jueves, 29 de noviembre de 2018

E22 27 Nov de Viaje 1/2


27 de Nov  Días de viaje 1
           
            Como el plan es ir conociendo Portugal, en dos días buenos que anunció el Tiempo quería ir un sitio llamado Batalha ciento treinta km al Norte de Lisboa y ver unas cuantas cosas de ida y de vuelta. Aquí falla el transporte público, muchas paradas para él. Así pues pensé alquilar un coche que fuese y parase donde yo dijera. Alquilar un coche es muy sencillo y muy barato, un rato y 13 euros dos días y algo más que le añadieron, 20. Hice bien en no traerme coche.

            En 30 km había salido de Lisboa capital y algo más y tomaba café en Mafra, pasado el stress alquilatorio y circulatorio. Mafra es un pueblo-ciudad muy grande y dormitorio, pero lo que yo buscaba es un palacio _monasterio-convento_cuartel enorme que mandó construir Don Joao V a principios del XVIII y por tanto  barroco perdío. Aquí sucedía la trama que cuenta Saramago en su novela “Memorial del convento” que yo recuerdo mal, solo me suena una pareja de gente pobre de la que ella tenía el poder de ver la gente por dentro y de un fraile que en aquel tiempo estaba construyendo un avión, y poco mas. No sé para que leo.  También de ese convento o de ese libro vino el nombre de aquel festival de música étnica tan bueno que todos los veranos había en Castril, y otras siete capitales europeas, que se llamaba Sete Sóis Sete Luas.

            Estaba cerrado. Todavía no se han puesto todos de acuerdo en que Monumentos que cierran cierren los lunes. Así es que hay que volver, que podría ser en Bus desde Lisboa y echar casi el día. Para abrir boca dice Wikipedia que ocupa 4 Ha, como cuatro campos de fútbol y tiene 1,200 habitaciones, 4.700 entre puertas y ventanas y 29 patios. Otra vez será. La verdad es que se veía enorme y llamativo.

            El punto siguiente era Batalha, unos 100 km más arriba, parte de autovías de peaje que son magníficas y parte de carreteras que están muy bien. Batalha se llama así por que por allí fue la Batalla de Aljubarrota, que yo conocí cuando empecé a leer para este viaje, pero que los niños portugueses aprenden al nacer. La tarde del 14 de Agosto de 1385 el ejército portugués formado por   muy pocos hombres y dirigido por D. Nuño Álvarez Pereira destrozó en 3 ó 4 horas al ejército castellano de D. Juan I de Castlla, formado por muchísimos muchísimos hombres. Total, que ahí empezó el Portugal moderno, grande y libre hasta Salazar, y por eso los niños portugueses se lo aprenden desde chiquitillos; es el símbolo y el signo de la puta identidad que tanto  gusta a tantos. Hay un Centro de Interpretación en el mismo campo de San jorge donde fue la batalla y hoy recrean con técnicas audiovisuales, 3D y multimedia, total una película, lo que pasó entonces. Yo allí siempre hablaba en francés o inglés para que no sospechasen mi identidad. Un enemigo es siempre un enemigo.

            Muy cerca está la Basílica o Mosteiro de Batalha, antes del laicismo,  de Santa María de la Victoria. SuperImpresionante es la única palabra que se me ocurre, supergótico y supergrande. Tiene muchas partes que recorrer y me declaro incapaz de contarlo. Lo mejor es Wikipedia y un buen rato.

            A pesar del buen coche y las buenas carreteras, el día iba todavía más rápido que el coche y yo, y en cuanto se hace de noche, antes de las seis de la tarde, se acaban el día y las cosas. Podía llegar y justo, ya de vuelta para dormir en Óbidos, para ver la fachada del Monasterio de Alcobaca. Que también tiene todos los títulos hasta el de Patrimonio de la Humanidad e incluso el de las Siete Maravillas Portuguesas (SMP). No sé nada de Alcobaca pero la portada de la fachada principal era soberbia también, se ve gótico pero muy distinto que el de Batalha, como mucho mas temprano. La parte del pueblo que rodea la fachada, también se veía atractiva, pero tenía el coche en prohibido y fuera de mi vista. Sólo pude quedarme con la idea y con las ganas de volver.

            Por fin Óbidos y final de viaje. Es una ciudad totalmente amurallada y para colmo la zona de almenas y merlones estaba con una franja de malla de luces blancas que tanto abundan en Navidad. La verdad es que quedaba llamativo y sobretodo vistoso. Alrededor de la muralla crece el pueblo me imagino que moderno, feo y cómodo, yo ni lo vi; yo iba mirando la muralla.

            No quiero acabar el día sin mi homenaje repetido al GPS, mejor dicho Navegador, ¡qué maravilla!, sabe tanto o más que Gugle, aunque sea de un tema muy concreto. Qué vayas donde vayas, del mundo mundial, él te vaya diciendo por donde, cuanto falta, donde la próxima maniobra, y donde no debes correr, tiene tela. Encima te equivocas y en vez de decir “te lo dije”, “”si es que no te fijas”, como dicen otras, él dice “recalculando” sin más y te sigue orientando. Y como decía mi amigo Carlos Novillo, antes de irse: “y encima gratis”. ¿Cuánto pagaríamos por algo así si nos cobraran?  “Salve GPS, duceri te saludant”, más o menos, habrá que cambiarle algo, pero suena bien. Es mi homenaje.

            Volví a dormir en un hospedaje que se llamaba la Casa del Reloj” como en MolinaSeca (CdS). Pero antes recorrí el pueblo. Endiablado. El único llano debía ser el suelo de la Iglesia, como la cocina de Don Matías en Tudanca de Peñas Arriba, el que no la haya leído que la lea. El pueblo empedrado, inclinado y solo, pero cuando te das cuenta estás en el Castello que hoy es Pousada;  no entendí cómo llegarán los pocos clientes que allí caben. El camino del adarve se puede recorrer pero a esas horas ni subir. Yo di vueltas en una soledad casi medieval y cuando de milagro vi un sitio de cenar, entré y lo hice, creo que no había comido. Había una pareja y enseguida me quedé solo, y en cuanto salí cerraron. Encontré mi casa, extramuros, pero inmediata, y me encontré en mi habitación más temprano que nunca. Repasé los papeles y el día; y dormime.

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