jueves, 22 de noviembre de 2018

E19 Martes y Miércoles


20 Martes

            Día de lluvia, día de casa. E incluso en esta casa que además de nos ser mía es de paso, siempre hay que hacer, aparte de que hacer nada ya es algo. Total que casi no salí

            Comí en un restaurantillo, se llama “Al Margen” cerca de mi casa y de la Sé, que descubrí (¡) el otro día; el sitio está bien, sin pretensiones, como tantos otros, menú completo a 8.50, la comida bien, el servicio personal; pues creo que ese día comí yo solo. Me dieron ganas de comer otra vez seguido, pero no tenía ganas.

Aprovechando un rato de Sol, me di un paseo por la orilla del mar. Aquí es muy fácil creerte en el Mar cuando es un río. Es muy fácil confundirse, como la paloma de Serrat. Aquí no saben el nombre de ese ensanche del río, y le dicen estuario, pero cuando yo iba a las Monjas Nuevas, Huéscar las conoce, este ensanche se llamaba el Mar de la Paja, así que paseé por la orilla del mar.

            A la noche bajé a los bares a ver a mis amigas, y las vi. Han estad una semana de vacaciones y de viaje y me han dejado muy solo. Stephany cierra su chiringuito para fin de año. Lástima.

            Estoy planeando un viaje estupendo, por Portugal me refiero, alquilaré un coche y pasaré por ahí un par de días o tres, viendo sitios y pueblos. Ya contaré.


21 Miércoles

            A mi de entrada hay muchas cosas que no me gustan, o no me gustan mucho, por ejemplo las tiendas y en general las compras. Yo todavía no he entrado en el Hipercor de Granada, que cuando abrieron fue toda una revolución comercial y social. Yo me dije de no entrar en aquello, y fue un gran acierto, largo de contar. La verdad, por si alguien me ha visto, es que creo que últimamente he entrado tres veces, fue inevitable, pero apenas si miré.

            Cuento esta digresión, porque ayer tras media hora de viaje, llegué al Corte Inglés de Lisboa y entré. Me explicaré. Yo a veces me desoriento como  la paloma de antes, creo ir al Norte y es Sur, total que necesitaba una brújula y la quería pequeña, por mi Lisboa no encontraba y me dijeron que eso en Decathlón y Decathlón esta en el Corte Inglés en Lisboa. La encontré y la compré.

            A mi tampoco me gusta comprar ropa, hoy va de confesiones, pero metido en gastos y en esa tienda, que es un primor, y siendo Miércoles Negro, me compré unos pantalones de campo,  una especie de forro polar que dicen esta hecho con botellas de plástico recicladas, aunque no se nota, una cantimplora y una mochila de ataque muy pequeña y verde; me parece que demasiado pequeña y demasiado el verde.

            Siguen las confesiones. A mi tampoco me gusta mucho la tele, en realidad tan poco que todavía no tengo. Cuando iba a casa a ver a mi madre, debía quedarme mochuelo mirándola, la tele, y mi madre decía que para no gustarme bien que me fijaba, yo le explicaba que por eso no tenía. Con las tiendas y con las compras debe pasarme algo parecido.

            Ya con la brújula, compass o bruxula en la mano, me equivoqué a la primera, vi un restaurante, que se llamaba Eleven, que me gustó. Menos mal que miré antes de sentarme. Había tres menús, uno de 85, otro de 120 y el tercero ni lo miré, tampoco vi la carta.

