viernes, 29 de marzo de 2019

64 Fin de Lisboa


             Viernes 29 y Última

            ¡A esta es, mis valientes!  Dice el jefe de los costaleros. Pues a esta se acaba también mi estancia en Lisboa y esta parte de la bitácora, hace casi seis meses estaba empezando mi estancia y la bitácora y ahora parece que ha sido un plisplas; se acabó Lisboa.

             Y como resumen y para el recuerdo voy a tratar de sintetizar lo que sea capaz de tantas cosas que pasaron, se me olviden las que se me olviden.
            Lo que sigue, como decía un profesor mío, Hernández Vista, es letra chica, y no había que estudiárselo. Después volverá la letra grande.

            Me preguntaba anoche mi amiga y casera Stephany, que qué era lo que  mas me había gustado de Lisboa, difícil pregunta a bote pronto cuando hay tantas cosas que gustaron, pero ahora más tranquilamente si lo intentaré, aunque el orden no sea significativo, también es más difícil.
Me han gustado mucho:

                La Fundación Gulbenkian, que además ni imaginaba, casi me la encontré, me han gustado sus jardines, sus conciertos, sus exposiciones, la arquitectura, la organización y hasta el restaurante.
                MontSanto, ha sido mi sierra Nevada, mi Sagra y sobre todo mi Alfaguara.
                El Río Tejo, donde yo siempre veía el mar, ha tenido una presencia importante a mas de inevitable, y sus orillas han resistido muchos de mis paseos, desde la Fundación Champolimad, más allá de Belém, hasta La Puente Vasco de Gama.
                Los barrios de El Chiado y El Alto son dos que he recorrido bastante y siempre me gustaban, si volviese a vivir a Lisboa, escogería alguno de ellos.
                Y como Barrio, todo el que rodea la Glorieta de Saldaña, me ha parecido lo más moderno, europeo y estupendo de Lisboa, desde el principio de Pereira de Melo hasta Campo Pequeno, y a lo ancho también.
                Así como los Jardines de Amalia Rodrigues y los de Eduardo VII y sus estufas.
                Y aquí paro. Pero en general todo el callejeo por Lisboa, callejear es lo que más he hecho y es un encanto. Y se me olvidaban sus miradores, o miradouros, imposibles de clasificar y largos de enumerar.

                Los monumentos y museos también son muchos, pero si quiero nombrar algunos, me han llamado la atención:
                El Convento de Cristo de Tomar, La Iglesia de los Jerónimos, El Panteón de Hombres Ilustres, las ruinas de la Iglesia do Carmo, la terraza de la Basílica de la Estrela, el Mosteiro de Batalha, el Castillo de San Felipe en Setubal, el aparcamiento do Campo das Cebolas, hoy Largo do Jose Saramago, …

                De restaurantes y bares, he entendido menos, pero recuerdo con gusto El Palacio del Chiado, La Taberna de Trindade, Martinho, Brasileira, el Café Central, La Muralla de Adolfo, el de los Seis Euros, Cais do vinhos, UMA, La tasquitas junto a la Sé, el de la Sociedad Geográfica,  y por supuesto Medrosa y Ginginha da Sé.

                Señalando en una lista de un folleto de Información y Turismo: de 20 monumentos he visitado 12, de 40 museos estuve en 16, de 4 (¡) parques en los cuatro, de 28 paseos y tours guiados en ninguno, y de 14 lugares de ocio en ocho, y de otra lista variada con 78 referencias he conocido 43

                Y también es verdad que de sitios de las lista anteriores en que no he estado, si tuviese tiempo a lo mejor iría a dos o tres más,

                Se me ha ocurrido hacer una lista de referencias que la guía anterior ni menciona, pero yo he conocido o descubierto, que paso a enumerar para cuando se me vayan olvidando: Excursiones por la Sierra de Sintra, Cabo de Roca, Cabo Espichel, Sierra de la Arrrábida, Península de Peniche, costas de Caparica,  Miradouros de Lisboa, LX Factory, Sociedad Geográfica, MontSanto,  Fundación Champolimaud, Torre Vasco de Gama, Parque de las Naciones, Estación de Calatrava, Monumento a Cristo Rey, Fragata Fernando María, Museo Geológico, Palacio das Necesidades, Quinta de Montserrate, Mosteiro Os Capuchos, Cruz Alta de Sintra, Cimeterio de Prazeres, mercados varios, Cinemateca de Lisboa, Palacio Foz, Teatro San Luis, Acueducto de Aguas Libres, Casa do Alentejo, y me imagino que algunos más.

                También he tenido la oportunidad de pequeños viajes en coche, en tren o en barco por aquí cerca, y estos son algunos de los pueblos o ciudades  donde al menos he recorrido parte de sus calles, bebido alguna cerveza o al menos tomado un café:  Sao Martinho do Porto, Caldas da Reinha, Aveiro, Coimbra, Foz de Arelo, Vila Viçosa,  Elvas, Évora, Cuba, Setúbal, Caparica, Estremoz, Óbidos, Batalha, Mafra, Cascais, Montijo, Cazilhas, Trafaria, Sintra, Sesimbra, Portinho da Arrabida, Aceitao, Tomar, …

                Aparte de mucho andar o recorrer, dice el podómetro del teléfono que 8.6 km de media al día, que por 165 días hacen 1.419 km andados en Lisboa y alrededores, y visitado muchos sitios, también he asistido a varias conferencias, a muchos conciertos, al menos a cuatro sesiones de cine, a una fiesta privada, otra semiprivada y a la Fiesta Nacional de Rumania.

                El aspecto humano sin embargo ha resultado bastante pobre. He tratado a Rachel de Medrosa, a Stephany mi casera, a Silvia Cristina, a Luzia, a Carlos y Carinho de Mozambique, de los bares de abajo; Bonnie de Guayaquil, y Mª Jesús e Isabel de Vascongadas, mi nuera Lucía Pardo y una amiga que  venían de Cabo Verde,  Rui del tercero, algunos vecinos pasajeros de escalera y la señora del cuarto izquierda, y poco o nada más. Apenas novias. Conversaciones con camareros, y gente de las tiendas y en las colas. Si, el aspecto humano ha dejado mucho que desear. Menos mal que las visitas de amigos han dado mucho de si y me permitían de vez en cuando recuperar el habla. En total en lo que hemos quedado en llamar Erasmus de Lisboa, han pasado por Lisboa 21 amigos que han hecho aquí un total de 104 pernoctaciones. Más hubieran cabido.

