lunes, 7 de enero de 2019

E33 En torno a reyes


4 de Enero y viernes. Otra vez Lisboa.

            Los aeropuertos tienen otra cosa regular y es lo grandes que son, y lo lejos de la salida que te deja el avión o el bus que te lleva a la terminal. Una vez fuera, esta vez, nada de taxis, en Metro, y por estaciones ya conocidas vine a casa. El Metro de Lisboa es fenomenal, por comparar yo diría que mejor que el de Madrid, es o parece mas moderno, más amplio, menos escaleras no mecánicas, y hasta ahora yo nunca he coincidido con mas gente de la que cabe. Saber si se extiende mucho o poco no es fácil, habría que ser de aquí. Para mí muy bien.

            Alfama sigue como la dejara. Comí en casa y me fui a dar un paso por ella en una tarde magnífica, el Sol, tan bueno como en Huéscar. Los Miradores seguían mirando bien, Santa Luzia, Portas do Sol y el de Sophia de Mello Breyner Andresen, de cuyo nombre nunca logro acordarme, y eso que mira bonito por hacerlo para otro lado. Me chocaba que en todos había mucha gente, hasta que oí que la gente hablaba español; dicen que en Navidad la península se vuelca sobre Portugal.

            Dicen también que en Portugal la navidad dura hasta el día 26, luego viene Anno Novo y el día 2 de enero reabren los colegios, de los reyes ni se habla, aunque algo les suena. Aunque ahora que lo pienso las luces de Navidad y el ‘pino’ de la Plaza Comercio siguen encendidas; será para los españoles.

            Seguí paseando y buscando alguna calle nueva, cada día quedan menos. Redescubrí el barrio, zona o Largo del Intendente. Dicen que era una zona desprestigiada, fea, con gente de mal vivir y perriflautas, que se ha regenerado por completo y hoy es una zona de pro y ejemplo para otras. A mi me cuesta trabajo notar o apreciar esa transformación, pero es verdad que no había prerrifalutas, ni olía a marihuana, y si había terrazas y tiendas bonitas.

            Creo que conté que Ginginha da Sé ya no existe. La dueña (mala) y Stephany (mi casera y amiga que manejaba el bar) desavinieron y le cesó el arrendamiento, una lástima. Ahora tenemos que aprendernos otro nombre: MEDROSA que es el bar en el que trabaja Raquel, mi segundo contacto portugués, la que me entregó el piso; joven, rubia y maja. Mi primer contacto fue un taxista sin nombre conocido.
            Medrosa, que significa asustada o temerosa, también significa Licor de madroño. Mi diccionario no lo sabe, tampoco lo deben saber los clientes que son siempre extranjeros,  si un día me encontrase un nativo le pregunté a ver. El Bar está bien, poquito más grande que Ginginha y un poco más cuidado. Ahora será Medrosa nuestro bar de referencia y de cita. Dicen que el fruto del madroño, ya es un licor, que emborracha comido del mismo árbol, en verdad que están muy buenos, pero yo nunca he notado efecto.
            Al rato llegó Stephany y me gustó volver a estar juntos, faltaban algunas de mi pequeño círculo, pero el tiempo volvía a su ser y a la vida de las cosas normales.

4         y sábado

Yo, a días, cojo un plano de Lisboa, que tengo muchos, miro por donde todavía no he ido y puede haber algo y por allí me voy. Para comer fui, otra vez los nombres, a un descubrimiento reciente que además de pillarme al paso tiene la mejor relación calidad/cantidad/precio hasta ahora, 6 €, todo incluido, y había cola; al lado hay otro que sólo se puede comer reservando por Facebook, y un tercero que quedaban dos o tres mesas se completó en cuanto llené la mía. Si, la Península se había volcado un poco.

            Lo de mi investigación callejera, regular, la zona elegida era verde, pero verde erial, era como una zona abandonada y fea pendiente de urbanizar y precisando allanase un poco, había chabolas y como coches robados, había muchos, pero no había casas. La verdad que no era bonito y salí de allí como pude.

            Casi de casualidad dí con un Mirador perdido, que llaman de Monteagudo y que yo ya conocía, pero llegando por otro lado. Quizá, que a pesar del repetido vuelco, sea el único Mirador sin turistas; había mucha gente pero mas que mirando hablado y bebiendo, tiene quiosco, y sólo oí hablar portugués, a mas de haber bastantes perros; los turistas no suelen traérselo, por eso en Lisboa se ven menos. Tiene el Mirador una especie de plano foto donde se dibuja y se nombra mucho de lo que desde allí se ve, casi media Lisboa, pero alguien, alguien hijodeputa, se había divertido ‘borrando’ los nombres. En verdad que no es fácil llegar al mirador, está fuera de ruta y como escondido, pero con menos gente es de los más agradables, y además el quiosco.

            Después seguí paseando y bajando, evitando las calles conocidas. Descubrí una pequeñita y sosa, dedicada a Newton; me dio lástima, al científico más grande de todos los tiempos, Sir Isaac Newton, la calle mas simple de toda Lisboa; mejor es como en Huéscar o Granada, ninguna. Al pasar por mi supermercado entré a comprarme algo por si los Reyes no me dejaban nada y con el frío y mi bolsa (saco), siendo por fuerza ya todo calles conocidas, volví a casa y entre otras cosas vi un poco de la cabalgata y limpié bien mis zapatos; por si los reyes.


6         de Enero. Día de Reyes.

“Cuando desperté, el Camello no esta allí”. Hace 60 años Monterroso escribió algo parecidísimo y pasó a la historia como el escritor de uno de los relatos más cortos en español. Luego, como siempre pasa, alguien le superó.

            Por eso cogí un barco y me fui a Trafaria.  Tampoco ha quedado mal este microrrelato; si hubiese sido el primero. Es como inventar la pólvora y no serlo.

1 comentario:

  1. Medrosa suena bien como sitio de referencia. Ya te lo conoces todo, no quedará más remedio que repetir

    ResponderEliminar