Martes 23
Vila Real y/o Vinos Mateu
El mundo dicen que es tan
pequeño que es muy fácil ir a Atenas o a Tailandia y encontrarse un compañero
de la primera comunión o una compañera de carrera, pero aún así yo en siete
meses lusos todavía no me he cruzado, que yo sepa, con ningún amigo o compañera
de mi ya larga vida, mientras que una hermana mía viniendo a Lisboa para en Entremoz y se encuentra a un sobrino que
pasaba.
Pues yo no me cruzo con nadie,
aunque sería capaz de no verlo. Pero sí me entero de casualidad que mis amigas
Amparo MS y Gianela el martes están en Zamora con coche y sin tarea, y entre Zamora
y Porto está Vila Real, así que ellas en coche y Conchi y yo en autocarro nos
encontramos, queriéndolo, allí.
Al día le caía lluvia por todos
los lados y pronósticos, pero tampoco te vas a quedar en casa porque digan que
va a llover, si puedes evitarlo.
Dice MAngustias que Vila Real no tiene nada, pero si tiene.
Nosotros nos movimos solo por el centro y tenia hasta Catedral, calles
peatonales y bonitas, muchas tiendas y cafeterías, además de una picota; vimos
poco más. Pero tiene más de 50.000 habitantes cuando hace 15 años tenía sólo
14, en ellas está la
Universidad de Tras os
Montes, tiene muchas iglesias y casas señoriales. El tratado de Methuen
(1703) la convirtió en la capital del vino y de la prosperidad, y sigue.
Nosotros lo que más vimos fue la Casa Palacio y Finca de Mateus, que todo el mundo
ha visto retratada en la etiqueta de unas botellas de vino portugués que se
llama así, Mateus, suele ser vino rosado
y la botella es aplastada como una cantimplora. Los jardines, otra vez barrocos
y diseñados por el famosísimo Nassoni,
el de la Torre
de los Clérigos, yo no distingo si un jardín es barroco, ni si es obra de Nassoni o de Lenotre, pero cualquiera se quedaría maravillado ante aquellos, un
alarde de formas en los setos de mirto, de árboles en flor, de camelias enormes
y de galerías vegetales. Si, vale la pena buscarlos y verlos en LaRed. https://www.visitportugal.com/pt-pt/content/casa-de-mateus
La casa también está muy bien,
te la enseñan en francés, y auque yo entendía poco, era bonita de ver. Ahora vive
allí un señor que ha creado una fundación para mantener casa y jardines. La
imagen de marca fue vendida a una empresa que hace y comercia el Vino Mateus, y el vino que sale de
esa finca ya no se llama así, tiene otro nombre que no recuerdo ni creo nos
encontremos por ahí, pero que luego catamos y estaba muy bueno.
Por Vila Real hay más cosas como
los enterramiento de Panoias, la Sierra de Marao y sobre todo el Parque Natural de Alvao, con las
cascadas más grandes de Europa, que no pudimos ver por la lluvia, las prisas y
las ganas.
Cuando volvimos a Porto seguían
cayendo chaparrones de vez en cuando, y a duras penas llegamos casi secos a
casa, donde ya habían terminado el debate de los debates, y todos los
indecisos de las encuestas habían decidido o aclarado que querían hacer. Donde
se ponga un buen debate que se quiten los debates malos.
Miercoles 24 Grándola
Vila Morena
El día se despertó con algunos
claros que dejaban pasar algunos rayos y sobretodo la esperanza, pero no. Estaría
todo el día lloviendo y parando.
Nosotros teníamos que seguir
nuestra marcha y nos fuimos por la orilla alta del Duero camino de la Sé , por Las Fontinhas. Fuimos
viendo puentes y río hasta la Iglesia de Santa Clara, que es otra joya o
casi mejor joyero del barroco, y luego la Catedral
que habíamos visto deprisa y llena de gente. Hoy se pagaba por verla, pero valía
la pena, tiene tres naves románicas, muy altas, algunos arcos apuntan pero poco
y sobre ellos hay otras que no, así es que nos quedamos con que es románica, además
el rosetón parece románico. Los altares ya son otra cosa y vuelven a ser barrocos.
Bajando de la Catedral a la Ribeira , hay un barrio precioso que nunca había visto. Muy
cerca hay otra zona similar que habíamos recorrido otro día, lastimosamente
abandonada o falta de arreglo. Esta era similar pero lindamente recuperada,
daba gusto andarla, casas, ventanas, rincones, tiendecillas, baretos, todo
precioso, y supertranquilo.
Yendo hacia San Francisco, una señora, mayor, como muy de pueblo
con su mandil remangado y mucho rollo cariñoso nos metió en su restaurante a
presión, y allí comimos. Después seguimos a San Francisco, y ya no veré más iglesias, si lo puedo evitar. La apoteosis
del barroco elevada al cubo y recubierta de oro hasta en la parte de atrás de
los ladrillos. ¡Con la pobreza que predicaba San Francisco!
Hace justo 45 años un grupo de capitanes portugueses hicieron sonar la música
de Grandola
Vila Morena y a sus sones las tropas ocuparon las calles y los niños
ponían claveles en las bocas de sus fusiles. La música y los claveles cambiaron
una dictadura y un imperio en una nación democrática y normal. Las cosas se
complicarían, y se solucionarían, pero una dictadura acabó en una noche y un día,
sin muertos; en principio sólo con una canción y un puñado de claveles. En esos tiempos en España todavía reinaba Franco y aquella Revolución me dio mucha envidia y muchas ganas.
Para conmemorar aquello, 45 años
más tarde había un concierto en Aliados donde un grupo nos juntó
para un concierto, que nos gustó mucho mientras no llegó la lluvia. Pero no sonó Grandola Vila Morena
Jueves 25 de Abril
Hoy todo el día ha llovido sobre
Lisboa, cuando paraba era para tomar más brios. Para mañana los teléfonos e
Isabel dicen que lucirá el Sol.
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