26
Janeiro …
Acabo de
volver a casa, y Gregorio no estaba aquí.
Lo
presentía, hoy después de comer dijo que se volvía a Granada , preparó su maleta,
hicimos resumen de su estancia y se fue en coche al aeropuerto. Yo me fui a
pasearme por Lisboa, casi sin rumbo, con la esperanza de que al volver él estaría
aquí, ¿por qué iba a irse? Pues (se) iba en serio, Ya no está aquí.
Hemos
pasado unos buenos días, hemos hecho cosas nuevas y repetido algunas viejas,
hemos hablado mucho de Portugal y de la vida, se ha curado un poco de sus males
y ha reconocido Lisboa; pero se ha querido ir y
ya no esta aquí.
Yo he
recuperado mis andares:
En el Parlamento de Lisboa, hoy había visita
guiada, que había que concertar. Yo no había logrado conectar, pero he ido a
ver si podía ser. Y no ha podido. Un grupo de unas treinta personas, tenían
concertada su visita desde el mes de Julio; y no se ha producido ni una baja
por olvido, enfermedad, algo técnico, nada ni una baja. Ni tampoco en un grupo
de treinta cabían treinta y uno. Deduzco que debe ser un Parlamento muy
estrecho; aunque por fuera se ve tan grande como el nuestro. Serán gordos los
muros.
Paseando
sin rumbo por su barrio, he dado con El Museo
de Amalia Rodrígues, y entrado a ver y oír. Era su casa y estaba como si ella
se hubiese ido ayer, dejándolo todo perfectamente ordenado y limpio; había que
calzarse unas bolsas de plástico azul quirúrgico. No estaba mal, para ser
forofo, pero ya casi la he conocido aquí en Portugal. Había varias alusiones a
España, fue donde por primera vez actuó fuera de Portugal, en Madrid con 22
años, le dieron entre otras la medalla de Isabel la Católica , cantó ‘con
Lorca’, con Carlos Cano, lo hizo en el Manuel de Falla, etc., etc.
Siguiendo
sin rumbo he merendado en una Panaria
Portuguesa, que es de una franquicia, que siempre tiene el mismo aspecto y las
mismas camareras negrillas, jóvenes, muy delgadas y muy bonitas. Yo cuando me
viene bien aprovecho.
Metidos en
bares, he buscado el Café Martinho, Yo se lo había leído
a Pessoa, cuenta que iba, hace cien años. El otro día, o noche, en una novela de
Eça de Queirós, para mi tonta sin
haberla terminado, pero para Portugal importante, Teodoro, el personaje, se
pasaba mucho tiempo en el Café Martinho,
por la mitad del XIX século. Para más inri, también Ricardo Reis recalaba en
sus paseos por el citado Café, y me imagino que Saramago, también iría por allí
si el famoso café estuviera en pie.
No tenía más
remedio que intentarlo. Y allí en la esquina NE de la Praça do Comercio, el Café Martinho estaba esperándome, y quizá que muy parecido a como
estuviera en sus principios. Hablando, con digamos el cheff, le he contado que yo conocía el Café por Queirós, Pessoa y
Ricardo Reis, me miraba como a un bicho raro, pero me ha entrado, me han dejado
fotografiarlo, me ha enseñado la mesa donde se sentaba y escribía Pessoa, que
está allí como reliquia y quería, él, hacerme una foto sentado en ella; yo le
he dicho que no me atrevía, que se me podría aparecer luego.
También he
aprendido que además de muchas poesías, rarillas, y mi guía de Lisboa, Fernando
Pessoa escribió también el primer anuncio de Coca Cola para Portugal, allá por
los años 20. Traducido por mi y de memoria, venía a decir: “Bebida que al principio extraña,
y después entraña”. Nunca se utilizó como anuncio. Ni se bebió Coca
Cola en Portugal hasta después del golpe del 25 de Abril. No explican porqué;
ciertos regímenes políticos tienen tendencia a prohibir, como les pasa a los de
adelgazar.
¡Vaya tarde
de bares que he echado hoy! En un sitio
importante y al paso, en la
Plaza del Comercio, vi. el otro día un café grande y bonito
que nunca había visto antes. Y esta tarde he ido, es café y es restaurante,
esto pasa casi siempre, esta estupendo y tengo que volver. Una chica joven y
guapa, de nombre ruso pero sangre portuguesa me ha explicado que es muy nuevo y
que vuelva, que están muy bien. Volveré. Se llama Café Central.
Esta tarde
he vuelto a ver como dos o tres veces otros días, un grupo de gente que pone
música en algún sitio, esta tarde en un quiosco de música, y echan la tarde bailando. Me da la sensación
de que es gente que le gusta más bailar que conocerse, mientras bailan parecen
muy amigos, más que amigos, pero cuando cesa la pieza, cada uno se va para un
lado y encuentran pareja nueva, y así, seguido. Bailan bien, queda bonito y
parece que se lo pasan a modo. A mi
me hubiese gustado saber bailar esta tarde; pero como estoy operado.
También
esta tarde me he paseado por la famosa Plaza como se paseaban los señoritos,
con las manos atrás, en la Plaza de Huéscar. Se tarda siete minutos en
una vuelta. Y finalmente ya casi en casa he recalado en Medrosa,
no estaba mi amiga Raquel, pero ya me conocen.
Cuando he
subido a casa… Gregorio ya no estaba
aquí. Y en Spotify Amalia Rodrígues suena sin cansancio.
Si has hecho un buen recorrido de bares,si. Es lo bueno de que te hayas quedado solo, que no tienes que consensuar a que bares vas y además ya mismo tienes de nuevo compañía. Yo voy a tener saudade una
ResponderEliminarlarga temporada