miércoles, 31 de octubre de 2018

E9 Día 30 (ó 15)


30 Martes. Décimo quinto día en Lisboa.

            Llevo quince días en Lisboa y parece que llegué ayer, aún recuerdo mis primeros pasos y mis primeras sensaciones. Tras aquellos primeros pasos, he mirado y visto, que he recorrido 125 km (mi teléfono lo mide) por las calles de Lisboa, y que sigo teniendo muchas sensaciones. También pienso que con 125 km recorridos sería para haberlo visto todo, teniendo en cuenta que evito repetir, como no he visto tanto será que no siempre miro a donde debo, que me distraigo. Pero la cosa va bien. Y Lisboa es muy grande.

            Ha estado toda la noche lloviendo en la rua Adiça, suave pero parando poco. Otro día casero, y van dos. He aprovechado para dedicarme a las tareas impropias de mi sexo; mi casera se ofreció a que cada quince días viniera ella o alguien a hacer estas cuestiones, pero he pensado en probar yo.  Ha sido fácil, la lavadora ha funcionado, con un fallillo: no había forma de abrirla, cuando estaba a punto de romperla o llamar a un bombero, con uno pensaba que bastaría, he visto que tenía un botón para abrir, que no era cuestión de tirar. Limpiar de polvo ha sido otra cosa curiosa: no encontraba un plumero, para cambiar el polvo de sitio, pero he dado con un guante, mas bien manopla, con mucha superficie para atraer el polvo, te lo pones y vas pasando la mano por toda superficie que lo reclame, y el polvo se le pega a tal manopla. Casi mágico. La ropa se secó bien a pesar de la lluvia y la humedad, tendí dentro, y ahora espero a ver si se plancha sola. En portugués planchar se dice “pasar a roupa ao ferro” , ¡que bonitas son las lenguas!, y más si se comparan.

            En casa seguí toda la mañana y algo más, pero ya con cosas mas propias. Luego a la tarde, antes de que se fuera la luz del día, me cambié de zapatos y me fui a la calle. Pasear por una ciudad o pueblo bajo la lluvia ligera es una gozada. Recuerdo con enorme gusto, cuando mi hijo Jose, muy pequeño, si llovía se empeñaba en que saliésemos a la calle a sentir la lluvia. También recuerdo una noche en Vetusta, la ciudad heroica que dormía la siesta, paseando mientras llovía casi la noche entera con tres estudiantes de las Olimpiadas de Física y ninguno de los cuatro queríamos recogernos. Sí, pasear bajo una lluvia suave por una ciudad bonita y mojada es un placer,; que no disfrutamos más porque no queremos.

            El centro comercial de Lisboa a esas horas llenas de lluvia y de tiendas estaba para verla, las tiendas tienen otra luz y hasta otras cosas, las pastelarias dan ganas de comérselas, las calles y las aceras no pueden estar mas limpios ni más brillantes, y los coches y la gente, anoche al menos, no molestaban, al contrario, las luces aumentaban los brillos de las cosas y la gente parecía mas guapa.

martes, 30 de octubre de 2018

E8 Día 29


29  Lunes    En casa.

            Decidí quedarme en casa. Yo soy un hombre casero y cuando no salgo lo paso bien, siempre hay cosas que hacer y si no, se encuentran. Total que  me quedé arreglando papeles turísticos, tomando notas de cosas que quiero hacer, poniéndome al día en llamadas telefónicas, ordenando un poco una habitación nueva que le ha salido a la casa, borrando fotos del teléfono que siempre hago de más, y de menos, viendo el Periódico y mas cosas. Y así llego la hora de comer y comí aquí, luego haría mi sietecilla y seguí aquí, con la lectura y otras zarandajas.

            Cuando anocheció, había empezado a llover, mas que lluvia era orbayu o chirimiri, aquí no se como le dirán a ese llover tan poco que no se nota que llueve pero al cabo de un rato estás mojado de más. Total que me fui a pasear un rato entre la lluvia y por calles solitarias, y como pasa en una ciudad  nueva, aunque no me alejé de casa  descubrí calles y escaleras que no había visto, y repasé algunas viejas. Por descubrir, resulta que a nada de mi casa están las ruinas de un teatro romano, que tengo que ir a visitar y un Museo de Lisboa. Esto es una caja de sorpresas.

            También encontré un elevador, en este caso descendedor, desde una terraza restaurante de hermosas vistas; me subí, bajé 6 pisos y reencontré en el supermercado donde yo suelo ir a comprar, no me lo esperaba, y estando tan cerca, algo me traje.

            Como la compra fue chica, seguí paseando por el orbayo, y como en Lisboa todas, absolutamente todas, las calles son de adoquines de granito y las aceras de adoquines de mármol más pequeños y blancos, como los del Cantón de Castril, las calles estaban preciosas, además de solitarias y limpias, y la luz de las farolas se reflejaba en ambos adoquines, confiriéndoles un aspecto especial. Los restaurantes de la Alfama seguían casi llenos de gente y las terrazas habían desaparecido, unas veces ellas y otras sus gentes.  Las calles también solas, o conmigo.

