viernes, 22 de marzo de 2019

E60 ..... de las diferencias.


                 del   LIBRO de las DIFERENCIAS  1.1


            En Lisboa y en el Portugal que conozco, todas las calzadas y aceras que he visto son iguales. Adoquines cuadrados y negros, parecen granito pero no estoy seguro, para las calles y otros adoquines blancos y más pequeños, seguro que calcáreo para las aceras. En las aceras, si están bien costeadas, pueden formarse bonitas grecas y/o dibujos alternando adoquines blancos con los negros. Los adoquines de las calzadas suelen estar un poco separados, dejan llaga, y entre ellas se acumulan las colillas o crece la hierba; lo de la hierba queda más bonito. Como el mantenimiento del sistema de adoquines debe ser más complicado, en algunos casos, pero pocos,  van cubriéndolos de asfalto. También es frecuente que calles y aceras estén super alabeadas por dilataciones y raíces. Un día vi una vajilla que se llamaba ‘Calzada portuguesa’, con ella parecerá que comes en la acera. La estoy buscando para hacerme de alguna pieza, eran bonitas.

            Aquí, todos los bares, cafés y restaurantes están preparados con las mesas puestas para comer dos con sus manteles y cubiertos. Si sólo quieres una cerveza lo tienes más difícil, a veces quitan el servicio y a veces no. Luego, no come tanta gente y el servicio se quita y se pone con facilidad, pero no suele estar previsto que alguien solo quiera una cerveza o diez. Además, otra diferencia importante es que aquí no se utiliza el mostrador como barra para beber o conversar, no se trabaja tanto el codo, o no hay mostrador o no les gusta que te pongas en él, ellos siempre te quieren sentado y comiendo. Hay excepciones, y hay sitios.

            También en lo que de Portugal he visto, todas las puertas y ventanas están enmarcadas con cuatro hermosas barras de piedra formando jambas, dintel, y alfeizar si es ventana. En verdad queda bonito, uniformiza un poco y no hay excepción, se trate de una casilla de la Alfama o del Palacio de Ajuda. Quizá que este solo detalle haga también que todas las casas parezcan buenas

            Ocurre con frecuencia que cuando en un restaurante por fin eliges lo que quieres, te digan que has elegido lo mejor. Y siempre, al rato de servido, se te acercarán a preguntarte si “tudu va bain”. Yo pienso que es parte de la amabilidad portuguesa

            En Portugal me llama la atención que hay más mezcla de ‘razas’ que en España, sé que decir razas es políticamente incorrecto, pero con lo de etnias u otros vocablos me entiendo peor. Pues aquí hay muchos individuos de muchas etnias, mucho más que en España. Además se ven mucho más mezcladas y mucho mas integradas, son frecuentes parejas de dos colores y gente de color negro o aceituno muy ‘bien’ puesta. Observo que a los de color negro les gusta vestirse de oscuro, a veces de noche cuesta trabajo verlos. Está claro que de aquellas colonias, estos tonos.

            Al principio pensé que en Portugal no había casi policía, o que la mayoría eran de la secreta, pensaban que que bien, que no harían falta. Luego descubrí que estaban ensayando para un desfile y habían dejado las calles solas. Ahora veo que hay muchos, al menos por donde yo me muevo. A veces están en grupillos hablando de sus cosas: los trienios, los jefes, las compañeras nuevas, los servicios. Y muchas veces quietos; al pie de una obra, en la puerta de un supermercado, en una esquina, donde haya una cola, pero de plantón siempre, muchas horas. Un trabajo muy estático, y tranquilo.

            Todos los portugueses con los que he hablado han viajado y vivido mucho por España, yo en España casi nunca he dado con portugueses, ni tantos españoles que vengan, pero parece que si van mucho, y quizá por eso tantos hablan ‘tan bien’ español. El otro día un muchacho al que celebraba su manejo de nuestro hablar, me dijo que no, que el no hablaba nada de español, que lo que hablaba era portugués pero con acento español. Y puede que ese sea parte del secreto, el tonillo.

            También llama la atención en estas tierras la presencia del Ejército, que desapareció en España hace ya tiempo cunado los años de plomo y Eta. Se ven militares por la calle, se ven los cuarteles, se ven de guardia. Me llama mucho la atención, las primeras veces pensaba si iría a empezar la guerra.

            Tranvías, autobuses y tuc-tuc  taxis no, suelen ir guiados por mujeres en más proporción que por hombres, se han pasado de la paridad debida. Lo que no sé es si ganan más ellos que ellas por igual trabajo como pasa en España por lo de la brecha.

            En Lisboa casi no se usan las feas persianas encastradas-enrollables con una cinta, se ven muchas ventanas con contraventanas o postigos y tendrán sus formas de regular la luz y la intimidad, pero nada con persianas de plástico encastradas y enrollables con una cinta. Tampoco se ven las que no están encastradas y se enrollan con una cuerda.

            Otra diferencia que chilla, es la de las tapas, se me había olvidado. Pero no acostumbrado, yo noto que aquí voy menos de bares, entre la no barra, la mesa con cubiertos, y la cerveza sin tapa, se me hace más duro tomarme una segunda. Aquí hay pertiscos, que traducen como tapas, pero son más grandes de la cuenta, hay que pedirlos y pagarlos, no es lo mismo.

            En Portugal los estudiantes universitarios tienen uniforme, como los niños en algunas escuelas o algunos colegios de pago por España, taje negro, camisa blanca, corbata negra, faldas y medias negras ellas y ambos sexos negras capas de corte extraño, queda como solemne y elegante. No sé cuando lo usan, yo los veo cuando sacan a los estudiantes nuevos para humillarlos por las calles, o cuando en la rua Augusta forman corro y hacen música ambulante.

            Aquí en cualquier sitio, bar, hotel, taller o tienda te dan un tique enorme con la cuenta, tanto si te compras una casa, como un coche o un café sozinho que vale 60 céntimos. Y se paga con tarjeta, cartao, muchas mas veces. Yo he visto pagar con cartao una cerveza de 2.4 euros.

            Se me olvidaba lo de fumar. Aquí fuman como morceguillos, como locomotoras. Es de llamar la atención. Por las mañana en las puertas de los edificios altos siempre hay corrillos de fumadores. Yo llevaba años sin ver cigarrillos ‘electrónicos’, aquí abundan y en vez de forma de cigarro parecen tener forma de botes y de cajas. Las mujeres fuman mucho más que ellos, parece que no hubiesen recuperado todavía (ainda) el tiempo y el humo perdido. Pero si es verdad que fuman incómodas, si los observas, suelen llevar el cigarrillo hacia atrás para que se vaya, o no, el humo, y cuando lo expiran vuelven la cabeza hacia arriba o tuercen el bigote en un gesto extraño para que el humo vaya para el lado. ¡Que esclavitud tener que fumar, cómo me acuerdo de mi caso!

            Los comercios, despachos, negocios o similares no tienen letrero alguno, ni luminoso ni oscuro, que anuncie su actividad o su nombre, no sé si todos se lo saben todo o van metiendo la cabeza en el local como he de hacer yo para enterarme. Cuando el establecimiento cierra no hay señal que indique lo que era. Esto es lo general, a veces si se anuncian, pero si es así, son muy discretos.

(seguirá)

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