domingo, 28 de octubre de 2018

E6 Días 24, 25 y 26


24 Miércoles

            Hoy voy a conocer a Stephany, parece mal escrito pero no sé como debe hacerse. Stephany es la dueña del piso donde habito, y algo, no sé si conocida o amiga de mis hija Lucia Pardo, es francesa, pero lleva mucho tiempo en Portugal, ha venido para conocernos hoy después de comer. Cuando llegué yo a Portugal ella no estaba, pero ahora si. Es una chica que andará en la cuarentena, agradable y arrolladora, habla portuñol y se entiende bien uno con ella. Va a ser buena casera. Además tiene un pequeño bar de copas que se ve desde casa y abre tarde y noche, lo cual ayudará a la vida y a no estar siempre bebiendo solo. La casa tenía una habitación cerrada, no hacia falta, pero la ha abierto para que la casa tenga más luz, y también tendrá una cama más. Ya cabe quién venga.

            Como ayer la lluvia no dejó ver la Luna y hoy estaba despejado me informé de cuando aparecía la Luna, aunque ya un poco en menguante, ayer era creciente, y me subí para verla desde el Castelo de Sao Jorge, tenía yo mi ilusión. El Castillo queda aquí mismo, colina arriba aunque también hay un bus que llega. El Castillo es muy grande, tiene alrededores y jardines y hasta un restaurante de lujo dentro. Pero lo mejor son las vistas y la Luna. Y lo peor son las horas, entre hora local, hora oficial, hora astronómica y la hora del reloj, la Luna salió casi media hora antes de que yo llegara. Pero todavía era grande de color naranja y rielaba sobre el río. Muy bonito. El Castillo lleno de murallas y jardines, tenuemente iluminados, en los alto de la colina tenía un encanto especial y por allí en el silencio y las soledad de la hora y del castillo, paseé y disfruté hasta que a la nueve y media me dijeron que lo tenían que cerrar. Me echaron.

            Yo cuando paseo, y apenas si sé hacer otra cosa, ni tengo otra que hacer, cuando me encuentro una bifurcación la tomo, y procuro tomarla por el lado que no conozca. Así descubrí el barrio que yo llamaré de Sao Cristovao. Es como la Alfama, si es que no es la Alfama misma, pero más ordenado, urbanizado y cuidado que mi Alfama, los bares y restaurantes mas modernillos y las escalarinhas  y calçadinhas trazadas y construidas a lo moderno, lisas, rectas, horizontales, etc, y quizá la población más portuguesa y de gente más joven. También descubrí unos lavaderos antiguos, un supermercado nuevo y varios sitios curiosos. Lo que se puede descubrir en un rato, al lado de tu casa; si tu casa es nueva.

            En el Bar de Stephany, que se llama  Ginginha da Se, me tomé un par de cervezas, a las me invitó ella, entre música francesa e italiana; descanso de fado. El bar es chiquitísimo, Un metro de barra, que aquí se usa poco, tres mesitas dentro, y cinco o seis fuera, como de noche no hay tráfico, de día apenas, toda la calle es bar. Curioso el barecillo.

            La Ginginña, por si alguien no lo sabe, es un licor de cereza y azúcar, que aquí en la Alfama muchas señoras venden de noche en las aceras. Sacan de sus casas una mesa pequeña, como una mesita de noche, dos o tres botellas y una bandeja de vasos pequeñines. Un vasito, un euro, ¡que menos!. Por si alguien considera que la ginginha a secas no está bien dulce, se puede beber en unos vasitos de chocolate, que después de bebérselos se comen. Se va uno tan dulce a la cama que por fuerza han de llegar dulces sueños.
           


25 y Jueves. Día de mercado y X (en Huéscar)

            Paso la mañana y parte de la tarde en casa. No sé porque razón me creo obligado a estar todo el día en las calles y a mi lo que me gusta es estar en casa, tan tranquilo que nunca es tanto, cómodo que al final no paras, poniendo orden en las cosas que es cambiarlas de sitio, leer el periódico que nunca acaba, escribir mi bitácora que ya voy tomándole cariño, leer que al final no leo, y esas cosas de la casa.

