Miécoles 10
No me acuerdo bien. En cuanto
pasan unos días se dificultan los recuerdos. Debí dedicar la mañana a mi barrio
y quería comer en casa que nunca como en ella, y a la noche tenía plan.
Mi barrio es muy grande y parece
que de muchos años por las casas, pero con calles anchas y arboladas, tiendas
raras y normales, restaurantes buenos y malos, un hotel Eurostar de cuatro
estrellas y un museo por lo menos, también un estadio de fútbol más lejano,
total que tiene muchas cosas. Yo volví a pasear por e cementerio, me pillaba al
paso y busqué los Jardines de Nova
Sintra, donde está “Aguas del Sur” o la “Emasagra” de Lisboa. Cuando di con
ella resultó ser algo que parecía particular, pero no lo era del todo y pude
entrar. El jardín es precioso y estupendo de pasear, grandes y variados árboles
y arbustos, con muchas flores. En Porto hay muchos árboles floridos aparte de
los castaños y las camelias. También hay por sus paseos reproducciones de
fuentes clásicas de Oporto. U paseo bonito.
Paseando por allí dí como un
edificio que resultó funcionar como bar comedor, pero claro, para ellos. Allí trabaja
mucha gente, me da la sensación que también en Portugal hay más empleados, trabajadores
y funcionarios, que funciones, trabajos y empleos. La comida olía que
alimentaba con sólo olerla, pero era sólo para funcionarios, como insistiera
algo, me dijeron que si no era funcionarios pero no iba a ir todos los días que
pasara, pasé y comí la mar de bien, y por cinco euros. Casi como los estudiantes
en el SEU de Granada; pero no comí en mi casa que había sido mi propósito.
A la tarde noche salí a pasearme
un poco el Centro y a mi plan. Mi plan era una sesión de jazz en vivo en un Club
que he descubierto al efecto. “Hot Five Jazz&Blues Club”. Solo
funciona los miércoles a las once, es pequeñito y sonó muy bien un trío de
piano, contrabajo y batería. Volveré. Era lástima que estuviésemos allí no más de
treinta. Cuando más tarde me acosté en mi cabeza aún resonaba el jazz.
Jueves 11
A la tarde mi plan fue ir a la Casa de la Arquitectura , que
esta muy lejos, y me había parecido curiosa. La arquitectura siempre lo es, y
en forma de museo más llamativa. Yo desde que estuve en el Museo de Pérgamo,
siempre voy, por si fuese parecido.
Esa Casa está muy lejos, al
menos una hora de viaje en bus. Y encima me equivoqué de bus y no llegaba ni
cerca, se quedaba a mitad de camino y ya era media tarde, aquí cierran
temprano. Así es que me volví andando primero por la orilla del Atlántico que estaba lleno de olas y de espumas,
precioso, y luego ya pasada la Foz del Douro, subí a contra corriente por
una zona de orillas y jardines, hasta que me cansé.
Mi plan de la noche, era otra vez
Jazz, esta vez en el Café de la Casa de la Música. Tuve suerte y pillé mesa, cerveza y algo de alimento. Aquí
si había muchísima gente, y de pie. Pero el jazz era más raro, yo me quedé en Benny
Goodman y Duke Ellington. Este era un grupo muy moderno, ni piano, ni apenas batería,
no saxo, ni trombones ni trompetas, ellos tocaban con una mandolina, una
flauta, una pandereta, y una guitarra, sonaba para mi que mucha flauta, pero a
l gente le gustó mucho.
Cuando me acosté, no me resonaba
como el de la noche anterior.
Viernes 12
Las vides de donde acaba
saliendo el vino dulce de Porto,
también el extradry, crece en una viñas que se dan en las laderas del Duero en
torno a unos pueblos como Peso de Recua
y Pinhao, a unos 60 km de Porto río arriba. Hasta
allí se puede llegar en barco o en tren, yo elegí tren. Hacia un día fantástico
y antes de la mitad del viaje el tren se pega al río y no se separa hasta
llegar a Pinhao, más arriba yo no ví.
Es un valle, como fluvial que es,
en UVE, pero muy en “V” y muy profundo, las laderas son tan empinadas que unas
veces todo está aterrazado para que las viñas y las uvas no caigan rodando y
otras veces se ven a punto de rodar. Hay muchas fincas famosas que se llaman Quintas, y allí te enseñan un poco y te
venden los suyo. Un día fantástico de sol y de paisajes
Escribo un poco deprisa, por que
inventé que hoy me iba a hacer un poco del Camino
de Santiago, haré tres etapas y llegaré justo hasta donde desemboca el
Miño. Tengo mucha ilusión. El Camino ha sido importante en mi vida y le tengo
cariño. Lo tengo todo preparado, mi macuto cerrado y mis cinchas a punto del
reviente. Escribo esto el sábado 13 por
la mañana, no quería empezarlo sin contárselo a mi bitácora. Ya os contaré a
vosotros.
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