 [SE ACABÓ LA LETRA CHICA]

            Total, que acabo contento y pienso que podría haber aprovechado mejor esta temporada, pero que no ha estado mal. Si releo el primer día de la bitácora, contaba allí qué esperaba de Lisboa y a qué venía, pues mas o menos a esto. A cambiar por unos meses mi vida, a ver sitios que no conociera, estar en situaciones distintas, y a levantarme cada día con algo nuevo por delante. Pues se ha cumplido; con creces. También me he acordado de mi gente y de mis cosas de España, pero lo he superado con dignidad.

            Lisboa se llena por momentos, parece que la Primavera llamara a los viajeros. Ahora mismo hay tres cruceros, dos de 4.000 pasajeros, en la Terminal del centro de Lisboa, y para el mes que viene se espera que arriben 60 parecidos, las calles se llenan de bandadas de turistas, los tuctuc andan más que esperan y tiendas y mesas empiezan a verse más llenas que vacías; ya entiendo que hacían casi vacías este invierno: esperaban el verano.

            Ahora me marcho para Oporto y todo 
un poco diferente, voy con otro espíritu, más como viajero, ya tengo el billete de regreso, que como ‘estante’; pero también con ganas.

Me voy de Lisboa como se va uno de los sitios donde estuvo a gusto, con muchas cosas buenas que olvidar no quiero y con una cierta pena, entre otras cosas porque aún no han florecido las jacarandas; y cuando ellas se vistan de malva, yo ya no estaré aquí.

            Alfama de Lisboa, a las siete de la tarde del 29 de Marzo de 2019.


PD Hay tres personajes que me han llevado, acompañado y enseñado mucho de Lisboa: Fernando Nogueira Pessoa, Ricardo Reis, Eça de Queirós y Don José Saramago. Siempre agradecido.

jueves, 28 de marzo de 2019

E63 Penúltima


Marzo 28. Lisboa se acaba.

            Hoy y mañana será Lisboa pasado mañana, sábado y 30, me cambiaré a Porto..
            Pero mientras, como aquí se ha tratado de contar algunas de las cosas que pasaban o pensaba, seguiremos hoy con la tarea, pero no se me va de la cabeza.

            Ayer y antes de ayer alquilé un coche y me fui a recorrer unos sitios que tenía ganas y que se han ido quedando para su momento, que ha sido ahora. El primer coche que alquilé en Portugal costó la irrisoria cantidad de 7, siete, euros diarios; estos días ha costado cuatro veces más. Dicen que depende de un algoritmo y de la demanda. Después de parar a tomar café, cada vez me hace más falta el café de media mañana, paré en Entremoz, a 30 ó 40 km de Badajoz, lo primero que llama la atención es que aquello parece de mármol, tiene un castillo lindo y es de mármol entero hasta donde se ve, igual pasa en las iglesias y en las puertas, ventanas y zócalos de las casas. Resulta que desde siempre pasa por allí una veta de eso, y ya desde el tiempo de los romanos sacaban mármol para todo. La veta mide 80 km x 20 km y no sé cuanto de hondo. Al Castillo no se podía subir por sobra de viento (sic), pero si pude tomarme una cerveza en la cárcel, bonitamente transformada en bar-restaurante y dar una vuelta por calles y plazas.

            Mi siguiente destino era Borba, capital del mármol decía mi guía, pero di dos vueltas con el coche y allí no se veía un sitio bonito para estar un rato, así que seguí a Vila Viçosa que estaba al lado y que es la capital de muchas cosas; allí dormiría.

            Vila Viçosa enseguida se ve que es un pueblo especial, todo ordenado, limpio, todo casas bonitas y normales, iglesias que sobresalen y sobre todo sobresale un pedazo de Palacio espectacular, Palacio Ducal le llaman. Era palacio desde primeros del s. XVI y es la cuna y casa de la dinastía de Braganza, Casa de reyes desde entonces hasta que se acabó la monarquía. Comí estupendamente en un sitio recién abierto, pero bonito y de madera que se llamaba ni más ni menos “CraftBBS” ni más ni menos. El Palacio es enorme, 100 m de fachada, de mármol por supuesto, y por dentro salas y salones con muebles, pinturas, cerámicas y cosas; bonito como todos los palacios. Lo más interesante fue la cocina, enorme y sin un hueco en la pared que no estuviese ocupada por un cacharro de cobre de todas formas, tamaños y funciones, brillantes como si les estuviese dando el sol, increíble; salvo las asas de cacerolas y rabos de sarteners todo era color y brillar gitano. Tonto de mi, por hacer caso de los letreros, que indicaban no hacer fotos; me quedé sin una de las fotos mas espectaculares de Vila Viçosa.

            Viví en un la “Casa do Colegio Velho”, antiguamente iba a ser un colegio jesuítico, pero ahora es de una familia que lo ha convertido en sitio de vivir y dormir, ocho habitaciones y muchas más llenas de encanto. Estupendo el sitio, y la señora.

            El pueblo tiene una Pousada, como los paradores de aquí,  un Hotel-Spa de 5 estrellas, otros normales, galerías de arte, tiendas de antigüedades, tiendas de cosas bonitas, un castillo estupendo, una ciudadela amurallada, y plazas grandes y espacios estupendos, aparte de muchos bares y restaurantes abiertos y cerrados. Y todo eso para 8.000 habitantes más visitantes, pero estando yo, entre las siete y las diez y media de la tarde y de la noche, no había nadie, 12 ó 15 personas entre todos los bares y dos coches por la calle. No sé si saldrían después.

            Por la mañana siguiente pude visitar la ciudadela y castillo con luz del Sol, un museo del mármol, y un mirador en un altillo para ver un poco del Alentejo, todo hermoso y lleno de encinas y alcornoques.

            En el museo muchas fotos y trozos y piezas de mármol, aparte de alguna cosa más, pero allí me enteré de que la “Pedrera del Rey” era visitable y espectacular, y allí me fui; y lo era. Era tan grande que se perdían la dimensiones, y los que trabajaban a 120 m del fondo de un hoyo apenas si se veían. La zona, todo aquello es todo como muchos estercoleros de piedras de mármol sin pulir por todos lados.

            Después del poco interés de Borba, cambié la visita a una serie de pueblecillos que decía mi guía, la de Anaya, cambié el plan por irme a Elvas. Elvas también es bonito y grande, está al lado y muy hermanado con Badajoz, está lleno de fuertes y fortines, extraños; como si aquello fuese un campo de entrenamiento de guerras artilleras. Tiene también un acueducto enorme de grande y de feo, pero curioso.

