jueves, 24 de enero de 2019

E42 Setúbal y Sintra


21     Península de Setúbal

La península de de Setúbal queda al sur de Lisboa entre el estuario del Tajo  y el estuario del Sado, donde está la  ciudad que le da el nombre y que mida 30 x 30 km más o menos, pertenece a la región de Estrmadura (portuguesa), pero yo creo que se parece mucho al Alto Alentejo, y además está más allá (alen) del Tejo. Todo estaba muy verde, unas veces de arbolado y otras de hierbas y yerbajos.

            Grosso modo, el Norte de la Península es lo que se ve desde Lisboa, un continuo de poblaciones e industrias al borde el Tejo, el Oeste que es el Atlántico, tiene muchas cosas y se llama Costa de Caparica. Playas largas y anchas de bonitas arenas finas que es donde se veranea en verano y se surfea en invierno. También tiene una zona protegida que se llama “Arriba Alta” o “Arriba Fossil”; después de mucho pensar Gregorio y yo llegamos a la conclusión de que se traduciría por la “Orilla Alta”, parece que el mar descendió y lo que fue playa se ha quedado más alta que la costa actual, que se llamaría Arriba Baixa que sigue erosionándose; mientras que en la parte alta, cesó la erosión y abundan los fósiles.

Como era martes, Gregorio y yo como Periurbanos eméritos, estuvimos por allí sendereando entre pinos grandes y lentiscos muchos. Al igual que por una albufera que hay por allí, “Lagoa Albufeira”, una laguna muy grande al borde del mar y con muchos ánades.

            Mas o menos costeando dimos con el Cabo Espichel, donde la costa se pone perpendicular a como venía y va cerrando la península. Los cabos, geográficos, siempre dan no se qué, casi siempre son con acantilados impresionantes, corta a lo fiera el viento y un faro siempre da sensación de soledades y tormentas.

            La Sierra de la Arrábida estaba fea ayer, el día había ido cerrándose, y las cosas sin luz, ya sabemos. Así que la atravesamos por donde era menos sierra y llegamos a Setúbal con las últimas luces de la tarde. Setúbal tiene un fuerte, cuya primera piedra puso nuestro Felipe II, el Fuerte es fortísimo, con muros de 6 m de gordos y en forma superestrellada, por aquello de la artillería. Tiene una capilla con azulejos muy bonitos, aunque todos sean iguales, hasta en el techo. Si alguien va a Setúbal tiene que subir al Fuerte de San Felipe, por español, por bonito y por interesante; y sobretodo por lo que de Mirador tiene: la ciudad, el puerto y la península de Troia, a lo lejos, muy alargada y cerrando el Estuario del Sado. Estupenda vista.

            La ciudad es muy grande y muy industrial, pero nosotros sólo recorrimos una especie de paseo marítimo, y dos calles del casco antiguo, llenas de tiendas y menos gente, y la Plaza de Bocage, un poeta que hacía sonetos como P. Vida, pero sin llegarle. También tiene Catedral, buena por dentro y por fuera, Por fuera casi colonial y austera, y por dentro muy decorada, Alto Renacimiento dice Gregorio y algo manierista, añado yo por no estarme callado.

            El viaje lo hicimos en coche alquilado, 23 euros el día, se acabaron aquellos de 7 euros. Recorrimos dos veces los 13 km del Puente Vasco de Gama, y nos impresionamos. Nos llovió muy poco y no hubo percance pese a llevar el más mínimo de los seguros.


22     El sendero de Sintra

Aunque miércoles parecía martes y por martes, periurbano. En el Portugal que conozco hay pocas montañas, cercanas la de Sintra y la de la Arrábida, al Sur creo que no hay más y al Norte la Sierra da Estrela y más al Norte me pierdo, pero existe una zona que se llama Trasosmontes. El plan de ayer ara perderme, es un decir, en los senderos de  la Sierra de Sintra mientras Gregorio se perdía por Penas y Regaleiras.