            Con la brújula en la mano y sabiendo donde estaba, llegué a la Estufa Fria, es un recinto donde se amontonan o sobreponen cantidad de especies botánicas de los climas fríos. Yo sabia que hay también una Estufa Caliente para la vegetación de los sistemas cálidos, ya había preguntado y ni los taxistas sabían, incluso Google cuando le pregunta por la estufa calida te cuenta lo de la fría. Misterio aclarado: la Estufa Quente (caliente) está dentro de la fría, no se ve desde fuera, y por eso ni Google ni los taxistas la conocían. Aquello es interesante, pero lo hubiera sido más con Paco V. que tanto sabe, o con Pedro G. que se lo podía haber inventado. Aprendí, pero no es seguro, que estufa significa invernadero, y no vi, pero busqué, pingüicolas; pingüicolas son plantas carnívoras que Pedro G y yo aprendimos junto a la Laguna de la Mosca y luego me repasó Paco. Por eso los eché de menos. Por allí anduve casi solo. Un día contaré porqué creo que soy raro, y me preocupa un poco.

            A la salida en un quiosco de un parque, sin nadie, me comí uma tosta de presunto y queijo con una cerveza. Me ahorré con esa comida unos 120 €, y probablemente estuviese tan a gusto como en Eleven, o más.

            Y seguí con mi brújula nueva hasta dar con La Madre de las Aguas Libres que vi el otro día. Es el punto, construcción, a la que llega un acueducto famoso y desde donde se distribuían las aguas para Lisboa y sus chafarizes (fuentes). Es un sitio llamativo y raro. Vendían allí entre otras cosas una jarra para agua, yo por deformación fraternal (¿te das cuenta Pedro?) pensé para vino, era curiosa y muy sólida y valía 5 €, dudé si comprarla y me acordé de Eloy vs Barcelona, decidí volver a mirarla después de ver Las Aguas. Cuando la remiré me gustó más, resultó que era un diseño de Alvaro Siza y que donde vi un 5 era un 50; pensé que pesaba demasiado y la casa estaba lejana.

            Y ya, brújula en ristre, si es que en el ristre puede ponerse una brújula, me fui yendo para casa dejando algunas cosas para otro día. En un momento decidí tomar un tranvía y fue interesante. A veces, las vías de los tranvías se bifurcan, como los hermanos Molina saben las bifurcaciones hay que tomarlas, pero el tranvía no es como ellos, el tranvía tiene que elegir para dónde, es decir el tranvía tiene voluntad; pero no tiene volante. Yo ya había pensado en este problema, pero no. Descubrimiento: el tranvía para ante la bifurcación, el tranviario se baja con una especie de bastón de yerro, lo introduce en un agujero del suelo y pone las agujas, el extremo de la vía de la bifurcación, como le interesa, si es que no estaban a su placer; elemental.

            Lo del tranvía que venía atestado, no terminó ahí. Al tranvía le pasaba algo raro, y en efecto, al rato se para y dice el que conduce que hay que a bajarse y montarse en otro que venía detrás, habíamos hecho rechoncha. Yo estaba deseando ver como el de atrás adelantaba al de delante averiado, era mi día. Pero no fue tanto. El de delante siguió andando despacio y en un cruce, se para, echa marcha atrás, se mete en otra vía, para eso las agujas, y nosotros lo adelantamos. Del tranvía roto pude saber más. Me bajé en los Miradores, miré y me recogí

A veces pienso que esta bitácora puede resulta a más de uno prolija y ajena, pero no sé escribirla de otro modo y además quedamos en que era para mí, principalmente. Aunque la de hoy está dedicada a Eloy G., que dice que cómo me quedan cosas nuevas todavía en Lisboa.

NB
Ristre: pieza soporte con bisagra en el pecho de una armadura donde se apoyaba la lanza para entrar a matar.
Prolijo: pues eso, minucioso, extenso, farragoso, redundante, pesado.
Bitácora: especie de armarito redondo junto al timón del barco donde estaba la brújula o compás, y dos bolas de hiero móviles para que la brújula no se influyese por el hierro del barco. Debajo tenía una puerta donde se guardaba un libro en el que se escribía lo que pasaba a diario; de hay lo del libro de bitácora, bitácora y bloog.  [creo que esto ya los expliqué otro año]                        +
                Aguja para marear cultos es un soneto de Quevedo o de Paco V, no sé, que hoy vendría al caso.

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