            Luego de vuelta, me vine por la autovía y me aburría. Así es que vi un letrero que decía Évora, y fuime para ella. Sigue tan bonita y bulliciosa como la última vez. A las ocho y pico entraba mi coche alquilado sin novedad.


lunes, 25 de marzo de 2019

E62 Sábado y Domingo


Marzo 24 y Lunes

            Me doy cuenta que voy a empezar hoy como terminé ayer, pero es que estoy sorprendido, aquí llevamos más de un mes, a lo mejor dos, de Primavera y estas últimas semanas un poco más. De vez en cuando oigo que vuelve el frío y la lluvia, pero por Lisboa no pasan. Es estupendo, pero parece como si a mi cuerpo lo extrañara, sólo cierro los balcones a la noche. ¡ Mira que si es verdad y está empezando ahora el calentamiento global que tanto prevenían !

            No llevo la cuenta, pero puede que Belém y la Fundación Gulbenkian hayan sido dos de los sitios más visitados por mi parte en Lisboa. Por algo será.

            Repasando, el otro día me redí cuenta que allí, en Belém, siguen el Museo de la Marina y la Sede de la Presidencia de la República, y que para una nación que fue de los Imperios más anchos de la Tierra y ahora es republicana, merecían una visita. Aparte de que ya casi no sé dónde ir.

            En parte del Monasterio de los Jerónimos, que siempre me parecía más grande por fuera que por dentro está montado el Museo de la Marina Portuguesa, hay mapas y algunos aparatos para la navegación, pero sobre todo hay maquetas de navíos, desde una canoa individual  a portahelicópteros. En verdad que a mi las maquetas creo que me gustan de lo que sean, pero las de barcos a vela quedan especialmente lucidas; son increíbles y parecen perfectas. Pude estar allí dos horas y más hubiese estado. Y otra vez la consideración del esfuerzo y la energía gastadas en matar y en no morir. A veces me pregunto si la vida es tan buena, si nos va tan bien que somos capaces de hacer tanto para no perderla. Dejando aparte cuestiones tan difíciles, el Museo de la Marina es una maravilla de ver y de pasear; Yo volvería.

            A la salida estaba el Planetario de Lisboa, Me parecía estar en la línea del horizonte, donde decía la canción que el Mar y el Cielo parece que se unen. Aquí en todos los museos hay cafetería-restaurante, que además suelen estar muy bien y allí me tocó comer. A través de los ventanales se veía la Praça do Imperio Portugués.

           
            El Presidente de la República se llama Marcelo Rebelo de Sousa, y la Sede está a 100 metros de los Jerónimos, en la misma acera. Data del siglo XVI, aunque no lo parece, y fue particular hasta que lo compró un rey y fue residencia Real príncipesca. Allí estaba el Rey cuando el terremoto y por eso se libró. Siguió viviendo allí pero en una gran tienda que montaron donde los jardines, mientras hacían, nuevo, el Palacio Real en Ajuda, de madera para que no se cayese en el próximo temblor, que no llegó, pero mientras tanto si llegó el fuego y ardió enteretico. Ahora es sede de la Presidencia, pero la mayoría de los Presidentes lo utilizan sólo para la recepción del Primer Ministros, embajadores y visitantes institucionales. Está bien, sencillo, poco impresionante, buenos jardines y muy cerca del Tajo. Antes estaba bastante más cerca, pero para hacer la línea de tren a Cascais le ganaron unos 100 m al río, y lo alejaron un poco de palacio. Aquí un domingo al mes se realiza un cambio de guardia espectacular, que me he perdido. También me enteré que el Presidente vive a diario en Cascais y no me enteré de qué hace a diario ni en donde. Se me olvidaba la residencia se llama Palacio Nacional de Belém.

            Ya de vuelta, a Ribera das Naus era otra fiesta, parecía la exaltación de la Primavera. Y al ladito, na Praqça Comercio, cientos de profesores con las manos llenas de pancartas y una tribuna llena de oradores reivindicaban a gritos que les hagan mejor las cuentas de los trienios y servicios, me pareció a mi. También me pareció asunto de otro mundo lejano, antiguo y triste. En verdad que fue un choque. Ahora pienso que el que estaba en otro mundo era yo.

            Todo lo anterior sucedió el sábado 24, me lío con los tiempos en que suceden las cosas y el tiempo en el que escribo, mas el título de la entrega.

            Pues en la noche del mismo sábado, tuve cine. En la Cinemateca proyectaban a las 9.30 de la noche la película de Zorba el Griego de 1964, 54 años hace ya. Me fui con pereza, cené allí en un patio de verano magnifico que tienen, y me vi un peliculón, verdad es que le tenía ganas, y es también verdad que me gustó mucho. No me acordaba absolutamente de nada, ni siquiera conforme pasaban las cosas; para nada. Sólo de la última escena, el Sirtaki en la playa y que era de Antony Quinn. Muy fuerte, muy dura. ¡Qué diferencia en la forma de filmar la violencia  hace 54 años y ahora ! Antes bastaba un plano, o menos.


            Ayer domingo y 24, por este asunto de querer despedirme de las calles, de los árboles y de los sitios, como hice a los pocos días de llegar a Lisboa, me fui a la última estación de una línea de Metro, la misma que la otra vez, a Telleiras, y me fui viniendo, parando y despidiéndome a lo largo de 14 km. Como diría Eloy, atravesé muchas Lisboas. No dejan de sorprenderme y de gustarme. Hacia un día fenomenal y Luz de domingo. El Gulbenkian estaba hasta los topes, era casi todo gratis, y las colas y el césped estaban a reventar. Yo pasé por allí, aparte de por otras cosas para ver una exposición sobre el Cerebro y otra sobre Don Calouste G, no pudo ser; demasiada cola. Comí y sesteé allí de casualidad. También disfruté mucho la zona de Saldanha y ví bastantes cosas y casas nuevas a lo largo del camino. Cerveceé, merendé y me anocheció.



viernes, 22 de marzo de 2019

E61


V22  Lisboa se me acaba

            Ya llevo días viendo y pensando que esta temporada se me acaba, que ya mismo Lisboa será un recuerdo, que lo que no haya visto o hecho se quedará sin  hacer y sin ver; yo siempre pienso que dejar cosas sin hacer es dejar motivos para querer volver, pero tampoco quisiera dejar muchos. El caso es que pienso muchos ratos en que Lisboa se me termina. Mañana será el último sábado, y pasado el último domingo, y así ya, cuesta abajo.,