            A media tarde no resistía más en casa y me fui a las calles. Quise conocer más el barrio de San Cristovao y en el plano me hice un plan por ir a conocer el barrio y otros sitios nuevos, elegí hacia el Norte para ver al paso varias cosas que venían en el plano y luego volver hacia el Sur pero un poco más abajo. La Iglesia es muy grande por fuera y no tanto por dentro, Oír el rezo del rosario en portugués es más difícil de entender que en griego, y eso que sabes lo que están diciendo y la iglesia está pintada entera por dentro no me acuerdo ya de qué, pero esta toda pintada con algo.

            Rollo de palabras: en Español no sé porque decimos san Cristobal teminándolo en “bal”, Cristo-bal. En italia está muy claro, dicen Cristo-foro y como foro en griego es llevar, Cristóforo quiere decir que lleva a Cristo, como sema-foro significa que ‘lleva’ señales, por eso San Cristobal se representa como un hombre muy grande que lleva a un niño muy chico al hombro, en la Iglesia había una imagen así. Habría que pensar un rato en Telesforo. En Portugués la terminación “vao” tiene que ver con el verbo ir y llevar; así que “bal” tiene que tener alguna razón de estar. Cuando uno anda mucho rato solo acaba pensando muchas cosas, o tonterías, queriendo o sin querer. El verbo latino fero da todavía más de si; argentífero, transferir, salutífero, teleférico, conferir, acuifero y aunque no lo parezca trasladar, y más que ahora no me salen. Necesito a mi amigo Manolo Tirado.

            Con tanta distracción de pronto me vi en el famoso Miradouro das Portas do Sol, que hace días que no voy, había vuelto al principio al principio del paseo prácticamente, había hecho un circulo queriendo hacer una línea recta y juro que S. Cristovao no me había teleforado. Estuve un buen rato trastornadillo y mirando a mi alrededor. No lo entendía, queriendo ir hacia el Norte y recto había dado una vuelta rodeando a derechas la colina donde está el Castillo de San Jorge. No podía ser, algo muy raro me torció.

            Al bajar me fui al bar de Stephany (Ginginha de Se) que me estaba solucionando lo de la tarjeta para utilizar bicis públicas. Allí estaba Raquel, la que me entregó el piso que trabaja en un bar cercano pero esta noche libraba, y otra chica que se llamaba Silvia Cristina, acabé con ellas y las cervezas hablando de muchas cosas y muy bien, son gente simpática y habladora y parecíamos haber bebidos juntos toda la vida. ¿En qué idioma hablan, dos francesas, una portuguesa, otra portuguesa criada en Nigeria y el Magreb y yo? Pues en una mezcla de portuñol y francés con mas de lo primero y sobretodo con ganas de entenderse y no jugándose nada en la conversación. Echamos un buen rato que espero se repita sino cada noche de vez en cuando.

            Luego a pesar de las cervezas, el recorrido de la tarde no me dejaba dormir hasta que se me ocurrieron dos hipótesis a cual más simple. Primera: como todavía tengo la rodilla derecha sin perfeccionar, aunque la llevo de lujo, con la pierna derecha daba los pasos más cortos que con la izquierda y me iba girando a la derecha poco a poco y sin percibirlo; esto dicen que les pasa a los que andan sin orientación en el desierto cunado creen andar palante, nadie es simétrico del todo, que acaban haciendo círculos. Segunda hipótesis: en mi obsesión inconsciente por no perder ni ganar cota y estando en la ladera de una colina, aun llena de calles y de casas, la única forma de prácticamente mantener la cota era hacer una curva cerrada y acabar donde empezaras

            Ninguna hipótesis convence, quizá un poco más la segunda, pero yo había vuelto al principio sin haber dado la vuelta. En una excursión con Paco V, M Jesús, Luis y Mercedes nos ocurrió algo similar pero más difícil en una excursión en la niebla.

            Entre la niebla, la cerveza y tanto círculo me quedé dormido. Sin saber porqué me había torcido 360º enteros, y si saberlo sigo. Pero ya duermo bien.


