuevo. Por
supuesto todo precioso y todo de granito, salvo los jardines y las flores.
Lo malo de ser un pueblo tan
bonito, es que todo el mundo lo sabe, y había ido a verlo, aquello estaba a reventar,
pero se cabía. Por tener suerte hasta tuvimos
la de pillar sitio en una terraza de La Plaza de Dentro y comer cosas buenas.
Guimaraes también tiene un teleférico
que sube a la gente a una Iglesia, que está en un monte con un gran bosque y muchos bolos enorme de granito, incluso
piedras caballeras, enormes. Y mucha gente.
En Portugal, que tanto se parece
a España, y viceversa, la Semana Santa
no se celebra con procesiones como las nuestras. Pero en Braga, gran ciudad y Arzobispado u Obispado de todas las Hispanias,
si que se celebra; y allí nos fuimos.
En la puerta de la Iglesia de la Santa Cruz hacian una representación de la Pasión. Muchos figurantes bien vestidos, música, megafonía y la
historia de la Pasión.
Estas cosas siempre quedad rarillas, pero aquella no estaba
tan mal. Otro acto semanasantero fue la procesión del Santo Entierro
que salió de la
Catedral. Delante iba una banda de música y aquí se acaban
los parecidos con lo nuestro, detrás venían cientos de desfilantes, grupo vestidos
de distinta e irreconocibles maneras, en una especie de trono, o mejor andas,
con una cruz de madera sola, más desfilantes, otro trono donde iba el Cuerpo
Yacente, más desfilantes y una Virgen de los Dolores en otras andas, y todo en
u silencio absoluto, mejor dicho sepulcral, y en semioscuridad. Era muy tarde,
aquello seguí y hasta aquí aguantamos. Aquello
era tan distinto de lo nuestro como lo nuestro de lo suyo.
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