            Pensando en cosas que quería y que me quedan, volví a ojear, u hojear, nunca sé, pero pienso que las dos formas deben ser buenas según pasemos los ojos o las hojas, la guía de Fernando Pessoa escrita hace cien años y que me regaló Pedro G para venirme. Vi que me quedaba ni más ni menos que la Sociedad Geográfica de Lisboa. Ya sabía para donde tenía que andar, para el Rossio. La SGL está bien haberla visto, tiene más años que la guía de Pessoa y se conserva como el primer año, subes en un ascensor del s XIX y parece un viaje en el tiempo, conservan y muestran un montón de piezas pequeñas de las mil colonias que Portugal tuvo. La Sala Portugal es una sala muy grande, enorme, preparada para dar conferencias desde el siglo XIX y que siguen dando, rodeada de tres pisos de vitrinas llenas de más piezas imperiales. Una chica muy agradable me iba guiando y contando; parecía que me iba guiando Pessoa, don Fernando. Luego, el mismo ascensor que lleva 140 años de sube que baja, me volvió al siglo 21. Me dio la impresión que allí tenía que haber más cosas, pero no serían para el público no geógrafo. Si me dijeron que hay un restaurante donde sirven a medio día y me enseñaron la sala de esperar, también del XIX. Quisiera ir a comer un día, quizá me venga bien el último lunes.

            Desde el mirador de Alcántara siempre llama la atención una cubierta que parece metálica, de dos colores, como un casquete esférico y que recuerda a un circo, que no puede ser, pero al volver de Alcántara se me olvida siempre su existencia.  Otra vez Pessoa; cuenta del Coliseo dos Recreios que por allí había, en esa zona. Y en efecto allí está, pero con el nombre escondido. No se visita pero hay espectáculos. Hoy cantaba un tal Paulo Gonzo, a las 9.30 y con entradas que iban de 60 a 18 euros. Cuando he ido a sacar billete por la Red solo quedaban unos, muy pocos, de a 42. He oído un poco de ese tal Gonzo en LaRed, y 42 euros solo por ver el teatro y soportarlo a él, más el paseo nocturno, me han quitado las ansias. Pero me flipa la actualidad de una guía de hace 100 años; y es que cien años son nada.

            La chica de la GSL, que debió verme curioso, sugirióme entrar en “A Casa do Alentejo”, que estaba próxima y que yo había visto varias veces por fuera sin ocurrírseme ni entrar. Y entré. También tenía 120 años, pero peor llevados. Tiene un patio espectacular repleto de arcos árabes con el intradós angrelado (arquillos dentro del arco), aquello era arabizante y agobiante por todos los lados menos un comedor enorme y precioso, a mas de barroco y dorado, que parecía traído del Palacio Foz. Había también otro comedor más normal y una cantina feilla, a mas de algunas salas o habitaciones para que los del Alentejo jugasen a las cartas, al billar y esas cosas mientras estuviesen por Lisboa.

            Luego le pasó algo al teléfono y al reencenderlo me pidió el pook que yo no tengo y no lo pude conseguir en laRed porque no era hora de oficina. Pasé un mal rato, 24 horas.


            Hoy
Me quedaba por ver un espacio que se llama Cordaría, que está por Belém, y donde he visto varias veces anunciadas cosas. Además Cordaria, es un conjunto de cuatro naves de 200 m de largas, según GoogleMap, de la Marina ocupadas en hacer cuerdas, cabos, para la marina, de ahí su nombre.

            Antes que eso, y por no poder bajarme del autocarro, de gente que llevaba los Gerónimos, he visto y entrado a ver el Museo de la Presidencia de la República. Discreto, elegante y sencillo, con retratos de los Presidentes de desde 1910, la colección con los regalos de Estado, algunas cosas más y una maqueta del Palacio de la Presidencia, que de chiripa me van a enseñar mañana.

             La Cordaria. Una metida, solo una exposición de fotografías muy buenas, todas o casi todas hechas en zoológicos,  y por un fotógrafo convencido de que todas la especies, millares, están en peligro de extinción inmediata. Lo que debe sufrir ese hombre.


            Aquí en Lisboa, y más yo, se anda mucho. Y andando me he venido, 3 ó 4 km más a comer en el Museo de Arte Antiga, como el Prado pero menos, que tiene un restaurante en unos jardines preciosos donde luego me he echado una siesta en el césped que ha sido de lo mejor del día. Luego he seguido andando, y en Lisboa y su costa sobre el Tajo era verano verano.

E60 ..... de las diferencias.


                 del   LIBRO de las DIFERENCIAS  1.1


            En Lisboa y en el Portugal que conozco, todas las calzadas y aceras que he visto son iguales. Adoquines cuadrados y negros, parecen granito pero no estoy seguro, para las calles y otros adoquines blancos y más pequeños, seguro que calcáreo para las aceras. En las aceras, si están bien costeadas, pueden formarse bonitas grecas y/o dibujos alternando adoquines blancos con los negros. Los adoquines de las calzadas suelen estar un poco separados, dejan llaga, y entre ellas se acumulan las colillas o crece la hierba; lo de la hierba queda más bonito. Como el mantenimiento del sistema de adoquines debe ser más complicado, en algunos casos, pero pocos,  van cubriéndolos de asfalto. También es frecuente que calles y aceras estén super alabeadas por dilataciones y raíces. Un día vi una vajilla que se llamaba ‘Calzada portuguesa’, con ella parecerá que comes en la acera. La estoy buscando para hacerme de alguna pieza, eran bonitas.

            Aquí, todos los bares, cafés y restaurantes están preparados con las mesas puestas para comer dos con sus manteles y cubiertos. Si sólo quieres una cerveza lo tienes más difícil, a veces quitan el servicio y a veces no. Luego, no come tanta gente y el servicio se quita y se pone con facilidad, pero no suele estar previsto que alguien solo quiera una cerveza o diez. Además, otra diferencia importante es que aquí no se utiliza el mostrador como barra para beber o conversar, no se trabaja tanto el codo, o no hay mostrador o no les gusta que te pongas en él, ellos siempre te quieren sentado y comiendo. Hay excepciones, y hay sitios.

