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D
Es
increíble, me pongo a escribir en miércoles lo que pasó el domingo anterior,
imposible acordarme que pasara, salvo dos cosas; y por mas que me esfuerzo, ni
idea. Me preocupa. ¿Se podría hacer algo? ¿Alguien sabe?
Vamos a lo
que me acuerde. Había visto que había aquí cerca un Museo del Ejercito, que en domingo tiene entrada libre y entré
libremente, muy cerca de casa. La entrada es monumental, a más de gratis, y dentro
está lleno de cañones, de uniformes y de armas cortas y largas, contando las
espadas, hay maquetas y muchos uniformes, hay hasta soldados de plomo. Todo
está bonito y bien montado y es llamativo aunque casi todo visto. Hay un carro
complicadísimo que dicen que fue para transportar las columnas del arco
triunfal de la Praça do Comercio; no se entiende nada, ya me
gustaría ver o saber cómo se hacían las obras monumentales en la antigüedad.
Quizá lo que más
llame la atención es la colección de cañones, los tamaños y la decoración que
les ponían, algo increíble, o ridículo; visto de cerca y ahora. Una bola de cañón,
un bolardo, de 40 cm
de calibre, que allí las había, pesaría 800 kg y de 30 cm más de 300 kg . Te imaginas cargar
el cañón, o moverlo, para luego errar el
tiro. Es increíble, mucho más que increíble lo que la humanidad hemos hecho y
seguimos haciendo para matarnos más y peor los unos a los otros. Me dominaba
ese pensamiento de una forma obsesiva mientras recorría una sala tras otra,
todos con el mismo tema, matar, matar y matar. ¿Cuánta gente se habrá quedado
coja, tullida, huérfana, viuda y muerta con aquellas armas? Y me imagino que la
mayoría de las veces, cuando no todas, sin saber porqué. Cuando salí del museo
hacía una mañana esplendorosa y el mundo que se veía estaba en Paz.
Algo
curioso. A lo largo del Museo, aunque no era enorme, no había mas vigilante que
el que guardaba la entrada y expedía el billete, sólo uno vigilaba a todo el
museo; no me fijé si había cámaras, lo que si recuerdo es que en Madrid en
cualquier museo o cosa parecida, suele haber uno o dos vigilantes por sala,
siempre me fijo y pienso cuánto se aburrirán. Pero es que en las calles aún no
he visto policía de uniforme ni en coche ni a caballo, ni uno, y yo ya he
recorrido calles. Me cuesta creer que la gente sea más mala en Madrid que en
Lisboa. Aquí pasa algo
El
Alzheimer incipiente hace que este domingo que empezó por la mañana se acabe a
medio día. Y que esta bitácora corra un poco más.
22 L. Día de las Santas benditas Alodía y Nunilón
[A quien le guste Juan Rulfo, novela de Pedro Páramo, puede que sea al revés, cita a nuestras Santa Patronas,
al hilo de su onomástica. Lo que no me acuerdo es si explica porqué, creo que no. De
cualquier modo que vivan ellas y que vivan sus santos devotos]
Después de muchas vueltas esta
mañana he decidido abrir esta bitácora y al principio de ella he explicado mis
cuitas. Me he quedado tranquilo y me he puesto a la tarea.
Hacía un día tan bueno, todos son
así. Que estaba deseando irme a la calle y he pensado irme a ver A casa dos Picos.
Para hacernos una idea del barrio mío. La calle Sao Joao do Praça, que es como mía, es la principal,
transcurre casi horizontal pero para
nada rectilínea, se bifurca en Sao Miguel
y Sao Pedro y casi llega a Santa Apolonia por abajo y a Ladra por arriba, Santa Apolonia es estación de tren, metro , etc. En
el lado Norte de la calle se empieza a escalar intrincadamente la colina y llega a
al Castelo de Sao Jorge pasando por Os Miradouros y más sitios. Hacia el Sur,
10 ó 15 m
en altura vertical más abajo y muy cerca en horizontal está el nivel del Tejo y casi del mar. Entre el llano y el mar otro lío de callejones
estrechos y retorcidos, por los que siempre vas al azar, pero segur. Y todo esto como un
poco viejo y a veces algo cutre, abandonado, lleno de tiendacillas, barecilloss,
restaurantillos y sitios de Fado, siempre pequeños. Parece ser que casi todas
las casas, que sean la mitad, transformadas en pisos turísticos, AirB&B y
propiedad de los franceses, por dentro deben estar muy cambiadas, pero el
exterior y las entradas apenas si se nota nada. ¿Tenemos ya una idea?
El llano, lo llamo yo, es otra
cosa, aunque se mezclan, es lo moderno, nos encontramos como tres o cuatro líneas paralelas,
las ruas Bacalhoeiros y Alfandenga, la av.
del Infante Dom Enrique, el que se inventó Portugal, y Terreiro do Trigo; con unos pasos más nos caeríamos al agua, si
no nos hemos caído o tropezado con una terminal de Cruceros o alguna de las varias dársenas
(en Portugal docas). Si al llegar al río
nos vamos a la derecha en 200 m estaríamos en la famosa
Plaza do Comercio y si a la izquierda
en 8 km
estaríamos en el Parque das Naçoes o
Expo del 98. Todo lo que describe este párrafo es bonito y moderno, plano, casi
recto y despejado, parece que estamos el siglo 21. y en la acera de Alfandenga
(control de aduanas) esta por fin La
Casa dos
Bicos, que es donde vengo hoy.
