jueves, 14 de marzo de 2019

E56 De nuevo Abandonado


14 de Marzo    Otra vez abandonado.

   Hoy, cuando la siesta, Gregorio P ya no estaba aquí.
            Mi sino es ser abandonado. Hoy otra vez me he quedado tirado, y ya van siete u ocho veces en Lisboa, unos y otras siempre se van, de aquí y de donde esté. Pero bueno, me apañaré con la Lisboa que pronto abandonaré yo.

            Con Gregorio, estos días han sido como se acostumbra por aquí, callejear y ver, mientras se mira, se habla, se bebe se come y se disfruta.

            Recorrimos otras calles del Barrio Alto hasta llegar al de Amoreiras volviendo por la de  las Liberdades y la Baixa, hemos paseado las Ribera das Naus en los dos sentidos y por sus dos lados, y recorridas las calles escondidas, retorcidas y bonitas de la Alfama. Hemos vuelto a comer en UMA, Una Marisquería Acojonante, sólo hacen arroz con mariscos, pero a Gregorio y a mi nos gustó la vez anterior, a los demás también les gustó, pero ellos no han podido repetir. Dicen que una ciudad empieza a conocerse cuando empieza a repetirse, las marisquerías también.

            El domingo hizo un día de tiempo fabuloso, en realidad todos los días hemos tenido esa suerte, y nos fuimos a MontSanto con la merienda en la mochila, entramos por los Jardines de Amalia R y salimos por Ajuda, 12 o más kilómetros de monte y Primavera, aunque Gregorio que venía en plan más urbano no le gustó tanto. Otro día, el Lunes, nos fuimos en barco hasta la orilla opuesta, el Alemtejo, la que parece África, y buscamos comer en Montijo, un pueblo no tan chico y no tan bonito ni de mérito, se trataba de cambiar de orilla y navegar para ello. Y si encontramos un sitio para comer muy bueno; Gregorio es un lince en eso de buscar y encontrar buenos sitios para comer; es un especialista. Volvimos a tiempo del Concierto de los Lunes, y luego subiendo la misma pendiente que el Elevador de Gloria,  que no a la Gloria, subimos hasta Alcántara para buscar la Cervecería de Trindade, que ya es un clásico.

            El martes toco ir en comboio, tren, al Parque das Naçoes, y vimos un Oceanario, lleno de peces grises y de colores, rodeados de diez colegios desbocados. Y nos dio tiempo en el camino de vuelta, ahora en autocarro, a parar en el Museo do Azulejo, que yo vi al principio de estar aquí; sigue igual de bonito e interesante.

            El Miércoles por la mañana la empleamos en recorrer Belém y visitar Los Jerónimos y la famosa Torre. Volvimos andando y viendo para comer a mitad de camino en “Último Porto”, un restaurante estupendo de comer peixes grelados, a la parrilla; no sé si era el último puerto o el penúltimo, pero si debía ser de los más escondidos y muy bueno. Por supuesto lo investigó y descubrió Gregorio.

            Y hoy, la última mañana, hemos hecho visitas cercana: el Hotel Memmo, o de Eloy, el Teatro Romano, una tienda de Pasminas de Pasión y el Museo de la Liberdad o del 25 A. La exposición de Frases de Saramago y 20 Noveles más, la acababan de quitar. Y nos hemos tomado la cerveza en el Café Central despidiéndonos de la Praça do Comercio, que siempre acaba siendo el trozo de Lisboa más visitado y agradecido. Después Gregorio ha hecho una magnifica Vitela , ternera, con Patatas a Su Estilo y hemos comido tan bien como en la calle, y con una relación calidad/precio inalcanzable.

            Y estas han sido, mal contadas, algunas de las cosas que pasaron en la última visita de este Erasmus en Lisboa. Ha habido más cosas y muchos buenos ratos de casa y de calle, muchas conversas y sitio visitados, pero en mi memoria no cabe tanto.

            Hablando de otros temas. Lo de Porto se me puso difícil, ni con ayuda de empeñados buscadores e informáticos encontrábamos piso en Porto, primero caros y luego complicados. Finalmente gracias a mi hijo Jose tengo un piso para pasar un mes allí, en la Plaza de La Alegría. Lo que significa que en Mayo estaré de vuelta. Me he hecho a la idea y hasta me apetece volver a la vida de las cosas normales.

            No es que esté yo con el Síndrome (SCP) exactamente, pero si es verdad que llevo días pensando en Huéscar y en Granada más que antes. No me resisto a transcribir aquí dicho síndrome hecho soneto por Paco Vida; y de paso esta bitácora no queda tan prosaica.


Adolezco de un síndrome viajero
por la Cuerda del Pozo conocido,
que surge a la mitad de un recorrido
y vuelve atrás al más aventurero.

En medio de un viaje placentero
te vienen ganas de volver al nido;
inviertes de tus pasos el sentido
y tornas otra vez al agujero.

El síndrome fatal te da coraje,
ya que parte por dos cualquier viaje
y cuando falta quizá el mejor trozo.

Por eso hay que llevar en el hatillo
unas buenas tijeras o un cuchillo
para cortar la cuerda de aquel pozo.


Del libro:  Quizás volver al Sur
https://issuu.com/pacovida/docs/quizas_volver_al_sur

1 comentario:

  1. Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
    El río anuda al mar su lamento obstinado.
    Abandonado, como los muelles en el alba,
    es la hora de partir ¡oh abandonado!

    ( ... )

    Paco V. (no, no soy el autor)

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