            Yo acabé en Ginginha da Sé, y allí estaban mis amigas, anoche: Stephany, Lucía y Raquel y unos 10 ó 15 clientes, no sé como caben. Hablamos un buen rato entre cervezas, yo, ellas como son del gremio, beben muy despacio. Está bien hablar de vez en cuando. El otro día empecé a hablar y noté que no me salía la voz, un esfuerzo enorme para articular palabra; me preocupé, pensé que por falta de uso se me estarían atrofiando las cuerdas vocales. Luego pensé que era faringitis, luego no ha vuelto el problema, debió de ser una faringitis súper breve. Le pregunté al Stephany, la dueña, cuantos de los que allí estábamos eran portugueses o extranjeros; todos extranjeros menos Raquel, incluso yo.

            También hacia fresco como la noche anterior. No era todavía el frío del invierno, era llevadero, sin comparar con lo que parece que está haciendo en España Norte y Sur. Pero si era el anuncio de que el otoño tan benigno, se ha ido. Ojalá me equivoque. Cuando me recogía seguía la lluvia y en crescendo.

EF 1 Fotos OCT 1


             Colocar fotografías en la bitácora lo recuerdo como algo horrible, no podías ponerlas donde querías, se cambiaban de sitio y de tamaño, se mezclaban con la escritura, horrible. Ahora voy a tratar de poner alguna, pero en lugar de mezcladas con el texto, que es su sitio, Haré entregas que sean sólo fotos, en todo caso con una breve descripción. Probando estoy.  Quiero recordar que si se pulsa sobre las fotografías se amplíen.




Todavía quedan aviones de hélice, hélice que se ve quieta cuando la fotografías, debe ser por lo rápido que se hace la foto.









En el Largo de Sao Rafael, junto a casa.
Mi primer fado







Lo mismo

                       En el Mirador de Santa Lucía










 Calles y restaurante en La Alfama
 Casa bonita de Lisboa




                      Iglesia de San Vicente de Fora
                             


Cúpula de Panteón de de hombres ilustres.
No es como el de Agripa, pero ...


Escena de guerra en el barro y en bronce











Porco Alentejano











lunes, 29 de octubre de 2018

E7 Días 27 y 28


27 Sábado y Cristo Rei      

El día amaneció bonito con algo de viento, bonito quiere decir con Sol y sin frío y yo me fui a cruzar el Tajo. Desde el mismísimo centro de Lisboa hay dos o tres muelles (cais) desde donde continuamente salen barcos enormes para cruzar el río con diferentes destinos de la margen contraria, yo elegí Cazilhas que está como en un Cabo que cierra el Mar de la Paja y estrecha la salida para poder haber hecho el Puente 25 de Abril, ocho o diez kilómetros al Oeste el Tajo ya es el Atlántico. El Tajo estaba lleno de olas muy desordenadas y el barco se bamboleaba suavemente, calculé que un barco puede transportar unas mil personas en asientos si fuese a tope y en dos pisos.
           
            Al bajar hacia un viento apreciable, casi terrible. Y yo me fui a la izquierda. Di con un submarino en dique seco que parecía en exposición, pero no visitable. Tiene que ser terrible la vida en un submarino, que me imagino mucho más estrecho por dentro que por fuera que ya lo es. Una lástima que no se visitara, oportunidad perdida.

Al lado, había una fragata llena de cañones que si podía verse por dentro. Se llamaba “D. Fernando II e Gloria”, había sido construida a mediados del siglo XIX y tras muchos avatares se recuperó y se expuso en la Expo del 98. Está preciosa, casi dispuesta para zarpar, si no fuese porque las vergas las tiene quitadas, y están tendidas en el muelle, uno las ve en el suelo y no se cree que dos o tres de ellas estuviesen atravesadas en cada uno de los tres palos que tiene el barco para colgar las velas. ¿Cómo podrían mover y sujetar aquello?, la fragata tiene más de 50 cañones, más pequeños que los del otro día, pero también imposibles de entender, cómo los movieran, cómo apuntaran y cómo controlaban el retroceso. También tenían lujo en los comedores de oficiales y en sus camarotes, algo incomprensible. La marinería dormía en unas hamacas encima de las mesas de comer, y en la cocina no se entiende como se hacia para comer 600 personas a diario y en cualquier mar. Había muchas cosas interesantes. Aquello estaba espacioso de recorrer y bonito, pero no sé qué sitio quedaría, después de cargar, las balas para tanto cañón, la munición, los aparejos de repuesto, la comida, el agua, y todas esas cosas. Tan horrible como en el submarino.

            Comí en un Club Náutico, que había allí al lado y comí estupendo, un entrecote con langostinos , que aquí llaman camaroes y ponen mucho, con salsa y patatas fritas, todo rico y con postre (sobremesa) 15 €, y medio litro de vino para mi solo que me sentó de lujo.

            En Cazilhas y para mi, aparte de la Fragata, geométrica y turisticamente lo que sobresale de verdad es un monumento muy alto al Sagrado Corazón, que aquí llaman Cristo Rei, que hay en en un montículo muy cerca de uno de los extremos del repetido puente. Se va por una especie de cornisa o muelle sobre el Tajo hasta que llega a un ascensor (elevador dicen aquí) que te sube 90 metros y luego sigues subiendo por la ladera que da al Tajo hasta el Monumento que está con mucha gente que han subido en coche o autocarro por otro lado.  Como en todas las torres gusta estar y ver desde allí tantas cosas; además aquí te vuelven a subir en elevador.

