MI INVIERNO en LISBOA
A modo de justificación
18 de Octubre de 2018
Desde
que decidí hacer vida en Lisboa por una temporada, vengo discutiendo conmigo
mismo si como aquella vez en Luarca y luego en La Patagonia , escribir o no escribir como me pasan
los días. En contra pienso que es hacer demasiado pública mi vida, como parece
que se hace en las llamadas redes sociales, me pregunto que a quién, de verdad, le puede interesar
esto, y pienso también que además yo cometo muchas faltas escribiendo que ahí
se quedarán para siempre.
A favor colijo que al que no le
interese le basta, así de fácil, con dejar de leer y no volver. Tengo
familiares, amigos y conocidos que me han preguntado si volvería hacer la
bitácora; de alguna manera dicen que a ellos les interesa. Además yo debo de
contarle a bastante gente como me van los días, qué hago y cómo me encuentro; no
me resulta fácil contar ni llevar la cuenta de los que cuento a cada uno, sin embargo
con este medio, ahí está casi todo para quien le pueda interesar.
Y otro aspecto importante es que
escribiendo esto me sirve para revivir cuando me pongo a la tarea lo que
estoy viviendo, luego lo recordaré mejor si lo escribo ahora y más tarde cuando
ya no recuerde nada, que llegará el día, podré y leer y enterarme de qué pasó,
de cómo fue esto. En esta vida que he elegido para esta temporada, se empieza,
lo veo; y se acaba, lo calculo, estando un poco solo; sentarme a escribir es un
poco sentarme a hablar con alguien, en cierto modo le hablas al teclado, te
entiende porque va escribiendo lo que le dices, y a veces crees sentir que te contesta,
pero no lo entiendo. De cualquier modo ya lo decía el poeta: “Quien habla solo ...”
Así que aquí estoy de nuevo para quien
que quiera comulgar con esto. Espero vuestra comprensión cuando me deslice y me
repita, espero que cortéis en cuanto esto no sea lo que pensabais, y espero
disfrutar en esta temporada y que él que siga esta bitácora disfrute de ella.
Sé que hay otras formas de disfrutar y además mejores, pero esta vez yo he
elegido esta; tampoco tenía mucho para elegir, la verdad.
Creo
que a través de la propia bitácora se puede interactuar, pero yo estaré disponible siempre en el
teléfono 647 507 611 y sus sistemas de mensajería y en el correo manuelguerrero18830@gmail.com Pero sobretodo estaré esperándoos en 2º dcha.
de la calle Abdiça número 16 en el barrio de la Alfama de Lisboa. Tengo un piso relativamente
amplio, muy céntrico y un poco interior, que tiene dos dormitorios con sendas
camas de matrimonio muy grandes. Cuando digáis que llegáis estaré con todo mi
gusto esperándoos a la entrada de Lisboa.
Estoy convencido de que este puede
ser el mejor Invierno para conocer o repasar Lisboa. Este puede ser El mejor Erasmus de nuestra vida, aunque
ya sea madura; no nos quedan muchas oportunidades. Aquí os espero.
Día 0 Por qué me inventé este viaje y lo que
espero
(escrito a primeros de Octubre)
De aquí a dos
martes, el 16 de Octubre, almorzaré en Lisboa. Me gustaría comer en algún punto
desde donde se vea mucho de Lisboa y a la vez
el mar, que será el Tejo, que se vea el 25 de Abril y que se vea al Vasco de
Gama. Desde la que va a ser mi casa en
Lisboa subiré por las estrechas y tuertas calles de la Alfama buscando las Postas
do Sol, el Miradouro de Santa Lucía y el Castelo de Sao Jorge, y desde donde más se vea lo que
yo quiero ver, seguro habrá una terraza donde almorzar algo , y más que comer
que qué más dará comer entonces, desde donde se vea lo que va a ser mío´, mi
mundo, mi vida, los meses que vengan.
