16_18 Dic
El día 16
hizo dos meses que llegué a Lisboa, y no hay más remedio que decir eso de que
parece que fue ayer, es verdad que fue mucho cambio, que han pasado muchas
cosas y que he hecho bastante, pero me parece que fue ayer. Ahora ya casi a
punto de volar a Granada
para esta Navidad, sí, me parece que fue ayer. Volvamos a las cosas de aquí.
Delfina es una chica, 45 a ., francesa y residente en
Lisboa desde hace bastante, que es muy profesora y amiga de Lucía Pardo, que es
la fiel compañera de mi hijo
Jose desde hace un año o dos, y con él, o él con ella viven
en Roma. Pues bien, gracias a Lucía/Delfina estoy yo en esta bitácora. Yo le
comenté a Lucía mi idea de venirme aquí, y cómo el buscar un piso a ciegas me
emperezaba, Lucía habló con Delfina, Delfina con Stephany que tenía un piso, y Stephany
con Raquel, que me recibió y me dio el piso, donde estoy ayer hizo dos meses.
Vaya rollo!,
pero ya tengo que seguir. El caso es que Delfina cumplía años el sábado y yo
que había conocido a Vicente Celiño, su compañero, hace unos días, me vi en su
fiesta de cumpleaños, no sé cuántos. Ella se alegró mucho de conocerme, pero en
esa fiesta había tal follón que no volví a verla hasta que la encontré para
despedirme. La fiesta era un lío de gente enorme, en un piso relativamente
grande podríamos ser unos cien, o menos, me dio la sensación de que muy poca
gente conocía a más de varios de los otros. Había música fuerte y mucho para
comer y para beber, cada uno se buscaba la vida e intentaba hablar, en algún
lenguaje común, con quien tropezaba. Aquello tenía su encanto, pero era una
locura. Cuando se bailaba más que se hablaba, y hablar era más difícil por la música,
algunos se fueron, y yo tardé poco en hacer los mismo, tras quedar con la homenajeada Delfina
que algún día debíamos vernos en diferentes condiciones.
Llevo
tiempo queriendo ir a Évora que aparece en los Libros y en LaRed como ciudad de
mérito a unos 100 km
o menos de Lisboa, pero está gafada, dejé de ir hace tiempo por algo, y este domingo
y lunes por los horarios de los trenes. Un día llegaré
El Domingo
en vez de Évora me fui a Belém que está a 6 km de mi casa. La primera vez que fui con Ángel
y María del Mar para entrar al Monasterio había una cola que llegaba al Mar, la
segunda vez lo mismo, y este domingo miraba y no veía la cola. Me dijeron que
era por las máquinas. E Monasterio de San Jerónimo pasa por ser el Monumento
mas visitado de Portugal. Lo de las colas es cosa rara. El caso es que entré
tanto en el Monasterio como en la
Iglesia , forman un conjunto enorme de lo que aquí llaman
estilo Manuelino, y nosotros diríamos gótico muy florido con elementos extraños.
Son enormes ambos y dignos de verse, si no hay colas. Se pueden mirar en
Internet. Delante una plaza ajardinada enorme se llama la Plaza del Imperio, siempre
hay gente y junto al mar hay otro monumento llamativo que es El Padrao de los Descubrimientos, que un día
conté.
En la misma
plaza está el CCB (Centro Cultural de Belém) es enorme y moderno y dicen ser el CC
más grande do Mondo. Entrando
en un patio enorme había unos tenderetes, y en uno vendían unos bocatas
calientes de jamón con queso camembert, buenísimos yo que tenía hambre y no sabía
donde comería, decidí que allí, además el pan de Portugal siempre está más que
bueno. Para colmo el que los vendía era ciclista y se conocía España mejor que
mi bicicleta. Cuando seguí vi que había más patios y muchos más puestos y
locales de comer y de colgantes, aquello parecía un parque de meriendas y de
tiendas. De cultural, como dice su nombre, yo no vi nada mas que la puerta cerrada
de dos Auditorums, grande y chico, Me acordé de cuando Jesucristo echó del Templo de Jerusalén a los mercaderes con un látigo
que le cogió a alguien. Yo creo que si va un domingo el Ministro de Cultura al
CCB habría hecho lo mismo.
El Lunes seguía
empeñado en ir a Évora y tampoco salió el tren. Decidí alquilar un auto. Además
había descubierto un sitio de la misma empresa para sacarlo desde Lisboa en vez
de desde el aeropuerto. Resultó que lo que me había costado 7 ahora valía 70;
dice la chica que no era por ser ciudad o aeropuerto, que el precio depende de
los coches que tengan desalquilados y del Algoritmo y que puede haber esa
diferencia. Tengo que comprobarlo. Deje Évora para otro día.
Como estaba
en zona nueva, anduve sin ritmo y tropecé con Decatlón y me vino bien, quería una gorra blanda y en Lisboa todo
me es muy difícil de comprar. También sin buscar di con un sendero que va desde
el centro de Lisboa a Monsanto y yo lo había buscado en MontSanto para venir a
Lisboa. La mañana iba de sorpresas. Me fui para MontSanto, como la Casa de Campo de aquí, y seguí
andando. También de casualidad di con un sitio para comer. Y comí; el famoso y
repetido Bacalao durado con ensalada que no me gusta, jarra de vino que me
sobró, y postre. Cinco euros y medio, mi comida más barata en Portugal.
Seguí
andando por MontSanto y de vez en cuando me sonaba que había pasado por allí
o en un plano veía que estaba cerca de otras veces. La verdad que MontSanto no
es tan grande, pero la verdad es que está muy bien. De pronto me encontré
cansado, miré y vi que llevaba quince kilómetros andando sin querer. Salí a una
carretera de las que por allí cruzan y un autocarro me trajo al Campo das Cebolas, al lado de mi casa y
de la de Saramago.
Si hubiera
mirado el teléfono me habría dado cuenta que ayer ceca de mi casa había un Coro
de la Compañía
del Metro que cantaba en la estación de Cais
de Sodré. La verdad que dicen que miramos demasiado el teléfono, pero más habría
que mirarlo.
Dentro de
un rato me voy a otro cumpleaños, mi
amiga Silvia cumple 43, que hermosura, y me ha llamado. Le he hecho un flan que
ojalá esté bien, le avisé, por eso que dicen que no se debe regalar comida ni
vino si no se avisa, y vino ni avisando. El otro día a Delfina le lleve una
maceta con una orquídea preciosa; yo por dejar España en buen lugar, que luego
no digan
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