miércoles, 10 de abril de 2019

E68 8 y 9 de Abril


Lunes 8. Las orillas del Duero

                Amanece con Sol, y eso después de la tarde de ayer significa mucho; ¿Qué hago y pinto yo en Oporto si se pasa los días lloviendo como ayer, y si como decía el teléfono iba a pasar toda la semana? Por suerte, perece, que los teléfonos tampoco saben hacer bien las previsiones, sobretodo cuando estas son para el futuro, como decía aquel. El caso es que el Sol sale a pesar de los teléfonos, y saliendo el Sol, puedo salir yo.  Si después, a ratos llueve, pues nada, te guareces mientras lo hace, y luego sigues.

                Ayer tomé café con Isabel.  Es buena cosa, porque ella es buena gente, yo aprovecho para hablar y ella me resuelve dudas y me da ideas. Un rato de práctica social, que me voy a volver monje.

                Desde donde escribo, a través de una gran ventana veo como un prado de tejados rojos, y algunas copas de árboles verdes que sobresalen. Por esta zona abundan las manzanas grandes donde el contorno son casas normales y en interior, que es muy grande, son un conjunto de casas de una planta, más bien pobres, y con calles estrechas que las recorren paralelamente, y que yo no veo desde mi ventana, pero lo sé. A estos interiores les llaman Islas, y no es fácil entrar, suelen tener solo una entrada y en el caso de la que yo veo,  cerrada al publico normal; el otro día si pude recorrer y fotografiar una. Estaba limpia, ordenada, como vacía y con muchas macetas.

                El caso es que eso es lo que yo veo desde mi ventana, solo se mueven las copas de los árboles si las zarandea el viento, gaviotas que son muchas pero viajan sueltas, y a veces vienen y pasan de largo bandadas de gaviotas, como las bandadas de grajos o de estorninos, muchas gaviotas; yo dudaba que lo fueran, pero son. Y lo que también se ve por la ventana, son gatos, se pasean, se paran, se van. Y a la noche sus hijos, los gatillos, lloran y arman un escándalo respetable, luego no sé si se callan o  me acostumbro.

Tras el café, y ya solo, me tocaba pasearme por el río y sus riberas. Por la margen derecha fui buscando el Museo del Vino, que no ví, pero si vi que hay un helicóptero que da paseos, pocos, a lo largo del río. Junto al río corre una carretera y un tranvía, entre las casas y el Duero, pero en un momento que se estrecha la ribera, han hecho un puente, que va paralelo al río y queda curioso, por que los puentes se inventaron para unir dos orillas y este une solo una; se llama el sitio: Cais das Pedras. A la vuelta y preguntando, donde tenía que estar, estaba. Me refiero al Museo del Vino, pero estaba cerrado, no tenía letrero, ni horario, ni pinta; y un Guardia me dijo que si lo era, y cuando le dije que volvería, me dijo que casi mejor que no, que aquello era poco más que nada.

                Lo anterior estaba muy solo, pero al llegar a donde el puente Luis I, hay un ambientazo fenomenal, terrazas y restaurantes que se pisan, y mucho movimiento de Barcos Ravelos, que son unos barcos muy bonitos que pasean un rato a los turistas que quieren, y los pasan bajo a seis puentes, dos veces bajo cada uno. Hay otros barcos que dan otros paseos más largos y unos como Cruzeiros que deben ser los que llegan hasta Miranda do Douro y empiezan Los Arribes. A estos dos sitios también hay amigos que llegaban en bicicleta, Y para completar con los barcos hay otro que se llama Taxi Fluvial, y por tres euros cada diez minutos te cruza el río, navegando, sin puente. Y a mi me cruzó.

                Al otro lado, ya no es Oporto, se llama Vilanova de Gaia, es otra municipalidad. Y allí están las bodegas donde hacen e inigualable e inolvidable Vinho do Porto con toda su dulzura y clases.  Yo voy a visitar las de Sandemam, hay que elegir.

                También hay muchos restaurantes en esta orilla, pero menos. Hay un teleférico, una cabina que cuelga de unos de los cables y que recorre un trozo del río. También había ayer un matrimonio argentino, que andaban de turismo por aquí, y según ellos, con lo caro que les sale, pero que como están jubilados, ¿qué hacen si no? Estuvimos un rato hablando de los viajes, de la seguridad en ciertos países y de Humboldt que decía, hace ya doscientos años, que Sudamérica era un mendigo sentado en un trono de oro.