Algún día de
este invierno que pasó, no recuerdo ahora mismo ni cómo ni exactamente cuándo,
pensé que debería cambiar algo en mi vida para vivirla mejor, (todavía), y para
cambiar las cosas corrientes y sencillas. Y recordando mis planes de cuando la
jubilación, Luarca y la
Patagonia , vi claro que tenía que irme a vivir otro año
fuera, a un sitio donde mucho fuese nuevo, donde cada mañana al levantarme
pudiese irme a un sitio distinto, y descubrir un mundillo diferente. Lisboa
estaba en mi lista, Lisboa resuena más que bien en el imaginarium mío, y he
comprobado que en el de muchos otros. Lisboa está cerca, Lisboa permite
entenderse un poco con los paisanos y
también con los letreros, casi entiendes el periódico si lees sin prisa, Lisboa
me la imagino “antigua y señorial”, manejable, amiga y agradable, y a su
alrededor Portugal “tan cerca y a la vez tan lejos”, tan igual y tan distinto.
Sí, Lisboa era la mejor opción, sin duda, ahora mismo ni se me ocurre otra.
Mis deseos,
mis sueños, ahora antes de ir, son poco pretenciosos. Me gustaría empaparme de
Lisboa, sus calles, sus sitios, sus bares, sus restaurantes y muchos de sus
rincones. Ver otros monumentos y museos distintos a los de siempre, también me
apetece asistir alguna vez a conferencias, teatros, conciertos y eso que llaman
actividades culturales. Y por supuesto que me encantaría conocer a los
naturales, hacer amistades, y conocer su folclore, sus fiestas, sus costumbres
y sus manías, organizar tertulias y borracheras en mi casa, etc. Este último
desiderátum será más difícil, Babel siempre dará por culo, pero si algo alcanzo
pues ahí estará. Y por supuesto hay vida más allá de Lisboa, pueblos bonitos,
montañas bajas, ríos que también son un poco nuestros pero ya más gordos,
parques naturales suyos, y muchas costas, tengo ganas de mares, de vivir un
tiempo en el borde en vez de tan adentro.
También pienso
en Erasmus. Me apetece que, si todo va como imagino, vengan familiares y
amigos, que tengan ganas de conocer o repetir Lisboa, o Portugal, disfrutar con
ellos lo que yo haya aprendido solo y aprender y disfrutar con ellos algo de lo
mucho que me falte, A más de tener con quien hablar por unos días. Sí, podría ser como estos Erasmus que ahora
hacen los hijos y son motivo para tantos viajes.
Si.
Creo que pasar este invierno en Lisboa va a ser bueno y sencillo.
Día
1º y Martes 16 de Octubre de 2018
Por fin
llegó el día. Mi nieto Claudio había venido y magníficamente, mi rodilla había
sido dada de alta y nadie se había opuesto a mis buenos planes; así que el
martes 16 de Octubre con una maleta de 25 kg y una bolsa de mano con 7 u 8, a pesar de cuanto he
querido abreviar los kilogramos, estaba listo para partir. Se preguntaba Wili,
en el principio de aquel libro, que por qué los blancos llevamos siempre tanto
cargamento. Yo todavía no lo sé.
A las 7 para Málaga
en bus, a las once para Lisboa en avión y al salir del aeropuerto en un taxi a
la calle Abdica número 16 de la Alfama. Mi
casa.
En un rato la vida
cambia por completo, esta mañana estaba en Granada, mis amigos estaban
cerca y los alrededores y los sistemas bajo control. Bajado del taxi ya no
conocía lo que me rodeaba ni controlaba qué podía pasar, todo nuevo y fuera de
control. Pero la vida es fácil.
Mi tercera
hija, Lucía Pardo, que es un sol, me había encontrado previamente un piso en Lisboa y Raquel
era la chica que tenía que entregármelo, y allí estaba Raquel con el piso esperándome en la
puerta del taxi. Subimos al piso, me dijo cuatro cosas y fuese. También dijo
que por la tardes trabajaba en un bar de al lado, que nos veríamos, que tenía
prisa.
El piso muy
bien, de él hablaremos más veces y más largo, al fin y al cabo va a ser mi
casa, y vuestra. Yo tenía muy bien pensado que hacer cuando llegase, pero llegué tan
cansado y tan sin fuerzas que bajé a la calle, compré no se qué, mal comí y me
eché una siesta que me volvió nuevo.