            También en lo que de Portugal he visto, todas las puertas y ventanas están enmarcadas con cuatro hermosas barras de piedra formando jambas, dintel, y alfeizar si es ventana. En verdad queda bonito, uniformiza un poco y no hay excepción, se trate de una casilla de la Alfama o del Palacio de Ajuda. Quizá que este solo detalle haga también que todas las casas parezcan buenas

            Ocurre con frecuencia que cuando en un restaurante por fin eliges lo que quieres, te digan que has elegido lo mejor. Y siempre, al rato de servido, se te acercarán a preguntarte si “tudu va bain”. Yo pienso que es parte de la amabilidad portuguesa

            En Portugal me llama la atención que hay más mezcla de ‘razas’ que en España, sé que decir razas es políticamente incorrecto, pero con lo de etnias u otros vocablos me entiendo peor. Pues aquí hay muchos individuos de muchas etnias, mucho más que en España. Además se ven mucho más mezcladas y mucho mas integradas, son frecuentes parejas de dos colores y gente de color negro o aceituno muy ‘bien’ puesta. Observo que a los de color negro les gusta vestirse de oscuro, a veces de noche cuesta trabajo verlos. Está claro que de aquellas colonias, estos tonos.

            Al principio pensé que en Portugal no había casi policía, o que la mayoría eran de la secreta, pensaban que que bien, que no harían falta. Luego descubrí que estaban ensayando para un desfile y habían dejado las calles solas. Ahora veo que hay muchos, al menos por donde yo me muevo. A veces están en grupillos hablando de sus cosas: los trienios, los jefes, las compañeras nuevas, los servicios. Y muchas veces quietos; al pie de una obra, en la puerta de un supermercado, en una esquina, donde haya una cola, pero de plantón siempre, muchas horas. Un trabajo muy estático, y tranquilo.

            Todos los portugueses con los que he hablado han viajado y vivido mucho por España, yo en España casi nunca he dado con portugueses, ni tantos españoles que vengan, pero parece que si van mucho, y quizá por eso tantos hablan ‘tan bien’ español. El otro día un muchacho al que celebraba su manejo de nuestro hablar, me dijo que no, que el no hablaba nada de español, que lo que hablaba era portugués pero con acento español. Y puede que ese sea parte del secreto, el tonillo.

            También llama la atención en estas tierras la presencia del Ejército, que desapareció en España hace ya tiempo cunado los años de plomo y Eta. Se ven militares por la calle, se ven los cuarteles, se ven de guardia. Me llama mucho la atención, las primeras veces pensaba si iría a empezar la guerra.

            Tranvías, autobuses y tuc-tuc  taxis no, suelen ir guiados por mujeres en más proporción que por hombres, se han pasado de la paridad debida. Lo que no sé es si ganan más ellos que ellas por igual trabajo como pasa en España por lo de la brecha.

            En Lisboa casi no se usan las feas persianas encastradas-enrollables con una cinta, se ven muchas ventanas con contraventanas o postigos y tendrán sus formas de regular la luz y la intimidad, pero nada con persianas de plástico encastradas y enrollables con una cinta. Tampoco se ven las que no están encastradas y se enrollan con una cuerda.

            Otra diferencia que chilla, es la de las tapas, se me había olvidado. Pero no acostumbrado, yo noto que aquí voy menos de bares, entre la no barra, la mesa con cubiertos, y la cerveza sin tapa, se me hace más duro tomarme una segunda. Aquí hay pertiscos, que traducen como tapas, pero son más grandes de la cuenta, hay que pedirlos y pagarlos, no es lo mismo.

            En Portugal los estudiantes universitarios tienen uniforme, como los niños en algunas escuelas o algunos colegios de pago por España, taje negro, camisa blanca, corbata negra, faldas y medias negras ellas y ambos sexos negras capas de corte extraño, queda como solemne y elegante. No sé cuando lo usan, yo los veo cuando sacan a los estudiantes nuevos para humillarlos por las calles, o cuando en la rua Augusta forman corro y hacen música ambulante.

            Aquí en cualquier sitio, bar, hotel, taller o tienda te dan un tique enorme con la cuenta, tanto si te compras una casa, como un coche o un café sozinho que vale 60 céntimos. Y se paga con tarjeta, cartao, muchas mas veces. Yo he visto pagar con cartao una cerveza de 2.4 euros.

            Se me olvidaba lo de fumar. Aquí fuman como morceguillos, como locomotoras. Es de llamar la atención. Por las mañana en las puertas de los edificios altos siempre hay corrillos de fumadores. Yo llevaba años sin ver cigarrillos ‘electrónicos’, aquí abundan y en vez de forma de cigarro parecen tener forma de botes y de cajas. Las mujeres fuman mucho más que ellos, parece que no hubiesen recuperado todavía (ainda) el tiempo y el humo perdido. Pero si es verdad que fuman incómodas, si los observas, suelen llevar el cigarrillo hacia atrás para que se vaya, o no, el humo, y cuando lo expiran vuelven la cabeza hacia arriba o tuercen el bigote en un gesto extraño para que el humo vaya para el lado. ¡Que esclavitud tener que fumar, cómo me acuerdo de mi caso!

            Los comercios, despachos, negocios o similares no tienen letrero alguno, ni luminoso ni oscuro, que anuncie su actividad o su nombre, no sé si todos se lo saben todo o van metiendo la cabeza en el local como he de hacer yo para enterarme. Cuando el establecimiento cierra no hay señal que indique lo que era. Esto es lo general, a veces si se anuncian, pero si es así, son muy discretos.

(seguirá)

jueves, 21 de marzo de 2019

E59 Sierra de Sintra 2 ó 3


Marzo 20.X  Sierra de Sintra

            La mitad, por cuantificar un poco, de las cosas que yo pienso durante el día, o la noche, que quiero poner en la bitácora cuando me ponga en ella, se me olvida ponerlas luego; lo bueno es que así es más breve y lo malo que a lo peor se queda lo mejor sin decir; de todos modos no tiene la cuestión enmienda, ni la merece.

            Viene lo anterior a propósito de que uno que la lee me dice que está intrigado con Oporto, con que si me voy o no. Yo creía haberlo dicho, pero puede que no. Por fin se solucionó el problema, primero lo acorté de tres meses a uno por cuestión de precios, después lo reduje a ninguno por cuestiones logísticas-informáticas, y después mi hijo Jose, que es un sol, se puso y, me encontró un piso para un mes en la rua de La Alegría. Así pues allí estaré, habrá que vivir con menos relajo que en Lisboa y aprovechar mejor el tiempo.  Parece que Porto, u Oporto, que no sé como hay que decirlo, tiene muchas cosas, es muy bonito y con más y mejores alrededores que Lisboa; también dicen que todavía es mejor gente que aquí; difícil. Total, que el día 30 sábado, que hay fiesta allí dice mi patrona, me voy en tren con todas mis cosas, a pasar allí un mes y dos días.

