20 Martes
Día de lluvia, día de casa. E incluso
en esta casa que además de nos ser mía es de paso, siempre hay que hacer,
aparte de que hacer nada ya es algo. Total que casi no salí
Comí en un restaurantillo, se llama “Al
Margen” cerca de mi casa y de la
Sé , que descubrí (¡) el otro día; el sitio está bien, sin
pretensiones, como tantos otros, menú completo a 8.50, la comida bien, el
servicio personal; pues creo que ese día comí yo solo. Me dieron ganas de comer
otra vez seguido, pero no tenía ganas.
Aprovechando
un rato de Sol, me di un paseo por la orilla del mar. Aquí es muy fácil creerte
en el Mar cuando es un río. Es muy fácil confundirse, como la paloma de Serrat.
Aquí no saben el nombre de ese ensanche del río, y le dicen estuario, pero
cuando yo iba a las Monjas Nuevas, Huéscar las conoce, este ensanche se llamaba
el Mar de la Paja , así que paseé por la
orilla del mar.
A la noche bajé a los bares a ver a
mis amigas, y las vi. Han estad una semana de vacaciones y de viaje y me han
dejado muy solo. Stephany cierra su chiringuito para fin de año. Lástima.
Estoy planeando un viaje estupendo,
por Portugal me refiero, alquilaré un coche y pasaré por ahí un par de días o
tres, viendo sitios y pueblos. Ya contaré.
21 Miércoles
Cuento esta digresión, porque ayer
tras media hora de viaje, llegué al Corte
Inglés de Lisboa y entré. Me explicaré. Yo a veces me desoriento como la paloma de antes, creo ir al Norte y es
Sur, total que necesitaba una brújula y la quería pequeña, por mi Lisboa no
encontraba y me dijeron que eso en Decathlón y Decathlón esta en el Corte Inglés en Lisboa. La encontré y la compré.
Siguen las confesiones. A mi tampoco me gusta mucho la
tele, en realidad tan poco que todavía no tengo. Cuando iba a casa a ver a mi madre, debía quedarme mochuelo
mirándola, la tele, y mi madre decía que para no gustarme bien que me fijaba,
yo le explicaba que por eso no tenía. Con las tiendas y con las compras debe
pasarme algo parecido.
Ya con la brújula, compass o bruxula en la mano, me equivoqué a la primera, vi un restaurante,
que se llamaba Eleven, que me gustó. Menos
mal que miré antes de sentarme. Había tres menús, uno de 85, otro de 120 y el tercero
ni lo miré, tampoco vi la carta.
Con la brújula en la mano y sabiendo
donde estaba, llegué a la Estufa
Fria , es un recinto donde se amontonan o sobreponen
cantidad de especies botánicas de los climas fríos. Yo sabia que hay también
una Estufa
Caliente para la vegetación de los sistemas cálidos, ya había preguntado
y ni los taxistas sabían, incluso Google cuando le pregunta por la estufa
calida te cuenta lo de la fría. Misterio aclarado: la Estufa Quente (caliente) está
dentro de la fría, no se ve desde fuera, y por eso ni Google ni los taxistas la
conocían. Aquello es interesante, pero lo hubiera sido más con Paco V. que
tanto sabe, o con Pedro G. que se lo podía haber inventado. Aprendí, pero no es
seguro, que estufa significa invernadero, y no vi, pero busqué, pingüicolas; pingüicolas son plantas
carnívoras que Pedro G y yo aprendimos junto a la Laguna de la Mosca y luego me repasó Paco. Por eso los eché de menos. Por allí anduve casi solo. Un día contaré
porqué creo que soy raro, y me preocupa un poco.
A la salida en un quiosco de un
parque, sin nadie, me comí uma tosta de presunto
y queijo con una cerveza. Me ahorré con esa comida unos 120 €, y
probablemente estuviese tan a gusto como en Eleven, o más.
Y seguí con mi brújula nueva hasta
dar con La Madre
de las Aguas Libres que vi el otro día. Es el punto, construcción, a la que
llega un acueducto famoso y desde donde se distribuían las aguas para Lisboa y
sus chafarizes (fuentes). Es un sitio
llamativo y raro. Vendían allí entre otras cosas una jarra para agua, yo por
deformación fraternal (¿te das cuenta Pedro?) pensé para vino, era curiosa y
muy sólida y valía 5 €, dudé si comprarla y me acordé de Eloy vs Barcelona,
decidí volver a mirarla después de ver Las Aguas. Cuando la remiré me gustó más,
resultó que era un diseño de Alvaro Siza y que donde vi un 5 era un 50; pensé
que pesaba demasiado y la casa estaba lejana.
Y ya, brújula en ristre, si es que en
el ristre puede ponerse una brújula, me fui yendo para casa dejando algunas
cosas para otro día. En un momento decidí tomar un tranvía y fue interesante. A veces, las vías de los tranvías se
bifurcan, como los hermanos Molina saben las bifurcaciones hay que tomarlas,
pero el tranvía no es como ellos, el tranvía tiene que elegir para dónde, es
decir el tranvía tiene voluntad; pero no tiene volante. Yo ya había pensado en
este problema, pero no. Descubrimiento: el tranvía para ante la bifurcación, el
tranviario se baja con una especie de bastón de yerro, lo introduce en un
agujero del suelo y pone las agujas, el extremo de la vía de la bifurcación,
como le interesa, si es que no estaban a su placer; elemental.
Lo del tranvía que venía atestado,
no terminó ahí. Al tranvía le pasaba algo raro, y en efecto, al rato se para y
dice el que conduce que hay que a bajarse y montarse en otro que venía detrás, habíamos
hecho rechoncha. Yo estaba deseando
ver como el de atrás adelantaba al de delante averiado, era mi día. Pero no fue
tanto. El de delante siguió andando despacio y en un cruce, se para, echa
marcha atrás, se mete en otra vía, para eso las agujas, y nosotros lo
adelantamos. Del tranvía roto pude saber más. Me bajé en los Miradores, miré y
me recogí
A
veces pienso que esta bitácora puede resulta a más de uno prolija y ajena, pero
no sé escribirla de otro modo y además quedamos en que era para mí,
principalmente. Aunque la de hoy está dedicada a Eloy G., que dice que cómo me
quedan cosas nuevas todavía en Lisboa.
NB
Ristre: pieza soporte con bisagra en el pecho de una
armadura donde se apoyaba la lanza para entrar a matar.
Prolijo: pues eso, minucioso, extenso, farragoso,
redundante, pesado.
Bitácora: especie de armarito redondo junto al timón del
barco donde estaba la brújula o compás, y dos bolas de hiero móviles para que
la brújula no se influyese por el hierro del barco. Debajo tenía una puerta
donde se guardaba un libro en el que se escribía lo que pasaba a diario; de hay
lo del libro de bitácora, bitácora y bloog. [creo que esto ya los expliqué otro año] +
Aguja para marear cultos es un
soneto de Quevedo o de Paco V, no sé, que hoy vendría al caso.
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