Ya había
visto mi piso y lo que quería ahora es ver lo que le rodeaba. Yo sabía que la Alfama es una colina, a más
de un barrio, en cuya cima esta el Castillo de San Jorge y por las laderas se
desparrama el barrio, y que a media altura entre mi casa y el Castillo, en los
planos se leía el nombre de dos Miradouros, el de Portas de Sol y el de Santa
Lucía. Y por mi misma calle que enseguida se estrecha y se empina tiré
hacia arriba y llegué justo. Los miradores son dignos, están llenos de
turistas, pero son grandes y más grandes las vistas. Se ve una gran extensión
del Tajo (Tejo) que es enorme y tiene otra orilla al otro lado, muy lejos; entre las dos orillas se ven barcos y
cruceros y no se ven ninguno de los dos puentes famosos y enormes que tiene Lisboa, pero es que
el Tajo debe de ir curvándose y envolviéndola; que no se ven. También se ve parte de la Alfama , toda casi blanca y de
tejados rojos y salpicada de torres de iglesias muy grandes y muy blancas, de las que algún
día sabremos los nombres. También pasa por el allí el Tranvía, el eléctrico, el
número 28; es el más famoso y antiguo de Lisboa, dicen que todo turista tiene
que montarse en él, y en efecto van y vienen a tope, yo me montaré otro día. También hay en estos
miradores sitio para sentarse, comer, beber, hablar, oír grupos de música, etc.
Total, que son un buen sitio, e imagino nos acompañaremos.
Di un gran
paseo por la Alfama ,
todo nuevo para mí , pero todo como un poco viejo, pueblerino, pero de buen
ver, pasé por alguna iglesia, otro mirador de nombre difícil y largo, me dio
hambre y merendé en un sitio que se llama “A voz do operario”, es un club socio
cultural donde otrora se asociaron unos obreros para aprender a leer y
escribir y acabaron escribiendo un periódico que ya hoy es reliquia y que llamaban como te imaginas. Seguí mirando y paseando y sin pretenderlo, pensaba que si me
perdía me buscaría, acabe sin quererlo donde las Postas de Sol. Cuando me perdí fue bajando a casa, pero no
mucho. Este barrio es muy enrevesado, retorcido, lioso, todo lo que se diga es
poco. Algún día tendré que volver a casa con el navegador de Google.
Aquella
noche no sé como volví, pero si sé que estaba en Lisboa, que había empezado un
poco de una vida nueva, que podían pasar muchas cosas, y me deseaba a mi mismo que el camino fuese
largo. Ya en la cama por el balcón abierto entraba a ratos la voz profunda, y por
la distancia queda, de los Fados.



Que bonito y que bien contado. Me alegro de que hayas decidido contar tus cosas de Lisboa. Por cierto, aunque saldrá mi correo, soy Pepe.
ResponderEliminarTe conoceria como al leon por sus garras.
ResponderEliminarManolo, cuarto intento, cuando le doy a publicar desaparece todo, lo dejo para mañana, mi paciencia es corta, pero por si esto te llegara, un lujo poder seguirte por la ciudad blanca!!!!!
ResponderEliminarTenía que registrarme en Google...
ResponderEliminarMe he leído de un tirón todo porque como ves mi destreza en esto es de párvula y no había manera de encontrar el modo de entrar en tu blog pero tu amigo Antonio en un momento, a la voz de sésamo, me ha abierto las puertas y allí estabas tú, callejeando, comiendo, escuchando fados (qué suerte) ...y nosotros en este lado viviendo a través de tu mirada y tus palabras esa ciudad que ya es un poco nuestra porque tú estás en ella
Seguiremos leyéndote, disfrutando de tus palabras y de tus aventuras lisboetas.
Se me olvidaba !!!viva el Erasmus de nuestra vida!!!
También te leí de tirón y con gusto. Espero compartir y departir contigo durante unos días -pocos por aquello de- en esa entrañable ciudad de Lisboa.
ResponderEliminarManuel que bien contado, parece como si lo viviera a tu lado,sigue contando y seguiremos leyendo con agrado, un abrazo
ResponderEliminarManolo recibi tus escritos, veo lo agusto que estas y que no se te ha olvidado escribir, un abrazo.
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