10 y 11 de Nov Os vinhos alentejanos
Hace
unos un amigo, José Antonio, de Huéscar
me dice en un mensaje que si me iba con
él el sábado de vinos, le digo que yo estoy en Portugal, y me contesta que por
eso. Resulta que el venía con su sobrino
Alfredo a Cuba, un pueblo en el Alentejo, a 140 km de Lisboa, a una
finca de vinos a celebrar “La Festa do Vinho Novo” cuando
sacan y empiezan a beber y vender el Vino que hicieron en septiembre u octubre
pasado.
No sé por donde empezar a contar.
El Alentejo
es la región plana como la palma de la mano, que queda al otro lado (allende)
del Tejo y entre corcho, aceite, jamones, mijo, el canto y alguna industria
también, le dan también al vino. Y ahora se ha revivido una tradición que es
hacer y beber “vino de tinaja” que ellos llaman “vinho de talha”, siempre el eterno retorno.
Cuba, a más de una isla americana,
es un pueblo del Alentejo, de unos 3.000 habitantes donde los naturales se
arrogan ser la patria de Colón, no
sé con qué credenciales, pero ellos lo dicen y Colón tiene dos o tres
monumentos. En un pueblo de al lado, Vidigueira,
nació Vasco de Gama, primer
navegante a India (1497) y el que inició el gran Imperio Portugués. De
cualquier manera Cuba resulta ser un pueblo precioso, con muchos servicios y bien puesto
Pigarça, es el nombre del vino que
hacen, y de la finca en donde, el amigo del sobrino de mi amigo. En esa finca nos
han proporcionado un apartamento donde hemos dormido los cuatro del Altiplano.
Hemos comido, desayunado y vuelto a comer. Hemos asistido a un par de horas de
conferencia sobre vinos y tinajas con unos ponentes en inglés, portugués y
español, que lo han hecho, dicho, la mar de bien. Y hemos asistido a la cata en
la bodega del primer vino de Talha
del año. Allí había más de cien personas y el ambiente era extraordinario, con
cualquiera se hablaba y te contaba, y casi sin saber quién era el otro. La
verdad es que el ambiente no podía ser más hospitalario. También hemos ayudado
en muchas tareas de la finca y de la fiesta: encorchar, etiquetar y encajar
botellas para su venta hoy, limpieza en general, montar las mesas redondas de
diez plazas para la comida de cien invitados hoy, etc. Todo estupendo y en un
ambiente extraordinario.
En una mesa larga y bien puesta
comimos unos cuarenta o cincuenta: un aperitivo de jamón, quesos, chorizo y
algo más, y luego, como no, Cocido
Alentejano: garbanzos, patatas, tocino, oreja, zanahoria, algo de carne y
un toque de pimentón, se le podía añadir picante. Y de postre (sobremesa) y
café, cada un se levantaba y en una mesa grande había muchos cosas dulces echas
allí y te servías. Los que terminaban y querían ayudaban a recoger e incluso a
fregar, el que no, a la bodega a preparar para vender, o se perdía por algún
sitio. Total, inmejorable.
A las cinco, a los del altiplano y
alguno más, nos habían apuntado a “A rota de tabernas”, Habiendo
pagado diez euros te unías a un grupo de unos cincuenta paisanos para recorrer
6 ó 7 tabernas: vino y tapas, y acabar cenado “Carne” en la última. Yo pensé
que aquello sería un invento para turistas solos, pero resultó que los únicos
turistas éramos nosotros, los demás todos del pueblo y de toda edad y
condición. El vino siempre alentejano y en jarras y sin tasa, y las tapas: chorizo
braseado en las mismas mesas, quesos y algún embutido; la verdad que las tapas
demasiado repetidas, pero el vino, el ambiente y la conversación muy bien. Al
final “la Carne ”
o cena esperada y ya deseada, resultó ser un cacerolón de de 70 cm de diámetro y 30 de
alto lleno de cocido alentejano; igual de bueno que el de mediodía.
Se
me olvidaba: La Unesco
declaró hace poco el Canto Alentejano
como Patrimonio Inmaterial e la
Humanidad ; es un canto de hombres, con voz honda, que cantan
a capela y en soledad o en compañía, no sabría explicar cómo es pero sonaba
bien y en algunos momentos a mi
quería recordarme a “Grandola, vila morena”. Bien, pues dicho canto dejó de
sonar poco en esa noche de tabernas, se lo toman muy a pecho. Finalmente sucios
de vino y de besos nos fuimos a descansar, mientra la gente joven preparaba los
altavoces para una noche de baile. Al principio de la ruta, y en los mismos
diez euros, te daban una especie de collar con la credencial de rutero y una
jarrita de barro que se colgaba y descolgaba del cuello para beberse el vino.
El segundo día se acabó de preparar la Finca para la recepción de
asistentes y visitantes. Hubo las conferencias que antes he citado, se visitaba
la Bodega
llena de Talhas (tinajas) y se cataba el vino nuevo en medio de mucha
conversación internacional e interesante y las felicitaciones correspondientes.
Después cien invitados comimos en unas mesas estupendas y volvimos a comer una
vez mas Cocido alentejano, graos de bico, garbanzos otra vez y otra
vez buenos, Poco después me llevaron a la estación y retorné a Lisboa.
Poco
antes dos aviones caza y muy ruidosos y un avión comercial con altura y dirección
extraña volaban sobre La
Pigarça , se dirigían al aeropuerto militar de Beja, a 5 km de Cuba. En el tren leí
la noticia de que un avión comercial brasileño había perdido el control estando
sobre el aeropuerto de Lisboa y dos aviones militares habían conseguido
llevarlo y aterrizarlo en Beja. No explicaban cómo.
Me temo que no haya muchos ni más
fines de semana como este. Si se diera el caso lo haré notar. Muito obrigado: Alfredo y JoseAntonio. No
dejéis de avisadme para la próxima.
Esto te servirá para conocer mejor Lisboa.
ResponderEliminarComo sabes, a mí lo de los bares es una cosa que me apasiona.
He leido en un periódioco que los mejores cinco bares para comer en Lisboa en plan barato y bien son los siguientes:
1°.La Tentadora en CAMPO de Ourique. Caldo verde entre 6 y 2o €.
2°. Sé da Guarda en Algés, cerca de Belén con café y postre 12€.
3•. La Confitería Marquéz de Pombal en Avda de Liberdade, menú del dia 12 €.
4•. Último Porto, en Alcántara, patatas con grelos
y bacalao sobre 20€.
5°. El pollo de Rio de Mel , en el barrio de Alvalade .Es una churras quería y está sobre unos 9 €.