Como todos sabemos D. José Saramago,
nacido en Azhinaga de Portugal y casado en Castril de España, tenía allí, en
Castril, una Fundación para guardar sus cosas y su memoria, que por motivos
complejos cambiaron a Lisboa. La verdad es que en Castril no habría lucido
tanto. A mi me dejó
impresionado el edificio, el montaje y el contenido. Como está al lado de casa
y sólo cuesta 1 € si somos mayores, iremos cuando vengáis y me ahorro yo
la descripción, que con lo de las calles
ya ha estado bien. Cosa curiosa que me
llenó de orgullo tonto: entre otras muchas cosas había en la Fundación una mesa vitrina
con diez o doce libros de D. José, elegidos con no sé que criterio entre los 50
ó 60 que tendrá escritos, los había leído todos menos “El año de la muerte de
Ricardo Reis”, que he de buscar y leer. Antonio: ¿te atreves a encontramelo,
bajamelo y mandamelo?
La acera que se cita está llena de
tiendas mejores que las de la
Alfama y pequeños restaurantes muy majos y atractivos con
pequeñas terrazas en la puerta y algún que otro músico amenizando aquello y
ganándose la vida. Un sitio para pasearse. La mañana era tan buena y la hora
tan oportuna que acabé sentándome a comer en “Canto Saudade” de
primero un “Porco alentejano”
increíblemente bueno, se trataba de trozos de cerdo medio fritos, revueltos con
patatas también fritas y almejas, con un poquito de salsa y varias especias que
no identificaría; de postre algo parecido al Volcán de la Sagra que ponen en Los
Collados, y cerveza. Buenísima comida. 15 €. No hablo casi nunca de comidas,
pero aquí se come bien y fácil y la verdad que hay mil sitios para elegir, otra
cosa es elegir bien. Para mi el comer no es un disfrute especial, como no sea
por la conversación, además como poco y muchas veces en casa. Por eso hablo menos de comidas a pesar de que mucha gente viaja para comer, o con fines gastronómicos que queda mejor
A la tarde me vendría a casa, descansaría
de nada un poco, escribiría algo en esta bitácora y lo demás que contase sería
inventado; me imagino que leería lago y pasearía más.
23 y martes
Hoy he publicado la primera entrega
de la Bitácora. Y
he mandado la noticia y las instrucciones para entrar. Menudo lío. Unos entran
como si tal, otros después de varios intentos acaban entrando sin saber qué
pasaba, otros no lo consiguen y otros ni lo intentan. No soy capaz de descubrir
el problema de fondo ni la solución, yo le hecho la culpa a los buscadores,
pero tampoco lo entiendo bien. Esperemos que el que quiera verla acabe
consiguiéndolo.
Lo que ayer llamaba El Llano, entre la Alfama y el Mar, pare que
se llama Campo de Cebolas (cebollas) y allí he tomado el café de media mañana
hoy. Que a veces cuesta un euro y en algún sitio lo he visto por 0.6, ¡Cómo se
entere Rajoy!
Si Lisboa yo tuviese que
referenciarla, le pondría dos ejes mas o menos curvilíneos, y perpendiculares, uno
sería la orilla norte del Tejo desde la Torre de Belén hasta el Parque de las Naçoes y
otro de la Praca
do Comercio hacia el Norte pasando por el Rossio, Marqués de Pombal, Praça de
España y Jardim Zoologico; los ejes se acaban y Lisboa sigue.
Pues
hoy he elegido recorrer mas o menos ese eje Sur Norte que dibujo. Subí en Metro
después de mucho esperar autocarro que no llegaba, y luego bajé viendo y zigzagueando.
El Zoológico por fuera muy bien y allí
me tomé un menú vegetariano, qué menos. Después como en el extranjero
uno se vuelve más patriota busqué la
Plaza de España, que me costó mucho pateo, y es que no es tal
plaza, sino un enorme cruce de calles y avenidas con muchos árboles y ni se ve
ni se siente, ni en los planos está claro. La que si ve inconfundible es la Praça de Touros, que mas se
parece a una mezquita y he decidido ir a la primera corrida que vea en los
carteles. También descubrí el Corte Inglés, por el plano yo me lo imaginé mas
allá de la nada, lejísimos, mas allá de las afueras, pero no, está en un barrio
casi antiguo y lleno de bulevares, Lisboa es muy grande.
Junto a la Plaza de España está la Fundación Calouste
Gubelkian, que tengo que estudiarla parece que se dedican a la Cultura y el Conocimiento,
tienen un gran Museo de Arte Moderno y muchas actividades, en medio de un Jardín
superprecioso. Acordaos. El portugués y el español se parecen un disparate, hay
frases largas que son iguales, pero a veces no se separan, vgr. acordaos significa
despertaros.
Descubrí los Jardines de Amalia Rodríguez,
preciosos y perdidos en lo alto de un montículo. Fue la primera vez que he
tenido la sensación de no estar rodeado de turistas. Había un estanque bonito
con flores de loto, una cafetería con terraza en torno del estanque redondo, y lástima,
no sonaba ninguna música de ella. Estarán hartos. Y un poco de sorpresa me vi
de pronto en lo alto de la Alta Pombalina
y debajo de mi unos jardines preciosos y Lisboa. Bueno un trozo de Lisboa, que
hoy hemos visto que es muy grande.
En los jardines anteriores acordéme
de pronto que la Luna sadría muy grande esta noche y pensé verla salir probablemente como por el mar
desde el Castelo de Sao Jorge, investigué a que hora y planeé volver para llegar a tiempo. Cuando salía
del Metro llovía cariñosamente sobre Lisboa. Se acabó la Luna.
Manolo,cuánto sabes ya de Lisboa!! Se ve que la rodilla la tienes fenómena porque le das buenos trotes. Ala, a seguir contándonos cosas
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