            Parece que la Sierra de Sintra antes del siglo XIX era un erial dedicado al pastoreo, y que reyes, príncipes y señores, unos más que otros, a más de palacios quisieron plantar un bosque en forma de jardín llevados en brazos del romanticismo. La verdad que es un sitio precioso para andar, nos es que sea un jardín, apenas si hay parterres y aún menos zonas llanas, todo es ladera, el jardín al fin y al cabo es como un bosque muy espeso donde se nota que hay árboles normales y otros raros. Parece que hasta de Nueva Zelanda trajeron especies a plantar. Y se nota, no sabría decir en qué, pero se ve que aquello no es normal, pero es bonito. a mi me cuesta creer que de una montaña casi pelada se pueda hacer lo que allí hay, es la misma historia que MontSanto, y yo obsesionado ya de postverdades, no sé que creerme o que dudar

            Hay cantidad de senderos de toda clase, y de atajos, unas veces bien indicados y otras menos, pero con poca pérdida, hay casitas, minas de agua, estanques y peces de colores, y cisnes en algún lago y en algún caso.  Pies bien desde el Palacio de Pena, subí al punto más alto de la Sierra de Sintra donde hay una Cruz, La Cruz Alta se llama, y desde allí se ve hasta donde la vista aleja, incluido el Océano Atlántico, También se pasa por el Castillo dos Mouros, que es un castillo roquero y tan antiguo como su nombre indica, pero mejorado y corregido para que quedase más bonito, ‘más romántico’. Total que yo por allí subí y bajé unos ocho kilómetros la mar de buenos, y podía haber alargado cuanto quisiese. Gregorio, mientras, veía el Palacio da Pena que es una alegría con tantos colores y la Quinta de la Regaleira que es de muchas formas. De los dos sitios he hablado en esta bitácora.

            Al llegar a la ‘civilización’ me tomé una cerveza buenísima, me pusieron unas aceitunas y yo le añadí chorizo que llevaba en la mochila. Total un premio. Cuando fui a pagar me dijeron que eran 7, me extrañé y me dijeron, que era Sintra, yo entonces les conté lo de la Gallina de los huevos de oro, les pregunté que si me habían entendido, y como no dijeran que si ni que no, les conté que estaba en Sintra con otros siete amigos y yo buscaba sitio para comer, pero que allí ya no iría, y que este domingo volvía con otro grupo y que lo mismo. Yo me quedé a gusto y ellos me imagino que se quedarían igual.

            Un día con un taxista en Sintra cuando quisimos tomarnos un vino en el mismísimo centro, nos dijo que allí mejor que no. A cambio y en el mismo centro comimos en un ‘SelfService’ estupendo en todos los sentidos por sólo 9.5 € + vino. Muchos me preguntan si Lisboa es cara o barata, si mas o menos que tal.  Os acordáis de la Escala de Mohs, para medir la dureza de los materiales, pues para contestar esa pregunta haría falta escala parecida, y no la encuentro.




24 Jueves, y sin mercado.

            Hoy tocaba el Parque de las Naçoes en bici, ¡Por fin!. Pues tampoco; hoy hacia un día dudoso. Veremos qué pasa mañana.

            Mi amigo Gregorio, sigue aquí, pero ya suenan palabras de regreso, el sábado se quiere ir y además tiene billete de avión para ese día precisamente. Estamos pasando unos buenos días y apenas sin peleas, enseguida acordamos y además disfrutamos lo acordado. Para colmo de lo bueno se le ha arreglado la rodilla protésica, o al menos no ha renunciado casi a nada por ella, se ha hinchado de andar y ni un una vez a urgencias; ni siquiera pastillas o pomadas. Es verdad que prefiere estar sentado a seguir de pie, pero eso le pasa a muchos. A mi no, por supuesto. Ya sin bromas, me parece que esta bastante bien, y que se va mejor que vino. Y mejor que vino, gin tonic.

            Decía que como ya suena a regreso, estamos queriendo hacer lo que nos falta, y casi no encontramos que nos queda. Una maravilla.

           Esta mañana, hemos vuelto al Chiado, visitado NS de Loreto, mirado desde el Mirador de Alcántara, admirado la Capilla de San Juan en San Roque, tomado café al Sol de los Jardines del Príncipe Real, visitado hasta el Museo Geológico y descendido por las Escaldinhas del Duque, un sitio muy bonito de Lisboa/Chiado.

            Y ahora, el día que menos cansados estamos, llevamos toda la tarde descansando. Lisboa es así.

1 comentario:

  1. Por alusiones (y muchas gracias) :

    Si no te causa duelo ni quebranto
    eludiré las calles lisboetas
    porque mis piernas, que han andado tanto,
    quieren ya descansar y estarse quietas.

    Como es tan grande el mundo, yo me planto:
    as rúas e as praças recoletas
    de villas lusitanas con encanto,
    por mí se pueden ir a hacer puñetas.

    No he de sufrir avión, coche ni tren
    ni calzarme las botas nunca más,
    ya me puedan tentar con un edén;

    pero si cambio de opinión quizás,
    será por los pasteles de Belém,
    a feijoada e o bacalhau á bras.

    Paco

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