24 Miércoles
Hoy voy a conocer a Stephany, parece mal escrito pero no sé
como debe hacerse. Stephany es la dueña del piso donde habito, y algo, no sé si
conocida o amiga de mis hija Lucia Pardo, es francesa, pero lleva mucho tiempo
en Portugal, ha venido para conocernos hoy después de comer. Cuando llegué yo a
Portugal ella no estaba, pero ya sí. Es una chica que andará en la cuarentena,
agradable y arrolladora, habla portuñol y se entiende bien uno con ella. Va a
ser buena casera. Además tiene un pequeño bar de copas que se ve desde casa y
abre tarde y noche, lo cual ayudará a la vida y a no estar siempre bebiendo
solo. La casa tenía una habitación cerrada, no hacia falta, pero la ha abierto
para que la casa tenga más luz, y también tendrá una cama más. Ya cabe quién
venga.
Como ayer la lluvia no dejó ver la Luna y hoy estaba despejado
me informé de cuando aparecía la Luna , aunque ya un
poco en menguante, ayer era creciente, y me subí para verla desde el Castelo
de Sao Jorge, tenía yo mi ilusión. El Castillo queda aquí mismo, colina
arriba aunque también hay un bus que llega. El Castillo es muy grande, tiene alrededores
y jardines y hasta un restaurante de lujo dentro. Pero lo mejor son las vistas
y la Luna. Y lo
peor son las horas, entre hora local, hora oficial, hora astronómica y la hora
del reloj, la Luna
salió casi media hora antes de que yo llegara. Pero todavía era grande de color
naranja y rielaba sobre el río. Muy bonito. El Castillo lleno de murallas y
jardines, ténuamente iluminados, en los alto de la colina tenía un encanto
especial y por allí en el silencio y las soledad de la hora y del castillo paseé
y disfruté hasta que a la nueve y media me dijeron que lo tenían que cerrar.
Yo cuando paseo, y apenas si sé
hacer otra cosa ni tengo otra que hacer, cuando me encuentro una bifurcación la
tomo, y procuro tomarla por el lado que no conozca. Así descubrí el barrio que
yo llamaré de Sao Cristovao. Es como la Alfama , si es que no es la Alfama misma, pero más
ordenado, urbanizado y cuidado que mi Alfama, los bares y restaurantes mas
modernillos y las escalarinhas y calçadinhas
trazadas y construidas a lo moderno, lisas, rectas, horizontales, etc, y quizá
la población más portuguesa y de gente más joven. También descubrí unos
lavaderos antiguos, un supermercado nuevo y varios sitios curiosos. Lo que se
puede descubrir en un rato, al lado de tu casa; si tu casa es nueva.
En el Bar de Stephany, que se llama Ginginha da Se, me tomé un par de
cervezas, a las me invitó ella, entre música francesa e italiana; descanso de
fado. El bar es chiquitísimo, Un metro de barra, que aquí se usa poco, tres mesitas
dentro, y cinco ò seis fuera, como de noche no hay tráfico, de día apenas, toda
la calle es bar. Curioso el barecillo.
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