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26 V     Neblina no barco. Musralla cercana. Aparc arqueo. 100 de Seat. Exposic  futuro de Lisboa   Casi de Sodré 5E/L   Camino al 25 de abril  Comida en Havana   El Puente  Pilar 7  Museo Carris  Palac Las Necesidades   Estrela   Jardin  E28  Super   Casa  20 km


26 Viernes

            Había pensado que hoy cruzaría el Tajo y subiría a un gran montículo donde hay un monumento vertical y enorme con un Sagrado Corazón, en el extremo sur del Puente 25 de Abril. Me hacía ilusión cruzar el Tajo en barco, también me hace cruzarlo por el Puente, ver Lisboa desde el otro lado y subir al Sagrado Corazón y ver las siete colinas desde arriba. Pero el día apareció con neblina y de lo pre_visto se iba a ver poco.

            Cambio de plan: iré andando por la orilla del Tajo hacia el Oeste hasta llegar debajo del Puente, lo veo, lo siento y me vuelvo. Ese es un recorrido para hacer en Bici y alargarlo hasta Belén, carril bici junto al río. Pero no hay modo de que yo consiga mi tarjeta para poder tomar bicis públicas. No hay manera y me estoy cansando. Cambié de plan y ví muchas cosas que se me iban presentando.

            Primero descubrí junto a casa un un lienzo de muralla raro y escondido, y un aparcamiento cuasi arqueológico pero supermoderno   Vi unas exposición del Ayuntamiento de Lisboa que se llamaba algo así como Futuros de Lisboa. Como dicen en Huéscar: "una metía", y encima de pago. Vi también un grupo de cien españoles y españolas que trabajan en la Seat y la empresa los había invitado a un viaje a Lisboa y los iba a divertir o entretener con un paseo en bici junto al Tajo. Cien ciclistas que alguno no sabía como funcionaba la bici, por un recorrido donde tampoco es que sea continuo el carril bici. Ni idea de como acabaría aquello;no más empezar yo vi dos caídas.

            Seguí río abajo andando y mirando y en 5 ó 6 km llegué bajo el Puente, el camino no es que sea muy divertido, un camino. Pero el Puente si, el puente es salvaje. 2 km con un tablero doble, por encima seis carriles de coches, y por debajo y como en jaula otro tablero no se si con dos o cuatro vías de tren. Todo de acero y colgando de cuatro cables de acero que se apoyan en dos pilas y se sujetan en sus extremos. Ni se ve, ni se entiende cómo, ¿quién hace las fuerzas que sujetan esos cables?. Se parece al Golden Gate e impresiona verlo de tan cerca, y ver que no se cae. Volveremos a hablar del puente, a mi los puestes me gustan.

            Hay allí una atracción que se llama Pilar 7, se sube por un ascensor hasta el nivel de la circulación y te enseñan y explican cosas curiosas del Puente. Yo no la ví, porque alguien vendrá que querrá verlo también.

            Ya de vuelta vi el Museo Carris, Carris es la empresa que lleva los transportes urbanos en Lisboa, y allí enseñan los tranvías, autobuses y metros antiguos. Lo ví demasiado de prisa y yo solo en todo el museo.

            Luego busqué y encontré el Palacio das Necesidades, fue palacio real hasta que no hubo reyes y ahora es Ministerio de Negocios Extrangeiros, el palacio que es enorme y tiene una especie de bosque adjunto no se deja ver.

            Después seguí andando por calles vacías del todo hasta la basílica de la Virgen de la Estrela y como estaba abierta entré, misa y mucha gente, bonita y enorme. La fachada o la portada también es digna de echarle un rato y darle a la iconografía, mirando y mirando se acaban reconociendo muchos personajes que allí son de mármol.

            Tras un rato descansando en un parque de allí cerca de cuyo nombre no llego a acordarme, decidí irme directo para casa, ya era de noche y llevaba casi 20 km a pata. El famoso Tranvía 28 me trajo sentado si no a casa, a mi barrio, bastante cerca de casa. Había andado un buen día y me apetecí un descanso. Y descansé

1 comentario:

  1. Añoso peregrino, tronco desarraigado,
    cuéntanos los crepúsculos del invierno en Lisboa
    y que suene tu canto a música de fado,
    sonetos de Camoens, saudades de Pessoa.

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