9 de Nov Viernes “Periurbano”
Anoche,
ahora leo en la cama (¡) a veces un rato, leí una guía de Lisboa escrita por
Pessoa en 1920, aunque inédita hasta 1992 y casi parece que la escribió ayer, a mi no acaba de gustarme mucho la
guía pero si me resulta interesante seguir sus pasos. Anoche recorrió en coche
desde la Pr aça
del Marqués de Pombal, puro centro, por la Av. Fontes Pererira do
Melo, hasta el Norte de Campo Grande. Y yo decidí hacer hoy algo parecido.
Escribo recién llegado antes de engandularme.
Fernando Pessoa es junto con Camoens
lo más de las Letras Portuguesas. Nació en 1988, con ocho años se tuvo que ir a
Sudáfrica, donde nunca supero su nostálgica por Lisboa. Por fin con 17 años
volvió, y parece que anduvo dando tumbos y ‘bien servido’, vivió regular pero
escribió mucho y muy bien, sobretodo Poesía y en inglés. Aquí en Lisboa lo
quieren mucho. Muchas veces escribía con otros nombres (heterónimos) como el de
Ricardo Reis, a los que les daba
vidilla. Todo esto lo he aprendido con motivo de este viaje.
Esta mañana decidí seguir su guía, y
hacer como mi grupo de periurbanos en Granada, echar el día andando por sitios
bonitos y si es posible nuevos. Allí en torno (peri) a la urbe y aquí por todo su centro (intra), pero con mucha vegetación y piedra. Y más cosas.
En
autocarro me fui al Norte de Lisboa y allí empecé mi andadura con el objetivo
de volver a la Alfama ,
pero sin prisa y sin rectas. Mi autobús me dejo donde había cientos de lo mismo
cruzándose, llenándose y vaciándose. Había también un edificio raro que no entendía
y un estadio de fútbol “El Alvalade”, y yo elegí el raro que resultó ser unos
multicines, aunque mas bien eran bares, restaurante y tiendas enorme y de
barato, increíble la cantidad de cosas que hay para vender, o para comprar.
Empecé a volver en llano hacia a bajo, lo primero se llamaba
Campo Grande, un parque de más de un kilómetro de largo por menos de ancho.
Para mí que seguía parecido a como los vio Pessoa: césped, lagos, laguillos mas
bien, kioscos y pistas de Padel que él las vio de tenis. He echado en falta el
hipódromo que el cuenta y las señoras en carruajes, así como el Hokey
Club, pero hasta el alquiler de bicicletas que el cuenta estaba.
También hay un McDonald, disimuladillo, que el no vio,
La verdad es que el Parque está
estupendo, muchas especies botánicas, de las que reconocí bastantes, muchos
bancos, fuentes y pajarillos, que por ausencia de mi ornitólogo preferido, JA
López M. no he podido poner nombre más que a las palomas y a los mirlos. El
tráfico era muy intenso pero quedaba muy lejos. En la actualidad el parque está
dedicado a Mario Soares, que lo fue
casi todo en el nuevo Portugal. Y todo queda dentro de una avenida anchísima
llena de edificios antiguos y bajos algo estropeados pero dignos y edificio
modernos que intentan rascar el cielo.
La avenida tiene mucha vida, y
muchos árboles que ya vio Pessoa, y muchas casas comerciales y empresas
famosas. En una he entrado a ver un coche eléctrico y BMW, superdeportito, de línea superextraña y superbien, ahora es el
coche que yo me compraría.
De pronto me he dado cuenta que
estaba junto a una Plaza de Touros, redonda pero cerrada y con asientos como en el
cine. Aquí a las corridas les llaman Touradas, de touro, a mi
me gusta más este nombre, las corridas nunca se saben de quien son, mientras
que una tourada, si. Otra vez, quitando el coso y las gradas, todo tiendas y
bares, hasta tres pisos debajo de la plaza y de su entorno. Yo he aprovechado
para comer allí Rabo de Toro, y he comido muy bien. He comido en un sitio que
se llamaba El Volapié, todo muy en grana y oro, y en la tele Toros, españoles,
pero evitando picadores, banderillas y la suerte de matar, vaya nombre, aunque
fuera la suerte contraria. Yo cuando me entere que hay Tourada me apuntaré a ver cómo es eso de no acabar la corrida.
He visto un monumento dedicado a la Guerra
Peninsular , que nosotros llamamos de la Independencia. No
me acordaba de la descripción e interpretación que hace Pessoa y que llevaba
fotografiada en el teléfono y me he enterado de la mitad, pero es un monumento
muy muy bonito y digno de ir a verlo. La avenida, que ya es mas estrecha y que,
se llama de La República , decía Pessoa que abundaban en ella
las casas importantes y bonitas así como los “chalet’s”, me imagino que la
mayoría hayan caído pero se conservan bastantes sobre todo en las esquinas de
las manzanas, y a veces en medio. La verdad que andar por las calles mirando
cuanto hay se hace divertido.
Al llegar a la Praça de
Saldanha me he desviado de tanta avenida y me he ido a buscar dos
miradores y una colina, el de Monte Agudo y la de Nuestra
Senhora da Monte. He subido y bajado entre arboledas por cuestas y
escaleras, no se me olvidaba que hoy era un día de excursión y para colmo creo
que ya he subido las siete colinas y mirado desde casi todos los miradouros de las guías; me tienen que
quedar, los miraderos no se pueden acabar. Mi excursión ha durado 14 km , que puede considerarse
próxima a la de los martes periurbanos.
[Ayer, día 8, no pasó nasa digno de bitacorear. Pasará más veces]
me incorporo hoy, tras varias pruebas a la Bitácora, y me sorprendo "¡coño! que bien escribe Mi hermanos Manolo.
ResponderEliminarDe nuevo me encuentro, al viajero poeta y narrador, y me esta llevando a Portugal de su mano, parece que voy a tu lado y veo lo que es y oigo lo que oyes, una Maravilla sigue asi, ya sabes Macondo......
Por cierto veo que las Lusas haberlas las hay, suerte y ya sabes "zagal no Flogies"
Un abrazo, Eloy Jesús Juan de la Cruz