jueves, 28 de marzo de 2019

E63 Penúltima


Marzo 28. Lisboa se acaba.

            Hoy y mañana será Lisboa pasado mañana, sábado y 30, me cambiaré a Porto..
            Pero mientras, como aquí se ha tratado de contar algunas de las cosas que pasaban o pensaba, seguiremos hoy con la tarea, pero no se me va de la cabeza.

            Ayer y antes de ayer alquilé un coche y me fui a recorrer unos sitios que tenía ganas y que se han ido quedando para su momento, que ha sido ahora. El primer coche que alquilé en Portugal costó la irrisoria cantidad de 7, siete, euros diarios; estos días ha costado cuatro veces más. Dicen que depende de un algoritmo y de la demanda. Después de parar a tomar café, cada vez me hace más falta el café de media mañana, paré en Entremoz, a 30 ó 40 km de Badajoz, lo primero que llama la atención es que aquello parece de mármol, tiene un castillo lindo y es de mármol entero hasta donde se ve, igual pasa en las iglesias y en las puertas, ventanas y zócalos de las casas. Resulta que desde siempre pasa por allí una veta de eso, y ya desde el tiempo de los romanos sacaban mármol para todo. La veta mide 80 km x 20 km y no sé cuanto de hondo. Al Castillo no se podía subir por sobra de viento (sic), pero si pude tomarme una cerveza en la cárcel, bonitamente transformada en bar-restaurante y dar una vuelta por calles y plazas.

            Mi siguiente destino era Borba, capital del mármol decía mi guía, pero di dos vueltas con el coche y allí no se veía un sitio bonito para estar un rato, así que seguí a Vila Viçosa que estaba al lado y que es la capital de muchas cosas; allí dormiría.

            Vila Viçosa enseguida se ve que es un pueblo especial, todo ordenado, limpio, todo casas bonitas y normales, iglesias que sobresalen y sobre todo sobresale un pedazo de Palacio espectacular, Palacio Ducal le llaman. Era palacio desde primeros del s. XVI y es la cuna y casa de la dinastía de Braganza, Casa de reyes desde entonces hasta que se acabó la monarquía. Comí estupendamente en un sitio recién abierto, pero bonito y de madera que se llamaba ni más ni menos “CraftBBS” ni más ni menos. El Palacio es enorme, 100 m de fachada, de mármol por supuesto, y por dentro salas y salones con muebles, pinturas, cerámicas y cosas; bonito como todos los palacios. Lo más interesante fue la cocina, enorme y sin un hueco en la pared que no estuviese ocupada por un cacharro de cobre de todas formas, tamaños y funciones, brillantes como si les estuviese dando el sol, increíble; salvo las asas de cacerolas y rabos de sarteners todo era color y brillar gitano. Tonto de mi, por hacer caso de los letreros, que indicaban no hacer fotos; me quedé sin una de las fotos mas espectaculares de Vila Viçosa.

            Viví en un la “Casa do Colegio Velho”, antiguamente iba a ser un colegio jesuítico, pero ahora es de una familia que lo ha convertido en sitio de vivir y dormir, ocho habitaciones y muchas más llenas de encanto. Estupendo el sitio, y la señora.

            El pueblo tiene una Pousada, como los paradores de aquí,  un Hotel-Spa de 5 estrellas, otros normales, galerías de arte, tiendas de antigüedades, tiendas de cosas bonitas, un castillo estupendo, una ciudadela amurallada, y plazas grandes y espacios estupendos, aparte de muchos bares y restaurantes abiertos y cerrados. Y todo eso para 8.000 habitantes más visitantes, pero estando yo, entre las siete y las diez y media de la tarde y de la noche, no había nadie, 12 ó 15 personas entre todos los bares y dos coches por la calle. No sé si saldrían después.

            Por la mañana siguiente pude visitar la ciudadela y castillo con luz del Sol, un museo del mármol, y un mirador en un altillo para ver un poco del Alentejo, todo hermoso y lleno de encinas y alcornoques.

            En el museo muchas fotos y trozos y piezas de mármol, aparte de alguna cosa más, pero allí me enteré de que la “Pedrera del Rey” era visitable y espectacular, y allí me fui; y lo era. Era tan grande que se perdían la dimensiones, y los que trabajaban a 120 m del fondo de un hoyo apenas si se veían. La zona, todo aquello es todo como muchos estercoleros de piedras de mármol sin pulir por todos lados.

            Después del poco interés de Borba, cambié la visita a una serie de pueblecillos que decía mi guía, la de Anaya, cambié el plan por irme a Elvas. Elvas también es bonito y grande, está al lado y muy hermanado con Badajoz, está lleno de fuertes y fortines, extraños; como si aquello fuese un campo de entrenamiento de guerras artilleras. Tiene también un acueducto enorme de grande y de feo, pero curioso.

            Luego de vuelta, me vine por la autovía y me aburría. Así es que vi un letrero que decía Évora, y fuime para ella. Sigue tan bonita y bulliciosa como la última vez. A las ocho y pico entraba mi coche alquilado sin novedad.


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