19.10
V
La Expo
Me encontré
sin pensarlo con las Estación de Santa Apolonia, en Lisboa hay 4 ó 5 estaciones
de trenes, que a mi
también me gustan, pero lo que más me gustó fue descubrir en ella un Supermercado de nombre Pingo Doce, que yo traduzco como Una
Pizca Dulce, no puede ser. No sé si he hablado antes de las tiendas de alimentación
de La Alfama. Son
algo arcanas, en un portal hay unos cuantos productos en banastas, sin
repetirse nada y sin elección posible, aparte de haber de pocas cosas, nuca se
necesita más de una persona para atender y nunca te gusta lo que compras,
parecen de hace muchos años y además aunque yo me sé pocos precios o ninguno,
todos me parecen caros; un día compararé. Al ver un super casi de verdad, me
quedé extasiado, no era mejor que el Covirán, ni parecido, pero tenía estantes,
pasillos, empleados, varias cajas, una gozada. Ya había buscado si había
Mercadona (Innombrable) en Portugal, pero los quieren empezar en 2019.
Yo vi
aquello y seguí a lo mío. La aventura unas veces sale peor que otras, al final
fueron 8 ó 9 km
cansinos, feos, desérticos, entre una alambrada y una vía de coches, total feo.
Me tomé una cerveza en un sitio bonito en mitad de la nada, que no sé quien la
pondría y comí en un bar pequeño que daban comidas en una especie de pueblo o
exterior de un polígono, empecé a vislumbrar el Puente Vasco de Gama que sabía
estaba junto al la Expo ,
que se llama Parque das Naçoes,, pero siempre estaba igual de lejos. No
desfallecí, seguí y llegue, sin muchas ganas ya de ver aquello.
Cuando
descansé un poco, me gustó más. Buenos jardines, paseos, asientos, el Tajo sin alambrada
entre él y yo y gente suelta. Hay un Oceanario al que no entré, un funicular al
que no subí, un pabellón del Conocimiento tan grande que no supe entrar,
algunos edificios muy llamativos, un centro Comercial y Salvaje en el que ni
compré ni entré y una estación de transporte espectacular que vi y usé. La
verdad que yo buscaba el sitio, el significado y la arquitectura. Pienso que
cuando empiecen a llegar visitas, es un pensar, a lo mejor le gustan esas cosas
que no hice por dentro, y entonces será buena ocasión de entrar.
La estación
que diseñara Calatrava es la leche. Dicen que quería hacer un bosque de
palmeras de hormigón armado para los trenes, y la verdad que lo consigue,
aunque son más bonitas las palmeras del desierto. Yo tengo que volver a ver
aquello, aunque no vaya andando, aquello es un lío horrible y un gentío
bestial, que no entiendo yo como allí, a diez kilómetros de Lisboa se puede
juntar tanta gente, tanto metro y tanto tren.
En Metro,
con dos o tres transbordos volví a Santa
Apolonia. El Metro de Lisboa es
estupendo, lo poco que vi, comparable al de Madrid, que ya es decir; a lo mejor
es que el de Madrid no es tanto. A
mi me gusta mucho el sistema del Metro, y me admira. Y en
Santa Apolonia ¿qué hice?, está claro: comprar en el magnifico supermercado que descubriera esa mañana
Traje mis
pocas compras, me daba miedo el peso la distancia. Descansé un rato y como era
viernes noche había que salir y salí, mientras en Huéscar pregonaba Gregorio y
se desataba la Feria ,
Por cierto que aquí en Portugal hay seis ferias (feiras) por semana. Mis
calles estaban más llenas que nunca de gente y de fados, si me lo cuentan no me
lo creo. Voy a contar un día cuantos fados se cantan a la vez en la calle Sao
Joao da Praça que es casi mía. Me senté en La Madroñera ,
que es de mi amiga Raquel, y me tomé
unas cervezas mientras oía con dificultad los sentimientos encontrados de una
pareja argentina que los peleaban a
mi vera y los de una Señora del Fado y dos guitarras portuguesas
que los cantaban en el Bar del al lado
20 de Octubre S Feria de Ladra
Yo me vengo
a levantar sobre las nueve. Para cuando acabé de hacer las cosas que hay que
hacer ya entraba el Sol por el balcón, y me puse al Sol a escribir y repasar un
poco, terminé de decidir que volvería a esta bitácora y escribí un poco. En un
descuido y cuando fui a buscar unas páginas que ya había escrito, no me explico
cómo, habían desaparecido y mis intentos de recuperar no dieron resultado.