            Por ver, se ve hasta el océano y el campo que hace tiempo que no veía, también se ve Lisboa pero sin las siete colinas famosas, Yo ya pienso que eso de las colinas es mentira. Una ciudad que quiere ser conocida como las de las siete colinas, qué menos que tuvieran nombres, señalización y un mirador en cada una. Aunque tampoco en Roma se notan mucho, salvo el Capitolio.

            Cuando volví, el río seguía movido y el aire más ventoso todavía. Me habían dicho que para el finde cambiaría el tiempo. Luego, una vez en casa, empezó a llover suave y poco sobre la Alfama portuguesa.



28  Domingo y Sintra

            En esto de la bitácora estoy a punto de alcanzarme a mi mismo, estoy escribiendo hoy lunes lo de ayer domingo. Pensé que no lo conseguiría. Perseverancia. Me resulta extraño escribir tan recién.

            Por fin ayer salí de Lisboa. No es que tuviese ansia por salir, pero ya me apetecía. Moverse en el extranjero y con navegador y gps, resulta cómodo y fácil, y luego todo está tan señalizado y es tan lógico que cualquiera llegaría a cualquier parte. A mi antes de emprender, me parece que va ser difícil, que me perderé o atrancaré, pero no. Como es natural a veces te equivocas o te confundes un poco, pero la verdad es que al ir solo te comprendes muy bien a ti mismo, y a nadie tienes que dar explicaciones, es una ventajilla, tampoco puedes echarle la culpa a nadie, que es un inconveniente.

            Primero a pie, luego en Metro y finalmente en tren llegué casi al centro de Sintra. Sintra además de ser Patrimonio de la Humanidad o de la Unesco o algo así, es un lío. Hay siete u ocho cosas dignas de ver, pero muy lejos las unas de las otras, además aquello está en la Sierra de Sintra y es un terreno muy quebrado, todo es cuesta y cualquier cosa esta tapada por otra. Hay que moverse en bus o en coche, pero en coche no hay donde aparcar y andando se te va un montón de rato. Yo no pretendía ver nada por dentro sino orientarme un poco y saber dónde cada cosa, de todas maneras todo en un día es una quimera.

            Aquello es todo una montaña feraz y quebrada, allí han plantado de todas las especies, y no vi sistemas de riego, pero si sé que hay agua, total que aquello de aspecto muy bien, y tiene que haber mucho sendero y mucho que andar, temas que me interesan. El pueblo nunca se ve entero, pero seguro es grande; en el centro la arquitectura es divertida, hay muchas casas bonitas, y de uniforme nada. Yo vi por fuera el Palacio Nacional, que parece un agregado de edificios como casas y con dos chimeneas cónico_curvas, no sé el nombre de esas formas, muy llamativas; dicen los papeles que allí había banquetes para mil personas y que faltaba cocina, aunque no creo que chimeneas; serán curiosas por dentro.
           
            Luego me metí por un parque selvático y todo en cuestas, donde no había ni turistas ni gente y si, plantas muy curiosas unas y repetidas otras. Salí del parque, que se llamaba Parque de las Liberdades, aquí esto de la libertad es el topónimo mas frecuente,. Me metí por un sendero que descubrí, resultó que iba al Castillo de Mouros, y al Palacio da Pena, pena en español es peña, que suena mucho mejor, imaginaos Castril de la Pena. Yo ya había visto de lejos el castillo de los  moros, y estaba altísimo, y él mismo, en cuesta, también, indicaban que se llegaba al de la Pena, pero aquello era tanto andar y para arriba que cuando me cansé, como no soy río, me volví a ir a comer a una casa que había visto al inicio del sendero.


           El sitio de comer fue un acierto, era una casita preciosa, pequeña y como de cuento en  medio del bosque; eran distintas habitaciones, preciosamente amuebladas, de lujo. Creo que se llamaba “As Minas”, de agua, volveré allí. Un chico muy amable y en español me explicó qué comer: se trataba de unas especie de cocido que tenía garbanzos, patatas, huevo duro y bacalao cocido, era el plato del día; con eso, cerveza y vino seguí mi camino, Y además me había dado mapas y orientaciones valiosas. El Palacio da Pena y el Castillo de Mouros había que dejarlos para otro día.

            Pero si podía alargarme a ver por fuera La Quinta de la Regaleira, está próxima al casco de la ciudad y parece ser una obra de locos, pero de ver necesario, parece ser una finca con muchas edificaciones y curiosidades a cual más rara que hizo a principios del XX alguien que debía estar loco. Dicen que es lo mas imprescindible en Sintra

            Total que no vi nada, pero aprendí algo y casi diseñe mi próxima visita, que me gustaría con alguien. En el Bus 454 a lo de la Pena que es el punto más alto y visita, de allí por bosque bajando y subiendo a lo de los Moros, visita, y bajando a la casita de comer, después a la casa del loco de la colina y si queda tiempo al Palacio Nacional, el de la chimeneas. A continuación en el bus 403 al Cabo da Roca, otra vez el más occidental de Europa, y en el mismo bus a Cascais. Quizá sea demasiado para un día; se quita lo que no quepa. En Sintra todavía quedarían sitios por ver, pero no tan señalados, y también mucho bosque y montaña por andar. Acabo e darme cuenta que mi coche se llamaba Cascais, pero con Q`s y con H`s y era, me dijeron, el nombre de una tribu indómita de los desiertos de Irán.