                Cuando cruzas la corriente por el tablero inferior del Puente de Luis I, parece que estás debajo de la Torre Eiffel y que esta se ha arqueado; es exactamente así.  Al otro lado hay un funicular, dos cabinas que sobre raíles suben y bajan mediante un cable que tira o que sujeta, según que extremo. Esto me evitó subir un montón de escaleras, o hacer un camino largo y empinado; cosas de los desniveles que Oporto tiene.


Martes, 9  Póvoa de Varzín y Vila do Conde

                Los nombres supradichos son los de dos pueblos en la costa al Norte y a unos 30 km de Porto y a los que se llega en Metro tras más de 40 minutos de viaje y de paisaje.  Voy a investigar y preguntar que me indiquen dos o tres pueblos feos de Portugal, para ir y ver qué tal; hasta ahora todos los pueblos que he visto son bonitos, para fotografiarlos

                Y los de hoy también, están en la playa, muy cuidados y calles y detalles llamativos, a veces hay casas que desentonan, pero son muchas más las entonadas. Parece como si se hubiesen gastado mucho dinero en su cuido y armonización. Realmente me llaman la atención; verdad es que cuando uno va de turista y va contento casi todo le parece bien, pero no tanto.

                Harbando en la Oficina de Información de Póvoa, y preguntando por un camino que a mi me sonaba: “Caminho do Jacinto”; no estaba allí. A mi me sonaba por Eça de Queiroz que fue de Póvoa. Total que nos cambiamos a hablar del Camino de Santiago, y si dios quiere cuando el tiempo se estabilice voy a coger mis percheles y me voy a hacer tres etapas del Camino. Desde Povoa a Caminha, en el río Miño, unos sesenta y algo de kilómetros por costa o cerca. Os contaré.
               
                [Principio de LA LETRA CHICA]
Desde el domingo ando preocupado. Leí un artículo en el País, sobre la contaminación lumínica, y la cosa es grave. Alejandro Sánchez de Miguel, científico español en la Universidad de Exeter, Reino, Unido con una empresa Save Star Consulting SL, han hecho un estudio científico de la contaminación lumínica en España. Buscad en el País “Estas son las ciudades españolas que más que más contaminan con su luz”. Resumiendo: que España es de las naciones que más estamos contaminando el Cielo, sobre todo algunas ciudades, la que más Bilbao. Parece ser que influye no solo la potencian luminosa, sino también la temperatura de color de las lámpara, peor todavía si es luz blanca de Led y más peor si las farolas de las calles, que hay un disparate, apuntan hacia arriba. Total que estamos haciendo mierda el cielo, o llenándolo habría que decir, y no es sólo que la contaminación lumínica le estorbe algo a los telescopios, o que los humanos no veamos las estrellas desde las calles de las ciudades, mis hijos siempre decían que en Huéscar había más estrellas que en Granada, sino que al parecer afecta a la salud humana, no explica bien como, pero afecta. En otras fuentes he leído que la contaminación lumínica, influye en el desarrollo la diabetes y en algunos cánceres, aparte de estar acabando con muchas especies de insectos; lo siento, pero no dispongo de la fuente. Y así muchas cosas terribles. Por lo visto se están tomando ya medidas, y en Canarias están dando resultado, ahora entiendo mejor lo de las Islas Afortunadas.  Un problema grande que vamos a tener es cuando estos científicos, y los ecologicistas, observen que el mayor contaminante lumínico del cielo son el Sol, la Luna y las estrellas. Seguro que proponen que se tapen. Mientras tanto habría que ir creando el Partido Especial de las Tinieblas (el PET) si queremos salvar el cielo, o por lo menos procurar que no vaya a más, eso de echar tanta mierda al cielo, para ver mejor.  Todo lo anterior, menos lo del PET, es cierto, que venía en el país.
[FIN DE LA LETRA CHICA}

                Una historia más bonita, pero más truculenta es la que sigue, extraída de un panfleto turístico de aquí.  En el cementerio Prado do Reposo, junto a mi casa, la tumba 177/33, guarda los restos de una rica prostituta que tras “servir y odiar” durante muchos años a los hombres, se enamoró de una chica joven. La joven murió y la señora mayor que no quiso separarse del cuerpo de la enamorada, le separó el cuerpo de la cabeza, o al revés para quedarse no entiendo qué parte de recuerdo. Fue llevada a los tribunales y resultó absuelta por considerar que tan macabro asunto fue un acto de amor. Desde entonces, 1868, las prostitutas de los alrededores mantienen frescas las flores de su tumba. Debería esta firmado y aclarado por Nieves Coscostrina de RNE.


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