Viernes
29 y Última
¡A esta es,
mis valientes! Dice el jefe de los
costaleros. Pues a esta se acaba también mi estancia en Lisboa y esta parte de
la bitácora, hace casi seis meses estaba empezando mi estancia y la bitácora y
ahora parece que ha sido un plisplas; se acabó Lisboa.
Lo que
sigue, como decía un profesor mío, Hernández Vista, es letra chica, y no había que estudiárselo. Después volverá la letra
grande.
Me
preguntaba anoche mi amiga y casera Stephany, que qué era lo que mas me había gustado de Lisboa, difícil
pregunta a bote pronto cuando hay tantas cosas que gustaron, pero ahora más
tranquilamente si lo intentaré, aunque el orden no sea significativo, también
es más difícil.
Me han gustado mucho:
MontSanto, ha sido mi sierra Nevada, mi
Sagra y sobre todo mi Alfaguara.
El Río Tejo, donde yo siempre veía el mar,
ha tenido una presencia importante a mas de inevitable, y sus orillas han
resistido muchos de mis paseos, desde la Fundación Champolimad ,
más allá de Belém, hasta La Puente Vasco
de Gama.
Los barrios de El Chiado y El Alto son
dos que he recorrido bastante y siempre me gustaban, si volviese a vivir a
Lisboa, escogería alguno de ellos.
Y como
Barrio, todo el que rodea la Glorieta de Saldaña, me ha parecido lo más
moderno, europeo y estupendo de Lisboa, desde el principio de Pereira de Melo
hasta Campo Pequeno, y a lo ancho también.
Así como
los Jardines de Amalia Rodrigues y los de Eduardo VII y sus
estufas.
Y aquí
paro. Pero en general todo el callejeo por Lisboa, callejear es lo que más he
hecho y es un encanto. Y se me olvidaban sus
miradores, o miradouros, imposibles de clasificar y largos de enumerar.
Los monumentos y museos también son muchos,
pero si quiero nombrar algunos, me han llamado la atención:
El
Convento de Cristo de Tomar, La
Iglesia de los Jerónimos, El Panteón de Hombres Ilustres, las
ruinas de la Iglesia
do Carmo, la terraza de la Basílica
de la Estrela ,
el Mosteiro de Batalha, el Castillo de San Felipe en Setubal, el aparcamiento
do Campo das Cebolas, hoy Largo do Jose Saramago, …
De restaurantes y bares, he entendido
menos, pero recuerdo con gusto El Palacio del Chiado, La Taberna de Trindade,
Martinho, Brasileira, el Café Central, La Muralla de Adolfo, el de los Seis Euros, Cais do
vinhos, UMA, La tasquitas junto a la
Sé , el de la Sociedad Geográfica , y por supuesto Medrosa y Ginginha da Sé.
Señalando
en una lista de un folleto de Información
y Turismo: de 20 monumentos he visitado 12, de 40 museos estuve en 16, de 4
(¡) parques en los cuatro, de 28 paseos y tours guiados en ninguno, y de 14
lugares de ocio en ocho, y de otra lista variada con 78 referencias he conocido
43
Y también
es verdad que de sitios de las lista anteriores en que no he estado, si tuviese
tiempo a lo mejor iría a dos o tres más,
Se me
ha ocurrido hacer una lista de referencias
que la guía anterior ni menciona, pero yo he conocido o descubierto, que
paso a enumerar para cuando se me vayan olvidando: Excursiones por la Sierra de Sintra, Cabo de
Roca, Cabo Espichel, Sierra de la
Arrrábida , Península de Peniche, costas de Caparica, Miradouros de Lisboa, LX Factory, Sociedad
Geográfica, MontSanto, Fundación
Champolimaud, Torre Vasco de Gama, Parque de las Naciones, Estación de
Calatrava, Monumento a Cristo Rey, Fragata Fernando María, Museo Geológico,
Palacio das Necesidades, Quinta de Montserrate, Mosteiro Os Capuchos, Cruz Alta
de Sintra, Cimeterio de Prazeres, mercados varios, Cinemateca de Lisboa,
Palacio Foz, Teatro San Luis, Acueducto de Aguas Libres, Casa do Alentejo, y me
imagino que algunos más.