            En tren volvía de Cascais a Lisboa; al entrar al vagón de dio un gusto inesperado, tenía la calefacción en funcionamiento, y fuera había pasado frío. Llegué a la Alfama con ganas de una cerveza y contar mi día, pero Ginginha de Sé estaba cerrada y la Alfama con ese aire triste y vacío de los domingos por la tarde.

domingo, 28 de octubre de 2018

E6 Días 24, 25 y 26


24 Miércoles

            Hoy voy a conocer a Stephany, parece mal escrito pero no sé como debe hacerse. Stephany es la dueña del piso donde habito, y algo, no sé si conocida o amiga de mis hija Lucia Pardo, es francesa, pero lleva mucho tiempo en Portugal, ha venido para conocernos hoy después de comer. Cuando llegué yo a Portugal ella no estaba, pero ahora si. Es una chica que andará en la cuarentena, agradable y arrolladora, habla portuñol y se entiende bien uno con ella. Va a ser buena casera. Además tiene un pequeño bar de copas que se ve desde casa y abre tarde y noche, lo cual ayudará a la vida y a no estar siempre bebiendo solo. La casa tenía una habitación cerrada, no hacia falta, pero la ha abierto para que la casa tenga más luz, y también tendrá una cama más. Ya cabe quién venga.

            Como ayer la lluvia no dejó ver la Luna y hoy estaba despejado me informé de cuando aparecía la Luna, aunque ya un poco en menguante, ayer era creciente, y me subí para verla desde el Castelo de Sao Jorge, tenía yo mi ilusión. El Castillo queda aquí mismo, colina arriba aunque también hay un bus que llega. El Castillo es muy grande, tiene alrededores y jardines y hasta un restaurante de lujo dentro. Pero lo mejor son las vistas y la Luna. Y lo peor son las horas, entre hora local, hora oficial, hora astronómica y la hora del reloj, la Luna salió casi media hora antes de que yo llegara. Pero todavía era grande de color naranja y rielaba sobre el río. Muy bonito. El Castillo lleno de murallas y jardines, tenuemente iluminados, en los alto de la colina tenía un encanto especial y por allí en el silencio y las soledad de la hora y del castillo, paseé y disfruté hasta que a la nueve y media me dijeron que lo tenían que cerrar. Me echaron.

            Yo cuando paseo, y apenas si sé hacer otra cosa, ni tengo otra que hacer, cuando me encuentro una bifurcación la tomo, y procuro tomarla por el lado que no conozca. Así descubrí el barrio que yo llamaré de Sao Cristovao. Es como la Alfama, si es que no es la Alfama misma, pero más ordenado, urbanizado y cuidado que mi Alfama, los bares y restaurantes mas modernillos y las escalarinhas  y calçadinhas trazadas y construidas a lo moderno, lisas, rectas, horizontales, etc, y quizá la población más portuguesa y de gente más joven. También descubrí unos lavaderos antiguos, un supermercado nuevo y varios sitios curiosos. Lo que se puede descubrir en un rato, al lado de tu casa; si tu casa es nueva.

            En el Bar de Stephany, que se llama  Ginginha da Se, me tomé un par de cervezas, a las me invitó ella, entre música francesa e italiana; descanso de fado. El bar es chiquitísimo, Un metro de barra, que aquí se usa poco, tres mesitas dentro, y cinco o seis fuera, como de noche no hay tráfico, de día apenas, toda la calle es bar. Curioso el barecillo.

            La Ginginña, por si alguien no lo sabe, es un licor de cereza y azúcar, que aquí en la Alfama muchas señoras venden de noche en las aceras. Sacan de sus casas una mesa pequeña, como una mesita de noche, dos o tres botellas y una bandeja de vasos pequeñines. Un vasito, un euro, ¡que menos!. Por si alguien considera que la ginginha a secas no está bien dulce, se puede beber en unos vasitos de chocolate, que después de bebérselos se comen. Se va uno tan dulce a la cama que por fuerza han de llegar dulces sueños.
           


25 y Jueves. Día de mercado y X (en Huéscar)

            Paso la mañana y parte de la tarde en casa. No sé porque razón me creo obligado a estar todo el día en las calles y a mi lo que me gusta es estar en casa, tan tranquilo que nunca es tanto, cómodo que al final no paras, poniendo orden en las cosas que es cambiarlas de sitio, leer el periódico que nunca acaba, escribir mi bitácora que ya voy tomándole cariño, leer que al final no leo, y esas cosas de la casa.

            A media tarde no resistía más en casa y me fui a las calles. Quise conocer más el barrio de San Cristovao y en el plano me hice un plan por ir a conocer el barrio y otros sitios nuevos, elegí hacia el Norte para ver al paso varias cosas que venían en el plano y luego volver hacia el Sur pero un poco más abajo. La Iglesia es muy grande por fuera y no tanto por dentro, Oír el rezo del rosario en portugués es más difícil de entender que en griego, y eso que sabes lo que están diciendo y la iglesia está pintada entera por dentro no me acuerdo ya de qué, pero esta toda pintada con algo.

            Rollo de palabras: en Español no sé porque decimos san Cristobal teminándolo en “bal”, Cristo-bal. En italia está muy claro, dicen Cristo-foro y como foro en griego es llevar, Cristóforo quiere decir que lleva a Cristo, como sema-foro significa que ‘lleva’ señales, por eso San Cristobal se representa como un hombre muy grande que lleva a un niño muy chico al hombro, en la Iglesia había una imagen así. Habría que pensar un rato en Telesforo. En Portugués la terminación “vao” tiene que ver con el verbo ir y llevar; así que “bal” tiene que tener alguna razón de estar. Cuando uno anda mucho rato solo acaba pensando muchas cosas, o tonterías, queriendo o sin querer. El verbo latino fero da todavía más de si; argentífero, transferir, salutífero, teleférico, conferir, acuifero y aunque no lo parezca trasladar, y más que ahora no me salen. Necesito a mi amigo Manolo Tirado.