            Ayer tarde buscando en Wikiloc senderos, trilhos, por aquí cerca, di con uno por la Sierra de Sintra que a la fuerza tenía que ser bonito y además era por sitios nuevos. La verdad es que me estoy quedando, me he quedado, sin ideas de que hacer estos días; mis pensamientos vagan por O Porto.

            He recorrido 20 km por monte y trilhos, ha hecho un día fenomenal, he visto cosas interesantes y estoy cansadillo, cansado. Me apetece más descansar que escribir, seguiré mañana.

            Hoy no es ya mañana, es todavía ayer. Desde la cama sentía que el anticiclón se había ido, algo lo decía en la poca luz que se filtraba, pero como es de las Açores y las Azores son portuguesas, todavía sigue aquí. El Sol reluce en un cielo azul entero y una cola de tirantes y calzones cortos siguen subiendo por mi calle camino de los Miradores de la Alfama. Además anoche mientras dormíamos llegó la Primavera, astronómica por supuesto, que no siempre es el mismo día ni hora, debe ser cuando el Sol pasa por un cierto punto de la Eclíptica que Google no sabe decirme o yo  no sé preguntarle. Y ya que estamos pedantes, equinoccio significa eso, que es igual la noche que el día, 12 horas para cada uno, y Solsticio, también significa eso, Sol quieto, o que la Eclíptica alcanza su máxima altura (en el de verano) y su mínima (en el de Invierno), y corre menos, los días son casi igual de largos. Más pedanterías, el que quiera que esté atento al próximo plenilunio, el último fue hace unos días, o uno, el domingo siguiente será el de Pascua Florida, por eso la Semana Santa cae siempre en Luna Plena y en Primavera. Todo esto me suena a mi por mi amigo del alma, Fidel Argudo, que me lo explicaba muy bien.

            Yo, de mi amigo Fidel que se lo llevó en Cangrejo, como él lo llamaba, me acuerdo muchas veces; con él pasé muy buenos ratos y aprendí cosas difíciles de aprender sin él. También me acuerdo mucho de Manuel Velázquez, por otras cosas también buenas. Ayer en mi excursión magnífica los recordé más de una vez, y estando en ellos y casi anocheciendo llegué a las afueras de Sintra, Google Map me dice al oído que a la izquierda tome las escadinhas de Alba Longa. Di un brinco y miré a mi alrededor asustado; yo supe que era Alba Longa estando con ellos en la inauguración del Instituto de Armilla; véase Wikipedia.

            Yo me he levantado hoy para contar mi excursión de ayer, y alguien me lleva por otros vericuetos, que no están en la Sierra de Sintra; o si.

            Los senderos de excursión están lejos de la Alfama por que Lisboa es muy grande. Fui andando al Rossio, tomé un comboio que me llevó a Sintra y desde allí un autocarro que me llevó a Monserrate, que recorrí despacio, después andando hasta Os Capuchos y por camino y Monte hasta las escaleras de Alba Longa y cansado, al comboio después de reponer fuerzas con un café con leite y un pastel riquísimo.

            En Sintra hay demasiadas cosas para entenderlas uno solo sobre un plano, además es un terreno con una ‘geografía’ más que retorcida. Montserrate, que yo no había considerado nunca es una finca residencial que por 1850 un aristócrata decidió convertir en un sueño. En una sierra desarbolada creó un jardín romántico y enorme lleno de especies exóticas muchas de ellas y una casa palacio que intenta parece desgajada de la Alhambra. El Jardín es un montón de senderos, casi laberíntico, con una vegetación lujuriante, donde destaca un jardín japonés, otro mejicano, alguno normal,  un valle de helechos arbóreos, fuentes ‘naturales’ y cascadas artificiales, rosaledas, ruinas inventadas para mayor romanticismo, un puente que llaman romano, un arco que llaman del Japón, un cromlech artificial, y así ad infinitum.

            La Casa-palacio no sé si es un pastiche o es kitsch. Puede sonar a Alhambra, pero no, aunque desde luego es a lo más se parece; no obstante, allí queda extraña y bonita a más de curiosa. Si, me gustó verla. En Wikipedia: Montserrate, Sintra. Di allí con una cafetería y allí entre jardines preciosos, una cerveza con una especie de napolitana de tomate y mozarella, mas lo que añadía de lo mío comí en la gloria con Fidel y Velázquez a mi lado, o en mi interior.

            Para ir a Os Capuchos, la excursión se puso montaraz, me curé del jaleo que los viajes de niños metían en Montserrate. Cuatro kilómetros de monte solo, solo el monte y solo yo, allí solo relieve, vegetación y pájaros, y todo a su mayor potencia; ni me acordé que era la hora de la siesta; si me acordé de aquello de ‘las tres tiendas’, me hubiera gustado hacerlas y quedarme fuera. Y pensaba si Jose Antonio LM, ahora que está mejor, distinguiría entre tanto trino.

            Los Capuchos, o Convento de la Santa Cruz, fue fundado por un tal Álvaro de Castro a mediado del siglo XVI, por no sé qué promesa. Es un sitio extrañísimo y difícil, pero tiene todo lo que ha de tener un convento: iglesia, capilla, refectorio, sala de capitulo, cocina, sala de aguas, farmacia o herbolario y claustro, pero todo como si fuese una gruta de techos más bajos todavía, de celdas de puertas imposibles, todo amontonado, todo de piedra y tierra, y muy estrecho, todo muy chico. Dicen que Felipe II, que también era Felipe I de Portugal, decía que había dos sitios que estimaba mucho: El Escorial por ser tan rico y Los Capuchos por ser tan pobres. Otra vez Wikipedia.

            Ahora tocaba volver, y volví. Al principio parecía que todo iba a ser camino alquitranado pero en dos o tres kilómetros se convirtieron tierra. Gregorio y Antonio: pasé por debajo de la Cruz alta, no pude verla pero lo decía el mapa. El Gps me llevó por caminos imposibles y completamente solos, ni siquiera pasé por Sintra, por Alba Longa al comboio.

            En resumen, una delicia. Fue el último día del Invierno con un tiempo de verano y manga corta, un monte delicioso y solo, vegetación con primavera incluida, música de pajarillos, y desniveles subideros. Perfecto. Como siento, periurbanos, que os estéis perdiendo tanto.