También
he tenido la oportunidad de pequeños
viajes en coche, en tren o en barco por aquí cerca, y estos son algunos de
los pueblos o ciudades donde al menos he
recorrido parte de sus calles, bebido alguna cerveza o al menos tomado un café: Sao Martinho do Porto, Caldas da Reinha,
Aveiro, Coimbra, Foz de Arelo, Vila Viçosa,
Elvas, Évora, Cuba, Setúbal, Caparica, Estremoz, Óbidos, Batalha, Mafra,
Cascais, Montijo, Cazilhas, Trafaria, Sintra, Sesimbra, Portinho da Arrabida,
Aceitao, Tomar, …
Aparte
de mucho andar o recorrer, dice el podómetro del teléfono que 8.6 km de media al día, que
por 165 días hacen 1.419 km andados en Lisboa y alrededores, y
visitado muchos sitios, también he asistido a varias conferencias, a muchos
conciertos, al menos a cuatro sesiones de cine, a una fiesta privada, otra
semiprivada y a la Fiesta Nacional
de Rumania.
El aspecto humano sin embargo ha
resultado bastante pobre. He tratado a Rachel de Medrosa, a Stephany mi casera,
a Silvia Cristina, a Luzia, a Carlos y Carinho de Mozambique, de los bares de
abajo; Bonnie de Guayaquil, y Mª Jesús e Isabel de Vascongadas, mi nuera Lucía
Pardo y una amiga que venían de Cabo
Verde, Rui del tercero, algunos vecinos
pasajeros de escalera y la señora del cuarto izquierda, y poco o nada más. Apenas
novias. Conversaciones con camareros, y gente de las tiendas y en las colas. Si,
el aspecto humano ha dejado mucho que
desear. Menos mal que las visitas de amigos han dado mucho de si y me
permitían de vez en cuando recuperar el habla. En total en lo que hemos quedado
en llamar Erasmus de Lisboa, han pasado por Lisboa 21 amigos que han hecho aquí un total de 104 pernoctaciones. Más hubieran cabido.
Total, que
acabo contento y pienso que podría haber aprovechado mejor esta temporada, pero
que no ha estado mal. Si releo el primer día de la bitácora, contaba allí qué
esperaba de Lisboa y a qué venía, pues mas o menos a esto. A cambiar por unos meses mi vida, a ver
sitios que no conociera, estar en situaciones distintas, y a levantarme cada
día con algo nuevo por delante. Pues se ha cumplido; con creces. También me he
acordado de mi gente y de mis cosas de España, pero lo he superado con dignidad.
Lisboa se
llena por momentos, parece que la
Primavera llamara a los viajeros. Ahora mismo hay tres
cruceros, dos de 4.000 pasajeros, en la Terminal del centro de Lisboa, y para el mes que
viene se espera que arriben 60 parecidos, las calles se llenan de bandadas de
turistas, los tuctuc andan más que esperan y tiendas y mesas empiezan a verse
más llenas que vacías; ya entiendo que hacían casi vacías este invierno:
esperaban el verano.
Ahora me
marcho para Oporto y todo
un poco diferente, voy con otro espíritu, más
como viajero, ya tengo el billete de regreso, que como ‘estante’; pero también
con ganas.
Me voy de Lisboa como
se va uno de los sitios donde estuvo a gusto, con muchas cosas buenas que
olvidar no quiero y con una cierta pena, entre otras cosas porque aún no han florecido las jacarandas; y
cuando ellas se vistan de malva, yo ya no estaré aquí.
Alfama de
Lisboa, a las siete de la tarde del 29 de Marzo de 2019.
PD Hay tres personajes que me han llevado, acompañado y enseñado mucho de Lisboa: Fernando Nogueira Pessoa, Ricardo Reis, Eça de Queirós y Don José Saramago. Siempre agradecido.
Querido Manolo
ResponderEliminarTal domo decia en mis primer comentario, has sido mis ojos y mis pies en Lisboa, y me has hecho recorrer cada rincón de Lisboa, y ver cuantas hay, y que distintas, tal y como si estuviera contigo. Gracias por ello
Cuando sea mayor y vaya a Lisboa, me llevare tu Bitacora, y dejare a una Lado la Guia de Pesoa, y recorreré tus rincones aunque quizá no sea capaz de andar tanto y de vivir con tu intensidad, y vigor
Enhorabuena y nos vemos en PORTO.
!AL CIELO CON ELLA !tenia que haber salido aquí