jueves, 21 de marzo de 2019

E59 Sierra de Sintra 2 ó 3


Marzo 20.X  Sierra de Sintra

            La mitad, por cuantificar un poco, de las cosas que yo pienso durante el día, o la noche, que quiero poner en la bitácora cuando me ponga en ella, se me olvida ponerlas luego; lo bueno es que así es más breve y lo malo que a lo peor se queda lo mejor sin decir; de todos modos no tiene la cuestión enmienda, ni la merece.

            Viene lo anterior a propósito de que uno que la lee me dice que está intrigado con Oporto, con que si me voy o no. Yo creía haberlo dicho, pero puede que no. Por fin se solucionó el problema, primero lo acorté de tres meses a uno por cuestión de precios, después lo reduje a ninguno por cuestiones logísticas-informáticas, y después mi hijo Jose, que es un sol, se puso y, me encontró un piso para un mes en la rua de La Alegría. Así pues allí estaré, habrá que vivir con menos relajo que en Lisboa y aprovechar mejor el tiempo.  Parece que Porto, u Oporto, que no sé como hay que decirlo, tiene muchas cosas, es muy bonito y con más y mejores alrededores que Lisboa; también dicen que todavía es mejor gente que aquí; difícil. Total, que el día 30 sábado, que hay fiesta allí dice mi patrona, me voy en tren con todas mis cosas, a pasar allí un mes y dos días.

            Ayer tarde buscando en Wikiloc senderos, trilhos, por aquí cerca, di con uno por la Sierra de Sintra que a la fuerza tenía que ser bonito y además era por sitios nuevos. La verdad es que me estoy quedando, me he quedado, sin ideas de que hacer estos días; mis pensamientos vagan por O Porto.

            He recorrido 20 km por monte y trilhos, ha hecho un día fenomenal, he visto cosas interesantes y estoy cansadillo, cansado. Me apetece más descansar que escribir, seguiré mañana.

            Hoy no es ya mañana, es todavía ayer. Desde la cama sentía que el anticiclón se había ido, algo lo decía en la poca luz que se filtraba, pero como es de las Açores y las Azores son portuguesas, todavía sigue aquí. El Sol reluce en un cielo azul entero y una cola de tirantes y calzones cortos siguen subiendo por mi calle camino de los Miradores de la Alfama. Además anoche mientras dormíamos llegó la Primavera, astronómica por supuesto, que no siempre es el mismo día ni hora, debe ser cuando el Sol pasa por un cierto punto de la Eclíptica que Google no sabe decirme o yo  no sé preguntarle. Y ya que estamos pedantes, equinoccio significa eso, que es igual la noche que el día, 12 horas para cada uno, y Solsticio, también significa eso, Sol quieto, o que la Eclíptica alcanza su máxima altura (en el de verano) y su mínima (en el de Invierno), y corre menos, los días son casi igual de largos. Más pedanterías, el que quiera que esté atento al próximo plenilunio, el último fue hace unos días, o uno, el domingo siguiente será el de Pascua Florida, por eso la Semana Santa cae siempre en Luna Plena y en Primavera. Todo esto me suena a mi por mi amigo del alma, Fidel Argudo, que me lo explicaba muy bien.

            Yo, de mi amigo Fidel que se lo llevó en Cangrejo, como él lo llamaba, me acuerdo muchas veces; con él pasé muy buenos ratos y aprendí cosas difíciles de aprender sin él. También me acuerdo mucho de Manuel Velázquez, por otras cosas también buenas. Ayer en mi excursión magnífica los recordé más de una vez, y estando en ellos y casi anocheciendo llegué a las afueras de Sintra, Google Map me dice al oído que a la izquierda tome las escadinhas de Alba Longa. Di un brinco y miré a mi alrededor asustado; yo supe que era Alba Longa estando con ellos en la inauguración del Instituto de Armilla; véase Wikipedia.

            Yo me he levantado hoy para contar mi excursión de ayer, y alguien me lleva por otros vericuetos, que no están en la Sierra de Sintra; o si.

            Los senderos de excursión están lejos de la Alfama por que Lisboa es muy grande. Fui andando al Rossio, tomé un comboio que me llevó a Sintra y desde allí un autocarro que me llevó a Monserrate, que recorrí despacio, después andando hasta Os Capuchos y por camino y Monte hasta las escaleras de Alba Longa y cansado, al comboio después de reponer fuerzas con un café con leite y un pastel riquísimo.

