lunes, 4 de febrero de 2019

E Días de amigos


4 de Febrero. Días de amigos

            Veamos si me acuerdo como se escribe aquí. Dicen que un viaje empieza ser bueno cuando se pierde la noción del tiempo y no sabes cuándo han sido las cosas o cuántos día llevas. Pues un poco así estoy yo, con muchas nociones pérdidas.

            Han estado aquí Chari, Teodorita, Críspulo y Abelardo, la Volteruela entera, no sé cuantos días, y me han hecho perder mis nociones y mi orden; así que ha sido estupendo, pero yo no sé como contar algo de estas jornadas. Intentémoslo.

            El tiempo ha sido, podíamos decir, benigno. Ha intentado llovernos, pero sin mojarnos, ha intentado enfriarnos pero sin conseguirlo y ayer de regalo nos dio un día imperial; así pues por ese lado estupendo.

            Llevo más de tres meses en Lisboa, y todavía no sé cual es su Centro, ni su mejor calle; ni muchas otras cosas, claro. Pero ellos han vivido en un sitio estupendo, por situación, por dentro y por fuera. Desde hace unos día se llama “Largo de Saramago” a una zona que queda entre la Alfama y el Tajo que hasta ahora tenía varios nombres: Alfandenga, Bacaloheiros, Campo das Cebolas, y alguno más, es una zona llana, grande, despejada, moderna y bonita, y como he dicho por delante el mar y por detrás la Catedral (la Sé) y la Alfama. Esta soleada, no tiene trafico y tiene bares de todo tipo, así que puede ser candidata a una de las zonas más apropiadas de Lisboa. Y allí en un hospedaje, que aquí llaman Albergue Local (AL), tenían dos habitaciones enormes y magníficas que daban al Sol, al Mar y al Largo de Saramago.

            Un "Largo" tampoco sé qué es, pero he deducido que es una especie de anchura de forma irregular e inconcreta, más o menos grande, donde llegan, también informalmente, varias calles. De Huéscar y de Granada no se me ocurre un sitio que pudiéramos decir que es como un “Largo” de aquí, pero en Lisboa hay muchos. No es que sea una plaza rara, pero podría.

            ¿Qué hemos hecho? Pregunta corta de respuesta interminable. Hemos andado mucho, los podómetros decían que de 8 a 10 km al día, pero también hemos usado el tranvía, el Metro y hasta el barco, y elevadores, más los taxis que es lo mejor, después del barco si se van tres o más. Hemos paseado por La Ribera, por Comercio, la Baixa y la Alta Pombalina, el Chiado, el Barrio Alto, hemos recorrido Belén y hemos mirado desde  seis u ocho miradouros, que recuerde. Hemos entrado en muchas iglesias, no todas, que se nos ponían al paso, y otras las hemos buscado.

            Hemos desayunado, comido y cenado cada vez en un sitio diferente y un estilo distinto; hemos tomado nuestra cervezas siempre que era la hora, incluso hemos conservado  la costumbre del té y del café con leche, a su hora o cuando convenía. También nos han cantado fados y otras músicas más internacionales en distintos garitos, a parte de las mil y una de los músicos ambulantes.

            Si, en verdad hemos hecho, visto y sentido muchas cosas. Para ellos todo nuevo y para mi alguna repetida, pero tampoco tengo claro, si se disfruta más la primera vez o las segundas.

            Y todo y tanto hecho, siempre en medio de una conversación continua y agradable, una conversación interminable y buena; y yo que soy hombre de silencios y soledades pues me ha venido estupendo.

            Puede pensarse que no existe nada en que todo sea bueno y seguido, salvo el cielo que era, según el Catecismo Ripalda, "el conjunto de todos los bienes sin mezcla de mal alguno" y es verdead, tiene que haber habido algo malo en este viaje, pero no caigo. Me imagino que los viajeros podrán decir algo que no sea tan bueno como lo que cuento yo. Pero yo de malo lo único que sé contar es lo del avión. a estos viajeros no les gustó nada lo de un avión pequeñito y encima de hélice. Y digo yo que en este tipo de aviones, se ve como trabaja la hélice, se ve como se atornilla en el aire y tira del avión palante, que por pequeño exige menos. A mi, más me dan miedo los grandes, con ese peso infinito, esas alas que piensas que se van a partir en cualquier momento, y encima movidos por un motor que no se ve lo que hace ni como empuja, y menos se ve qué hace para que el avión flote en el aire con 500 personas dentro. Como en otros asuntos, son más de temer los grandes.

Y esto es lo que yo, así, a tecla pronta, he recordado y resumido de este viaje, ha habido muchas más cosas y muchas impresiones; pero es difícil escribirlo todo, y más difícil acordarse en un momento de ellas. Me imagino que con el tiempo, solos o hablando, irán volviendo detalles e instantes de los muchos y buenos que pasamos. Y además están las fotos, que son cientos. También es cierto que han quedado cosas por hacer y por ver; tampoco está mal que se queden asuntos pendientes, motivos para volver.

2 comentarios:

  1. A lo mejor deberías probar a descargar te la aplicación de Uber y usarlo como alternativa a los taxis, rápido y cómodo. A mí me fue muy bien en mi regreso, en Lisboa y Granada.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Hace una semana que regrese de Lisboa y recordando el viaje no puedo pensar en nada que no sea maravilloso .....será por el guía ....será por los compañeros de viaje ...será por esa ciudad ? Pues creo que por todo , pero especialmente por este gran amigo que nos estaba esperando y nos lo puso todo a huevo ....gracias Manolo por todo

    ResponderEliminar