            Con tanta distracción de pronto me vi en el famoso Miradouro das Portas do Sol, que hace días que no voy, había vuelto al principio al principio del paseo prácticamente, había hecho un circulo queriendo hacer una línea recta y juro que S. Cristovao no me había teleforado. Estuve un buen rato trastornadillo y mirando a mi alrededor. No lo entendía, queriendo ir hacia el Norte y recto había dado una vuelta rodeando a derechas la colina donde está el Castillo de San Jorge. No podía ser, algo muy raro me torció.

            Al bajar me fui al bar de Stephany (Ginginha de Se) que me estaba solucionando lo de la tarjeta para utilizar bicis públicas. Allí estaba Raquel, la que me entregó el piso que trabaja en un bar cercano pero esta noche libraba, y otra chica que se llamaba Silvia Cristina, acabé con ellas y las cervezas hablando de muchas cosas y muy bien, son gente simpática y habladora y parecíamos haber bebidos juntos toda la vida. ¿En qué idioma hablan, dos francesas, una portuguesa, otra portuguesa criada en Nigeria y el Magreb y yo? Pues en una mezcla de portuñol y francés con mas de lo primero y sobretodo con ganas de entenderse y no jugándose nada en la conversación. Echamos un buen rato que espero se repita sino cada noche de vez en cuando.

            Luego a pesar de las cervezas, el recorrido de la tarde no me dejaba dormir hasta que se me ocurrieron dos hipótesis a cual más simple. Primera: como todavía tengo la rodilla derecha sin perfeccionar, aunque la llevo de lujo, con la pierna derecha daba los pasos más cortos que con la izquierda y me iba girando a la derecha poco a poco y sin percibirlo; esto dicen que les pasa a los que andan sin orientación en el desierto cunado creen andar palante, nadie es simétrico del todo, que acaban haciendo círculos. Segunda hipótesis: en mi obsesión inconsciente por no perder ni ganar cota y estando en la ladera de una colina, aun llena de calles y de casas, la única forma de prácticamente mantener la cota era hacer una curva cerrada y acabar donde empezaras

            Ninguna hipótesis convence, quizá un poco más la segunda, pero yo había vuelto al principio sin haber dado la vuelta. En una excursión con Paco V, M Jesús, Luis y Mercedes nos ocurrió algo similar pero más difícil en una excursión en la niebla.

            Entre la niebla, la cerveza y tanto círculo me quedé dormido. Sin saber porqué me había torcido 360º enteros, y si saberlo sigo. Pero ya duermo bien.


            .





26 V     Neblina no barco. Musralla cercana. Aparc arqueo. 100 de Seat. Exposic  futuro de Lisboa   Casi de Sodré 5E/L   Camino al 25 de abril  Comida en Havana   El Puente  Pilar 7  Museo Carris  Palac Las Necesidades   Estrela   Jardin  E28  Super   Casa  20 km


26 Viernes

            Había pensado que hoy cruzaría el Tajo y subiría a un gran montículo donde hay un monumento vertical y enorme con un Sagrado Corazón, en el extremo sur del Puente 25 de Abril. Me hacía ilusión cruzar el Tajo en barco, también me hace cruzarlo por el Puente, ver Lisboa desde el otro lado y subir al Sagrado Corazón y ver las siete colinas desde arriba. Pero el día apareció con neblina y de lo pre_visto se iba a ver poco.

            Cambio de plan: iré andando por la orilla del Tajo hacia el Oeste hasta llegar debajo del Puente, lo veo, lo siento y me vuelvo. Ese es un recorrido para hacer en Bici y alargarlo hasta Belén, carril bici junto al río. Pero no hay modo de que yo consiga mi tarjeta para poder tomar bicis públicas. No hay manera y me estoy cansando. Cambié de plan y ví muchas cosas que se me iban presentando.

            Primero descubrí junto a casa un un lienzo de muralla raro y escondido, y un aparcamiento cuasi arqueológico pero supermoderno   Vi unas exposición del Ayuntamiento de Lisboa que se llamaba algo así como Futuros de Lisboa. Como dicen en Huéscar: "una metía", y encima de pago. Vi también un grupo de cien españoles y españolas que trabajan en la Seat y la empresa los había invitado a un viaje a Lisboa y los iba a divertir o entretener con un paseo en bici junto al Tajo. Cien ciclistas que alguno no sabía como funcionaba la bici, por un recorrido donde tampoco es que sea continuo el carril bici. Ni idea de como acabaría aquello;no más empezar yo vi dos caídas.

            Seguí río abajo andando y mirando y en 5 ó 6 km llegué bajo el Puente, el camino no es que sea muy divertido, un camino. Pero el Puente si, el puente es salvaje. 2 km con un tablero doble, por encima seis carriles de coches, y por debajo y como en jaula otro tablero no se si con dos o cuatro vías de tren. Todo de acero y colgando de cuatro cables de acero que se apoyan en dos pilas y se sujetan en sus extremos. Ni se ve, ni se entiende cómo, ¿quién hace las fuerzas que sujetan esos cables?. Se parece al Golden Gate e impresiona verlo de tan cerca, y ver que no se cae. Volveremos a hablar del puente, a mi los puestes me gustan.

            Hay allí una atracción que se llama Pilar 7, se sube por un ascensor hasta el nivel de la circulación y te enseñan y explican cosas curiosas del Puente. Yo no la ví, porque alguien vendrá que querrá verlo también.

            Ya de vuelta vi el Museo Carris, Carris es la empresa que lleva los transportes urbanos en Lisboa, y allí enseñan los tranvías, autobuses y metros antiguos. Lo ví demasiado de prisa y yo solo en todo el museo.

            Luego busqué y encontré el Palacio das Necesidades, fue palacio real hasta que no hubo reyes y ahora es Ministerio de Negocios Extrangeiros, el palacio que es enorme y tiene una especie de bosque adjunto no se deja ver.

            Después seguí andando por calles vacías del todo hasta la basílica de la Virgen de la Estrela y como estaba abierta entré, misa y mucha gente, bonita y enorme. La fachada o la portada también es digna de echarle un rato y darle a la iconografía, mirando y mirando se acaban reconociendo muchos personajes que allí son de mármol.

            Tras un rato descansando en un parque de allí cerca de cuyo nombre no llego a acordarme, decidí irme directo para casa, ya era de noche y llevaba casi 20 km a pata. El famoso Tranvía 28 me trajo sentado si no a casa, a mi barrio, bastante cerca de casa. Había andado un buen día y me apetecí un descanso. Y descansé

sábado, 27 de octubre de 2018

E5 Día 25


24 Miércoles

            Hoy voy a conocer a Stephany, parece mal escrito pero no sé como debe hacerse. Stephany es la dueña del piso donde habito, y algo, no sé si conocida o amiga de mis hija Lucia Pardo, es francesa, pero lleva mucho tiempo en Portugal, ha venido para conocernos hoy después de comer. Cuando llegué yo a Portugal ella no estaba, pero ya sí. Es una chica que andará en la cuarentena, agradable y arrolladora, habla portuñol y se entiende bien uno con ella. Va a ser buena casera. Además tiene un pequeño bar de copas que se ve desde casa y abre tarde y noche, lo cual ayudará a la vida y a no estar siempre bebiendo solo. La casa tenía una habitación cerrada, no hacia falta, pero la ha abierto para que la casa tenga más luz, y también tendrá una cama más. Ya cabe quién venga.

            Como ayer la lluvia no dejó ver la Luna y hoy estaba despejado me informé de cuando aparecía la Luna, aunque ya un poco en menguante, ayer era creciente, y me subí para verla desde el Castelo de Sao Jorge, tenía yo mi ilusión. El Castillo queda aquí mismo, colina arriba aunque también hay un bus que llega. El Castillo es muy grande, tiene alrededores y jardines y hasta un restaurante de lujo dentro. Pero lo mejor son las vistas y la Luna. Y lo peor son las horas, entre hora local, hora oficial, hora astronómica y la hora del reloj, la Luna salió casi media hora antes de que yo llegara. Pero todavía era grande de color naranja y rielaba sobre el río. Muy bonito. El Castillo lleno de murallas y jardines, ténuamente iluminados, en los alto de la colina tenía un encanto especial y por allí en el silencio y las soledad de la hora y del castillo paseé y disfruté hasta que a la nueve y media me dijeron que lo tenían que cerrar.

            Yo cuando paseo, y apenas si sé hacer otra cosa ni tengo otra que hacer, cuando me encuentro una bifurcación la tomo, y procuro tomarla por el lado que no conozca. Así descubrí el barrio que yo llamaré de Sao Cristovao. Es como la Alfama, si es que no es la Alfama misma, pero más ordenado, urbanizado y cuidado que mi Alfama, los bares y restaurantes mas modernillos y las escalarinhas  y calçadinhas trazadas y construidas a lo moderno, lisas, rectas, horizontales, etc, y quizá la población más portuguesa y de gente más joven. También descubrí unos lavaderos antiguos, un supermercado nuevo y varios sitios curiosos. Lo que se puede descubrir en un rato, al lado de tu casa; si tu casa es nueva.

            En el Bar de Stephany, que se llama  Ginginha da Se, me tomé un par de cervezas, a las me invitó ella, entre música francesa e italiana; descanso de fado. El bar es chiquitísimo, Un metro de barra, que aquí se usa poco, tres mesitas dentro, y cinco ò seis fuera, como de noche no hay tráfico, de día apenas, toda la calle es bar. Curioso el barecillo.

            La Ginginña, por si alguien no lo sabe, es un licor de cereza y azúcar, que aquí en la Alfama muchas señoras venden de noche en las aceras. Sacan de sus casas una mesa, como una mesita de noche, dos o tres botellas y una bandeja de vasos pequeñines. Un vasito, un euro, ¡que menos!. Por si alguien considera que la ginginha a secas no está dulce, se puede beber en unos vasitos de chocolate, que después de beberselo se come. Se va uno tan dulce a la cama que por fuerza han de llegar dulces sueños.

viernes, 26 de octubre de 2018

E4 Días 21, 22 y 23.


21 D 

            Es increíble, me pongo a escribir en miércoles lo que pasó el domingo anterior, imposible acordarme que pasara, salvo dos cosas; y por mas que me esfuerzo, ni idea. Me preocupa. ¿Se podría hacer algo? ¿Alguien sabe?

            Vamos a lo que me acuerde. Había visto que había aquí cerca un Museo del Ejercito, que en domingo tiene entrada libre y entré libremente, muy cerca de casa. La entrada es monumental, a más de gratis, y dentro está lleno de cañones, de uniformes y de armas cortas y largas, contando las espadas, hay maquetas y muchos uniformes, hay hasta soldados de plomo. Todo está bonito y bien montado y es llamativo aunque casi todo visto. Hay un carro complicadísimo que dicen que fue para transportar las columnas del arco triunfal de la Praça do Comercio; no se entiende nada, ya me gustaría ver o saber cómo se hacían las obras monumentales en la antigüedad.

Quizá lo que más llame la atención es la colección de cañones, los tamaños y la decoración que les ponían, algo increíble, o ridículo; visto de cerca y ahora. Una bola de cañón, un bolardo, de 40 cm de calibre, que allí las había, pesaría 800 kg y de 30 cm más de 300 kg. Te imaginas cargar el cañón, o moverlo,  para luego errar el tiro. Es increíble, mucho más que increíble lo que la humanidad hemos hecho y seguimos haciendo para matarnos más y peor los unos a los otros. Me dominaba ese pensamiento de una forma obsesiva mientras recorría una sala tras otra, todos con el mismo tema, matar, matar y matar. ¿Cuánta gente se habrá quedado coja, tullida, huérfana, viuda y muerta con aquellas armas? Y me imagino que la mayoría de las veces, cuando no todas, sin saber porqué. Cuando salí del museo hacía una mañana esplendorosa y el mundo que se veía estaba en Paz.

            Algo curioso. A lo largo del Museo, aunque no era enorme, no había mas vigilante que el que guardaba la entrada y expedía el billete, sólo uno vigilaba a todo el museo; no me fijé si había cámaras, lo que si recuerdo es que en Madrid en cualquier museo o cosa parecida, suele haber uno o dos vigilantes por sala, siempre me fijo y pienso cuánto se aburrirán. Pero es que en las calles aún no he visto policía de uniforme ni en coche ni a caballo, ni uno, y yo ya he recorrido calles. Me cuesta creer que la gente sea más mala en Madrid que en Lisboa. Aquí pasa algo

            El Alzheimer incipiente hace que este domingo que empezó por la mañana se acabe a medio día. Y que esta bitácora corra un poco más.





22  L
.  Día de las Santas benditas Alodía y Nunilón

            [A quien le guste Juan Rulfo, novela de Pedro Páramo, puede que sea al revés, cita a nuestras Santa Patronas, al hilo de su onomástica. Lo que no me acuerdo es si explica porqué, creo que no. De cualquier modo que vivan ellas y que vivan sus santos devotos]

            Después de muchas vueltas esta mañana he decidido abrir esta bitácora y al principio de ella he explicado mis cuitas. Me he quedado tranquilo y me he puesto a la tarea.
            Hacía un día tan bueno, todos son así. Que estaba deseando irme a la calle y he pensado irme a ver A casa dos Picos.

            Para hacernos una idea del barrio mío. La calle Sao Joao do Praça, que es como mía, es la principal, transcurre casi horizontal  pero para nada rectilínea, se bifurca en Sao Miguel y Sao Pedro y casi llega a Santa Apolonia por abajo y a Ladra por arriba, Santa Apolonia es estación de tren, metro , etc. En el lado Norte de la calle se empieza a escalar intrincadamente la colina y llega a al Castelo de Sao Jorge pasando por Os Miradouros y más sitios. Hacia el Sur, 10 ó 15 m en altura vertical más abajo y muy cerca en horizontal está el nivel del Tejo y casi del mar. Entre el llano y el mar otro lío de callejones estrechos y retorcidos, por los que siempre vas al azar, pero segur. Y todo esto como un poco viejo y a veces algo cutre, abandonado, lleno de tiendacillas, barecilloss, restaurantillos y  sitios de Fado, siempre pequeños. Parece ser que casi todas las casas, que sean la mitad, transformadas en pisos turísticos, AirB&B y propiedad de los franceses, por dentro deben estar muy cambiadas, pero el exterior y las entradas apenas si se nota nada. ¿Tenemos ya una idea?

            El llano, lo llamo yo, es otra cosa, aunque se mezclan, es lo moderno, nos encontramos como tres o cuatro líneas paralelas, las ruas Bacalhoeiros y Alfandenga, la av. del Infante Dom Enrique, el que se inventó Portugal, y Terreiro do Trigo; con unos pasos más nos caeríamos al agua, si no nos hemos caído o tropezado con una terminal de Cruceros o alguna de las varias dársenas (en Portugal docas). Si al llegar al río nos vamos a la derecha en   200 m estaríamos en la famosa Plaza do Comercio y si a la izquierda en 8 km estaríamos en el Parque das Naçoes o Expo del 98. Todo lo que describe este párrafo es bonito y moderno, plano, casi recto y despejado, parece que estamos el siglo 21. y en la acera de Alfandenga (control de aduanas) esta por fin La Casa dos Bicos, que es donde vengo hoy.