¡Cuánto habré perdido así en mi vida! ¡ Demasiadas computadas ¡
Así que
metí el cabreo en su sitio (ataraxia
en estado puro) y me fui a ver La Feria de
Ladra, se trata de un rastro,
rastro muy famoso de Lisboa, como el Portobello en Londres o en Madrid el Rastro,
o el Mercadillo de los Ingleses de Baza. Está aquí en la Alfama y a diez minutos de
casa o menos. Hacía un día espléndido de verano, mientras llovía en Sevilla. El
mercado era como se puede imaginar uno: una parte de puestos de ‘negros’ llenos
de colgantes, estampas, azulejillos, imanes y mas colgantes, y otra parte que
era casi igual que el Mercadillo de los Ingleses, libros, vajillas,
herramientas y candelabros entre muchas más cosas, también había en los bajos
de un edificio unos locales donde había muebles, lámparas y más que ya eran
otra cosa. Había mucha gente, pero sin aglomerarse, y en un día espectacular de
bueno y de vistas; yo lo recorrí pronto. Una vez con Antonio recorrí el de Baza
en diez minutos sin que nada nos llamara la atención, y al poco tiempo volví al
mismo con Jesús Pedro y Angustias, se nos fue allí la mañana y tuvimos que
sujetarnos para no comprar más. Jesús P esta mañana, habría comprado todo lo
que no hubiese podido evitar y yo no he tenido que evitar nada.
En la zona hay dos
puntos interesantes la Iglesia
de San Vicente de Fora, que al
contrario que la Sé , por fuera parece
un palacio y por dentro iglesia, yo diría que neoclásica y por tanto en muy
buen estado, me ha llamado mucho la atención la inmensa bóveda de cañón y de
casetones, la enorme cúpula del Crucero, y un baldaquino casi más enorme, eran
tres naves, y no de salón y la planta de cruz latina; todas estas cosas las sé
por mis amigos Pepe y Aurora. Un sábado al mes hay concierto de Órgano, iré. De
cualquier forma la Iglesia es un pedazo de
Iglesia, yo diría que demasiado y en un barrio que podríamos decir secundario.
El otro
punto me ha llamado aún mas la atención, casi al lado, ha sido el Panteón Nacional, donde se simula que
están enterrados los hombres mas ilustres de Portugal. Es como un templo,
enorme, de cruz griega, que es menos frecuente, y una cúpula impresionante. Se
visita, se disfruta y se puede subir a la cubierta, se ven un montón de cosas,
pero unas colinas tapan a las otras, no hay forma de ver Lisboa entera por
ahora, se ve mucho, y por supuesto el Tajo. Pensaba si en España seríamos capaces
de coincidir, más o menos, en los hombres que nos parecieran suficientemente
ilustres como para crearle un Panteón así.
Yo tenía una lista de
palabras que yo llamo enantiamórficas,
son esas palabras tan iguales o tan parecidas en su forma o en su significado
que nos liamos con ellas, como babor/estribor, estalagmita/estalactita, ánodo/cátodo,
hay muchas, son como las manos derecha/izquierda, o los guantes, iguales pero
no. Pues en este Panteón he vuelto a recordar y a confundir
cenotafio/catafalco, ambos son túmulos mortuorios según contengan o no el
cadáver.
Después me
he venido tranquilo y disfrutando de La Alfama y del día, todo está lleno de turistas,
pero cabrían más. Los restaurantes y terrazas, que son decenas y decenas, por
esa regla difícil de saber, estaban a tope unos y solos los otros, los más,
llenos. Y hoy no había cruceros en el río.
He llegado
a casa y a una hora casi antieuropea me he preparado mi comida: Jamón al Horno con patatas fritas, ensalada de tomate, y
de postre (de sobremesa) uvas y
queso.
Después de
la siesta y el periódico, he proseguido con mi tarea de conocer a los vecinos de la escalera, cuestión difícil, hasta
ahora. El otro día conocí en el 4º Izda a una señora mayor y sola que se llama Natalina de parecer amable y que lleva
48 años subiendo andando a su piso. Hoy he conocido al del 3º dcha. Se llama Rui, digamos de 40 años, que con sus
hermanos tiene ese piso en AirB&B, pero
él vive mientras tanto. Sabe mucho de España y de Victor Erice, habla español
como si tal, hemos estado un buen ratillo de charla, mi primera en Lisboa, y
espero que se repita. Me temo que el resto de los pisos estén también dedicados
al AirB&B. Conocí también otra
pareja, 1º dcha., con mas problemas de comunicación, y con un niño muy chico,
entendí que eslavos a la vez que rubios y amables, ella se lama Erica.
Ahora son
las ocho y voy a dar una vueltecita por aquí cerca y conocer un sitio que me ha
indicado Rui, ya contaré.
Magnífico.
El paso por el Miradouro do Portas do Sol
había una música y una tarde buenísimas, y la recomendación de Rui es el Hotel Memmo.
Desde mis balcones puede quedar a tiro de piedra y sobre la Muralla Moura ,
pero se tarda un rato en llegar, La
Alfama es muy retorcida en las tres dimensiones del espacio,
muy retuerta que diría D. Quijote. Es un hotel magnífico con una más magnífica
terraza y con parte de La
Alfama , el Tajo y lo que vamos a llamar La Costa de África (la margen
sur del Tajo) debajo; una vista insuperable. Me he tomado un vino que me ha
sabido a Gloria, y lo mejor: he reconocido y nombrado sin dudar las cinco
iglesias brillantes y blancas que sobresalían en la noche de La Alfama mora.
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