jueves, 25 de abril de 2019

E73 Grandola Vila Morena


Martes  23   Vila Real  y/o Vinos Mateu

                El mundo dicen que es tan pequeño que es muy fácil ir a Atenas o a Tailandia y encontrarse un compañero de la primera comunión o una compañera de carrera, pero aún así yo en siete meses lusos todavía no me he cruzado, que yo sepa, con ningún amigo o compañera de mi ya larga vida, mientras que una hermana mía viniendo a Lisboa para en Entremoz y se encuentra a un sobrino que pasaba.

                Pues yo no me cruzo con nadie, aunque sería capaz de no verlo. Pero sí me entero de casualidad que mis amigas Amparo MS y Gianela el martes están en Zamora con coche y sin tarea, y entre Zamora y Porto está Vila Real, así que ellas en coche y Conchi y yo en autocarro nos encontramos, queriéndolo, allí.

                Al día le caía lluvia por todos los lados y pronósticos, pero tampoco te vas a quedar en casa porque digan que va a llover, si puedes evitarlo.

                Dice MAngustias que Vila Real no tiene nada, pero si tiene. Nosotros nos movimos solo por el centro y tenia hasta Catedral, calles peatonales y bonitas, muchas tiendas y cafeterías, además de una picota; vimos poco más. Pero tiene más de 50.000 habitantes cuando hace 15 años tenía sólo 14, en ellas está la Universidad de Tras os Montes, tiene muchas iglesias y casas señoriales. El tratado de Methuen (1703) la convirtió en la capital del vino y de la prosperidad, y sigue.

                Nosotros lo que más vimos fue la Casa Palacio y Finca de Mateus, que todo el mundo ha visto retratada en la etiqueta de unas botellas de vino portugués que se llama así, Mateus, suele ser vino rosado y la botella es aplastada como una cantimplora. Los jardines, otra vez barrocos y diseñados por el famosísimo Nassoni, el de la Torre de los Clérigos, yo no distingo si un jardín es barroco, ni si es obra de Nassoni o de Lenotre, pero cualquiera se quedaría maravillado ante aquellos, un alarde de formas en los setos de mirto, de árboles en flor, de camelias enormes y de galerías vegetales. Si, vale la pena buscarlos y verlos en LaRed.  https://www.visitportugal.com/pt-pt/content/casa-de-mateus

                La casa también está muy bien, te la enseñan en francés, y auque yo entendía poco, era bonita de ver. Ahora vive allí un señor que ha creado una fundación para mantener casa y jardines. La imagen de marca fue vendida a una empresa que hace y comercia el Vino Mateus, y el vino que sale de esa finca ya no se llama así, tiene otro nombre que no recuerdo ni creo nos encontremos por ahí, pero que luego catamos y estaba muy bueno.

                Por Vila Real hay más cosas como los enterramiento de Panoias, la Sierra de Marao y sobre todo el Parque Natural de Alvao, con las cascadas más grandes de Europa, que no pudimos ver por la lluvia, las prisas y las ganas.

                Cuando volvimos a Porto seguían cayendo chaparrones de vez en cuando, y a duras penas llegamos casi secos a casa, donde ya habían terminado el debate de los debates, y todos los indecisos de las encuestas habían decidido o aclarado que querían hacer. Donde se ponga un buen debate que se quiten los debates malos.


Miercoles 24    Grándola Vila Morena

                El día se despertó con algunos claros que dejaban pasar algunos rayos y sobretodo la esperanza, pero no. Estaría todo el día lloviendo y parando.

                Nosotros teníamos que seguir nuestra marcha y nos fuimos por la orilla alta del Duero camino de la Sé, por Las Fontinhas. Fuimos viendo puentes y río hasta la Iglesia de Santa Clara, que es otra joya o casi mejor joyero del barroco, y luego la Catedral que habíamos visto deprisa y llena de gente. Hoy se pagaba por verla, pero valía la pena, tiene tres naves románicas, muy altas, algunos arcos apuntan pero poco y sobre ellos hay otras que no, así es que nos quedamos con que es románica, además el rosetón parece románico. Los altares ya son otra cosa y vuelven a ser barrocos.

                La Catedral tiene Claustro, en este caso gótico-bonito, muy bonito, y sobre él una terraza con las paredes llenas de paneles de azulejo religiosos y mitológicos. Por fuera vuelve a tener añadidos barrocos. ¡ Qué manía ¡

                Bajando de la Catedral a la Ribeira, hay un barrio precioso que nunca había visto. Muy cerca hay otra zona similar que habíamos recorrido otro día, lastimosamente abandonada o falta de arreglo. Esta era similar pero lindamente recuperada, daba gusto andarla, casas, ventanas, rincones, tiendecillas, baretos, todo precioso, y supertranquilo.

                Yendo hacia San Francisco, una señora, mayor, como muy de pueblo con su mandil remangado y mucho rollo cariñoso nos metió en su restaurante a presión, y allí comimos. Después seguimos a San Francisco, y ya no veré más iglesias, si lo puedo evitar. La apoteosis del barroco elevada al cubo y recubierta de oro hasta en la parte de atrás de los ladrillos. ¡Con la pobreza que predicaba San Francisco!

                Hace justo 45 años un grupo de capitanes portugueses hicieron sonar la música de Grandola Vila Morena y a sus sones las tropas ocuparon las calles y los niños ponían claveles en las bocas de sus fusiles. La música y los claveles cambiaron una dictadura y un imperio en una nación democrática y normal. Las cosas se complicarían, y se solucionarían, pero una dictadura acabó en una noche y un día, sin muertos; en principio sólo con una canción y un puñado de claveles. En esos tiempos en España todavía reinaba Franco y aquella Revolución me dio mucha envidia y muchas ganas.

                Para conmemorar aquello, 45 años más tarde había un concierto en Aliados donde un grupo nos juntó para un concierto, que nos gustó mucho mientras no llegó la lluvia. Pero no sonó Grandola Vila Morena


                Jueves   25 de Abril

                Hoy todo el día ha llovido sobre Lisboa, cuando paraba era para tomar más brios. Para mañana los teléfonos e Isabel dicen que lucirá el Sol.

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