            Como todos sabemos D. José Saramago, nacido en Azhinaga de Portugal y casado en Castril de España, tenía allí, en Castril, una Fundación para guardar sus cosas y su memoria, que por motivos complejos cambiaron a Lisboa. La verdad es que en Castril no habría lucido tanto. A mi me dejó impresionado el edificio, el montaje y el contenido. Como está al lado de casa y sólo cuesta 1 € si somos mayores, iremos cuando vengáis y me ahorro yo la  descripción, que con lo de las calles ya  ha estado bien. Cosa curiosa que me llenó de orgullo tonto: entre otras muchas cosas había en la Fundación una mesa vitrina con diez o doce libros de D. José, elegidos con no sé que criterio entre los 50 ó 60 que tendrá escritos, los había leído todos menos “El año de la muerte de Ricardo Reis”, que he de buscar y leer. Antonio: ¿te atreves a encontramelo, bajamelo y mandamelo?

            La acera que se cita está llena de tiendas mejores que las de la Alfama y pequeños restaurantes muy majos y atractivos con pequeñas terrazas en la puerta y algún que otro músico amenizando aquello y ganándose la vida. Un sitio para pasearse. La mañana era tan buena y la hora tan oportuna que acabé sentándome a comer en “Canto Saudade” de primero un “Porco alentejano” increíblemente bueno, se trataba de trozos de cerdo medio fritos, revueltos con patatas también fritas y almejas, con un poquito de salsa y varias especias que no identificaría; de postre algo parecido al Volcán de la Sagra que ponen en Los Collados, y cerveza. Buenísima comida. 15 €. No hablo casi nunca de comidas, pero aquí se come bien y fácil y la verdad que hay mil sitios para elegir, otra cosa es elegir bien. Para mi el comer no es un disfrute especial, como no sea por la conversación, además como poco y muchas veces en casa. Por eso hablo menos de comidas a pesar de que mucha gente viaja para comer, o con fines gastronómicos que queda mejor

            A la tarde me vendría a casa, descansaría de nada un poco, escribiría algo en esta bitácora y lo demás que contase sería inventado; me imagino que leería lago y pasearía más.

           
23 y martes  

            Hoy he publicado la primera entrega de la Bitácora. Y he mandado la noticia y las instrucciones para entrar. Menudo lío. Unos entran como si tal, otros después de varios intentos acaban entrando sin saber qué pasaba, otros no lo consiguen y otros ni lo intentan. No soy capaz de descubrir el problema de fondo ni la solución, yo le hecho la culpa a los buscadores, pero tampoco lo entiendo bien. Esperemos que el que quiera verla acabe consiguiéndolo.

            Lo que ayer llamaba El Llano, entre la Alfama y el Mar, pare que se llama Campo de Cebolas (cebollas) y allí he tomado el café de media mañana hoy. Que a veces cuesta un euro y en algún sitio lo he visto por 0.6, ¡Cómo se entere Rajoy!

            Si Lisboa yo tuviese que referenciarla, le pondría dos ejes mas o menos curvilíneos, y perpendiculares, uno sería la orilla norte del Tejo desde la Torre de Belén hasta el Parque de las Naçoes y otro de la Praca do Comercio hacia el Norte pasando por el Rossio, Marqués de Pombal, Praça de España y Jardim Zoologico; los ejes se acaban y Lisboa sigue.

Pues hoy he elegido recorrer mas o menos ese eje Sur Norte que dibujo. Subí en Metro después de mucho esperar autocarro que no llegaba, y luego bajé viendo y zigzagueando. El Zoológico por fuera muy bien y allí  me tomé un menú vegetariano, qué menos. Después como en el extranjero uno se vuelve más patriota busqué la Plaza de España, que me costó mucho pateo, y es que no es tal plaza, sino un enorme cruce de calles y avenidas con muchos árboles y ni se ve ni se siente, ni en los planos está claro. La que si ve inconfundible es la Praça de Touros, que mas se parece a una mezquita y he decidido ir a la primera corrida que vea en los carteles. También descubrí el Corte Inglés, por el plano yo me lo imaginé mas allá de la nada, lejísimos, mas allá de las afueras, pero no, está en un barrio casi antiguo y lleno de bulevares, Lisboa es muy grande.

            Junto a la Plaza de España está la Fundación Calouste Gubelkian, que tengo que estudiarla parece que se dedican a la Cultura y el Conocimiento, tienen un gran Museo de Arte Moderno y muchas actividades, en medio de un Jardín superprecioso. Acordaos. El portugués y el español se parecen un disparate, hay frases largas que son iguales, pero a veces no se separan, vgr. acordaos significa despertaros.

            Descubrí los Jardines de Amalia Rodríguez, preciosos y perdidos en lo alto de un montículo. Fue la primera vez que he tenido la sensación de no estar rodeado de turistas. Había un estanque bonito con flores de loto, una cafetería con terraza en torno del estanque redondo, y lástima, no sonaba ninguna música de ella. Estarán hartos. Y un poco de sorpresa me vi de pronto en lo alto de la Alta Pombalina y debajo de mi unos jardines preciosos y Lisboa. Bueno un trozo de Lisboa, que hoy hemos visto que es muy grande.

            En los jardines anteriores acordéme de pronto que la Luna sadría muy grande esta noche y pensé verla salir probablemente como por el mar desde el Castelo de Sao Jorge, investigué a que  hora y planeé volver para llegar a tiempo. Cuando salía del Metro llovía cariñosamente sobre Lisboa. Se acabó la Luna.