            En Sintra hay demasiadas cosas para entenderlas uno solo sobre un plano, además es un terreno con una ‘geografía’ más que retorcida. Montserrate, que yo no había considerado nunca es una finca residencial que por 1850 un aristócrata decidió convertir en un sueño. En una sierra desarbolada creó un jardín romántico y enorme lleno de especies exóticas muchas de ellas y una casa palacio que intenta parece desgajada de la Alhambra. El Jardín es un montón de senderos, casi laberíntico, con una vegetación lujuriante, donde destaca un jardín japonés, otro mejicano, alguno normal,  un valle de helechos arbóreos, fuentes ‘naturales’ y cascadas artificiales, rosaledas, ruinas inventadas para mayor romanticismo, un puente que llaman romano, un arco que llaman del Japón, un cromlech artificial, y así ad infinitum.

            La Casa-palacio no sé si es un pastiche o es kitsch. Puede sonar a Alhambra, pero no, aunque desde luego es a lo más se parece; no obstante, allí queda extraña y bonita a más de curiosa. Si, me gustó verla. En Wikipedia: Montserrate, Sintra. Di allí con una cafetería y allí entre jardines preciosos, una cerveza con una especie de napolitana de tomate y mozarella, mas lo que añadía de lo mío comí en la gloria con Fidel y Velázquez a mi lado, o en mi interior.

            Para ir a Os Capuchos, la excursión se puso montaraz, me curé del jaleo que los viajes de niños metían en Montserrate. Cuatro kilómetros de monte solo, solo el monte y solo yo, allí solo relieve, vegetación y pájaros, y todo a su mayor potencia; ni me acordé que era la hora de la siesta; si me acordé de aquello de ‘las tres tiendas’, me hubiera gustado hacerlas y quedarme fuera. Y pensaba si Jose Antonio LM, ahora que está mejor, distinguiría entre tanto trino.

            Los Capuchos, o Convento de la Santa Cruz, fue fundado por un tal Álvaro de Castro a mediado del siglo XVI, por no sé qué promesa. Es un sitio extrañísimo y difícil, pero tiene todo lo que ha de tener un convento: iglesia, capilla, refectorio, sala de capitulo, cocina, sala de aguas, farmacia o herbolario y claustro, pero todo como si fuese una gruta de techos más bajos todavía, de celdas de puertas imposibles, todo amontonado, todo de piedra y tierra, y muy estrecho, todo muy chico. Dicen que Felipe II, que también era Felipe I de Portugal, decía que había dos sitios que estimaba mucho: El Escorial por ser tan rico y Los Capuchos por ser tan pobres. Otra vez Wikipedia.

            Ahora tocaba volver, y volví. Al principio parecía que todo iba a ser camino alquitranado pero en dos o tres kilómetros se convirtieron tierra. Gregorio y Antonio: pasé por debajo de la Cruz alta, no pude verla pero lo decía el mapa. El Gps me llevó por caminos imposibles y completamente solos, ni siquiera pasé por Sintra, por Alba Longa al comboio.

            En resumen, una delicia. Fue el último día del Invierno con un tiempo de verano y manga corta, un monte delicioso y solo, vegetación con primavera incluida, música de pajarillos, y desniveles subideros. Perfecto. Como siento, periurbanos, que os estéis perdiendo tanto.

            Finalmente llegué a Medrosa, mi bar de Alfama. Las cervezas parecía del cielo y mis amigas oyeron mis historias


NB  No sé si lo he dicho más de una vez, pero debería haberlo dicho más de cien. En estos tiempos de laicismo que nos invade, habría que adorar a alguien para no perder costumbres. Yo propongo adorar al móvil un rato cada día, yo a veces lo hago, a la hora de Maitines y de Completas. Yo no sé de nada, persona, animal o cosa que haga tanto por y para nosotros a diario, me faltaría página para contar las cosas que ahora puedo hacer y que antes ni soñaba.
Por ejemplo: yo ayer caminé por sitios que ni sabía que estaban en los mapas, iba y estaba solo, y en cada momento sabía por donde y a donde iba, qué me faltaba y cuándo llegaría. Quedaba poca tarde y no me importaba que se hiciera de noche en medio del monte, que no se hizo. Si un Gps y un Navegador, son para adorarlos; y si no para no dejar de maravillarnos.
Y de Wikipedia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario