4
de Enero y viernes. Otra vez Lisboa.
Los
aeropuertos tienen otra cosa regular y es lo grandes que son, y lo lejos de la
salida que te deja el avión o el bus que te lleva a la terminal. Una vez fuera,
esta vez, nada de taxis, en Metro, y por estaciones ya conocidas vine a casa.
El Metro de Lisboa es fenomenal, por comparar yo diría que mejor que el de
Madrid, es o parece mas moderno, más amplio, menos escaleras no mecánicas, y
hasta ahora yo nunca he coincidido con mas gente de la que cabe. Saber si se
extiende mucho o poco no es fácil, habría que ser de aquí. Para mí muy bien.
Alfama
sigue como la dejara. Comí en casa y me fui a dar un paso por ella en una tarde
magnífica, el Sol, tan bueno como en Huéscar. Los Miradores seguían mirando bien, Santa Luzia, Portas do Sol y el de Sophia de Mello Breyner Andresen,
de cuyo nombre nunca logro acordarme, y eso que mira bonito por hacerlo para
otro lado. Me chocaba que en todos había mucha gente, hasta que oí que la gente
hablaba español; dicen que en Navidad la península se vuelca sobre Portugal.
Dicen también
que en Portugal la navidad dura hasta el día 26, luego viene Anno Novo y el día 2 de enero reabren
los colegios, de los reyes ni se habla, aunque algo les suena. Aunque ahora que
lo pienso las luces de Navidad y el ‘pino’ de la Plaza Comercio siguen
encendidas; será para los españoles.
Seguí
paseando y buscando alguna calle nueva, cada día quedan menos. Redescubrí el
barrio, zona o Largo del Intendente.
Dicen que era una zona desprestigiada, fea, con gente de mal vivir y
perriflautas, que se ha regenerado por completo y hoy es una zona de pro y
ejemplo para otras. A mi
me cuesta trabajo notar o apreciar esa transformación, pero es verdad que no
había prerrifalutas, ni olía a marihuana, y si había terrazas y tiendas bonitas.
Creo que conté que Ginginha
da Sé ya no existe. La dueña (mala) y Stephany (mi casera y amiga que
manejaba el bar) desavinieron y le cesó el arrendamiento, una lástima. Ahora
tenemos que aprendernos otro nombre: MEDROSA que es el bar en el que
trabaja Raquel, mi segundo contacto portugués, la que me entregó el piso;
joven, rubia y maja. Mi primer contacto fue un taxista sin nombre conocido.
Medrosa,
que significa asustada o temerosa, también significa Licor de madroño. Mi
diccionario no lo sabe, tampoco lo deben saber los clientes que son siempre
extranjeros, si un día me encontrase un
nativo le pregunté a ver. El Bar está bien, poquito más grande que Ginginha y
un poco más cuidado. Ahora será Medrosa nuestro bar de referencia y de cita. Dicen que el fruto del madroño, ya es un licor, que emborracha comido del mismo árbol, en verdad que están muy buenos, pero yo nunca he notado efecto.
Al rato
llegó Stephany y me gustó volver a estar juntos, faltaban algunas de mi pequeño
círculo, pero el tiempo volvía a su ser y a la vida de las cosas normales.
4
y
sábado
Yo, a días, cojo un
plano de Lisboa, que tengo muchos, miro por donde todavía no he ido y puede
haber algo y por allí me voy. Para comer fui, otra vez los nombres, a un
descubrimiento reciente que además de pillarme al paso tiene la mejor relación
calidad/cantidad/precio hasta ahora, 6 €, todo incluido, y había cola; al lado
hay otro que sólo se puede comer reservando por Facebook, y un tercero que
quedaban dos o tres mesas se completó en cuanto llené la mía. Si, la Península se había
volcado un poco.
Lo de mi
investigación callejera, regular, la zona elegida era verde, pero verde erial,
era como una zona abandonada y fea pendiente de urbanizar y precisando allanase
un poco, había chabolas y como coches robados, había muchos, pero no había
casas. La verdad que no era bonito y salí de allí como pude.
Casi de
casualidad dí con un Mirador perdido, que llaman de Monteagudo y que yo ya conocía, pero llegando por otro lado. Quizá,
que a pesar del repetido vuelco, sea el único Mirador sin turistas; había mucha
gente pero mas que mirando hablado y bebiendo, tiene quiosco, y sólo oí hablar
portugués, a mas de haber bastantes perros; los turistas no suelen traérselo,
por eso en Lisboa se ven menos. Tiene el Mirador una especie de plano foto
donde se dibuja y se nombra mucho de lo que desde allí se ve, casi media Lisboa,
pero alguien, alguien hijodeputa, se había divertido ‘borrando’ los nombres. En
verdad que no es fácil llegar al mirador, está fuera de ruta y como escondido,
pero con menos gente es de los más agradables, y además el quiosco.
Después
seguí paseando y bajando, evitando las calles conocidas. Descubrí una pequeñita
y sosa, dedicada a Newton; me dio lástima, al científico más grande de todos
los tiempos, Sir Isaac Newton, la calle mas simple de toda Lisboa; mejor es
como en Huéscar o Granada, ninguna. Al pasar por mi supermercado entré a
comprarme algo por si los Reyes no me dejaban nada y con el frío y mi bolsa (saco),
siendo por fuerza ya todo calles conocidas, volví a casa y entre otras cosas vi
un poco de la cabalgata y limpié bien mis zapatos; por si los reyes.
6 de Enero. Día de Reyes.
“Cuando desperté, el Camello no esta allí”. Hace 60 años Monterroso escribió algo parecidísimo y pasó a la historia como el
escritor de uno de los relatos más cortos en español. Luego, como siempre pasa,
alguien le superó.
Por eso
cogí un barco y me fui a Trafaria. Tampoco
ha quedado mal este microrrelato; si hubiese sido el primero. Es como inventar
la pólvora y no serlo.
Medrosa suena bien como sitio de referencia. Ya te lo conoces todo, no quedará más remedio que repetir
ResponderEliminar