            Finalmente llegué a Medrosa, mi bar de Alfama. Las cervezas parecía del cielo y mis amigas oyeron mis historias


NB  No sé si lo he dicho más de una vez, pero debería haberlo dicho más de cien. En estos tiempos de laicismo que nos invade, habría que adorar a alguien para no perder costumbres. Yo propongo adorar al móvil un rato cada día, yo a veces lo hago, a la hora de Maitines y de Completas. Yo no sé de nada, persona, animal o cosa que haga tanto por y para nosotros a diario, me faltaría página para contar las cosas que ahora puedo hacer y que antes ni soñaba.
Por ejemplo: yo ayer caminé por sitios que ni sabía que estaban en los mapas, iba y estaba solo, y en cada momento sabía por donde y a donde iba, qué me faltaba y cuándo llegaría. Quedaba poca tarde y no me importaba que se hiciera de noche en medio del monte, que no se hizo. Si un Gps y un Navegador, son para adorarlos; y si no para no dejar de maravillarnos.
Y de Wikipedia?

lunes, 18 de marzo de 2019

E58 Verano y Japonesas


Mar_18  Verano y japonesas

                Aquí sigue el tiempo de verano y aunque las páginas meteorológicas anuncian su final, él ha pillado el camino y sigue. A mi la verdad es que me encanta el cielo azul y la temperatura llevadera; y que llueva de noche. El sábado la Ribera das Naus, que es igualito que un paseo marítimo, pero fluvial, aunque el fluvium es tan ancho que parece el mar, mas que paseo marítimo parecía una playa, la gente se arremangaba mangas, perniles y camisas y tomaba el sol como en la costa, aquello estaba a reventar. La marea estaba baja y el borde del río enseñaba a trozos arena de playa, las olas eran suaves y el agua, cosa rara, parecía limpia. No había ni mesa libre en las terrazas. Hice lo que me enseñó mi amigo Antolino, Homo Viator, en un super me compré una cerveza fría y unos frutos secos y encontré un banco con sitio en la ribera.

            La verdad es que por mas que estrujo mi mollera no puedo recordar que más pasó ese sábado, seguro que ocurrió poco, pero algo ocurría. Luego a la noche me dí cuenta que me había perdido ‘Los Cañones de Navarone’, que es una película de culto, familiar. Me acuerdo perfectamente cuando con muy pocos años, quizá 10 ó 12, me la contaba mi primo Jose Luis en la Plaza de Huéscar que había tenido la suerte de verla en Murcia, ¡qué envidia!. La ponían en La Cinemateca, creo que la reponen, estaré más atento.

            Para ayer domingo planeé irme a veranear por las playas de Caparica. Amaneció con más nubes que claros, pero yo ya tenía mi intención hecha Trecho andando hasta Cais de Sodré, comboio hasta Belém, barco hasta Trafaria, trecho hasta la playa y Paseo por la Muralha do mar, y vuelta. 10 +10 km. No tener nada que hacer equivale a ser el dueño del tiempo, que más da lo que tardes, casi mejor cuanto más dure. En cuanto sales de Trafaria, un pueblecillo al otro lado del río, empieza la arena, hay pinos y palmeras, y sobretodo hay acacias mimosas. Yo pensé que en Portugal no hubiera, y resulta, cosa extraña, que florecen en Marzo. Yo juraría que en Parque de Almunia se ponían a rabiar de amarillas en Enero/Febrero, para mi era el primer símbolo de que ese año también vendría la Primavera.

            Caparica empieza donde el Tejo se hace mar y la tierra gira a la izquierda, hacia el Sur, y sigue de playas hasta Cabo Espichel, que se ve al fondo, diez o doce kilómetros al Sur. Si luego doblásemos el Cabo estaríamos dando la vuelta a la Península de Setúbal y en Setúbal ciudad. Nos volvemos al principio de Caparica.

La parte de tierra es de arena formando dunas debidamente protegidas y sembradas de una especie de lastón para fijarlas y que no se muevan y se vayan, que yo creo que es perturbar su naturaleza, pero. Queda salvaje y bonito, pero algo más antropizado de la cuenta, entre letreros, vallas, pasadizos de madera para no pisar las dunas y espigones de rocas, o de gaviones. Lo que si es bueno es que las casas no se acercan a menos de quinientos metros del agua, parece que tuvieran hidrofobia, no sería invento malo.

            La parte del agua está llena de espigones, de arena de playa del color del oro y de agua del color del cielo y de la espuma. Y el agua propiamente dicha, el mar, esta lleno de gente forrada de neopreno y con una tabla de colores atada a los tobillos, esperando que llegue la ola que los lleve en volandas hasta caerse, pero la ola no llega, y ellos y yo venga a esperar.

            Entre la playa y Portugal corre un malecón, que llaman La Muralha do mar”, tiene un gran paseo por cima y a un lado uno tras otro, casi, chiringuitos muy bien puestos. Yo diría que que el lado donde quedaba Portugal continental estaba más bajo que el agua del otro lado, es decir que era terreno ganado al mar, y que si el mar se cabreara mucho y las olas cruzaran el malecón por encima o lo rompieran, la tierra volvería a ser mar. Me imagino que los ingenieros oceánicos habrán calculado bien, si es que tal se puede calcular.

            Como el día era bueno aunque con más nubes que claros, aquello estaba lleno, aunque cabían más, de familias con niños, abuelas, patinetas, bicis y todos esos arreos; en verdad que el ambiente era estupendo y yo me encontré algo solo. Y solo comí estupendamente en un chiringuito que se llama “Sentido do mar” que no sé como se podría traducir en bonito.

            Mucho después, tras mi andar, mi barco y mi tren llegaba a la plaza de Comercio, aquí todo empieza o acaba en ella, parece. Oscurecía, empezaba el fresco pero la gente seguía allí, menos en el Café Central, en la esquina, que es el mejor y el más vacío de la Plaza y por lo tanto de Lisboa. Por la mañana también estaba todo lleno, se celebraba una especie de Marathon urbana, yo vi la parte final por la avenida de la India e iba la avenida apretada y de gente que ya no corría, que andaban. Todos de amarillo. Parecía que fuese a venir Puigdemont.

