8 Feb
Viernes
Las
iglesias, y más la Sé , son atracciones turísticas de primera,
además son gratis y a veces con horario amplio, para colmo, desde esta casa que
Lucia me dio, pilla casi al paso. La de aquí ya sabéis que no es una
preciosidad, al menos para mi, pero hay que verla. Y la vimos.
Luego por
la rua Concepçao, Pr. Comercio y la calle Arenal, vimos el Ayuntamiento, perdón, La Municipalidad , y por otras calles acabamos tomando café en el Mercado da Ribera, más de una vez
nombrado.
Decidimos,
como incesantes andarines, ir andando hasta la Torre de Belem, unos seis kilómetros yendo. Fuimos
más bien por calles interiores evitando el río (¡) lleno de zonas portuarias e
industriales en ese tramo, hasta poco antes de llegar al 25 de Abril. Allí estaba, majestuoso, sin parar ni un momento de
cruzar el Tajo. Siempre me pregunto cómo sería el asunto antes de los años 60 en
que Oliveira Salazar mandara hacer el puente. Ahora cruzan el gran río seis
ferris, parando sólo para vaciarse y rellenarse de 500 pasajeros cada viaje, si
va a tope, el puente que lleva tres filas de coches y trae otras tantas, pero
con distintos coches, y por debajo, en un doble tablero, lleva un tren y trae otro
al mismo tiempo. ¿Qué pasaba antes? ¿Por donde cruzaba tanata gente el tajo? ¿O es que no se movían?
El día era
radiante, como de encargo, y la orilla del río ahí se pone fenomenal, paseo más
que agradable, siempre con gente, patines y bicicletas, pero siendo viernes menos
que en domingo, también con menos barcos de vela, el agua azul, la marea subiendo y bajando y las olas siempre
viniendo, deben de irse por debajo y no se ven. El Maat lo vimos por fuera y lo paseamos por encima, el Museo Eléctrico por fuera, la cerveza por
dentro, el Padrao de los Decubrimientos
desde abajo, el Museo de Carruajes desde
enfrente, el Mapa del Imperio desde
encima y el CCB desde la otra orilla de la calle. Y así nos dio la hora de comer en Vela Latina, siempre acabo en el mismo
sitio. La Torre
de Belem siempre gusta y casi siempre marca el final de ese paseo, mas allá
quedan más cosas, pero hay que dejar algo, motivos para volver.
A todo no
se puede entrar, pero al Monasterio de los Jerónimos y su Iglesia si. Dicen que
es el Monumento más visitado de Portugal y no me extraña, el estilo Manuelino,
gótico radiante o como se le llame es realmente digno de ser visto, a mi no me cansa. Para los
auténticos pasteles de Belém hay que hacer una buena cola, y como a mi me da vergüenza, no hubo pasteles de los auténticos, de los falsos, que son iguales, hay en cualquier esquina.
Volvimos de allí en Bus o tranvía y paseamos un rato por la Ribera viendo un crucero
enorme que acaba de arribar, 15 pisos de crucero, un disparate. Y acabamos
volviendo a la calle Adiça, para descansar un poco, que esa noche teníamos
Fados en “La Fama
de Alfama”.
8 del II y sábado.
Otro día radiante. Y además
con Feria de Ladra, como el rastro
de Lisboa que hay dos veces por semana, y fuimos. Allí, además, esta la
Iglesia y Mosterio
de San Vicente de Fora con su Panteón
de Reyes, que aquí cuidan mucho a pesar de ser republicanos y haber matado
a tiros al último rey, Don Carlos I y su descendiente, y el Panteón de Hombres
Ilustres, también hay mujeres, que nadie se enfade.
Bajando de
allí conocimos,un bar, café, restaurante, pub, aquí va todo muy mezclado,
realmente bonito y curioso, “Cheia de
Graça”, Llena de Gracia, se traduciría, pero sin connotaciones, no va por
ahí. Para comer habíamos decidido hacerlo en “Martinho de Arcada” que últimamente tanto sale aquí. Estuvo muy
bien y muy clásico, no como Cheia de Graça.
Por mucho
que se coma, a un turista no le cabe la siesta, así es que nos fuimos a
espabilarnos a Ribera das Nauss que
estaba a tope de y Sol y de soleados. Inventamos irnos a Cascais, y así algo sestearíamos en el tren que nos llevara. Cascais
en una ciudad de mar y de verano bonita y agradable. Dimos con la Ciudadela
y además de preciosamente arreglada, estaba Chiena
de galerías de arte, tiendas bonitas y esas cosas.
Cuando volvíamos
por la Alfama
y cerca de la Sé ,
cenamos un poco en “Caso Sé-rio”,
¿se ve dónde esta la gracia?. Al lado de la Sé hay 5 ó 6 tascas que están todas muy bien, y
esta es una. Después, ya no me acuerdo qué pasara.
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