del LIBRO de las DIFERENCIAS 1.1
En Lisboa y
en el Portugal que conozco, todas las
calzadas y aceras que he visto son iguales. Adoquines cuadrados y negros,
parecen granito pero no estoy seguro, para las calles y otros adoquines blancos
y más pequeños, seguro que calcáreo para las aceras. En las aceras, si están bien
costeadas, pueden formarse bonitas grecas y/o dibujos alternando adoquines
blancos con los negros. Los adoquines de las calzadas suelen estar un poco separados,
dejan llaga, y entre ellas se acumulan las colillas o crece la hierba; lo de la
hierba queda más bonito. Como el mantenimiento del sistema de adoquines debe
ser más complicado, en algunos casos, pero pocos, van cubriéndolos de asfalto. También es
frecuente que calles y aceras estén super alabeadas por dilataciones y raíces.
Un día vi una vajilla que se llamaba ‘Calzada
portuguesa’, con ella parecerá que comes en la acera. La estoy buscando
para hacerme de alguna pieza, eran bonitas.
Aquí, todos
los bares, cafés y restaurantes están preparados con las mesas puestas para comer dos con sus manteles y cubiertos. Si
sólo quieres una cerveza lo tienes más difícil, a veces quitan el servicio y a
veces no. Luego, no come tanta gente y el servicio se quita y se pone con
facilidad, pero no suele estar previsto que alguien solo quiera una cerveza o
diez. Además, otra diferencia importante es que aquí no se utiliza el mostrador como barra para beber o conversar, no se
trabaja tanto el codo, o no hay mostrador o no les gusta que te pongas en él,
ellos siempre te quieren sentado y comiendo. Hay excepciones, y hay sitios.
También en
lo que de Portugal he visto, todas las
puertas y ventanas están enmarcadas con cuatro hermosas barras de piedra
formando jambas, dintel, y alfeizar si es ventana. En verdad queda bonito,
uniformiza un poco y no hay excepción, se trate de una casilla de la Alfama o del Palacio de
Ajuda. Quizá que este solo detalle haga también que todas las casas parezcan
buenas
Ocurre con
frecuencia que cuando en un restaurante por fin eliges lo que quieres, te digan
que has elegido lo mejor. Y siempre, al rato de servido, se te acercarán a
preguntarte si “tudu va bain”. Yo pienso que es parte de la amabilidad
portuguesa
En Portugal
me llama la atención que hay más mezcla
de ‘razas’ que en España, sé que decir razas es políticamente incorrecto,
pero con lo de etnias u otros vocablos me entiendo peor. Pues aquí hay muchos
individuos de muchas etnias, mucho más que en España. Además se ven mucho más mezcladas
y mucho mas integradas, son frecuentes parejas de dos colores y gente de color
negro o aceituno muy ‘bien’ puesta. Observo que a los de color negro les gusta
vestirse de oscuro, a veces de noche cuesta trabajo verlos. Está claro que de
aquellas colonias, estos tonos.
Al
principio pensé que en Portugal no había
casi policía, o que la mayoría eran de la secreta, pensaban que que bien,
que no harían falta. Luego descubrí que estaban ensayando para un desfile y habían
dejado las calles solas. Ahora veo que hay muchos, al menos por donde yo me
muevo. A veces están en grupillos hablando de sus cosas: los trienios, los
jefes, las compañeras nuevas, los servicios. Y muchas veces quietos; al pie de
una obra, en la puerta de un supermercado, en una esquina, donde haya una cola,
pero de plantón siempre, muchas horas. Un trabajo muy estático, y tranquilo.
Todos los
portugueses con los que he hablado han
viajado y vivido mucho por España,
yo en España casi nunca he dado con portugueses, ni tantos españoles que
vengan, pero parece que si van mucho, y quizá por eso tantos hablan ‘tan bien’
español. El otro día un muchacho al que celebraba su manejo de nuestro hablar,
me dijo que no, que el no hablaba nada de español, que lo que hablaba era portugués pero con acento español. Y
puede que ese sea parte del secreto, el tonillo.
También
llama la atención en estas tierras la presencia
del Ejército, que desapareció en España hace ya tiempo cunado los años de
plomo y Eta. Se ven militares por la calle, se ven los cuarteles, se ven de
guardia. Me llama mucho la atención, las primeras veces pensaba si iría a
empezar la guerra.
Tranvías,
autobuses y tuc-tuc taxis no, suelen ir guiados por mujeres en más
proporción que por hombres, se han pasado de la paridad debida. Lo que no sé es
si ganan más ellos que ellas por igual trabajo como pasa en España por lo de la
brecha.
En Lisboa
casi no se usan las feas persianas
encastradas-enrollables con una cinta, se ven muchas ventanas con
contraventanas o postigos y tendrán sus formas de regular la luz y la
intimidad, pero nada con persianas de plástico encastradas y enrollables con
una cinta. Tampoco se ven las que no están encastradas y se enrollan con una cuerda.
Otra
diferencia que chilla, es la de las
tapas, se me había olvidado. Pero no acostumbrado, yo noto que aquí voy
menos de bares, entre la no barra, la mesa con cubiertos, y la cerveza sin tapa,
se me hace más duro tomarme una segunda. Aquí hay pertiscos, que traducen como tapas, pero son más grandes de la
cuenta, hay que pedirlos y pagarlos, no es lo mismo.
En Portugal
los estudiantes universitarios tienen
uniforme, como los niños en algunas escuelas o algunos colegios de pago por
España, taje negro, camisa blanca, corbata negra, faldas y medias negras ellas
y ambos sexos negras capas de corte extraño, queda como solemne y elegante. No
sé cuando lo usan, yo los veo cuando sacan a los estudiantes nuevos para
humillarlos por las calles, o cuando en la rua Augusta forman corro y hacen
música ambulante.
Aquí en
cualquier sitio, bar, hotel, taller o tienda te dan un tique enorme con la cuenta, tanto si te compras una casa, como un
coche o un café sozinho que vale 60
céntimos. Y se paga con tarjeta, cartao,
muchas mas veces. Yo he visto pagar con cartao
una cerveza de 2.4 euros.
Se me
olvidaba lo de fumar. Aquí fuman como
morceguillos, como locomotoras. Es de llamar la atención. Por las mañana en
las puertas de los edificios altos siempre hay corrillos de fumadores. Yo
llevaba años sin ver cigarrillos ‘electrónicos’, aquí abundan y en vez de forma
de cigarro parecen tener forma de botes y de cajas. Las mujeres fuman mucho más
que ellos, parece que no hubiesen recuperado todavía (ainda) el tiempo y el humo perdido. Pero si es verdad que fuman
incómodas, si los observas, suelen llevar el cigarrillo hacia atrás para que se
vaya, o no, el humo, y cuando lo expiran vuelven la cabeza hacia arriba o
tuercen el bigote en un gesto extraño para que el humo vaya para el lado. ¡Que
esclavitud tener que fumar, cómo me acuerdo de mi caso!
Los
comercios, despachos, negocios o similares no
tienen letrero alguno, ni luminoso ni oscuro, que anuncie su actividad o su
nombre, no sé si todos se lo saben todo o van metiendo la cabeza en el local
como he de hacer yo para enterarme. Cuando el establecimiento cierra no hay
señal que indique lo que era. Esto es lo general, a veces si se anuncian, pero
si es así, son muy discretos.
(seguirá)
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