            Empecé pensado que escribiría poco y todavía me queda lo de las japonesas. Ya en casa suena el timbre, aunque yo no tengo quien me llame sucede con frecuencia y siempre es nadie, pero yo salgo a ver si es un milagro. Esta vez subían por la escalera dos japonesas pequeñitas que arrastraban dos maletas tan grandes como ellas de chicas, y les ayudé a subir hasta el cuarto piso, entre sonrisas de agradecimiento pero sin palabras, ni inglesas siquiera.
            No habría pasado media hora. Tocaron tan suavemente unos nudillos en la puerta que tenían que ser las geishas. En efecto, sin palabras entendí que no podían abrir la puerta del piso al que venían (de AirBnB), entendí también que si tenía yo teléfono, intentamos llamar a la gestora de su piso, pero los teléfonos no se comunicaban. Inventé subir al piso a ver qué pasaba con la puerta. Ella se puso a manipular no sé qué en su teléfono y finalmente me mostró la pantalla, había escrito: “obrigado” entre caracteres japoneses. La cerradura era normal y se veía desarmado un cajetín electrónico que había donde el timbre. Manipulé un poco la llave, descubrí para qué lado era abrir y al segundo o tercer intento la puerta abrióse.
            Que lástima no poder hacer fotos con los ojos, hubiese retratado la Felicidad Absoluta, ¡¡ cuántas cosas puede decir una sonrisa; en este caso dos !! Primero atraviesan continentes y océanos, después y de noche las calles y escaleras de la Alfama, y por fin se atrancan por una cerradura de las más corrientes. Algún día cuando vuelvan a sus vidas normales, contarán más de una vez que un día un señor mayor y portugués primero les subió las maletas y luego les ‘salvó’ la vida, o por lo menos la noche. Y todo ello sin ninguno pronunciar palabra.


NB  Felicidades a los que se llamen Pepe. Ayer me enteré de donde viene lo de Pepe por José

sábado, 16 de marzo de 2019

E57 De Religiones


16 Feb y Viernes  

            A propósito del síndrome de la Cuerda del Pozo (SCP), Gregorio P y yo inventamos que para el día 5 de Mayo, nos comeremos un magnífico arroz de marisco portugués en San Rafael todos los que han leído esta bitácora, amigos y familia; será un gustazo. Nos vemos. Volveré a avisar.

            En Lisboa cada día hay menos ‘descubrimientos’ que poner en esta bitácora, pero algunas cosas pasan, por ejemplo.

            El otro día metiendo la cabeza por la puerta de una iglesia muy pequeña que hay entre el Bar de Paolo y la estación de de comboios de Santa Apolonia, enseguida vi que era raro aquello. Había unos nueve feligreses y a una especie de oficiante con túnica negra y extraña, cantaban una música bonita y repetida, que sonaba como un mantra, cada uno se persignaba cuando quería pero con frecuencia, y otras veces hacían una especie de reverencia inclinando cabeza y torso. Cuando volvía del recado al que iba, volví a entrar y seguía aquel mantra, había crecido la feligresía y ahora la reverencia era total, rodilla y frente hasta el suelo. La iglesia podía medir 6 x 6 m, lo que sería el altar estaba tapado por un biombo, y biombo y paredes estaban adornadas con iconos rusos. Resultó que era una iglesia ortodoxa rusa. Y pensé que cada religión es un submundo, y que si ellos son los ortodoxos, la Iglesia de Roma es la heterodoxa.

            Para ayer había visto en un cartel que anunciaba un concierto de saxofones de la Metropolitana de Lisboa en la Mezquita Ismailita, que resultaba estar muy lejos, con lo que decidí ir andando para ver zonas nuevas. En efecto se me acabaron las calles, empezaron las autovías y los espacios grandes, pero seguía habiendo bloques de pisos, ahora más lejos. Cuando por fin llegué, aquello seguía siendo Lisboa con calles, tiendas y bares, muy cerca del estadio del Benfica. Cuando luego vi un mapa, vi que hasta allí llegaba el Metro y que el Metro seguía, y cuando el Metro se acababa en el mapa, seguía Lisboa. Lisboa además de múltiple es muy grande.

            Yendo hacia lo mío, se me ocurrió ponerme la radio en el oído y oí que una mezquita de Nueva Zelanda había habido un tiroteo con muchas victimas, y pensé yo que era un mal día para ir de mezquitas, pero por otro lado pensaba que sería raro que hubiese dos atentados en mezquitas en el mismo día, y seguí más tranquilo. También oí que cientos de miles de jóvenes estudiantes de secundaria del mundo se habían manifestado para pedir a sus gobiernos que paren el cambio climático. Pienso yo que tantos estudiantes no pueden estar equivocados y que sus gobiernos debían hacerles caso. Pienso también yo, que esto del Cambio Climático (CC) es asunto complejo, yo ni sé ni puedo investigar si el CC ha comenzado ya y si es tan abrupto y tan antrópico como dicen, pero lo que si me temo es que si de verdad ya ha empezado, esto no hay quien lo pare. Mejor sería buscar la forma de acomodarse que ponerse a revertirlo; la Naturaleza, Gaia, es muy fuerte, por poderosos que nos creamos los hombres y las mujeres. El Cambio Climático también parece una Religión. Y ya metido en este tema complicado tengo que decir que el tema me recuerda mucho al Efecto 2000, a las Vacas Locas, al Club de Roma, a la Gripe Aviar, a los Secretos de Fátima, etc etc

            Acabo de oír en RNE que el CC está afectando a las pinturas de la Cueva de Altamira, no han dicho ni en qué ni en cuánto, pero si que restringirían la entrada si esto sigue así. Otra vez mandar parece sinónimo de prohibir. También parece estar afectando a los cerezos del Jerte, aquí va a ser más difícil prohibir la entrada a los malditos humanos. También podría ser que el CC hiciese más gordas, más dulces y más rojas las cerezas.

            La Mezquita Ismailita de Lisboa, vale la pena verla. Lo parecidas que son la religiones y lo distintos que son sus templos. Esta es un lujo de patios, mármoles y agua. Vale la pena buscarla en LaRed. Por poco me meto a ver qué tal,en la parte donde estaba llena de gente sentada en el suelo rezando y cantando muy bonito. Mientras lo dudaba me di cuenta que era cosa de mujeres. El concierto estaba llena de gente normal, europea quiero decir, pero también había ismailitas de color aceituno.

            Los ismailitas, son una sección de los chiitas, que son distintos de los sunitas, son seguidores de Ismail que hubiera sido el séptimo imán del Islamismo, Ismail desapareció antes de llegar a imán y sus seguidores esperan que un día volverá. El ismailismo es muy difícil de entender para mí, pero en resumidas cuentas piensa que el Corán es una alegoría de un mensaje oculto, que a su vez, es alegoría de otro más oculto aún y así sucesivamente hasta siete niveles de esoterismo, el último de los cuales contiene la verdad suprema (Wiki dixit).